Cortés, Hernán
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Biografía GER
1. Origen y tipo humano. En la villa de Medellín, en 1485, n. Hernando Cortés Pizarro y Altamirano. Aunque Las Casas le quita alcurnia, haciéndole hijo de un "pobre y humilde" escudero, lo cierto es que el futuro gran conquistador y político procedía de hidalgos. Tanto su padre, Martín Cortés, como su madre, Catalina Pizarro Altamirano, decidieron que el hijo cursase Leyes en Salamanca. Y allí fue con sólo 14 años. Resultó un alumno bien dotado para letras; "era latino", escribe Bernal, y refractario a las matemáticas. Si llegó a obtener el grado de bachiller es algo que la historia no aclara. Sabemos, en cambio, que pasados dos años, C. dejó las aulas universitarias por una vida más inquieta. Su primer impulso fue enrolarse en los ejércitos de Italia, que cambió por las Indias. "Tenía Fernando Cortés especifica Gómara diecinueve años cuando el año de 1504 que Cristo nació, pasó a las Indias, y de tan poca edad se atrevió a ir por sí tan lejos".Comienza su carrera de conquistador en la isla de Santo Domingo como colono y escribano público del Ayuntamiento de la ciudad de Azúa. Hasta 1511 desempeñó su cargo público y gozó de los repartimientos de indios que le dio el gobernador de La Española, Ovando. En esta fecha, 1511, marchó con Diego Velázquez (v.), lugarteniente del nuevo gobernador Diego Colón, a la conquista de Cuba, donde se distinguió alcanzando como premio buenos repartimientos, tierras en Manicarao y el cargo de secretario de Velázquez y tesorero de Cuba. Logró prestigio y estimación por sus éxitos, pero también por sus cualidades humanas y apariencia exterior.2. Estancia en AntillasRelaciones con Velázquez. Un incidente amoroso le enfrentó al gobernador Velázquez. Cortejaba a una dama llamada Catalina Juárez, y Velázquez a una hermana de ésta. Logró C. seducir a su dama, y cuando llegó el momento de cumplir la palabra de matrimonio que había contraído, se negó. Esto le acarreó el enojo de Velázquez, quien le apresó y obligó a cumplir su promesa. Congraciado con el gobernador, obtuvo el cargo de alcalde de Baracoa.Mientras tanto, el gobernador, animado por los resultados de las expediciones de Grijalva y de Hernández de Córdoba por las costas mexicanas y apoyado en la protección real, decidió armar una flota importante, con el objetivo de proseguir explorando aquel misterioso país del Oeste. Con gran sorpresa de todos, Velázquez designó a C. como jefe de ella, no sin utilizar el apoyo influyente de Andrés del Duero, secretario de Velázquez, y del contador Amador de Lares, según cuenta Bernal Díaz del Castillo. Oficialmente, no llevaba la orden de establecer bases en la costa mexicana, pero en su fuero interno lo que él se proponía era penetrar en el corazón del Imperio desconocido, y no como vasallo de Velázquez, sino como jefe. Los títulos que tenía de Derecho público y otros privados o de Derecho mercantil y civil, le ayudaron a ello. De Derecho público eran las capitulaciones e instrucciones (23 oct. 1518), donde se delimitaba la finalidad de la expedición: rescatar cautivos, obtener información, realizar trueques, etc. Sin embargo, una hábil cláusula autorizaba a C. para actuar "como más al servicio de Dios Nuestro Señor e de Sus Altezas convenga". De Derecho público era también la licencia de los frailes jerónimos, gobernadores entonces de las Indias, para rescatar y explorar en Yucatán, licencia ésta que venía a nombre de C. como capitán y armador junto con Velázquez. En ella se ordenaba que debía acompañarle un tesorero y un veedor, lo que suponía, que no se trataba de una empresa de Velázquez, cuyo delegado era C., sino de ambos, directamente dependientes de los gobernadores de La Española. Este documento lo resaltó el cronista Gómara y lo usaron los procuradores de C. en la Corte, durante la causa que se le siguió a éste. Finalmente, de Derecho privado hay que señalar la aportación de dinero y naves (de los 10 barcos, siete eran suyos o fletados por él) y el hecho de ser el único accionista de la empresa, junto con Velázquez, ya que compró sus derechos a los expedicionarios que habían facilitado fondos.Todo estaba preparado para hacerse a la mar, cuando Velázquez comenzó a sospechar de C. Temía que éste se levantara con la gobernación de lo que descubriese. Estos temores sólo sirvieron para que el de Medellín acelerara los preparativos y abandonara Santiago de Baracoa, el 18 nov. 1518, con rumbo a Trinidad. Se hospedó en casa de Grijalva; y hasta allí llegaron cartas urgentes de Velázquez ordenando al alcalde de la población que apresara a C., cosa imposible por la simpatía y fuerza con que contaba el jefe de las huestes. Después de tomar más soldados y provisiones, se dirigieron hacia San Cristóbal de La Habana en la costa sur de Cuba, a donde también habían llegado las misivas del gobernador, pero no hubo quien se atreviera a cumplir lo que ordenaba; y C. pudo, durante ocho días, cargar lo que necesitaba. El 10 feb. 1519 se hizo a la mar, seis meses antes de que Magallanes partiese de Sevilla.3. La expedición. Fundación de Veracruz. La expedición dejó las costas cubanas en febrero de 1519. Durante su breve estancia en La Habana, C. reclutó más gente. Se alistaron bajo su estandarte la mayor parte de los compañeros de Grijalva. Y ya lo estaban Alvarado (v.) y Sandoval (v.), así como Bernal Díaz del Castillo (v.), adolescente aún, y Alaminos, piloto que había guiado a Cristóbal Colón en su cuarto viaje, que conocía el golfo de México y llevaría el timón de la galera capitana. Es decir, C. se hizo con los mejores técnicos y los hombres más valientes que había en la isla.La primera etapa fue la isla de Cozumel, adonde arribó en primer lugar el navío San Sebastián, capitaneado por Pedro de Alvarado. A los tres días llegó C. y el resto. Después de recoger a Jerónimo de Aguilar, clérigo de Écija, que durante 10 años había permanecido entre los indígenas, continuaron los navíos hacia Tabasco, donde fondearon. La recepción que les hicieron los indígenas fue tan hostil que tuvieron que emplear la fuerza para convencerlos. Solicitada la paz, C. recibió a los caciques, quienes se declararon vasallos del rey de España y le ofrecieron presentes. Entre ellos estaba la noble Marina, futura amante e intérprete o "lengua" de C. El Jueves Santo de 1519 arribaron al islote de San Juan de Ulúa. Apenas desembarcaron, los indígenas iniciaron un activo tráfico con los españoles.Desde la estancia de Grijalva por aquellos contornos, los mexicanos tenían noticias de los hombres blancos. El mismo Moctezuma II (v.), ueitlatoani del pueblo azteca o "jefe de hombres", había examinado pinturas donde se representaban estos hombres, sus barcos, armas y caballos, y creyó que había llegado el momento de realizarse la antigua profecía de Quetzalcoatl o serpiente emplumada: que hombres blancos vendrían a dominarlos. Esto explica por qué el caudillo español recibió en seguida enviados de Moctezuma, a los que les comunicó que sólo venía a comerciar. Una segunda embajada sirvió para avivar el deseo de penetración de los españoles. El Viernes Santo desembarcaron los hispanos, recibiendo la visita de Teudili, gobernador de Cuetlaxtla, que les ayudó. La primera determinación cortesiana fue la de fundar un pueblo en la costa que le sirviera de base para la penetración. En la hueste se perfilaban dos bandos, uno de ellos partidario de Velázquez, gobernador de Cuba, y de quien C. deseaba desligarse. Esta facción era enemiga de fundar y realizar rescates que la tropa efectuaba con los indígenas. C. prohibió esto y se ganó el apoyo de los antivelazquistas, que vieron en la orden una imposición de sus contrarios.C. se convirtió en defensor de un bando que poco después le pedía la fundación de un pueblo. Accedió y erigió Villa Rica de la Vera Cruz. De esta manera la expedición pasaba a ser un municipio español, gobernado por un cabildo. C. se constituía en un ciudadano más del pueblo de Veracruz. Viene la segunda parte: depuso sus atribuciones ante el cabildo, y éste le nombró capitán general y justicia mayor. Todo vínculo con el gobernador de Cuba quedaba roto. Para justificar su conducta ante el Emperador, redactó una carta que firmó el capitán y el ejército, carta que, junto con otra personal, remitió a la metrópoli con todo el oro conseguido hasta el momento. A los partidarios de Velázquez intentó someterlos dividiéndolos. Es lo mismo que hizo con los de Cempoala (totonacas, v.) y con los representantes de Moctezuma II que venían a cobrarles el tributo. Con una gran habilidad política aconsejó a los cempoaleses que no pagaran lo que les demandaban y que prendieran a los recaudadores. Cosa que hicieron. Pero llegada la noche, los presos fueron llevados a presencia de C., quien manifestó que era amigo de su Emperador para quien traía mensajes de Carlos I, su rey. Como testimonio de lo que les decía, les dio la libertad. Con esta doble política consiguió la alianza de los cempoaleses que se sublevaron contra Moctezuma 11, y quedó a bien con los de México. Tras estos últimos acontecimientos, fue cuando "so color que los dichos navíos no estaban para navegar, los heché a la costa escribe C., por donde todos perdieron la esperanza de salir a la tierra y yo hice mi camino más séguro..." Es decir, hundió las naves, rompiendo todo vínculo con Cuba.4. De Veracruz a Tenochtitlan. Al quedar suprimida la esperanza de retorno con la pérdida de los navíos, el único camino que le quedaba apuntaba hacia la meseta del Anáhuac, en el valle de México, donde se asentaba Tenochtitlan, la capital de la confederación azteca. En Veracruz había dejado C. a Juan de Escalante con una guarnición de cerca de 100 hombres. Las primeras noticias que le llegaron de este reducto le comunicaban que navíos enviados por Francisco de Garay, gobernador de Jamaica, habían hecho acto de presencia. Efectivamente, el capitán Alonso Álvarez de Pineda con tres naves y 270 hombres iniciaba un establecimiento en las márgenes del río Pánuco. C. abandonó Cempoala y galopó hacia Veracruz en compañía de cuatro jinetes. Por inás que quiso, no pudo atraer a los intrusos a su causa. El 16 ag. 1519 partió hacia Tlaxcala, vía Jalapa, capitaneando una columna integrada por 400 españoles, 1.000 tamemes o indios de carga, 13 caballos y unas siete piezas de artillería. Tlaxcala era una república enemiga de la confederación azteca (MéxicoTenochtitlan, Texcoco y Tlacopán), asentada en la meseta del Anáhuac. Para atraerse a la república hizo proposiciones con resultados negativos, por lo que hubo que recurrir a la fuerza. Algunos encuentros previos condujeron a la batalla del 2 sept. 1519 que dio el triunfo a los españoles. El 23 de septiembre llegó C. a Tlaxcala. La ciudad, enorme yexótica, le recordó a Granada. El real fue establecido rigurosamente, a pesar de la lealtad manifestada por los tlaxcaltecas.Después de descansar y adquirir noticias sobre México, C. decidió el avance sobre la ciudad azteca a través de Cholula, la ciudadestado amiga de Moctezuma II. Esta ruta había sido señalada por los embajadores mexicanos en oposición a la indicada por los aliados tlaxcaltecas que preferían la vía de Guajocingo, ciudad aliada suya. Pero C., sabiendo que en Cholula tenía Moctezuma 50.000 hombres aguardándole, decidió ir por ella para "no mostrar flaqueza". Era Cholula una especie de ciudad santa con más de 300 templos o teocallis. C. fue bien recibido, pero a los tres días cambió la situación. Se le dejó de abastecer y una atmósfera de conjuras lo envolvió todo. Marina comunicó que se preparaba una traición, por lo que C. determinó adelantarse al enemigo y ejecutar un castigo imprevisto. Culpó primero a los caciques, y luego dio la voz de ataque, consumándose lo que se ha dado en llamar la "matanza de Cholula". Fue dura porque tlaxcaltecas y cempoaleses contribuyeron a ella, y el saqueo duró dos días. Espantados los cholultecas vinieron a pedir clemencia. Cerca de medio mes permaneció C. en Cholula descansando, haciendo preparativos y recibiendo embajadas de Moctezuma que le pedía que retrocediera. El 1 nov. 1519 partieron hacia México. El camino que seguían lo había descubierto Diego de Ordaz desde la cima del volcán Popocatépetl, a donde había ido en busca de azufre para hacer pólvora. Entre este volcán y el Iztaccíhualt cruzaron el día 2. Después de pasar por distintas poblaciones del valle de México, llegaron a las puertas de la capital.Cuitláhuac, hermano de Moctezuma II, alojó a los españoles en Ixtapalapa, de donde era rey. La ciudad de México, situada en el centro del lago Texcoco, se unía por calzadas a la tierra firme. Una de estas calzadas era la de Ixtapalapa, que se unía a la de Coyoacán, a media legua de la capital. Allí recibió C. el homenaje de los nobles. Pasado el recinto fortificado, se efectuó el encuentro con Moctezuma II. Era el 8 nov. 1519. En el palacio de Axayacatl, destinado para albergar a las tropas españolas, recibió C. la visita del Emperador azteca. Cuatro días más tarde, C. correspondió visitando la ciudad. Un golpe audaz cortó la ociosidad de los españoles: la prisión de Moctezuma. La justificación la dio el ataque de que había sido objeto el reducto de Veracruz por tropas mexicanas al mando de Cuauhpopoca, en dond~ perdió la vida Juan de Escalante. Aunque C. pidió reparaciones y el Emperador se las dio (Cuauhpopoca fue quemado vivo), Moctezuma II fue apresado. Tuvo lugar entonces el traspaso de soberanía. Ante escribano, el jefe de la confederación azteca acordó prestar vasallaje a Carlos 1.Por cartas procedentes de Veracruz se enteró C. de la llegada de 19 barcos con fuerzas velazquistas capitaneadas por Pánfilo de Narváez (v.). Traía éste la misión de aprisionar a C. y mandarle a Cuba. C. abandonó México y se fue a Veracruz, atacando por sorpresa a Narváez, que se sometió con todos sus barcos y hombres.5. Pérdida y reconquista de Tenochtitlan. Mientras tanto, Pedro de Alvarado, que había quedado como lugarteniente de C. en México, veía con inquietud que los indígenas preparaban la gran fiesta del mes tóxcatl, en honor del dios Tezcatlipoca. Se sabía además que los mexicanos, dando por segura la derrota de C. a manos de Narváez, pensaban liquidar la guarnición de Alvarado. Por lo pronto habían dejado de abastecerla. Para asegurar la situación, Alvarado apresó a uno de los príncipes de la casa imperial, llamado "el Infante". Bastó esto para que estallase la rebelión indígena. Los españoles se lanzaron al teocalli, donde se celebraba la fiesta, e iniciaron un duro escarmiento. Lo sucedido aceleró el retorno de C., que se encontró con sus tropas sitiadas y sin provisiones. Llegó a México el día de S. Juan de 1520 y recriminó la conducta de Alvarado. Dos medidas que puso en práctica le fallaron sucesivamente: primero soltó a Cuitláhuac para que influyera en el pueblo, pero éste tenía autoridad para convocar al Tlatocán y designar nuevo jefe, y esto es lo que hizo. La segunda fue más lamentable y le costó la vida a Moctezuma II, que al dirigirse a su pueblo, por ruego de C., murió bajo las pedradas de sus súbditos. No hubo más remedio que abandonar la ciudad. La noche del 30 jun. de 1520, la llamada Noche Triste, el ejército comenzó a salir por la calzada de Tacuba. En esta retirada perecieron unos 500 soldados, 2.000 indios aliados, 45 caballos, Cacamatzin, rey de Texcoco, y las dos hijas de Moctezuma II. Al día siguiente, en Otumba, resultaron victoriosos los hispanos, que agotados se refugiaron en Tlaxcala. En esta ciudad comenzó a rehacerse la malparada tropa. Un elemento nuevo ayudó a C. en su campaña: la viruela. La enfermedad hizo estragos entre los indios y en el mismo Cuitláhuac, quien fue sustituido por Cuauhtémoc (v.). El joven mandatario comenzó a preparar activamente la defensa de México. Por su parte, C. no se quedó atrás y reorganizó sus fuerzas. Empezó a construir bergantines, con el propósito de bloquear ;la ciudad del lago. Se apoderó de Tepeaca, donde fundó Segura de la Frontera.El 26 dic. 1520 abandonó C. Tlaxcala camino de Texcoco, en donde se botaron los barcos. Un contratiempo inesperado casi echó a perder su obra: la conjuración de los partidarios de Narváez. Abortado el complot y castigados sus responsables, realizó la distribución de fuerzas para el sitio final. Una columna con centro en Tacuba tuvo por jefe a Alvarado; otra, capitaneada por Olid, situó su campamento en Coyoacán. La tercera, al mando de Sandoval, quedó destinada en Ixtapalapa. La triple,alianza antimexicana, Tlaxcala, Cholula y Guajocingo, contribuyó con miles de soldados. El cerco se inició formalmente. Se dejó la calzada de Tepeyac como válvula de escape y se cortó el acueducto de Chapultepec, que abastecía de agua. El 13 de agosto se dio la carga final y se capturó a Cuauhtémoc. Con la prisión del último jefe militar de la confederación azteca concluía la reconquista de México.6. Conquista de zonas complementarias. Después del sometimiento final de la capital, C., vidente como ninguno de la tarea expansiva, se consagró de inmediato a completar sus conquistas. Buscó el camino del mar del Sur por Tehuantepec y Michoacán; anexionó Oaxaca (Orozco); conquistó la región de Tuxtepec; incorporó la región del Pánuco tras tener nuevas fricciones con Francisco de Garay, que había vuelto a desembarcar en las riberas del Pánuco. Con documentación real y con su tacto político logró captarse al Adelantado Garay, que poco después moría en México, a consecuencia de una pulmonía. Remitió a Cristóbal de Olid hasta Honduras y a Alvarado a Guatemala con el deseo de hallar un paso o estrecho entre los dos océanos. Mientras Pedro de Alvarado marchaba, en diciembre de 1523, por tierra hacia el sudeste, Olid zarpaba con sus navíos, en enero de 1524, de Veracruz hacia La Habana por orden de C. Fue un gran error de éste, pues su subordinado se entendió con Velázquez, pactando conquistar Honduras y repartirse las ganancias. Enterado C., dispuso la salida de otra armada dirigida por su primo Francisco de Las Casas, que resultó un fracaso al naufragar a su llegada a Honduras y caer en manos de Olid. Las Casas y Gil González Dávila, vencedor del representante de Pedrarias (v.) y también prisionero de Olid, se confabularon para matarle, cosa que hicieron el 16 en. 1525 tras formarle un proceso. Los dos capitanes se dirigieron a México al mismo tiempo que C. decidió ir en persona a castigar al sedicioso. Ignoraba la tremenda naturaleza que se le iba a oponer como barrera infranqueable. Bosques, ciénagas, ríos e indígenas hicieron la expedición terriblemente penosa. A Cuauhtémoc, al rey de Tacuba y al de Texcoco los ajustició en el pueblo de Izancanac, acusados de traición. Cuando llegó a Nito, cerca de San Gil de Buena Vista, se enteró de los sucesos entre Olid, Las Casas y Gil González. En vez de regresar, C. se dedicó a explorar, pero la llegada de noticias graves de México le obligaron a volver.Rumbo al Norte, lo primero que se conquistaría sería Nueva Galicia, por Nuño de Guzmán, donde los hispanos hallaron núcleos indígenas con un nivel de civilización muy bajo. Lo mismo estas expediciones que las que se dirigían al Nordeste fracasaron. Las entradas en esta dirección, que hubieran afincado a los españoles en el golfo de México, cuenca del Misisipí y fachada atlántica de E.U.A., se malograron tras una serie de tentativas. Quedó sólo la expansión en demanda de las Californias (v.) y Norteamérica. La conquista de la zona del_Pacífico (California, Oceanía) podía hacerse por mar y tierra, siendo más fácil el acceso por mar. C. se lanzó a la conquista del Noroeste mediante expediciones marítimas que arrancaron desde 1522 y duraron bajo su dirección hasta 1537. Uría fue la de Alvarado de Saavedra, en 1527, que llegó a Oceanía (Tidore). Otras de Diego Hurtado de Mendoza, en 1532; la de Diego de Becerra, en 1533; la que dirigió C. en 1535, que singló en la bahía de la Paz (1537); la de Tapia (1537), que llegó a los 29°; la de Francisco de Ulloa, que descubrió el cabo del Engaño (1539), y la de Cabrillo y Bartolomé Ferrelo (1542). Estas dos últimas, ordenadas por el virrey Mendoza. Casi al mismo tiempo que se anexionaba Nueva Galicia, Pánfilo de Narváez iniciaba el desembarco por Florida (v. FLORIDA II) continuado luego por Hernando de Soto (v.); fray Marcos de Niza localizaba la región de Cíbola (v.) y a ello seguía la organización de Nueva Vizcaya (Francisco de Ibarra) y las exploraciones y fundaciones en Nuevo México por Juan de Oñate. C. funda la Natividad (Puerto de Caballos) en Honduras.7. Organización de la Nueva España. Después del programa de exploración y conquista del territorio principió la reedificación de México. C., contra la opinión general, decidió alzar la ciudad en su mismo solar. En 1523 se le daba a México título de ciudad y escudo. El primer acto cívico fue la distribución de tierra. Pero se le presentaban dos problemas: la mano de obra y la recompensa a los conquistadores. La solución la dio "depositando" a los indígenas en manos de los españoles. A los naturales nobles, les dio tierras, indios y cargos oficiales. Para que todo se cumpliera, dictó unas Ordenanzas. Hizo venir de Cuba a su mujer Catalina Juárez, que murió a los tres meses de su llegada. Esta muerte y la de Garay se han señalado sin rotundas pruebas como crímenes de C. A la metrópoli pidió el envío de misioneros, ya que los sacerdotes (P. Olmedo) que llevó no bastaban. En 1524 arribó el primer grupo de frailes franciscanos, uno de los cuales era el célebre fray Toribio de Benavente (v.), llamado Motolinia.No obstante sus triunfos, la posición de C. era insegura. Aunque había escrito varias veces al Emperador informándole de los motivos de su ruptura con Velázquez, no había obtenido nunca respuesta. Dos nuevos emisarios fueron enviados a la corte: Antonio de Quiñones y Alonso Dávila; llevaban riquezas que nunca llegaron, pues el primero murió en las Azores y el otro cayó prisionero del pirata Juan Florín. Este acontecimiento que tuvo trascendencia internacional atrajo la atención de Carlos I sobre C. La valía del duque de Béjar, pariente de Portocarrero, influyó también en el ánimo real, que se avino a convocar una junta que estudiase el "caso Cortés". El resultado fue una completa reivindicación del conquistador extremeño. En octubre de 1521, fue reconocido gobernador y capitán general de Nueva España. Pero el gobierno del territorio que conquistó no iba a ser ejercido solamente por él. Carlos I se apresuró a rodearle de funcionarios y le envió a Rodrigo de Albornoz como contador, Alonso de Estrada como tesorero, Alonso de Aguilar como factor y Peremil de Chirino como veedor; todos traían además amplias instrucciones para ponerlas en práctica y que C. refutó. Su política chocaba con la de la corona. En 1528 viajó a España para exponer sus asuntos al Emperador. Carlos V le concedió el título de marqués del Valle de Oaxaca, pero no le nombró de nuevo gobernador. Fue designado capitán general y adelantado de la mar del Sur, y se le dio el hábito de Caballero de Santiago. Desde 1530 a 1540 vivió en México con su segunda esposa Juana de Zúñiga, sobrina delduque de Béjar, empeñado en las empresas marinas que citamos, aunque refrenado por las autoridades. Volvió a España para defender sus derechos y no regresó más a Nueva España. Tomó parte en la expedición a Argel de 1541. El 2 dic. de 1547 m. en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), a la edad de 62 años. Al igual que Colón, fallece después de haber enriquecido el tesoro real y de haber dado a Carlos 1, según sus propias palabras, "más provincias que villas había heredado de sus padres y abuelos". Sus restos reposan en la iglesia de Jesús en México.F. MORALES PADRÓN.
BIBL.: H. CORTÉS, Cartas de relación de... al emperador Carlos V colegidas e ilustradas por D. Pascual de Gayangos, París 1866; B. DíAZ DEL CASTILLO, Verdadera y notable relación de descubrimiento y conquista de la Nueva España y Guatemala, escrita por el capitán... en el siglo XVI, ed. conforme al manuscrito original que se guarda en el Archivo de la Municipalidad de Guatemala. Pról. de E. MAYORES, Guatemala 1933; F. L6PEZ DE GUARA, Historia de la conquista de México, intr. y notas de RAMIRES CABAÑAS, México 1943; A. ALTOLAGUIRRE Y DUVALE, Descubrimiento y conquista de México, intr. sobre fuentes de A. BALLESTEROS, BarcelonaMadrid 1954; J. AMAYA TORRES, Atlas mexicanos de la conquista, México 1958; S. DE MADARIAGA, Hernán Cortés, 2 ed. Buenos Aires 1964; C. PEREYRA, Hernán Cortés, Buenos Aires 1941; R. H. VALLE, Bibliografía de Hernán Cortés, México 1953; J. T. MEDINA, Ensayo bibliográfico sobre Hernán Cortés, Santiago de Chile 1952; M. GIMÉNEz FERNÁNDEZ, Hernán Cortés y su revolución comunera, Sevilla 1948.
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