Criptografia
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Varios
Concepto y elementos. De las voces griegas kryptos (oculto) y graphos (escribir), la c. es el arte de la escritura secreta, ya cifrada o en código o con tintas invisibles. Su uso ha sido y es muy frecuente, y de capital importancia, tanto en las actividades militares (bélicas o pacíficas) como en las políticas, diplomáticas, policiacas, etc. Sus leyes principales pueden reducirse a dos procedimientos generales: la sustitución y la transposición. En cuanto al primero, puede ser de sustitución de letras por cifras arábigas dando a cada una de éstas un orden o valor determinados; de letras por otras letras; de letras por signos musicales, algebraicos o taquigráficos; de letras por otros signos arbitrarios; de letras de un alfabeto por otro; de cada letra sola por un grupo de dos o más; o bien, de letras por puntos y rayas. El otro procedimiento, el de la transposición, consiste, de modo general, en el cambio de lugar de esas letras, signos o cifras.Un criptograma puede definirse como cualquier mensaje escrito en cifra. Cifra es cualquier símbolo (letra, número, dibujo, etc.) que se emplea en una escritura secreta. Cifrado es la misma escritura criptográfica o secreta, realizada con sujeción a una clave convencional. Clave es el convenio secreto establecido entre quien envía el mensaje y quien lo recibe, de forma que permita al primero escribirlo y al segundo leerlo. De ahí que escribir un criptograma sea cifrarlo, y leerlo o ponerlo en claro, descifrarlo.Hay tres clases principales de claves:a) Las de ocultación, que contienen, ocultas o disfrazadas, las letras del mensaje; b) las de transposición, que las dispone según el modelo convenido previamente entre los comunicantes; y c) las de sustitución, donde las letras originales del texto se reemplazan por signos o símbolos cifrados, dispuestos en el mismo orden que en el mensaje original.Para descifrar cualquier criptograma se emplean las llamadas claves de frecuencia, cuyo uso se remonta ya a la Edad Media (p. ej., las de Porta de Nápoles, Blaise de Vignére, Francis Beaufort, etc.). Más recientes son la clave de Gronsfeld (basada en una serie de números, fáciles de retener) y la llamada clave de disco, empleada por los ejércitos de algunos países, como Francia, en sus campañas militares. El criptoanálisis, es decir, la solución y lectura de los diferentes mensajes criptográficos, ocasiona un trabajo constante a los diversos peritos o técnicos en esta materia que trabajan en los llamados "gabinetes negros" al servicio de organismos militares, políticos, diplomáticos o policiales de todos los países o bien de organismos internacionales.También se escriben criptogramas por medio de códigos o libros especiales a dos columnas, a la manera de diccionarios bilingües, en los que se dispone por orden alfabético un vocabulario convencional con palabras o frases con las cuales se corresponden cifras, de tal manera que cada una de éstas signifique la palabra o frase a expresar. Mientras en la clave, una vez conocida, puede descifrarse pronto lo escrito, en el código, por el contrario, se hace necesario un libro o diccionario de aquél para descifrar el mensaje que se recibe o se intercepta. Semejante a los librosclave y a los códigos telegráficos son los libroscódigo navales, muy voluminosos, forrados de plomo, los cuales se ocultan hábilmente en el barco para, en caso de peligro, lanzarlos al agua en cajas pesadas y perforadas o en sacos de lona, antes de queel barco pueda ser hundido o capturado. Los gobiernos usan códigos secretos. Los bancos y las sociedades mercantiles emplean otros códigos comerciales telegráficos. Se han usado, asimismo, medios mecánicos especiales (la radio, entre ellos) para cifrar mensajes, a veces valiéndose del vocabulario o jerga del hampa (v. JERGALES, LENGUAS). Así, p. ej., los delincuentes han empleado, desde siempre, para burlar a la justicia, este y otros sistemas de cifrado, como medio para ocultar la significación de sus comunicaciones.Breve historia. En la Biblia (ler 25,26, y 51,41) hallamos antecedentes de la c., la cual se empleó mucho en los pueblos de la Antigüedad (Escitia, Esparta, Roma, etc.) y tuvo una verdadera edad de oro entre los s. XIV al XVII, pues alcanzó entonces enorme difusión, destacando como criptógrafos Juan de la Porta, Blaise de Vignére, Francis Bacon (que descifró los mensajes de la Santa Liga y los que Felipe II enviaba a sus gobernadores de Flandes), Rossignol (quien, durante el reinado de Luis XIII, descubrió las claves de los hugonotes) y Wallis (que reveló los criptogramas de Carlos I). El último avance de la c., especialmente, a partir de las dos guerras mundiales, es la invención de máquinas con dispositivos ex profeso para cifrar y descifrar automáticamente toda clase de mensajes, los cuales resultan prácticamente indescifrables, cualesquiera que pueda ser su clave, con la excepción tan sólo de los poseedores de la máquina.J. A. PÉREZRIOJA.
BIBL.: II. MARTAN FARRO, Tratado de criptografía, Lima 1958; J. MUÑOZ, La criptografía en anécdotas, Madrid s. a.; E. RELAÑO, Historia gráfica de la escritura, Madrid 1949 (de carácter muy general e interés predominantemente histórico); M. RAs, Historia de la escritura y grafología, Madrid s. a. (obra, como las demás de esta ilustre y autorizada grafóloga, de interés general en un sentido histórico de conjunto).
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