Della Quercia, Jacopo
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Biografía GER
Escultor italiano, uno de los más significativos de los primeros tiempos del Renacimiento. N. en Siena ca. 1374 y m. en Bolonia o Siena el 20 de oct. 1438. Su padre fue Pietro d’Angelo di Guarniero, orfebre y escultor sienés, bastante documentado. El sobrenombre de Quercia derivaría, según Vasar¡, de un lugar del condado de Siena que se podría identificar con el castillo de Quercia Grossa. Salmi cree que trabajó en sus comienzos con su padre, especialmente en Luca, e incluso rastrea posibles atribuciones de fragmentos, aún muy relacionados con Nino Pisano (Salmi, "Rivista d’Arte", XII,2,175).En 1401J. della Q.participó, juntocon otros seis escultores, en el concurso, que ganó L. Ghiberti, para la segunda puerta de bronce del baptisterio de Florencia. El relieve que llevó a cabo no nos ha llegado. Su segunda obra documentada es el sepulcro de Ilaria del Carretto (1406), mujer de Paolo Guinigi, muerta en 1405, encargado para la catedral de Luca. Consta de un gran sarcófago con figura yacente, cosa poco frecuente en Italia y que denota una clara influencia borgoñona. El sarcófago está decorado al modo clásico, con figuras de putti (ángeles) que sostienen guirnaldas vegetales, abultadas y carnosas, las cuales contrastan con los follajes, de raigambre todavía gótica y relieve mucho más plano, que encuadran los escudos en los dos lados cortos del monumento. También es de tradición gótica la disposición de la figura yacente con el perrito a los pies. Sin embargo, el modelado de las formas y los plegados obedecen a una concepción puramente renacentista.Del mismo año (1406) es una Virgen con el Niño (catedral de Ferrara), claramente enlazable con la tradición de la escultura pisana, aunque más maciza de formas. En 1407 proyecta la Fonte Gaia para la plaza de la Señoría de Siena. Siete años después del proyecto se llevaría a cabo su realización. Más tarde fue retirada de la plaza y almacenada, salvándose algunas de sus piezas, que, muy deterioradas, se han reunido reconstruyendo el conjunto en la loggia del Palacio de la Señoría. Se conocen bastantes datos de su lenta elaboración. J. della Q. pretendió, sin duda, una obra "del antiguo", pero no se trata de una simple imitación, sino que el artista da su propia versión, que ya aparece formada y personalísima, con rotundo vigor y gran amplitud de concepción en las figuras. Los relieves, tanto los que representan a las Virtudes, como la Virgen con el Niño y las escenas del Génesis, se componen con simplicidad monumental, con empaque y densidad de formas que llega a ser macicez, envolviendo las figuras con amplios plegados, de tono, en general, grecorromano. La corrosión de la piedra y las mutilaciones contribuyen aún más a situarnos en nuestro recuerdo de lo antiguo y en su clima. El tan destrozado relieve de Adán y Eva arrojados del paraíso tiene un no sé qué de lucha de titanes en una metopa antigua. Las dos alegóricas figuras femeninas desnudas presentaban la más simbólica dualidad, pues el indudable clasicismo de sus cuerpos se contradice en los rostros afilados.El altar y las tumbas de la Capilla Trenta en S. Frediano de Luca, corresponden a 1416-22. Estos relieves penetran dentro de la tradición gótica, con su típica concepción de un espacio sin perspectiva, con arcos trifolios, pináculos, etc. Las figuras de santos, casi de bulto redondo, están en la misma línea. Sin embargo, algunos de los relieves de la predela presentan un modelado y actitudes renacentistas, aunque la composición sea más arcaizante. La Virgen, que aparece en el centro de la escena, es un modelo que impresionó a Miguel Ángel, y en ella está el arranque de alguna de sus madonnas (la de Brujas.p. ej.). La composición de la figura y sobre todo el amplio manejo de los ropajes es, sin duda, clásico.Desde 1417 trabaja en Siena en el baptisterio de S. Giovanni. El conjunto de obras que realizó allí es más vario de técnicas y materiales y de mayor modernidad. Los materiales utilizados fueron el mármol y el bronce. De los seis relieves en bronce dorado, destinados a decorar la pila, destaca el S. Zacarías arrojado del templo, con un nuevo sentido de la profundidad y del agrupamiento de masas. El modelado nos muestra el cambio de estilo de J. della Q., alentado, sin duda, por el ejemplo de Ghiberti (v.) y Donatello (v.). Después labrará en mármol los dramáticos Profetas, encajados en elegantes hornacinas entre pilastras, todo de un exquisito clasicismo. Visto en fotografía, o sea pudiendo prescindir de su pequeño tamaño, revelan una patética grandiosidad en el concepto general con que están imaginados y un estilo muy personal en el modo de resolver las formas y cubrirlas de ropajes; un estilo escultórico que va paralelo, sin duda, a otro en el campo de la pintura: el de T. Masaccio (v.). El S. Juan del coronamiento, más denso y atormentado, aun en su indumento, que los personajes antes citados, posee una cabeza que es una auténtica transposición de un busto antiguo. En esta obra J. della Q. tardó bastante tiempo y se sabe que fue realizada por lo menos en dos etapas.Su trabajo de mayor envergadura, la decoración de la portada de S. Petronio de Bolonia, lo llevó a cabo en 1425. Una Virgen en bulto redondo, situada en el tímpano, y S. Petronio y S. Ambrosio (este último obra de otro autor) son las principales figuras; a los lados de la puerta y en el dintel hay relieves, 15 en total, con escenas bíblicas y del Evangelio. Lo antes indicado, en lo concerniente a los Profetas de Siena, es aquí fundamental, también, ya que el formato es más bien pequeño y, si prescindimos de ello, nos encontramos con una sensacional grandiosidad de concepción, eminentemente esencialista, concentrando la acción en el mínimo de personajes y dotándolos en cambio de una magnitud que les hace estar comprimidos, casi, en la composición. El sintético y sobrio tratamiento de los cuerpos, su perfecto dibujo y estudio, el valor y energía de las actitudes, el ritmo siempre significativo y expresivo, lo heroico de las anatomías, todo contribuye a hacer de esta serie algo absolutamente único. La violencia pasional de algunas escenas, la densa calma de otras, y su reserva forman un hermoso contrapunto. Es necesario hacer constar aquí la profunda huella de estas obras, no siempre indicadas, en los escultores españoles del Renacimiento y comienzos del barroco.En 1435 fue nombrado maestro de obras de la catedral de Siena, cargo que alternó hasta su muerte con sus trabajos en S. Petronio, demostrando, como a lo largo de toda su carrera artística, constancia, pero lentitud en el trabajo.FEDERICO TORRALBA.
BIBL.: 1. B. SUPINO, La scultura delle porte di San Petronio in Bologna, Florencia 1914; G. NICOo, Jacopo della Quercia, Florencia 1934; L. BIAGI, Jacopo della Quercia, Florencia 1946; A. C. HANSON, Jacopo della Quercia’s Fonte Gaia, Oxford 1965.
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