Cortázar, Julio
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Biografía GER
Datos biográficos. Escritor argentino. En una carta a Graciela de Sola (París, 4 nov. 1963), C. dice de sí mismo: "Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde). Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la legación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a Bruselas. Me tocó nacer en los días de la ocupación de Bruselas por los alemanes, a comienzos de la I Guerra mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina; hablaba sobre todo francés, y de él me quedó la manera de pronunciar la r que nunca pude quitarme. Crecí en Bánfield, pueblo suburbano de Buenos Aires, en una casa con un gran jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras: el paraíso. Pero en ese paraíso yo era ya Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo muy feliz de mi infancia; demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados (Los venenosos es muy autobiográfico). Estudios secundarios; maestro normal en 1932. Profesor normal en letras en 1935. Primeros empleos, cátedras en pueblos y ciudades de campo, paso por Mendoza en 194445 después de siete años de enseñar en escuelas secundarias. Renuncia a través del fracaso del movimiento antiperonista en el que anduve metido, vuelta a Buenos Aires. Ya llevaba diez años escribiendo, pero no publicaba nada (el tomito de sonetos, quizá un cuento). De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano, lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético. Traductor público nacional. Gran oficio para una vida como la mía en ese entonces, egoístamente solitaria e independiente".Desde 1951 C. residió en París. Allí m. el 12 feb. 1984. Obra. Publicó: Presencia (1938), con el seudónimo ju lio Denis; Los reyes (1949); Bestiario (1951); Final del juego (1956); Las armas secretas (1958); Los premios (1960); Historias de Cronopios y de Famas (1962); Rayuela (1963); Todos los juegos el fuego (1966); La vuelta al día en ochenta mundos (1967); 62Modelo para armar (1968); Buenos Aires, Buenos Aires (1968); Ultitno round (1969); Pameos y tneopas (1971); Prosa del observatorio (1972); Libro de Manuel (1973); Octaedro (1974); Silvalandia (1975); El bestiario (le Albis Zotl (1976); Alguien ancla por ahí (1977); Queremos tanto a Glenda (1980); Los autonautas de la cosmopista (1983); Deshoras (1983); Nicaragua, tan vialentatnente chuce (1983). Publicó, además, numerosos ensayos y traducciones.C. es un explorador de formas literarias para explicar lo que "ve". Pero debemos distinguir un primer C. atento a la realidad y otro C. posterior, condicionado por su compromiso político y un agnosticismo arraigado. Las preguntas al primer C. de si ¿es un novelista?, ¿es sobre todo un maestro de la narración corta?, ¿es un poeta?, ¿tiene una visión del mundo teñida de los estimulantes colores del humor? o ¿su sonrisa es melancólica y desesperada?, ¿es hombre que ve la realidad o vive de la fantasía?, plantean cuestiones secundarias o por lo menos prematuras. Lo primero que hay que decir es que es un escritor, dotado de condiciones excepcionales, en algún caso únicas, para la literatura (él preferiría, seguramente, que se dijera dotado para escribir de verdad). Hay que hablar en primer lugar de su talento, que parece afiladísimo para descubrir el misterio de la verdadera realidad (la interior del hombre), y los resultados de la cultura sobre todo, lo que le permite distinguir con acierto infalible lo convencional y lo tópico. Estas dos vertientes de su talento, quizá expliquen dos aspectos de sus escritos: la sabiduría indagatoria sobre el abismo humano (poesía, no como género literario principalmente, sino como mirada cualificada para andar sin deslumbrarse del todo buscando en los misterios) y la denuncia de las necias rutinas humanas, que a tantos esclavizan casi sin posibilidades de manumisión (humor).Efectivamente, las más encendidas verdades sobre el destino humano están cercanas siempre a la broma inteligentísima, que trata de romper, volar las estucadas, endurecidas rutinas del vivir malgastado en la mediocridad. Esta divertidísima proximidad de las más esforzadas tentativas de buscar luz para el misterio humano, y las bromas sobre las convenciones que asfixian, por pereza espiritual, al hombre, se dan de manera genial en Rayuela (donde las discusiones sobre las sabidurías oriental o de Occidente se tienen en habla porteña, con frecuentes alusiones a la insuficiencia misma de los polemistas, presentadas en el mismo diálogo con algún taco o apelación a la vida más elemental) y también en Historias (le Cronopios y de Famas y en bastantes cuentos.Salvando la heterogeneidad de los instrumentos que utilizan podría decirse que hay una cierta semejanza entre los escritos de C. y el cine de Charlot. Chaplin (v.) con frecuencia aproxima una escena emocionalmente elevada a un imprevisto acontecimiento ridículo. Así se hace imposible caer en el peligro de la pedantería, la seriedad acartonada, que quiere hacer solemne todo lo que toca, aislando a los hombres de la realidad y amarrándolos a mil pequeñas trabas artificiales, que marchitan su espontaneidad y desfiguran su verdadero rostro.C. lucha por entrar en el misterio terrible, y cuando el espanto podría paralizar sus indagaciones parece recordar que sus fuerzas son escasas y de la desproporción saca ánimos para reírse, compasivamente, de sí mismo y de su noble esfuerzo. Así, pues, en su obra andan juntos sabiduría poética y humor, que incluye la broma sobre los demás, pero, cosa no frecuente, también sobre sí mismo. Esto hace que su humor libere, en vez de asustar.Sabiduría, humor y coraje literario. Esta última cualidad es muy importante, porque gracias a ella ha recorrido caminos difíciles, ha derribado ídolos que parecían realidades inseparables del oficio de escritor. En su cuento E.1 perseguidor, dedicado al "saxo" Charlie Parker, pone como motio una impresionante cita del Apocalipsis: "Sé fiel hasta la muerte". Se dice de Rayuela que es un intento de destrucción de la Literatura. Sin embargo, es una audaz operación purificadora, para la que el autor tuvo, valerosamente, que caminar sobre campos minados, y el resultado ha sido la voladura de los pesos muertos, falsos problemas, formas estereotipadas y retóricas, que tenían aprisionada a la dura profesión de escribir, quedando el autor no sólo intacto, sino más bien alegremente fortalecido al comprobar que las bambalinas y el cartón piedra, no habían llegado a ser una misma cosa que el corazón del hombre.Combate, pues, las convenciones cómicas, los lugares comunes (o los defiende para rescatarlos y devolverles su emoción de redescubrimiento, como en sus instrucciones para subir una escalera, dar cuerda al reloj, etc.), y la insinceridad, a la vez que combate esas falsificaciones en la vida, haciéndoles la guerra también en la forma (tomada esta palabra en su sentido total) de escribir. Toda rutina, todo lugar común es rechazado en el modo de escribir, con lo que se alcanzan unas posibilidades literarias gozosamente libres.A pesar de un aparente inmoralismo y de que pueden parecer sus obras, a primera vista, un ataque o una destrucción, C. trata de defender al hombre. No es difícil percibir su amor por los demás y si sus personajes (Oliveira y la Maga, u Oliveira y Traveler) parecen no terminar nunca de entenderse del todo, es porque C. pide para la compenetración amorosa o para la amistad las metas más altas, denunciando implícitamente todo conformismo o todo intento de instalar el campamento a media ladera.En sus primeras obras, C. estaba atento a la realidad humana y hacía gala de profundidad psicológica, así dirá en La vuelta al día en 80 mundos: "Me sumo a los pocos críticos que han querido ver en Rayuela la denuncia imperfecta y desesperada del establishment de las letras, a la vez espejo y pantalla del otro establishment que está haciendo de Adán, cibernética y minuciosamente, lo que delata su nombre apenas se lo lee al revés: nada." Pero a medida que se sumergía en el agnosticismo se alejó del hombre real para caer en una demagogia filomarxista. Aumenta el erotismo de sus obras y se muestra ciego ante la realidad religiosa que aborda con superficialidad, cuando no sarcásticamente. En sus últimos años intensificó su compromiso con sistemas políticos negadores del ser, como el castrismo, hasta llegar a no conceder ninguna entrevista ni hacer manifestaciones públicas si no era para defender la revolución sandinista, para lo cual publicó su último libro, Nicaragua, tan violentamente dulce.C. fue un buen conocedor de la literatura. Entre sus posibles influencias (confesadas por él mismo) están los "marginados": R. Roussell (18771933), A. Jarry (18731907), R. Musil (v.), etc.RAFAEL GIBERT.
BIBL.: J. LEZAMA LIMA, R. FERNÁNDEZ RETAMAR, A, M. SIMo M. VARGAS LLOSA, J. CORTÁZAR, Cinco miradas sobre Cortázar, , Buenos Aires 1968; G. DE SOLA, julio Cortázar y el hombre nuevo, Buenos Aires 1968; R. YAHNi, Los conciertos de Cortázar, "Sur" 319 (1969); MALVA FILER, Las transformaciones del yo en la obra de Cortázar, "Cuadernos hispanoamericanos" 242 (1970).
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