Dionis de Portugal
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Biografía GER
Este monarca portugués de la casa de Borgoña (v.), n. en 1261 y m. en 1325, representa la plenitud no sólo de su dinastía, sino también de la Edad Media en su país. Subió al trono en el a. 1279. Una serie de significativas coincidencias le harán desempeñar en su reino un papel semejante al de su abuelo castellano Alfonso X el Sabio, y que se pueden resumir bajo el denominador común de la reorganización de su reino frente a diversas presiones: Iglesia, problemas familiares, particulares relaciones con la comunidad judía, etc. Con su antecesor Alfonso 111 se había consumado la Reconquista del suelo portugués, finalizada con la ocupación de la Algarve; por eso, don D. abandona las empresas militares para proseguir las tareas de reconstrucción interior, ya iniciadas bajo Alfonso Enríquez (v.) y sus sucesores en una incipiente labor de repoblación.Organización de comunas y ferias. La conclusión de la Reconquista provocará un doble fenómeno: por un lado, el malestar de una casta militar, acostumbrada a vivir del botín fruto de las incursiones cotidianas y de otro, una penuria de las arcas reales, ya que la paz trae, consiguientemente, el corte de una de las fuentes de ingresos (la rapiña en territorio enemigo). La víctima de todo ello es el campesino que, desde el reinado de Alfonso el Gordo (v. BORGOÑA, CASA DE), trata de conseguir una protección real que a veces no es del todo eficaz. De ahí que paralelamente al resurgir urbano general en el Occidente europeo, campesinos y villanos portugueses formen comunas, con grandes resabios de ruralismo aún, pero que, poco a poco, experimentarán el impacto del resurgir del comercio. Este estuvo primero a cargo de buhoneros y mercaderes ambulantes, luego, de la creación de ferias: Ponte-de-Limia, Braga, Lisboa, Coimbra, Viana y otras muchas que, si bien tienen sus orígenes en Alfonso III, llegan a su apogeo bajo don D. La libertad de comunas y ferias será cada vez mayor, a cambio de favores pecuniarios al monarca. Esta alianza entre monarca y pueblo tendrá su reflejo en las Cortes, cuya primera reunión es en Leiria en 1254.Agricultura y navegación. El comercio interior, pese a su gran actividad, sólo se resuelve en un círculo cerrado. Don D. trató de fomentar otras fuentes de recursos: las minas de oro de Adou~a, las actividades navales y los cultivos (de ahí el apelativo de el rey Labrador). El reinado de don D. va íntimamente unido a una gigantesca labor de desecación y roturación en las regiones del Miño Alentejo, Ribatejo y Algarves, zonas antes pantanosas y desérticas que fueron puestas en cultivo; las órdenes religiosas, los antiguos siervos liberados e, incluso, nobles desocupados son los factores esenciales de esta labor.A don D. hay que considerarle como el primer propulsor de la potencia naval lusitana. El corso en el Cantábrico y, años atrás, la presencia frecuente de cruzados occidentales venidos por mar, fueron buenos acicates. La primitiva preocupación de Alfonso 111 por los asuntos navales fue heredada por su hijo. En torno a Leiria y en los médanos del Ribatejo fueron plantados pinares que darían la materia prima para las futuras embarcaciones lusas. Lisboa es provista de un puerto moderno y se va intensificando la construcción de veleros en vez de las viejas galeras. Se crea así el primitivo núcleo de una flota real, que será colocada bajo la dirección de un genovés, Manuel Pezzagna. Junto a Lisboa y Oporto, los estuarios del Vouga y el Mondego, Setúbal, Aveiro, Faro, Lagos... constituirán otros tantos focos del naciente comercio portugués.Labor cultural. El rey poeta, como también se ha llamado a don D., es el gran impulsor de la cultura en Portugal. Por un lado, tenemos la fundación del Estudio General de Lisboa en 1290, primitivo núcleo de la Universidad que se funda en Coimbra en 1308. Por otro, el momento culminante de la lírica provenzal, ya introducida en territorio lusitano en reinados anteriores, gracias a enlaces luso-franceses o a la emigración de provenzales ante la persecución antialbigense. Bajo el título de El Cancionero del rey D. Dionís se conservan 183 composiciones de este soberano en el Cancionero portugués de la Bibl. Vaticana. También fueron traducidas las obras de Alfonso el Sabio y el portugués pasó a ser, desde este momento, la lengua oficial.Relaciones con la Iglesia. Fueron muy malas desde que Alfonso 111 trató de limitar las inmunidades eclesiásticas. Bajo don D. dichas relaciones se centrarán en dos asuntos claves. El primero, la supresión por el Pontificado, ante las presiones de Felipe IV de Francia, de la Orden del Temple. Don D. acató la orden de disolución dada por el Papa, pero creó con los fondos de la Orden Templaria, otra nueva, la de Cristo. El segundo problema son los judíos. Al igual que su abuelo Alfonso X, don D. guardó el mayor respeto posible hacia las minorías religiosas. Sin embargo, en 1288 estalló el descontento tanto por parte de los prelados portugueses, como de las clases populares, molestas por los privilegios de percepción de rentas públicas que tenían los hebreos, y para lo cual se había dividido el reino en 7 rabbiatos (Santarem, Viseo, Corvillen, Oporto, Torre de Moncorvo, Evora y Faro). Amenazado de excomunión, el monarca hubo de ceder en 1290, aceptando las capitulaciones impuestas por el clero y la Sta. Sede. Sin embargo, la protección más o menos velada del rey hacia la comunidad judía, prosiguió durante toda su vida, ordenando custodiar las puertas de las aljamas para evitar excesos del elemento popular.Problemas familiares y muerte de D. Dionís. Nada más subir al trono, don D. hubo de enfrentarse con su madre Beatriz, a la que envió a Andalucía pese a los intentos de negociación de parte castellana. Después vino el enfrentamiento con su hermano menor Alfonso, aliado con los nobles. Sin embargo, el problema de familia que más amarguras producirá a Portugal será el del monarca y su hijo Alfonso (futuro Alfonso IV), fruto de la unión con Isabel de Aragón (v. ISABEL DE PORTUGAL). Al margen de este matrimonio don D. tuvo una prolífica sucesión de bastardos, pacientemente tolerados por la reina, pero no por el heredero D. Alfonso, que vio en ellos un posible peligro para sus derechos. Los roces entre padre e hijo están a punto de desembocar en el uso de las armas, la primera vez en Coimbra y la segunda en las cercanías de Lisboa (al igual que en Castilla entre Alfonso X y su hijo Sancho). Aunque la reina Isabel supo en todo momento establecer conciliación entre padre e hijo, al morir don D. en 1326, las relaciones con el heredero no eran en absoluto cordiales.V. t.: BORGOÑA, CASA DE; PORTUGAL IV.EMILIO MITRE.
BIBL.: Monumenta henricina, I, Coimbra 1960; F. ALMEIDA, Historia de Portugal, I, Coimbra 1922; A. HERCULANO, Historia de Portugal, II, 8 ed. Lisboa s. a.; A. 1. DIAs DINis, Antecedentes da espanpao ultramarina portuguesa, "Rev. Port. de Hist.", X, Coimbra 1962; C. ERDMANN, O Papado e Portugal no primero seculo da Historia portuguesa, Coimbra 1935; 1. AMADOR DE LOS Ríos, Historia... de los judíos de España y Portugal, Madrid 1960; G. TAVANI, l piu recenti studi italiani sulla letteratura porthoghese medievale, "Anuario de Estudios Medievales", 1966. V. t. Bibl. del art. BORGOÑA, CASA DE.
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