Eminescu, Mihail
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Biografía GER
Poeta rumano, uno de los grandes poetas líricos europeos del s. XIX, n. en Ipotesti, en el N de Moldavia, el 15 en. 1850, m. en Bucarest el 15 jun. 1889. Después de estudios muy incompletos en el liceo alemán de Cernáuti (Bucovina), se fugó con una compañía dramática ambulante, en la que actuó de apuntador (1866-69); sus viajes por todas las provincias rumanas explican su profundo conocimiento del folklore y de la literatura popular. Luego hizo estudios universitarios, también desordenados, aunque con especial dedicación a la filosofía, en Viena (1869-72) y Berlín (1872-74). A su regreso, fue director de la biblioteca de las¡, inspector escolar y luego redactor de un periódico en Bucarest. Su vida creadora sólo duró unos 15 años; sufrió un ataque de locura en 1883, renovado en 1886 y en 1889. Había empezado a publicar versos en 1866, ocasionalmente. Aceptado como colaborador de la revista Convorbiri literare, en 1871, fue muy apreciado en el círculo literario que la publicaba y que fue su mejor apoyo literario.Poesías. Su obra poética fue publicada por el promotor de este círculo, el filósofo Titu Maiorescu (Poesii, 1883), con el objeto de ayudar al poeta enfermo, y se compone de poemas escogidos principalmente entre los publicados por el mismo E. en diferentes revistas y que, por consiguiente, se podían considerar como escritos en su forma definitiva. Este tomo tuvo una enorme resonancia y se ha vuelto a publicar un gran número de veces; pero sólo representa una parte ínfima de la producción poética del autor. Sus manuscritos, conservados actualmente en la Academia Rumana de Bucarest, contienen, en unas 20.000 hojas, una masa imponente de poemas esbozados o terminados, de poesías populares recogidas por E., y de expresiones, rimas y apuntes de toda clase. Su obra poética ha sido vuelta a publicar, a base de los manuscritos, por Perpessicius (5 vol. Bucarest 19391958), en edición monumental, que distingue entre las obras publicadas en 1883, acompañadas aquí por un gran número de variantes y de formas abandonadas por el poeta (vol. I-III), y las poesías póstumas (vol. IV-V). Al hablar de E., se debe tener en cuenta que su obra se ha estudiado y distinguido considerando, por un lado, la publicada en 1883, que es hoy clásica y familiar a todo el público rumano, y, por otro, la publicada por Perpessicius y que abre nuevas perspectivas al lector y al estudioso, aunque no altere demasiado la imagen ideal del poeta.E. es, sin duda, uno de los grandes poetas de su siglo. Pertenece a aquellos que sienten la condición del hombre como un castigo y una cadena, tales como Leopardi o Vigny. Es un autor pesimista, y ha sido muy influido por Schopenhauer (v.); pero su pesimismo tiene matices peculiares y podría calificarse mejor como una especie de sentimiento trágico de la vida.Su posición frente a los grandes problemas de la existencia no se articula sistemáticamente, pero se puede colegir con suficiente claridad de su obra poética, tan uniforme. A pesar de su profundidad y de su constante preocupación problemática, en E. domina fundamentalmente el sentimiento. Su sensibilidad, irritada por las condiciones de su vida y por los problemas morales, eróticos y sociales, ha sido estudiada, a posteriori, a la luz del idealismo kantiano, de las filosofías india y griega y del pesimismo moderno en general.El problema del tiempo. La sensibilidad y la reflexión juntas, agudizan en el poeta el profundo problema del tiempo. La idea que de él tiene E. parece derivarse, sin duda indirectamente, del concepto agustiniano (v. SAN AGUSTÍN III): los tres tiempos de la vida son ilusorios, el presente no es más que el cruce de un pasado muerto y de un porvenir que aún no existe, mientras la eternidad sólo se da en Dios. De ahí esta abdicación del presente, al que sólo conocemos por medio del dolor, y este terror nostálgico al pasado, que es nuestro único modo de existir, nuestra verdadera vida, cuando ésta ya ha dejado de existir; algo así como la estrella lejana que nos parece ver y que se ha extinguido hace siglos. De ahí también la indiferencia del poeta hacia el futuro, tiempo muerto antes de llegar, y la atracción del vacío, que se le ofrece como solución única del problema acuciante de la existencia. De este modo, el universo poético de E. se compone de elementos esquematizados, pero de un simbolismo muy nuevo, evidente y poderoso: el presente representado como ola, fuga, sueño, ilusión o locura, es decir, como todo cuanto puede imaginarse como fundamentalmente movedizo; y la eternidad, inaccesible, vista como estrella, luna, mármol, muerte. Frente a la fatal imposibilidad de confundir las categorías eternas con la existencia individual, el poeta no logra expresar sino deseos aparentemente contradictorios, pero que arrancan del mismo sueño: coger y retener angustiosamente la hora que pasa, vivir intensamente el amor y la felicidad un día, una hora, siquiera un instante, ya que de todos modos el instante se eterniza al morirse, igual que los siglos; o, por otra parte, deshacerse, disolverse en la nada o en la naturaleza inmutable, no para desaparecer, sino para hallar, como el nirvana, el medio único y definitivo de trascender la categoría temporal. Esta poesía tan cargada de conceptos abstractos se expresa, sin embargo, en una lengua de clásica y total fluidez, con exquisitas dulzuras y bellezas formales; la mayor parte de las veces, su belleza satisface la imaginación antes de llegar al fondo de los problemas enfocados, como si éstos no existieran y la poesía de E. fuese música pura.E. ha escrito también en prosa, principalmente Geniu pustiu (Genio fracasado), de publicación póstuma en 1904, y Sármanul Dionis (El pobre Dionís), capítulo de la obra anterior, que narra un intento mágico de transcender las categorías kantianas del tiempo y del espacio. También escribió numerosos artículos de actualidad política y de matiz apasionadamente nacionalista. Ha dejado varios dramas sin concluir (Muresan; Bogdan Dragos, ed. 1906), llenos de innegables bellezas poéticas. Su influencia ha sido avasalladora y determinante de toda la literatura rumana, hasta Arghezi (v.) y la última poesía.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: I. SCURTU, Eminescu’s Leben und Prosaschriften, Leipzig 1903; N. ZAHARIA, Mihail Eminescu, Bucarest 1923; T. VIANU, Poezia fui Eminescu, Bucarest 1930; C. PAPACOSTEA, Filosofía Intica in opera fui Eminescu, Bucarest 1932; G. CÁLINESCU, Viata fui Eminescu, Bucarest 1932; ÍD, Opera fui Eminescu, 5 vol., Bucarest 1935-36; D. CARACOSTEA, Arta cuvintului la Eminescu, Bucarest 1938; G. LUPI, Mihail Eminescu, Roma 1953; R. DEL CONTÉ, Mihail Eminescu, o dell’ assoluto, Módena 1961; A. GUILLERMOU, La genése intérieure des poésies d’Eminescu, París 1963.
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