Dinamarca. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
Categoria:
Historia
Al comenzar la Edad Moderna, D. hubo de afrontar importantes problemas políticos y religiosos. En el aspecto político, se planteó la cuestión de la competencia de poder entre el monarca y el Risgraad, asamblea compuesta por la poderosa nobleza terrateniente y las principales jerarquías de la Iglesia. La nobleza había adquirido una gran fuerza, pues no sólo era propietaria de gran parte de las tierras del país, sino que había logrado que los principales cargos eclesiásticos fuesen nombrados de entre sus miembros. Sin embargo, durante el reinado de Cristián 11, y bajo el liderato de Hans Mikkelsen, burgomaestre de Malmb, para limitar el poder de la nobleza, se promulgaron, apoyándose en la burguesía, algunas medidas que provocarían más tarde el levantamiento de aquélla.El problema religioso se planteó cuando Lutero (v.) se separó de la Iglesia católica. En D. era rey entonces Cristián II (v. iii), quien si bien tenía dificultades políticas con la Iglesia, sostuvo el catolicismo y reconoció la supremacía espiritual del Papa. Sin embargo, la insurrección de Suecia (que conseguiría entonces su independencia) fue aprovechada por la nobleza danesa para destronar a Cristián II y su Gobierno burgués, nombrando a Federico I, tío de aquél, como su sucesor. Federico 1 (1523-33) tenía la intención de aumentar el poder real, pero la nobleza, perteneciente en su mayoría a la religión católica, estorbaba sus fines. La servicial organización que preconizaba Lutero le ayudaría mejor a la consecución de sus logros; de ahí que tratase por todos los medios de introducir lentamente la nueva doctrina. En 1527, pudo colocar ya las dos religiones en pie de igualdad ante la ley. A su muerte, le sucedió su hijo Cristián III, decidido luterano, que reorganizó definitivamente la Iglesia danesa, convirtiéndola en luterana, constituyéndose él mismo como su principal cabeza y adueñándose así de los bienes de la Iglesia católica (v. v). Al mismo tiempo, se llevó a cabo la centralización del gobierno y se reorganizó la Administración. La economía del país, sobre todo en el aspecto agrícola, experimentó un auge considerable, que perduró durante los reinados de sus sucesores Federico 11 (1559-88) y Cristián IV (1588-1648). La política exterior de aquél se distinguió por las largas e inútiles guerras de reconquista contra Suecia (1563-70), que terminaron con la paz de Stettin.La guerra de los Treinta Años. Durante el reinado de Cristián IV, D., después de haber iniciado nuevamente la lucha por el dominio del Báltico contra Suecia (guerra de Kalmar, 1611-13), intervino en la guerra de los Treinta Años (v.). Este monarca, como rey de D. y Noruega, pretendía extender su influencia por los puertos del Norte, lo cual provocaría su choque con Suecia, y como luterano quería defender los derechos de sus correligionarios alemanes. Así, en 1625, invadió Alemania, ayudado económicamente por Inglaterra y militarmente por numerosos príncipes alemanes. Sin embargo, las tíopas del Imperio, mandadas por Wallenstein, derrotaron a Cristián I V en Lutter (1626). En la paz de Lübeck (1629), D. quedaba en posesión de jutlandia, Schleswig y Holstein, pero perdía los obispados alemanes que diversos miembros de la familia de Cristián IV habían arrebatado a la Iglesia católica. Más tarde, se vio obligado a firmar con Suecia la paz de Brómsebro (1645), por la que tuvo serias pérdidas territoriales. La reanudación de la guerra, durante el reinado de Federico 11 1 (1648-70), terminó en 1658 con la paz de Roskilde, de nuevo perjudicial para los intereses territoriales de D., ya que se veía obligada a ceder a Suecia la isla de Bornholm, Escania, y el distrito de Trondheim, con lo cual este país pasaba a dominar toda la ribera norte del Sund. No obstante, poco más tarde, la inútil tentativa de Carlos X de atacar la capital de D. terminó con la paz de Copenhague (1600), por la que Suecia devolvía Bornholm y Trondheim.Estas derrotas motivaron el debilitamiento de la nobleza en favor de la burguesía, la cual presionó fuertemente para que se llevase a cabo un cambio en la Constitución, realizado, finalmente, el 14 nov. 1665. La nueva Constitución establecía la soberanía absoluta del monarca, que se comprometía a mantener unido al reino, y a defender la religión protestante, de acuerdo con la Confesión de Augsburgo. Por otra parte, se establecía también la monarquía hereditaria. Era la única forma de someter el poder de la nobleza, que interfería gravemente la potestad real. Al mismo tiempo, la burguesía pasó a ocupar algunos de los puestos más importantes en la Administración.En el reinado de Cristián V (1670-99), se protegió la industria y el comercio, de acuerdo con las doctrinas mercantilistas, y se atendió especialmente a la educación. Sin embargo, la situación de los campesinos era muy deficiente, pues habían llegado a caer en una especie de servidumbre de la gleba, ya que la Ley agraria de 1682 prohibía el abandono de la tierra sin el permiso del señor. En Noruega, la situación era distinta, y esta diferencia en la estructura social contribuiría, a lo largo del s. xvin, a distanciar ambos países de la misma corona. Se reanudaron las hostilidades con Suecia en 1675-79, con la guerra de Escania, y en 1700 y 1709-20 con la guerra del Norte (v.), gracias a las cuales Federico IV (1699-1730) se posesionó de parte del ducado de Schleswig (v. SCHLESWIG-HOLSTEIty ni), que pertenecía al duque de HolsteinGottorp, el cual era aliado de Carlos XII de Suecia (v.).Cristián VI (1730-46) hizo importantes reformas en el Ejército, y a mediados del s. xviii, cuando los productos coloniales de las Indias Occidentales comenzaron a introducirse en el mercado europeo, D. compró tres islas, la más importante de las cuales era St. Thomas, desde las que inició un próspero comercio, que aún se vio más favorecido cuando comenzó la guerra colonial entre Francia y Gran Bretaña. Durante el reinado de Federico V (1746-66), por impulso del favorito A. G. Moltke, se aplicaron importantes medidas destinadas a mejorar la producción agrícola. Estas medidas no obtuvieron el éxito esperado, ya que tropezaron con el conservadurismo de los campesinos propietarios. La expansión económica iniciada en los reinados anteriores, junto con el desarrollo de la instrucción pública y el auge del movimiento literario, fueron acentuados durante el reinado de Cristián VII (1766-1808), gracias a la intervención del conde de Struensee, quien imbuido por la corriente de la Ilustración impuso en D. un verdadero régimen de despotismo ilustrado, arrogándose él mismo amplios poderes.Las guerras napoleónicas fueron favorables para el comercio danés. Sin embargo, en 1807, Inglaterra pidió a D. la entrega de su numerosa escuadra mercante, ante el peligro de que Napoleón pudiera apoderarse de ella. Federico VI (1808-39) se negó a ello, y ante las amenazas inglesas se alió con Napoleón. La subsiguiente guerra costó grandes sumas de dinero a D., lo cual puso en grave peligro la economía nacional. En 1813, se llegó a la bancarrota y se procedió a la creación de una nueva Banca nacional, que cinco años más tarde pasó a ser completamente privada e independiente del Estado. Poco antes de la derrota del Emperador, en virtud de la paz de Kiel (1814), D. tuvo que ceder Noruega a Suecia, y a cambio recibió el ducado de Lauemburgo.La dificil situación a la que se había llegado provocó el malestar general contra la monarquía de Federico VI. El acicate de la revolución de 1830 (v.) en Francia abrió el camino para el establecimiento de un sistema parlamentario en D. Sin embargo, Cristián VIII (183948), sucesor de Federico VI, no parecía muy dispuesto a la implantación de un régimen representativo, el cual sólo fue adoptado después de su muerte, en 1848, ya en el reinado de Federico VII (1848-63). En junio de 1849, se promulgó la nueva Constitución, que establecía un poder legislativo, el Rigsdag, compuesto por el Landsting, cuyos miembros eran elegidos por ocho años, por medio del voto indirecto; y el Folketing, cuyos miembros se elegían por tres años, mediante voto directo. La cuestión de los ducados de Schleswig-Holstein. Las tendencias nacionalistas provocaron el conflicto entre D. y los ducados de Schleswig-Holstein, que pertenecían al rey de D. a título personal. La casa alemana de Augustemburgo reclamaba la herencia de los ducados, pero Cristián VII publicó en 1846 una carta abierta para oponerse a ello y declaró que Schleswig se regularía por las leyes dinásticas danesas, aplazando la decisión sobre Holstein para un estudio posterior. Durante el reinado de Federico VII se promulgó la Const. de 1849, común a D. y al Schleswig-Holstein, lo cual provocó la sublevación de los separatistas de los ducados, ayudados por Federico Guillermo IV de Prusia. No obstante, la guerra terminó con la victoria de D. Gran Bretaña, Francia, Rusia y Noruega-Suecia reconocieron en 1850 la integridad de la monarquía danesa, y en 1852, el tratado de Londres, que firmaron también, además de aquellas potencias, Austria y Prusia, reconocía al príncipe Cristián de Glücksburg como heredero de toda la monarquía, a la muerte de Federico VII.La política interior. En el Rigsdag, se habían formado tres partidos: los conservadores, compuesto en su mayoría por los propietarios, enemigos de la Constitución; el Nacional Liberal, integrado por la burguesía, que había sido en realidad la que había implantado la Constitución; y la izquierda, que incluía a la mayor parte de los campesinos. En 1863, y bajo el gobierno de los nacional-liberales, durante el reinado de Cristián IX (1863-1906), se firmó una nueva Constitución para Dinamarca y Schleswig, lo cual acercó mutuamente a ambos territorios. Pero Bismarck (v.) estaba ansioso por conseguir el puerto de Kiel para Prusia, y junto a Austria derrotó a D. en Dueppel, en 1864 (guerra de los Ducados). Por la paz de Viena (octubre 1864), los ducados de Schleswig y Holstein y el Lauemburgo se entregaban a los austroprusianos. Un año más tarde, se determinó que Austria administraría el Holstein y Prusia el Schleswig.Esta derrota, durante el gobierno de los liberales, llevó al poder a los conservadores, quienes, junto con los campesinos, que tampoco estaban conformes con la política que habían llevado a cabo aquéllos, elaboraron una nueva Constitución, en julio de 1866, de tono más conservador que la anterior. Durante este periodo constitucional, que perduró hasta 1901, D. experimentó una transformación social y económica, que daría paso a la D. actual. Las crisis agrícolas de la década de 1880 obligaron a los daneses a cambiar la producción de cereales por la de mantequilla, queso, jamón, huevos, etc. Ello acarreó el debilitamiento de los grandes propietarios a favor del pequeño campesinado. Durante esta etapa, tuvo lugar también la industrialización del país y, como consecuencia, en 1870 aparecieron los primeros sindicatos de obreros, y poco después el partido social-demócrata. En 1901, los movimientos de izquierda habían tomado fuerza, en detrimento del partido conservador, y éste tuvo que ceder el gobierno a los grupos liberales. Durante los años siguientes se llevaron a cabo, por medio de distintos Gabinetes de este signo, importantes reformas legislativas, pero en 1905 los liberales se dividieron en moderados y radicales; estos últimos fueron apoyados por los social-demócratas y tomaron el poder en 1909. En 1906, ascendió al trono Federico VIII, a quien sucedió después de seis años de reinado, su hijo Cristián X (1912-47).La política internacional. En el tratado de Praga de 1866, se estipulaba que el norte del Schleswig (Slesvig Septentrional) podía tener el derecho de volver a D. después de un referéndum. Sin embargo, en el congreso de Berlín de 1878, Austria y Prusia abolieron esta cláusula, y D. abandonó las esperanzas de recuperar ese territorio. Después de este fracaso, D. llevó a cabo una política de neutralidad, y los radicales emprendieron al mismo tiempo una drástica reducción de los efectivos militares. Esa neutralidad seguía vigente cuando estalló la I Guerra mundial, en 1914. No obstante, D. no pudo evitar el sufrir las consecuencias de la guerra. Las dificultades económicas obligaron a implantar una serie de restricciones.En 1915, se efectuó una reforma de la Constitución, por la que la mujer recibía todos los derechos. En 1916, D. vendió sus posesiones de las Indias Occidentales (islas Vírgenes) a los Estados Unidos. Cuando finalizó la guerra, la derrota de Alemania hizo posible que, de acuerdo con el principio de las nacionalidades (v. NACIONALIDAD I), el Schleswig Septentrional pasase a formar parte de D. En cambio, a partir de 1918, Islandia constituyó un Estado independiente, unido a D. por vínculo personal suprimido en 1944.Las dificultades económicas de la posguerra afectaron también a D., en forma de crisis comercial, falta de empleos e inestabilidad política. En 1920, ocuparon el poder los liberales con Nier Neergaard, como primer ministro, siendo sustituidos en 1924 por los socialdemócratas, con Thorvald Stauning como jefe de Gobierno, para ceder de nuevo el poder, en 1926, a los liberales. Cuando en 1929 este partido perdió el apoyo de los conservadores, con motivo de la cuestión del rearme, su Gabinete fue reemplazado por una alianza de los social-demócratas y los liberales. Este último Gobierno, presidido por Staunning-Munch, tuvo que afrontar la crisis mundial de 1929. Sin embargo, no se debilitó en esta difícil situación por la que tuvo que pasar, y la coalición perduró hasta 1940. Durante este periodo, se llevaron a cabo importantes reformas en la legislación criminal (1930), en la organización militar (1932 y 1937), en el sentido de reducir el presupuesto de la Marina y del Ejército, y en las elecciones comunales (1936). En 1938, se introdujo también una reforma en la Ley electoral, rebajando de 25 a 21 años la edad de aquellos que tenían derecho al voto.La política internacional, después de 1920, fue determinada por la Liga de Naciones, y cuando esta organización se debilitó en la década de 1930, la política exterior danesa volvió a ser de una estricta neutralidad.La II Guerra mundial. El 31 mayo 1939, D. firmó con Alemania un pacto de no agresión, que no fue respetado por los nazis, ya que la toma de aquel país para extender sus dominios hasta el mar del Norte y el Atlántico estaba en los planes del III Reich. Efectivamente, el 9 abr. 1940, los alemanes invadieron D., la cual, después de una corta e inútil defensa, tuvo que aceptar la ocupación bajo la promesa de que se respetaría su integridad y su soberanía política. A pesar de los esfuerzos alemanes por ganarse a la población danesa, ésta continuó unida en un movimiento nacional contra los ocupantes, en torno a Cristián X.En vista de esta actitud, y rompiendo su promesa, los alemanes comenzaron a interferirse en la política interior danesa. El 25 nov. 1941, el Gobierno fue obligado a unirse al pacto antikomintern, con lo que se provocó la primera demostración antinazi. Al mismo tiempo, en el exterior comenzaba a organizarse un movimiento de liberación que encabezaban el diplomático Henrik Kauffmann en los Estados Unidos, y el ex ministro Christmas Moller en Londres. Este movimiento, en contacto con la resistencia danesa, organizó numerosos sabotajes y publicó periódicos clandestinos para mantener vivo el espíritu de los daneses. Esta actitud llevó a una ruptura total con los alemanes, quienes pasaron a la contraofensiva, persiguiendo a los judíos, disolviendo el ejército danés y estableciendo un cuerpo terrorista denominado Hipos. Los daneses por su parte se preparaban para la lucha final contra las fuerzas de ocupación. La liberación de D. por las tropas aliadas tuvo lugar el 5 mayo 1945.El periodo de la posguerra fue de grandes dificultades, como consecuencia de la reconstrucción nacional. El 20 abr. 1947, murió Cristián X y le sucedió su hijo Federico IX. Ese mismo año obtuvieron el poder de los social-demócratas, quienes volvieron a detentarlo en 195357 y 1964-68. En 1953, se aprobó una nueva Constitución, y el organismo legislativo se redujo a una sola Cámara: Folketing. También se acordó que las mujeres podían tener derecho a la sucesión del trono.V. t.: NORTE, GUERRA DEL; NORUEGA IV; SUECIA IV;ISLANDIA III; SCHLESWIG-HOLSTEIN III; TREINTA AÑOS, GUERRA DE LOS.R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: J. H. S. BIRCH, Denmark in History, Londres 1938; P. MANNICHE, Denmark. A Social Laboratory, Oxford 1939; E. GERLACH, Danemarks Stellung. i. d. Weltwirthschatt, Jena 1911; J. BAILHACHE, Danemark, París 1957; R. SPINK, The law and the people ol Denmark, Londres 1957; D. OGRIZEK, Países nórdicos, Madrid 1959.
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