Dracón DER.
Categoria:
Derecho
Legislador ateniense de finales del s. VII a. C. Se trata de una figura casi legendaria, que ha pasado a la tradición como autor de un código especialmente severo. La realidad, en la medida que podemos juzgar su actividad legislativa, parece otra. La situación política del Ática (v.) se había complicado en la segunda mitad del s. vil a. C. Cilón había intentado establecer la tiranía en Atenas apoyándose en cómplices atenienses y tropas de Megara. El complot fracasó y Megacles mandó asesinar a los cilónidas, lo que produjo un gran malestar en Atenas (v. ATENAS III). En el fondo no era más que una lucha por el poder entre las grandes familias, de las que destacaban especialmente los alemeónidas, cuyo caudillo era Megacles. La tendencia general de la época era, en el mundo griego, resolver esta antinomia con el nombramiento de legisladores que redactasen un código de leyes mediante el cual se sustraía a las grandes familias y en general a los nobles el privilegio de interpretar a su antojo las leyes no escritas.D. fue nombrado tesmotetes (621 a. C.) con poder para promulgar sus leyes. De este código no queda casi nada, excepto las disposiciones sobre el homicidio, pues todo lo demás fue sustituido por la legislación soloniana (v. SOLÓN). El problema más inmediato con el que se enfrentó D. fue el del homicidio. La venganza de la sangre era en la Atenas arcaica, como en toda sociedad tribal, un elemento importantísimo en cuanto a las relaciones humanas. Se creía que el espíritu del hombre muerto pedía venganza a su estirpe y no hallaba la paz hasta que la sangre era lavada con sangre. La venganza se transmitía en las familias, y todo ello estaba sancionado por el oráculo délfico, el cual consideraba impuro al matador y a su ciudad, fuera cual fuera el motivo de la muerte, tanto homicidio como asesinato deliberado. Seguramente hasta D. los tribunales de tribu o de fratria, a las que pertenecían las partes en litigio, entendían en el asunto. Si las tribus eran distintas se necesitaba un tribunal de cuatro reyes tribales y tal vez el arconte. Posiblemente, en la segunda mitad del s. VII a. C., se empieza a pensar que la culpabilidad del muerto implica la inocencia del matador, lo cual conduce a la concepción del homicidio legítimo. D., basándose en estas ideas, distingue el homicidio premeditado y el no premeditado. Sus leyes sobre el homicidio (v.) se conservan en una copia grabada en una columna en el 409 a. C. en la stoa del arconte basileus.D. establece que un hombre que mata a otro en defensa de su vida, sus bienes o su honor podía buscar asilo en el templo de Apolo délfico, donde el tribunal de los efetas decidía si era inocente o no. Al mismo tiempo determina que el homicida inocente puede volver a su casa siempre que los familiares del muerto o los miembros de la (ratria del difunto se lo permitan. En detalle, la acusación corresponde a los parientes del difunto. El querellante lleva al ágora al acusado para obtener el nomima. El presidente del juicio es el arconte basileus. No se dice nada sobre el lugar del juicio, pero parece que es el areópago. Sobre el homicidio premeditado, heridas premeditadas para producir la muerte y sobre envenenamiento premeditado, sentenciaba el areópago, lo cual según Demóstenes había sido instituido por D.Demóstenes también dice que D. instituyó que el caso de asesino desconocido, muerte por causas naturales o animales se viera en el pritanion, en el que intervenían como jueces el basileus con los filobasileis. D. garantiza protección legal para el exiliado, en tanto se mantuviera alejado de las fronteras del Ática y no concurriera a los lugares de reunión panhelénicos. Parece que D. instituyó el tribunal de los efetas en número de 51, presidido por el basileus y los antiguos filobasileis (reyes de las tribus). Se cree que no hizo cambios en la Constitución. La actividad legisladora de D. es un compromiso entre la tradición aristocrática y tribal del Ática y las nuevas ideas que se abrían paso a finales del s. vil a. C. Contribuyó a que la nobleza perdiera poder, pero mantuvo las estructuras tribales antiguas, que tampoco pudo alterar.F. PRESEDO VELO
BIBL.:D. N. G. L. HAMMOND,A History of Greece, Oxford 1967.
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