Drávidas. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Pueblo de coloración oscura, que, con otros moradores, constituyó la primitiva población de la India. Hasta hace relativamente poco tiempo, los etnógrafos sólo distinguían dos razas humanas en la India: los indios, de tez clara, y unos pueblos de piel negra, a los que llamaban d. Pero esta división es enormemente simplista ya que no todos los pueblos de tez oscura fueron d. y además nos encontramos con d. en algunas partes de Ceilán.Aunque el término d. en principio sólo puede referirse a una lengua (v. ii), ha venido a designar también los pueblos que la hablan con el consiguiente confusionismo. De todas formas, hoy se tiende a incluir a los d. en la llamada raza melano-hindú, cuyos caracteres fundamentales son: piel oscura, mesorrinos, dolicocefalia, labios llenos, estatura media de 1,63 m. y cabello rizado. Relacionados con ellos desde el punto de vista antropológico, aunque hablando otro idioma, se encuentran los mundas.Los d. entraron en la India, al parecer, durante el Neolítico, procedentes de uno de estos lugares: el Próximo Oriente, las mesetas del interior de Asia o la India oriental. Trajeron con ellos la técnica de los metales y el arte de construir casas de piedra. Probablemente, según se deduce de los restos arqueológicos encontrados, estuvieron emparentados con algunos pueblos que habitaban en Mesopotamia: los sumerios o los elamitas, p. ej. En el valle del Indo crearon una civilización urbana de alto nivel, centrada en torno a dos núcleos principales: Mohenjo-Daro (v.) y Harappa. Esta civilización extendió su poder unificador desde el Sindh al Panjab, englobando toda la cuenca del Indo que quedó bajo su influencia cultural y económica. Estuvo enlazada con la sumeria a través de las comunidades rurales vecinas del Beluchistán. Y es seguro que en la época acadia de Mesopotamia se establecieron además contactos directos entre ambos pueblos, como lo prueban los sellos d. encontrados en restos acadios del a, 2000 a. C.El fin de esta cultura d. del Indo presenta una serie de problemas que están aún sin resolver, por lo que la opinión de los especialistas se encuentra dividida. Así, para algunos, el fin de la cultura d. fue repentino y ocasionado por catastróficas inundaciones. Para otros, en cambio, como H. Bernatzik, se debió a una lenta decadencia motivada por razones económicas y sociales. Se ha señalado también una súbita destrucción, obra de bandas guerreras que se sentían empujadas por el movimiento de los pueblos arios. Lo cierto es que la población d. desapareció, en parte fundida con nuevos pueblos que llegaron posteriormente, en parte porque emigró hacia el este, hasta las orillas del Ganges. Sobre las ruinas de la antigua civilización del Indo se establecieron los arios, o pueblos empujados por éstos, dando origen a un periodo confuso que puede cubrir la segunda mitad del segundo milenio. Las gentes que crearon Harappa y Mohenjo-Daro, por tanto, habían desaparecido, pero las lenguas d. en cambio, se propagaron hacia el sur y fueron adoptadas por la gran masa de población de piel oscura que puebla el Decán.Hoy, la lengua d. la hablan en la India alrededor de 80 millones de personas, y, junto con el grupo hindi (indoeuropeo), constituye el segundo gran grupo lingüístico de la India, seguido del munda (relacionado con el indochino). Sin embargo, desde un punto de vista cultural, se puede aún hacer otra división: d. civilizados e integrados en el Estado indio de nuestros días que habitan la meseta del Decán, y d. primitivos que se cruzan con ellos en las tierras altas entre los montes Nilgiris y el cabo Comorin. Entre las tribus más primitivas hay que señalar a los toda, kotar, badaga, paliyas, kurmulas y kanikar; estos últimos constituyen el pueblo menos evolucionado de la India. La diferencia esencial entre estos d. primitivos y el resto de los habitantes del país radica en que su estructura social no se basa en el sistema de castas, sino en el de tribus.V. t.: INDIA IV, V.A. LAZO DÍAZ.
BIBL.: H. WENDT, Empezó en Babel, Barcelona 1960; E. MACKAY, Early Indus civilization, Londres 1948; F. MARSHALL, MohenioDaro and the Indus civilization, Londres 1931; G. COURTILLIER, Les anciennes civilisations de Clnde, París 1930; S. PIGGOTT, Prehistoric India, Londres 1961.
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