Dragados
Categoria:
Geología
Son la excavación de los fondos marinos y lechos de los ríos, embalses y canales y el transporte y vertido de los materiales extraídos. Se draga, fundamentalmente, para: 1) Conseguir y mantener calados mayores que los que existen en zonas marítimas, fluviales o lacustres. 2) Drenar zonas pantanosas, creando nuevas áreas de cultivo o mejorando su nivel sanitario. 3) Extraer los sedimentos depositados en embalses y canales por los arrastres de los ríos. 4) Realizar cimentaciones, excavar trincheras para alojar tuberías o cables, construir canales y diques u otras obras de protección. 5) Extraer materiales con valor comercial.El d. es un arte antiguo; ya los sumerios (v. SUMERIA), utilizaban artefactos para limpiar canales. En Europa se ha desarrollado, primordialmente en Holanda, como respuesta a sus difíciles condiciones geomorfológicas, ya que sus canales y puertos eran cegados por los arrastres del Rin y sus tierras bajas invadidas con frecuencia por el mar. Por otra parte, el pequeño calado de sus puertos fue una de las causas del declive de su flota comercial en los s. XVIII y XIX y el motivo del enorme desarrollo de su actual industria de dragados.Al final del s. XIV, se construyó una embarcación a vela con unos escarificadores en el casco, el Krabbelaar, que removía, durante las mareas descendentes, los materiales depositados en el fondo de los canales. En el s. XVI, Leonardo da Vine¡ (v.) inventó una máquina excavadora que utilizaba el mismo principio que la draga de rosario. Sin embargo, el mayor progreso se logró a finales del s. XVI, con los llamados molinos de barro de Amsterdam, que excavaban el fondo de los canales y puertos mediante una rueda giratoria provista de cangilones, que al principio estaba accionada por hombres y más tarde por caballos estabulados a bordo. Dragas de este tipo trabajaron por toda Europa hasta el s. XIX, en que se construyeron las primeras a vapor. La primera draga de succión se utilizó en Inglaterra en 1861, y en 1867 se emplearon bombas centrífugas para excavar el canal de Suez. Las primeras dragas eran de poca capacidad y para aguas poco profundas; su diseño ha ido mejorando con la tecnología.Aunque se construyen dragas para extraer toda clase de suelos, la mayor parte se aplica en limos, arenas y gravas. El material excavado puede ser guardado en el propio barco, que lo transporta a vertedero, o en gánguiles que posteriormente son remolcados, o impulsado a tierra cuando tiene algún valor comercial, a través de una tubería flotante. Naturalmente, los tipos de dragas son función del material que tienen que excavar y de las condiciones del sitio donde operan. Los principales son:Draga excavadora. Es esencialmente una pala excavadora montada sobre una lancha; puede excavar toda clase de materiales desagregables hasta la profundidad de unos 15 m. Para contrarrestar la reacción de la excavación, la draga opera normalmente apuntalada al fondo.
Draga caramarro. Es una grúa con cuchara de almeja instalada sobre una lancha. La cuchara, accionada por cables, desciende abierta hasta el fondo, donde excava, se cierra y extrae el material. Puede alcanzar prácticamente cualquier profundidad y dragar en áreas muy localizadas.Draga de rosario. Consiste fundamentalmente en una cadena sinfín con cangilones, que excavan y cargan al llegar al fondo, ascendiendo cargados y descargando por gravedad al llegar al punto más alto. Puede dragar hasta 30 m. de profundidad, e incluso dar forma a los fondos marinos, con una aproximación de 20 cm.Draga de arrastre. Excava el material mediante una cuchara que se arrastra por el fondo, accionada, en su parte frontal, por un cable. Un segundo cable, conectado a la parte posterior, sirve para ponerla y mantenerla en posición.Draga de succión. Es, en realidad, una estación de bombeo flotante, de potencia colosal. Utiliza un tubo de succión hermético, cuya boca se pone en contacto con el fondo, mientras que una bomba centrífuga aspira e impulsa una mezcla de sólidos, agua y gases. Este tipo de draga es, cuando los materiales son blandos, la de mejor rendimiento; además, es el único eficiente en trabajos de alta mar o en condiciones especialmente difíciles.V. t.: CANALES Y DIQUES; PUERTOS.L. CUESTA.DRAGÓNEl d., monstruo mítico que en el antiguo Oriente simbolizaba las fuerzas cósmicas de la naturaleza que se oponían a la vida y al bienestar humano, aparece muy tempranamente en la mitología de todos los pueblos de la tierra vinculado a la serpiente (v.). Muy posiblemente ha surgido en la mente humana, si no fruto de inconsciente arcaico o de pesadillas oníricas (v. SUEÑOS II), sí al menos de la mezcla de atributos animales, agrupados en un animal "fabricado" para prácticas mágicas y rituales, dentro de una sociedad arcaica de estirpe totémica (v. ANIMAL IV; TOTEMISMO).Como arquetipo simbólico el d. posee un sentido de iniciación (v.), de intermediario con el mundo telúrico (v. TIERRA v) o infernal; y en sentido maléfico y esotérico el d. se nos presenta a veces defendiendo tesoros, árboles sagrados (v.), objetos "milagrosos", etc. En la mayor parte de las tradiciones y leyendas aparece muerto, vencido o sojuzgado por héroes (v.), p. ej., Apofis, el monstruo al servicio de la divinidad maligna egipcia Set, que todos los días es vencido con la llegada del alba y del sol, simbolizada por Ra; en el Zend-Avesta (v.) el héroe Thraetaona se enfrenta con el d. tricéfalo, maligno representante de Ahrimaú; en la mitología persa tiene también importancia el mito del combate con el d., al que Zoroastro (v.) denomina Agramanius; en la mitología paleoeuropea el escandinavo Sigur vence al d. Tafnir; en Grecia vemos cómo Apolo mata al d. Pitón, Hércules mata al hijo del d. Trifón, etc.Las formas de representación del d. son múltiples, dependiendo siempre de las diversas mitologías. A veces el d. aparece en forma doble con extraños anudamientos y lazadas, al igual que la serpiente, como símbolo de polivalencia. Otras veces, en la simbología astral, el d. aparece vinculado al grifo, lo que ha quedado reflejado en la escultura medieval y en la heráldica; aunque el significado de ambos animales fantásticos es distinto. En los cultos solares indoeuropeos (v. SOL II), los puntos cardinales acostumbran a ser significados por tres animales, y un ángel (v. ÁNGELES i), o por una mujer; - los animales son el león, el águila y el toro; el ángel suele ser el querubín, divinidad solar, con garras de león, rostro humano, cuernos de toro y alas de águila; este animal fantástico, es muy común en la Persia aqueménida como guardián de palacios. La disociación simbólica de este animal, que se considera receptáculo sagrado del saber oriental antiguo, dará símbolo animal a los cuatro Evangelistas, tal como empiezan a representarse a partir del arte románico.En la Biblia el d. aparece con el nombre de tannin, dada su forma alargada en forma de serpiente (Ex 7,9-12; Dt 32,33) y representa la imagen de las potencias del mal. También se recogen otros nombres de d. Ráhabh, Leviathan, que aunque en ciertos momentos parecen distintos del d. tannin, en otros muchos es identificado con ellos. Los d. que aparecen mencionados en la Biblia, aunque puedan tener alguna relación con los del mundo extrabíblico son, sin embargo, de naturaleza distinta, incluso en su posible simbolismo: nada indica que el tannin y el Leviathan intervengan en la creación (v.), que es sólo obra de Dios y que es el que ha creado todo, y tampoco representan el caos, como sucede en las cosmogonías (v.), por ej., de Babilonia; lo mismo el Thehom (abismo), que nunca aparece en la Biblia como un monstruo viviente.De los libros del N. T. solamente el Apocalipsis recoge la tradición del d. (Apc 12,9; 20,2). El d. en el Apocalipsis no lo encontramos ya como monstruo marino mitológico, sino solamente es tomado como símbolo del demonio: "la antigua serpiente, que se llama Diablo y Satanás, y seduce a todo el mundo" (Apc 12,9). El d. del Apocalipsis no tiene que ver con el tarmin del A.T. y menos aún con los d. extrabíblicos; no es, por tanto, un monstruo marino mitológico o cósmico, sino una potencia espiritual maléfica, perpetuo principio del mal. En algunas leyendas cristianas se representan por medio de d. a los poderes diabólicos. Con d. y serpientes habrán de enfrentarse santos y eremitas, o caballeros andantes, p. ej., S. Jorge (v.).V. t.: SERPIENTE II.J. M. GÓMEZ TABANERA.
BIBL.: E. LANGLETT, Dragons et génies, París 1928; O. BEIGBEDER, La Simbolique, París 1961; L. LOEFFLER-DELACHAUX, Le Cercle, un symbole, Ginebra s. a.; 1. COPPENS, La connaissance du Bien et du mal et le péché du Paradis, Gembloux-Lovaina 1948, 36 ss. y 89-131; 1. BOVER, El capítulo XV del Apocalipsis y el capítulo 111 del Génesis, "Estudios eclesiásticos" 1 (1922) 319-336; G. FERGusoN, Signs and Symbols in Christian Art, Nueva York 1959.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.