Dión Crisóstomo
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Biografía GER
1. Vida. Llamado Dión Cocceyano (cfr. Plinio, Epístola a Trajano, 81,82) distínguele de Dión Casio el apodo "boca de oro". N. en Prusa de Bitinia ca. 40 d. C.; de familia noble, cultivó la retórica en su primera juventud; a este periodo corresponden el Epitafio de Meláncomas, y quizá los discursos XXXVIII y XXXIX. Hostil primeramente a la filosofía (cfr. el A Musonio) escribe Paignia (juegos) (cfr. los elogios del papagayo y del mosquito, mencionados por Sinesio y Filóstrato Vidas de Sofistas, I,7). Hastiado pronto de estas vaciedades, se hace discípulo del propio Musonio, a quien había criticado. Según Filóstrato (o. c. V,38; Vida de Apolonio de Tiana, V111,7) entraría en el círculo de Apolonio de Tiana, algo improbable por pugnar su ideal estoico con el misticismo neopitagórico. Ejerce la abogacía y se traslada a Italia, donde su libertad de lenguaje y su amistad con Flavio Sabino, caído en desgracia y ejecutado, provocaron su destierro por Domiciano el a. 82. Trata en años sucesivos de encontrar la posibilidad del kynikós bíos (vida del cínico) en pequeñas comunidades, culturalmente retrasadas: Borístenes, Getia, Peloponeso, Cícico, Mesia y Eubea. Convencido de ser un "médico de almas", imagen frecuente en sus discursos, visita luego las grandes ciudades para tratar de mejorar la condición de los hombres. Aunque denuncia los excesos de la administración, se erige en apóstol de la convivencia pacífica con Roma. En el a. 97 pronuncia su discurso XII en los juegos olímpicos y se traslada a Roma para mediar ante Nerva por sus conciudadanos. Tras un nuevo viaje a Roma (a. 100) y ciertas dificultades en Prusa, fue llamado a la capital por Trajano y en ella se encontraba (102) en la celebración- del triunfo sobre Dacia. De regreso a su ciudad natal, después de una visita a Alejandría, actúa como mediador entre Prusa y Apamea. Las últimas noticias de su vida se refieren a un proceso de lesa majestad, y a otro de malversación de fondos públicos que le incoaran, respectivamente, Flavio Arquipo y Eumolpo. Plinio el joven a la sazón procónsul de Bitinia (110-111), remitió los procesos a Trajano, quien sobreseyó el primero (Epístola Plinio, 82).2. Obra. 80 discursos (espurios algunos, p. ej., XXXVII, LXIII y LXIV) que comprenden diatribas (I-IV, VIXVII, XIX-XXVII, LII-LXIII, LXV-LXXX), alocuciones a las ciudades (XXXI-XXXVI, XXXVIII-LI) y consolaciones (XXVIII-XXX). Destacan los Discursos del rey (I-IV), y el XII, importante para la historia de las ideas estéticas. Las cinco epístolas que se le atribuyen son apócrifas. Se han perdido sus escritos filosóficos: Si el mundo es corruptible, Encomio de Heracles y Platón, En defensa de Homero contra Platón, Económico, e históricos: Sobre las virtudes de Alejandro y Hechos de los getas, mencionados por la Suda y Estobeo.3.Ideario. D. es un escritor de recia personalidad, buen observador de su mundo (sus discursos tienen gran valor histórico, p. ej., el VII), que vive auténticamente sus convicciones apoyadas en una amplia cultura. El mundo es para él un ser animado regido por la razón (XXXVI, 29 ss.), cuyos elementos más puros son las estrellas fijas (X11,58,60; XXXVI, 43 ss.) y que es mantenido en cohesión por el "espíritu", pneúma (XVII,19). Periódicamente lo destruye y renueva una conflagración, ekpyrosis, producida por el pneúma ígneo y etéreo (XL,37). El hombre es un compuesto de cuerpo (tierra) y alma (emanación del pneúma). Todos los reinos de la naturaleza, incluidos hombres y dioses, forman una comunidad donde imperan el orden, la concordia y la moderación. La política y la ética han de imitar esta ordenación cósmica: el mejor régimen es la monarquía regida con espíritu religioso (cfr. XXXVI,29 ss.; XL,35 ss.; 111,43 ss.), y la mejor vida individual, la que se amolda a la "ley de la naturaleza" (LXXX,5), conocida por el razonamiento y la revelación, mythoi, de los antiguos poetas como Homero y Hesíodo (cfr. XIX,122), aunque para entender correctamente sus textos se precise la exégesis (alegórica) de los filósofos. A la vida natural se accede con la eliminación de las pasiones (placeres, temores y penas), y la práctica de las cuatro virtudes cardinales, que confieren la libertad interior y la felicidad.4. Influjo en la posteridad. Aunque sus discípulos directos fueron pocos, entre ellos Lástenes y Favorino (Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, V,38; id, Vidas de sofistas, 1,8,4), a partir del s. ii fue muy admirado: Eliano (id, Vidas de sofistas, 11,27,6), Marco Aurelio (ib, 1,14), Máximo de Tiro, Temistio, San Basilio y Juliano el Apóstata leyeron sus discursos. Sinesio sintió por él verdadera veneración, y se esforzó por recuperar escritos suyos que se habían perdido, trasmitiendo fragmentos y argumentos de piezas que hoy no tenemos, como es también el caso de Estobeo y Máximo Planudes.V. t.: GRECIA XII, 5.L. GIL FERNÁNDEZ.
BIBL.: Ediciones: H. VON ARNIM, Leben und Schrilten des Dion von Prusa, Berlín 1898; M. WELLMANN, en PAULI-WISSOWA, RE V,1,848-877.-Estudios: C. AFFHOLDER, L’exégése morale d’Homére chez Dion de Pruse, "Bulletin de la Faculté des Lettres de Strasbourg" XLV (1966-67) 287-293.
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