Drake, Francis
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Biografía GER
Célebre corsario que llegó a ser vicealmirante de la Armada inglesa. N. en fecha no muy precisa (1540-41) cerca de Tavistok, pequeña aldea del condado de Devon (Inglaterra), en el seno de una familia humilde y campesina. Su padre era fervoroso protestante y ello motivó que durante la reacción católica de 1549 fuese expulsado del condado. Entonces tuvo que trasladarse su familia a Chatham Dockyard, donde su padre fue primero predicador y más tarde vicario. Toda la juventud de D. transcurrió en medio de las persecuciones decretadas por María Tudor (v.) contra los protestantes. De aquí_ derivó su odio hacia el catolicismo, que le llevó a considerar sus luchas contra los españoles, no sólo como un buen negocio, por los beneficios que le reportaba, sino además como una cruzada religiosa.Sus primeras navegaciones las realizó en una embarcación de cabotaje que comerciaba con los Países Bajos. La primera travesía del Atlántico la hizo a las órdenes de John Lovell, que iba hasta Guinea en busca de esclavos que luego eran conducidos a América del Sur. A continuación pasó a depender de su pariente el pirata John Hawkins, quien le inició en el contrabando. En 1567, se organizó en Plymouth una expedición al mando de Hawkins, que zarpó el 2 de octubre rumbo a América Central. La componían 400 hombres y tres navíos, el Jesús of Lübeck, el Minion y el Judith, este último capitaneado por el propio D. El resultado de este viaje fue catastrófico, ya que en San Juan de Ulúa fueron sorprendidos por los españoles, que les atacaron y hundieron dos de los navíos, consiguiendo salvarse tan sólo el que mandaba D. Como consecuencia, D. perdió todo el dinero que había invertido en la empresa y juró que a partir de este momento lucharía toda su vida contra los españoles a fin de recuperarse de sus pérdidas. Volvió a Inglaterra dispuesto a organizar una nueva expedición de represalia contra las posesiones españolas; pero no lo consiguió. En 1572, se hizo de nuevo a la mar al frente de dos navíos rumbo al istmo de Panamá. Atacó con éxito Nombre de Dios y al año siguiente atravesó el istmo, viendo por vez primera el océano Pacífico. Regresó a su país donde permaneció hasta 1576 al servicio del conde de Essex.Animado por los descubrimientos de españoles y portugueses en el sur del Pacífico, decidió emprender un viaje en busca de bases de comercio en las Molucas y Australia. La expedición partió del puerto de Plymouth el 13 dic. 1577. La componían tres navíos de guerra, el Pelican, mandado por D., el Elizabeth y el Marigold, y seis naves auxiliares. Tras recorrer las costas orientales de América del Sur, el 20 de agosto inició el paso del estrecho de Magallanes, en lo que empleó 16 días. En el transcurso de esta travesía, el Marigold desapareció y el Elizabeth se vio obligado a regresar, de modo que tuvo que seguir adelante solo. Recorrió las costas de Chile y del Perú, cuyos principales puertos saqueó, continuando hacia el N, hasta una tierra desconocida a la que llamó Nueva Albión y cuya latitud no está aún precisada. Después puso rumbo a las Molucas, atravesando el Pacífico; más tarde enfiló hacia el Indico y, tras doblar el cabo de Buena Esperanza, se dirigió hacia Inglaterra, llegando al puerto de Plymouth el 26 sept. 1580. Por el éxito del viaje fue nombrado miembro del parlamento y tomó por escudo un globo terráqueo con el lema Tu primus circumdedisti me, plagio del lema concedido en 1522 por Carlos V a J. S. Elcano (v.), y con el cual se quería presentar a D. como el primero que dio la vuelta al mundo; falsedad histórica que aún hoy se enseña en muchas escuelas británicas. En 1585, emprendió una nueva expedición hacia América, atacando sin fruto Cartagena de Indias, pero tomando en cambio Santo Domingo, que tuvo que ser recuperada por el Gobierno español mediante el pago de 25.000 pesos fuertes. En 1587, atacó Cádiz, destruyendo 33 navíos españoles; y en 1588, durante el ataque a la Invencible, D. mandó como vicealmirante una de las divisiones de la armada inglesa. En 1595, emprendió en unión de Hawkins su última expedición contra las posesiones españolas de América. Fue rechazado en Puerto Rico, donde m. Hawkins, saqueó e incendió Santa Martafalta pagina 129
DRAMAel terror profundo, o la inmensa piedad que la catástrofe trágica produce. Lo que caracteriza al drama es, por tanto, el desenlace de su acción y, también, el grado de fuerza e intensidad del conflicto, que no es tan grande como en la tragedia, toda vez que puede terminar de un modo feliz. El drama puede definirse según esto: La representación de una acción interesante y conmovedora en que el conflicto dramático se resuelve armónicamente.
Pero -se sigue preguntando Revilla- ¿qué quiere decir que el conflicto se resuelve en el drama armónicamente? ¿Excluye esta afirmación todo elemento trágico? ¿Dejará de ser drama una composición, porque en su marcha o desenlace haya una catástrofe? He aquí un punto difícil de esclarecer y que es necesario poner muy en claro para distinguir con la precisión debida el drama de la tragedia.Desde luego, cabe asegurar que todo incidente funesto que en el curso del drama se verifique, es compatible con la naturaleza de éste, siempre que no recaiga sobre el protagonista o los personajes principales de la acción, pues esto no impide que el desenlace sea armónico. A esto se debe añadir que el desenlace debe ser funesto para alguno de los personajes, sin que por ello pierda el drama su carácter de tal. Al decir que la solución del conflicto planteado debe ser armónica, no se quiere decir que sea igualmente feliz para todos los personajes" (o. c. 384 s.).El elemento principal del d. es la pasión y, cuanto mayor sea ésta, más goce producirá el desenlace. Si la tragedia tiende a excitar el terror y la compasión en el espectador, como decía Aristóteles, y la comedia moverle a risa y corregirle dulcemente, aspira el d. a causarle una profunda emoción, que surge del desenlace final de las situaciones. El objetivo de la acción es claro: la vida misma, pero más complicada que la de la comedia y la tragedia. Aquí los preceptos retóricos pierden su importancia, porque la recobra la libertad. Por este motivo surgen tal diversidad de formas dramáticas que hacen prácticamente imposible una clasificación.Refiriéndose a este mismo asunto, Alfonso Sastre intenta aclarar el concepto de d. en las primeras páginas de su ensayo Drama y sociedad. Critica la acepción vulgar, ya dicha más arriba, de considerar el d. como una situación dolorosa de la vida y la no menos frecuente de emplearlo como un género menor de la tragedia. "Un drama, dice, no es en sí más que una pieza literaria desarrollada en diálogo y concebida para ser representada. Una ’situación dramática’ no es más que una situación susceptible de ser representada en un escenario, sea para promover la risa o el horror y la piedad, o todas estas pasiones simultánea o sucesivamente". Para él pueden distinguirse dramas cómicos, trágicos y tragicómicos. Sastre está claramente en la línea de lo que primitivamente se entendía por dramática. Para él el d. viene a ser como un género cuyas especies son la tragedia, la comedia y la tragicomedia.2. Leyes de la dramática. Se ha hablado mucho de la regla de las tres unidades: acción, lugar y tiempo (v. CLASIMO), y se las ha querido hacer derivar de Aristóteles (v.), para que tuvieran un origen más culto, pero lo cierto es que muy pocas veces éstas se han tenido en cuenta. Lope de Vega rechaza de plano tales imposiciones y, tras él,, todos los dramaturgos. Es claro que la unidad de acción se suele respetar, aunque el autor, por distintas razones, puede poner y de hecho introduce en sus obras interrupciones que considera necesarias. Ahora bien, la acción dramática tiene una división más interna, que de ninguna manera se puede considerar igual, esto es, sujetaa unos principios de medida, en todas las obras. Esta división se refiere a los tres momentos de: exposición, nudo, desenlace, que aparecen en toda obra dramática. Normalmente el momento más extenso será el nudo, pero la medida de todos ellos vendrá dada por las circunstancias de cada caso concreto.Elemento importante en la dramática son los caracteres de los personajes. Aristóteles señalaba cuatro características para ellos: buenos, conformes, semejantes y constantes. Es decir, no copian, siendo auténtica encarnación. También podemos distinguir en la dramática unos elementos constantes y otros variables. El más importante y único de los primeros es el diálogo y de los segundos el estilo.3. Historia del drama. Hacer la historia del d., consisiderándolo como una composición literaria que representa una acción de la vida en forma dialogada, es lo mismo que hacer la historia del teatro. Algunos autores opinan que el d. es un género moderno. Otros afirman que es antiguo, aunque haya tardado en introducirse en escena. Según éstos, d. significaba acción teatral. La división del mismo provenía de los tipos que imitaba, nobles, superiores o mejores y entonces era tragedia, o plebeyos, inferiores y risibles V -entonces era comedia. Poco a poco fue apareciendo una tercera categoría, intermedia entre las dos anteriores, que se denominó d.Si admitimos la primera opinión, el d. nace en Europa, en la época del Renacimiento, con un carácter popular. Es necesario recordar como antecedente los misterios (v.) y moralidades de la Edad Media. Unida la inspiración popular a las formas artísticas de la poesía erudita y verificada la fusión entre ésta y la poesía popular, apareció el d. como resultante de esta unión, y fueron sus creadores Shakespeare (v.) en Inglaterra, y Lope de Vega (v.) y Calderón (v.) en España.Shakespeare se encontró con la libertad y la barbarie de los antiguos misterios, interpretaciones y adaptaciones de las Sagradas Escrituras, la confusión de la historia profana antigua, moderna y contemporánea, y en esta mezcla cuatro géneros de composiciones: tragedias, cuyos asuntos eran los hechos de Historia antigua o fábula; comedias, compuestas a la manera de Plauto; historias, con asuntos modernos; y composiciones mixtas. Shakespeare une y da vida a toda la representación de la existencia humana.En el teatro español el d. ocupa un lugar privilegiado. En tiempos de Lope de Vega se daba el nombre de comedias a toda composición dramática que tenía los caracteres del drama de hoy. Comedia era toda pieza dramática en verso y dividida en tres jornadas. Este sentido de comedia nada tiene que ver con la misma palabra usada por los antiguos, para oponerla a tragedia. En la comedia española se mezcla la tragedia y la comedia antigua. Corresponde a Lope de Vega la creación del teatro nacional, dándole forma definitiva y siendo al mismo tiempo su preceptor y expositor. Los demás dramaturgos siguieron el camino iniciado por él, cada cual según sus gustos y su personalidad. El d., iniciado de forma definitiva por Lope de Vega, se mantiene en vigor durante casi dos siglos en torno a tres ideas fundamentales que definen los sentimientos de la época: honor, monarquía y fe católica. En la formación del d. nacional, Lope echa mano de la corriente de tradición literaria que va de Encina (v.) a Torres Naharro (v.) y de Gil Vicente (v.) a Lope de Rueda (v.), pasando por Juan de la Cueva (1550?-1610?) y Cervantes (v.). Elementos medievales, renacentistas, italianos y clasicistas le sirven de base, junto a una tradiDRAMA - DRÁVIDASción medievalista de espíritu y temas épico-históricos y el resurgir del teatro religioso y los cantares populares. Tal condensación es fruto del poderoso creacionismo de Lope de Vega. Por primera vez el pueblo comienza a vers2 representado en los escenarios con auténtica vida. Baste recordar El villano en su rincón, El caballero de Olmedo, Los melindres de Belisa o Fuenteovejuna. Pero Lope de Vega no sólo da vida y representa el d. español, sino que le codifica en su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. Continuadores suyos serán Calderón (La vida es sueño, El Alcalde de Zalamea, El Gran Teatro del Mundo), Tirso de Molina (v.) (El condenado por desconfiado, El burlador de Sevilla, La prudencia en la mujer), Ruiz de Alarcón (v.) (Los pechos privilegiados, La verdad sospechosa) y Mira de Amescua (v.), entre otros.4. Clasificación. Una posible clasificación del d. dependería de los siguientes aspectos: a) Existencia o no existencia del elemento cómico; abarcaría dos tipos de obras: la tragicomedia, donde aparece con más o menos intensidad dicho elemento, y otro grupo, donde no se admite el elemento cómico. b) Intensidad de la acción y carácter del desenlace: 1) dramas con desenlace funesto, aproximados a la tragedia (dramas trágicos); 2) dramas con desenlace feliz, aproximados a la comedia (dramas sentimentales, alta comedia, etc.). c) Por el género de los asuntos: 1) dramas psicológicos o de carácter; 2) dramas históricos; 3) dramas filosóficos, cuya temática podría ser el destino del hombre o la unión de lo permanente y lo temporal. A estos tres grupos pueden reducirse el d. de costumbres, religioso, político, etc.5. Drama teológico. Ha existido en todos los pueblos y es la representación de una acción sobrenatural que tiene lugar entre dioses, semidioses, ángeles, demonios y demás seres sobrenaturales. Su objeto es representar en forma dramática un concepto teológico o un hecho prodigioso de la divinidad. Su fin tiene más de moral y religioso que de artístico. Su concepción es épica, y el elemento dramático no es en tales producciones otra cosa que un medio de simbolizar conceptos abstractos o excitar el interés y la devoción del público. Se acerca al d. cuando el asunto es un hecho realizado por fuerzas sobrenaturales, pero verificado en la tierra. Podríamos, por tanto, concebir dentro del d. teológico una división: a) drama teológico: acción desarrollada entre personas sobrenaturales y en regiones sobrenaturales; b) drama teológico-histórico: acción desarrollada entre personas humanas y en regiones terrenas.El d. teológico viene a ser la continuación del teatro religioso de la Edad Media, es decir, de los autos (v. AUTO SACRAMENTAL), misterios, milagros y moralidades. El auto es una forma especial del d., del cual se distingue por adoptar una forma alegórica. Sus personajes son seres sobrenaturales, hombres y personificación de entidades abstractas. El auto es de origen cristiano. Nació en la Edad Media como una forma más del teatro eclesiástico-popular, y se cultivó sobre todo en España. La Comedia mitológica, similar al d. teológico, difiere de él por ser una concepción cómica y por no tener un carácter religioso, ya que se inspira en una religión que el escritor no cree. En parecida línea se encuentran las comedias de magia y espectáculo.V. t.: GÉNEROS LITERARIOS;TEATRO;COMEDIA;TRAGEDIA; AUTO SACRAMENTAL.L. NIETO JIMÉNEZ.
BIBL.: 1. L. Micó BUCHÓN, Teoría y técnica literarias, Barcelona 1964; M. REVILLA y P. ALCÁNTARA, Principios generales de Literatura, Madrid 1877; A. SASTRE, Drama y sociedad, Madrid 1956; A. DEL Río, Historia de la Literatura española, Nueva York 1966.
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