Cortona, Pietro de
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Biografía GER
Pietro Berretino, llamado Pietro de C. por la ciudad toscana de su nacimiento, es figura de primer orden, como arquitecto y como pintor, dentro del panorama total del barroco europeo. N. en 1596, se educa con Andrea Conmodi, maestro menor, pero de cierto prestigio y personalidad, a quien acompaña a Roma en 1613. En la Ciudad Eterna establece contacto con círculos intelectuales y de la nobleza y pronto es protegido por la familia Sacchetti, para la cual realiza sus primeras obras de cierta importancia. Estudia cuanto se pone a su alcance, especialmente a ciertos decoradores del manierismo, como Polidoro de Caravaggio, y consigue ya en 1624, un considerable prestigio gracias a los frescos de la iglesia de S. Bibiana. En 1634 es elegido príncipe de la Acad. de S. Lucas, a la que ya pertenecía desde hacía años. Su estilo pictórico y su fama estaban ya definitivamente consolidados después del éxito, en 1630, de su Rapto de las Sabinas, en la Pinacoteca Capitolina. Durante su principado tienen lugar en la Academia unas famosas polémicas con Andrea Sacchi, defensor del más estricto clasicismo en la composición de los cuadros de asunto narrativo, frente al abierto dinamismo barroco que defiende C. y a la multiplicidad de elementos que considera necesarios y convenientes.En 1633 inicia las labores de decoración de la bóveda del gran salón del Palacio Barberini que, concluidas en 1639, constituirán el verdadero manifiesto del barroco decorativo, tal como va a ser entendido en la segunda mitad del siglo. Su prestigio es ya enorme y recibe encargos de toda Italia. En 1637 pinta en Florencia los frescos de la Sala de la Stuffa en el Palacio Pitti, y viaja luego a Venecia, donde se enriquece en contacto con los grandes venecianos del s. XVI y donde deja algunas obras de suma importancia (Daniel en el foso de los leones, Acad. de Venecia). En 1640 vuelve a Florencia y, con amplia colaboración de sus discípulos, decora los salones nobles del propio Palacio Pitti. En Roma, en la misma década de 164050, inicia la decoración de la Chiesa Nuova, concluida en 1665, y las del Palacio Pamphili en la Piazza Navona, que concluye entre 1654 y 1657. Simultáneamente, pinta abundantes lienzos de caballete para iglesias y coleccionistas de toda Europa, y suministra los cartones para los mosaicos de las cúpulas de las capillas de S. Pedro del Vaticano. Como arquitecto, contribuye en no menor medida que Bernini o Borromini a la renovación de la Roma papal de marcado carácter barroco. En este último aspecto son capitales su iglesia de los S. Lucas y Martina (1635), sede de la Academia y afortunadísimo estudio de estructura central, la fachada de S. María de la Paz (1656), maravillosamente inscrita en el espacio urbano, y S. Maria en via lata (165862), en las que aporta un rico sentido del claroscuro, modelando los elementos arquitectónicos casi como escultura y utilizando la columna exenta o adosada con un sentido pleno de novedad. M. en Roma en 1669.Como pintor su su actividad más conocida y difundida, su estilo es el más verdaderamente barroco de todo el s. XVII italiano. Sus ingredientes, muy varios, funden elementos dispares, desde los recuerdos de Correggio (v.), conocido quizá a través de Lanfranco, la riqueza de color veneciana, especialmente tizianesca, y el dinamismo poderoso e imaginativo de Rubens (v.), unido todo a una rigurosa formación clásica y. a un indudable estudio de la obra romana de Aníbal Carracci (v.). Con todo ello, sus excepcionales dotes de imaginación le confieren una importancia definitiva en el desarrollo posterior de toda la pintura decorativa, desde sus discípulos inmediatos (Ciro Ferri, G. F. Romanelli, J. Giminiani) hasta los más grandes maestros del fin de siglo, como L. Jordán (v.), el P. Pozzo (v.) o Gaulli el Baccicia, que toman como punto de partida para sus vastas decoraciones ilusionísticas y escenográficas los logros de C. en el Palacio Barberini o en la Pitti. Por todo ello también, la crítica neoclásica vio en él "el corruptor del gusto", responsabilizándole idealmente de todas las libertades del rococó.A. E. PÉREZ SÁNCHEZ.
BIBL.: G. BRIGANTI, Pietro de Cortona o della patura barocca, Florencia, 1962.
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