Cuba X. Etnografía y Folklore.
Categoria:
Cultura
Un contrapunteo tan sutil como el del azúcar y el tabaco en la producción de la isla desarrollan otros dos seres vegetales, la palma real y la ceiba en el ámbito de nuestra cultura general. La palma real, aborigen, anotada por el propio descubridor, cantada sistemáticamente por nuestros poetas del s. XIX, blanca, pertenece casi enteramente a la cultura oficial del país. La ceiba, importada, pero en estrecha asociación a los núcleos étnicos africanos, cargada de leyendas sincréticas y supersticiones, pertenece casi por completo a la cultura popular. La forma en que ambos árboles crecen, en nuestras campiñas y sabanas es altamente simbólica: la palma, en muchedumbres, proveyendo al paisaje de un gran telón de fondo, el palmar; la ceiba, aislada y misteriosa, como aportando al gran telón de fondo de nuestra cultura hispánica, aquí y allá, una nota de esoterismo exótico.Vivienda. La palma real (Roystonea regia) provee al campesino de materiales para construir su vivienda, algunos utensilios como cestas (catauros), chancletas, escobas, depósitos de agua (canecas), aceite, miel, sopa de palmito o fruto y palmiche con qué alimentar sus cerdos (puercos, cochinos, machos, chanchos). La casa campesina, el bohío, se confecciona enteramente con elementos de la palma. El tronco, utilizado como horcones en las cuatro esquinas, es el principal asiento del techo. El enorme peciolo fibroso de la hoja, la yagua, constituye las paredes. Las pencas, hojas propiamente, una vez secas, forman la techumbre de la casa. El suelo, de tierra, se apisona y endurece con ceniza. El bohío puede estar encalado y la ventana cuadrada que se le practica puede tener acentuado el marco con pintura de un azul vivísimo, eléctrico, con lo que la casa criolla campesina actual recuerda pasmosamente las casas campesinas españolas de la región extremeña. El mueble característico del bóhío es el taburete, silla baja y fuerte con el asiento y respaldo de piel de chivo (cabra).La casa urbana del siglo pasado, con su zaguán, cochera y portal es casi una casa andaluza. Casas urbanas contemporáneas poseen un portal abierto y corredor exterior por los cuatro costados de la casa. O portal abierto, al frente. Éstos son lugares favoritos de tertulias vespertinas, los que conversan sentados en "sillones", que por tales se entienden exclusivamente las mecedoras.Vestimenta. La prenda de vestir típica del campesino cubano o "guajiro", elevada a categoría de prenda masculina nacional, es la guayabera, que es una camisa de hilo o lino irlandés, profusamente adornada por medio de alforzas y pequeñísimos botones de nácar. En el siglo pasado las mujeres usaron batas, abiertas por delante, hasta los pies, de encajes en clases acomodadas, y en clases modestas de algodón, percal y telas ligeras muy almidonadas y crujientes. En el ropero de la mujer actual no suele faltar, reminiscencia de la bata, un vestido de hilo de color muy claro, bordado.Comidas y bebidas. El plato típico nacional es el ajiaco, especie de olla o cocido que lleva, según receta muy difundida, "carne de puerco en masa, aguja y huesos de puerco, tasajo y todas las viandas", debiendo entenderse genéricamente por tales la yuca, el ñame, la "malanga", boniato, papa, calabaza y plátano. También son comidas criollas los fríjoles (negros y colorados), las judías, habas, limas, y garbanzos, todos, genéricamente, potajes. La harina de maíz, cocida con puerco, pollo, cangrejos. Los "tamales". Y adaptaciones de platos españoles como la paella (y distintos arroces con pollo, carne de puerco, jamón, calamares, chorizo, camarones, etc.), la fabada y el caldo gallego. La repostería criolla, variadísima, comprende los dulces de coco, boniato ("boniatillo"), "fruta bomba" (papaya), piña, guayaba, tamarindo y las "alegrías" de casi todas las mismas frutas. Ajonjolí, carioca, "cativía", "coquirnol", cusubé, "mantecadita", "masareal", "majarete", etc. La bebida cubana más famosa, el cubalibre fue en su fórmula original simplemente agua de coco endulzada con miel silvestre.Calendario y fiestas. Las diversiones campesinas son sencillas: peleas de gallos, carreras de cintas, argolla, pato. Serenatas y "canturrías" o reuniones en las que los poetas del lugar cantan complicadas controversias en décimas sonoras. En ocasión de los "velarios" se hacen cuentos de aparecidos. En la celebración de algún santo, adivinanzas y juegos de salón. Las fiestas conocidas como Altares de la Cruz de Mayo, La tortilla de S. Rafael y otras, celebradas durante la Colonia, fueron cayendo en desuso y sustituyéndose por bailes corrientes, de "sociedad". En cambio ganaron popularidad los "bembés", fiestas en honor de algún "orisha" o deidad africana, asimilada a un santo católico.CONCEPCIÓN T. ALZOLA.
BIBL.: C. T. ALZOLA, Folklore del Niño cubano, V, 1 y 2, ed. Univ. Central de las Villas 196162; Archivos del folklore cubano, ed. Sociedad de Folklore Cubano, 192430; L. CABRERA, El monte, La Habana 1954; íD, Refranes de negros viejos, La Habana 1955; A. C.ARPENTIER, La música en Cuba, México 1946; 1. M. CHACÓN Y CALVO, El romance tradicional en Cuba, La Habana 1914 (incluido en Literatura cubana, del mismo autor, Madrid 1922); J. M. DIHICO, El habla popular a través de la literatura cubana, La Habana 1915; S. FEIIOO, Cuentos populares cubanos, 2 ed.
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