Cortés, Martín
Categoria:
Biografía GER
Natural de Bujaraloz (Zaragoza) vivió en el s. XVI. No se conocen sus fechas de nacimiento y muerte.Europa aprendió a navegar en libros españoles, tal es el título de una publicación del académico J. Guillén, que puede ser válida a juzgar por el éxito de algunos tratados o manuales españoles dedicados a ciencia y técnica de la navegación; entre la serie de éstos destaca el Breve Compendio de la Sphera y de la Arte de Navegar, de C. Lo terminó en 1545; sin embargo, no se publicó, en Sevilla, hasta 1551. En 1556 se publicó una nueva edición, con apenas modificaciones. En Inglaterra tuvo el libro un gran éxito; fue traducido por Ricardo Eden; de esta versión se conocen hasta nueve ediciones, todas publicadas en Londres de 1561 a 1630. En la de 1596 se dice en su prólogo: "no existe en lengua inglesa libro alguno que, con método tan breve y sencillo, explique tantos y tan varios secretos de Filosofía, Astronomía y Cosmografía, y en general todo cuanto pertenece a una buena y segura navegación".El Breve Compendio, como las obras de análogo contenido de Pedro Medina, es eminentemente práctico, y su desarrollo se ejemplifica con frecuencia y se acompaña de oportunas figuras o demostraciones. Al estilo de los libros modernos, se consignan en una larga lista los autores citados o aludidos en el texto, y se cierra con un índice de materias dispuesto alfabéticamente y con esta titulación, muy de época: Tabla de la presente obra no menos copiosa que necesaria en la cual podrá el prudente lector hallar materias delicadas y sutiles dignas de ser sabidas, y provechosas y sabrosas para ser leídas. En la primera parte trata de los puntos, líneas, círculos y zonas de la esfera celeste. En la segunda, del movimiento del sol a lo largo del zodíaco, de la luna y de los eclipses de sol y de luna. La tercera, la más importante, se ocupa de los instrumentos y reglas de navegación. Tres capítulos se dedican en ella al magnetismo, o al nordestear o noroestear de la brújula; prueba del arraigo de este saber en España, de raigambre colombina. Esta información sobre el magnetismo es la que diferencia el Breve Compendio de C. de otras obras similares. Un capítulo trata de las "esencias, virtud y operación" de la piedra imán; de las distintas especies de la misma, y de su existencia en España cerca de la villa de Calera (Badajoz) y en la sierra de Morón. Otro explica cómo puede construirse la aguja o brújula de navegar, la que "guía al piloto para que de día acierte y de noche no yerre". En el tercer capítulo dedicado al magnetismo, C. coloca el polo magnético en el cielo, en el mismo meridiano donde se encuentra el polo del mundo. Este meridiano, o la Raya de Colón, separa la zona del nordestear de la aguja de la zona del noroestear, o sea, de aquella en que la aguja se desvía hacia el O; pasa este meridiano ("do enseñan las agujas el polo") por la isla de Santa María, según unos, o por la del Cuervo, según otros, de las Azores ambas. El situar el polo magnético en el cielo fue la opinión corriente hasta Roberto Norman (The Newe Atractive, 1581), que es quien por vez primera coloca el polo magnético en la Tierra.Con gran pormenor y detalle trata C. de cómo se elaboran las cartas de marear por lo que se refiere a la araña o red de fondo de las mismas, al contenido, que solía calcarse de un padrón, y a su escala o tronco de leguas. En su estudio incluye una Carta del Atlántico comprensiva de las costas de ambas orillas de dicho océano, y copia de la de Pedro Medina que figura en sus dos Regimientos y en el Libro de la Grandeza de España. También con bastante detalle, dada la importancia del asunto, se ocupa C. de la determinación de la altura o longitud, y de la fabricación de los instrumentos utilizados para ello. Las páginas consagradas a la construcción del astrolabio tienen valor antológico en lo que se refiere su inclusión en un libro dedicado a la marinería.Con motivo del IV Centenario de la redacción del libro de C. se publicó una magnífica edición facsímil de éste en Zaragoza, en 1945, precedida por unas páginas sobre la persona de C., de L. Labarta, por otras sobre lafisonomía y significado de su libro, de Salvador García Franco, y por otras, finalmente, sobre la bibliografía de la obra de C., de Julio Guillén. Este mismo cuidó de la edición facsímil, que se hizo a base del ejemplar del Breve Compendio de la Sphera y de la Arte de Navegar que se conserva en el Museo naval, de Madrid.BIBL,: l. GUILLÉN TATO, Los Libros de Náutica en )os altos dei Eniperador (15171558), Madrid 1958.**AUAMANDO MELÓN.
**GELCORTEZA TERRESTRE
Parte superficial o externa del Globo terrestre, formada por una envoltura que se supone individualizada. La incandescencia actualmente observada en las superficies del Sol y otras estrellas sugirió la idea de que, originariamente, la Tierra y demás planetas fueron masas ígneas y que la rapidez de su ulterior enfriamiento habría sido favorecida por su menor volumen. Traducido en una progresiva consolidación superficial, el enfriamiento terrestre habría determinado la diferenciación de aislados coágulos o escorias de silicatos alumínicos (sial) que, flotantes por su menor densidad, terminaron anastomosándose en una continua envoltura periférica con espesor máximo en la pangea (primitivo continente), circundada por un vasto océano denominado pantalasa. Las quiebras del sial facilitarían la eyección volcánica de la materia fundida y gases que, representando el originario estado ígneo, subsistiría bajo la corteza caracterizándose por una preponderancia de silicatos magnésicos (sima).
Hacia finales del s. XIX comenzó a utilizarse la velocidad de los impulsos sísmicos para la evidenciación del lógico contraste que debía existir entre la corteza sólida y el infrayacente sima viscoso; de rechazo, pensaba colegirse la profundidad a que se ubica el contacto entre aquellas dos fases (sólida y viscosa) de la Tierra. En efecto, al analizar los sismogramas de un terremoto acaesido el 8 oct. 1909 en el valle de Kulpa (Yugoslavia), A. Mohorovicit descubrió el registro de dos fases o llegadas de las ondas transversales, S. (v. TIERRA II, 4), cuya justificación sólo es posible admitiendo la existencia de un brusco contacto entre la corteza sólida y un sustrato de naturaleza petroquímica distinta; sin embargo, las evidencias más recientes parecen abogar más bien por un cambio de fase física operado en el propio basalto infracrustal. Para resolver esta problemática se está proyectando la ejecución de un sondeo mecánico que, atravesando aquella discontinuidad de Mohorovicyié, permita obtener evidencia directa sobre el estado físico y la naturaleza de esta región infracrustal; como aquella discontinuidad se sitúa a la profundidad mínima bajo los océanos, se comprende que, para la ejecución de tal sondeo, haya sido elegida una fosa oceánica (al N de Puerto Rico) Las diferencias entre los tiempos de llegada de las gemelas ondas S han evidenciado para dicha discontinuidad profundidades medias próximas a 33 Km. bajo los continentes y a 5,5 Km. bajo los océanos. En los continentes existen notables discrepancias respecto a aquel promedio, resultando muy superiores bajo las montañas más elevadas (en el sustrato de Sierra Nevada se sitúa a 65 Km.).Al igual que aquella diferencia general, estas discrepancias se avienen con la distribución general de las anomalías de la pesantez y con el equilibrio hidrostático de los compartimentos crustales en la hipótesis de un enraizamiento y aumento de espesor del sial bajo las zonas montañosas, en las que se inscriben las anomalías deficitarias para la pesantez. La velocidad de las ondas sísmicas P (longitudinales) ha permitido a Conrad evidenciar la existencia de una discontinuidad que aísla dos zonas en el caparazón terrestre: la superior, de naturaleza subgranítica, muestra un espesor próximo a 17 Km. y la inferior, de naturaleza gabrodiorítica, no rebasa los 13 Km. Sobre la zona superior se apoya la cobertera sedimentaria con espesor de 1 Km. bajo los océanos y muy variable (0 a 20 Km.) en los continentes.V. t.: GRAVEDAD; GEOTERMIA; ISOSTASIA; TERREMOTOS; TIERRA II, 2.C. GAIBARPUERTAS.
BIBL.: W. HEISKANEN, Sobre la estructura isostática de la corteza terrestre, Madrid 1951; W. R. JUDD, State o( stress in the Earth’s crust, Amsterdam 1964.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.