El Argar, Cultura de
Categoria:
Cultura
La cultura de El A. arraiga y predomina en las regiones mineras y metalúrgicas ocupadas en el estadio cultural anterior por los pobladores del Bronce I hispánico. Su punto de irradiación son los centros mineros de Murcia y Almería extendiéndose por la Andalucía oriental y Albacete, y se caracteriza por sus ritos sepulcrales, su cerámica, su utillaje metálico y su protourbanismo.Dos son los ritos de enterramiento más frecuentes: la inhumación en tinajas y la inhumación en cistas. Ambos tipos de enterramiento se hallan en el interior del recinto urbano, adosados a los muros de las casas o empotrados en los mismos; a veces hállanse rodeados por un murete de piedras y la inmensa mayoría de ellos con vasijas de ofrendas en el interior de la cista o tinaja. Las cistas son tumbas de dimensiones variables construidas con lajas estrechas en número de cinco o seis.Estos ritos sepulcrales ya aparecen en los poblados de la Edad del Bronce de Anatolia.La cerámica tiene una personalidad propia claramente diferenciable. Se trata de una cerámica hecha a mano, cuyo color va del rojo parduzco al negro, según sea el grado de cocción. La cochura se conseguía introduciendo en ella materias combustibles. Las superficies exteriores se encuentran finamente bruñidas, siendo este fino pulimento y el color negro del barro. Además de su monocromatismo, una de las características de la cerámica del Bronce II hispánico, periodo arqueológico en el que se inscribe la cultura de El A. De los tipos cerámicos merecen ser destacados los vasos carenados y las copas, puesto que se trata de una innovación cerámica inexistente hasta la llegada de los colonizadores que forjaron esta cultura; imitan los vasos y vasijas que se fabrican en metal allende el Mediterráneo. Al sudeste peninsular no llegaron los tipos metálicos, sino los trasuntos fabricados en arcilla. En simbiosis con estos nuevos elementos de cultura material conviven formas cerámicas que caracterizaron ya el Bronce I hispánico, cuyo máximo exponente cultural lo representa la cultura de Los Millares; la explicación habría que buscarla en la dieta alimenticia, que apenas varió. En esta cultura la industria metatúrgica está suficientemente documentada. La existencia de dicha industria en los asentamientos en que se ubica la cultura de El A. está testimoniada por los moldes de fundición y crisoles, así como por las escorias de cobre y plomo halladas en ellos. Mientras que los crisoles son de barro, los moldes son de arenisca micácica blanda y el producto en ellos obtenido era preciso rematarlo a martillo. Las hachas, de filo ancho y ligeramente curvo y perfiles cóncavos, los puñales y cuchillos, los punzones, agujas y alfileres, las alabardas, las espadas, los brazaletes, los pendientes y anillos y las diademas, son el utillaje metálico elaborado por los pobladores argáricos. Tanto las armas como los elementos de adorno y boato acompañaban al cadáver en la vida ultraterrena, juntamente con las vasijas, y eran depositadas en el interior de tinajas y de cistas. De todos estos útiles metálicos el más característico es la alabarda; se trata de un arma con base muy ancha y convexa dotada de una fuerte nervadura longitudinal en su parte central.Otra de las características, y de las más importantes por su trascendencia, es el incipiente urbanismo que entraña su cultura; en ella se encuentra la génesis de la ciudad con un tipo de habitación cuadrada, rectangular o absidal que se construye en la cima de los cabezos, procurando que el acceso sea difícil salvo por uno de sus puntos, que se encuentra defendido por bancales o por un muro. El aparejo de los muros de las viviendas es en espiga con piedras trabadas con arcilla, siendo muy presumible que constaran de dos pisos.M. ALMAGRO BASCH.
BIBL.: M. ALMAGRO, Prehistoria, en Manual de Historia Universal, Madrid 1960; E. y L. SIRET, Las primeras edades del metal en el sudeste de España, Barcelona 1890; J. MARTÍNEZ SANTAOLALLA y OTROS, Excavaciones en... La Bastida de Totana (Murcia), Memoria n° 16 de la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas, Madrid 1947.
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