Colombia. Historia de la Iglesia. HIST.
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Historia de la Iglesia
HISTORIA GENERAL. 1. Evangelización. Los evangelizadores de Nueva Granada han sido llamados "los conquistadores pacíficos". Podemos imaginar lo que obispos y misioneros fueron en aquellos lejanos tiempos en que conquistadores ansiosos de fama y riquezas se creían amos y señores de cuanto pisaban y veían. Solamente ellos pudieron poner orden y paz en los comienzos de la civilización neogranadina. Ocupa un lugar preeminente el franciscano fray Juan de Quevedo, primer obispo de Santa María La Antigua del Darién y tutelar de la primera colonia al norte del paíS. VIene luego el P. Francisco de San Román, quien, ante los desafueros e injusticias cometidas por los conquistadores, marcha a la Corte a presentar sus quejas y logra, con el apoyo del P. Las Casas (v.), las Ordenanzas Reales de 1519. Por su parte, los dominicos fray Tomás Ortiz y fray Antonio Montesinos se enfrentan en Santa Marta a las arbitrariedades de los gobernadores Infante y García de Lerma. En Cartagena, sede episcopal desde 1534, evangelizan su territorio los dominicos presididos por el primer obispo fray Tomás de Toro y fray Jerónimo de Loaysa, posterior arzobispo de Lima.El clérigo Andrés de Vela acompaña en el descubrimiento del Pacífico a Núñez de Balboa (v.); el agustino Vicente de Requejada, al alemán Nicolás de Federmann; el mercedario Hernando de Granada, a Sebastián de Belalcázar (v.), y el P. Francisco de Frías y los mercedarios Martín de Robledo y Juan de Torreblanca, al mariscal Jorge Robledo en sus expediciones por el territorio de Antioquia y Caldas. Con Jiménez de Quesada (v.) va desde Santa Marta hasta Santa Fe fray Domingo de las Casas, a quien corresponde, como a sus colegas de otras expediciones, conservar el ánimo, levantar el valor y sostener la confianza de aquellos descubridores y conquistadores ante el sinnúmero de trabajos, tropiezos y padecimientos que hubieron de soportar a lo largo de sus expediciones. Después de franciscanos y dominicos, se internan en el país los agustinos que fundan en Santa Fe (1575). En 1597 forman ya provincia independiente, que en 1601 consta de los conventos de Santa Fe, Cartagena, Tunja, Pamplona, Leiva, Mompós, San Cristóbal, Mérida y Gibraltar. Finalmente, los jesuitas se establecen en Santa Fe en 1599. También actuaban desde el siglo anterior los mercedarios llegados con Sebastián de Belalcázar y Robledo como sus capellanes, y quienes actúan desde sus conventos de Cartagena, Cali, Popayán y Pasto. En el sur del país establece el Papa Paulo III, en agosto de 1546, el obispado de Popayán y designa su primer obispo a Juan del Valle, que por sus actuaciones ha merecido extensa biografía.Una vez asentada la conquista, empieza asimismo la evangelización. Desde los conventos repartidos por el territorio neogranadino, las mencionadas Ordenes religiosas, a las que se agregarán poco después los capuchinos, inician la siembra de la verdad religiosa a todo lo largo y ancho del país, primeramente en la meseta de Cundinamarca y en las tierras boyacenses, donde más fructífera fue su labor. Cuán penosa fuera en sus principios apenas podemos hoy adivinarlo. Lengua, costumbres, tradiciones, religión, todo conspiraba contra el éXIto de la evangelización. A esto se añadiría en los comienzos, mitad y a casi todo lo largo de ella, el enfrentamiento entre las tribus y los conquistadores, los abusos de éstos respecto de las tierras, riquezas y mujeres indígenas, todo lo cual prevenía grandemente en contra de la religión a los moradores del país, los cuales contraponían la conducta pacífica, moral y justiciera de los evangelizadores y cuanto ellos les predicaban con la actuación de quienes no llevaban el crucifijo en sus manos ni en su corazón.2. Arquidiócesis de Santa Fe. Poco a poco los misioneros van expandiendo su radio de acción y surgen en los s. XVI y XVtt multitud de doctrinas y conventos en las principales poblaciones. Serán ellos centros de predicación y luego de auténtica cultura. Suceso importante fue la erección en 1562 de la diócesis de Santa Fe (v. BOGOTÁ 111). Designado para ocuparla el franciscano Juan de los Barrios, que ya era obispo de Santa Marta, será también su primer arzobispo hasta su muerte, el 12 feb. 1569. Consciente de la situación del naciente cristianismo, convocó para el día de Pentecostés de 1556 (24 de mayo) el primer Sínodo santafereño, que finalizó el 3 de junio. Las actas sinodales se refieren al cultivo espiritual, intelectual y material de los indígenas. De ahí que se les señalen sus obligaciones religiosas a través de la predicación y la catequesis principalmente. También la justicia social respecto a ellos aflora por vez primera con el recuerdo a clérigos y conquistadores de su deber para con los indios. Se discute la licitud de la conquista y de cuanto poseen los conquistadores arrebatado a los moradores del país. El problema, con la aprobación del Sínodo, se remite "al Santo Concilio (de Trento) y al Consejo Real de Indias de Su Majestad, para que de allí se envíe al Santo Concilio". Para empezar a poner en práctica la defensa de los indígenas, se ordenó restituir a los naturales cuanto de más se les hubiera eXIgido, como también cuanto se hubiera extraído de sus santuarios, hoyos o sepulturas de dueño conocido; en caso contrario, lo pueden poseer "con buena conciencia".En cuanto al clero también se dan normas, se fijan aranceles y se ordena hacer ejemplares de las actas para conocimiento de todos. Disposiciones tan concretas y tan ajenas a los propósitos de la mayoría de los conquistadores, chocaron inmediatamente con los intereses de ellos y significaron para el prelado graves problemas con los encomenderos, contra los que hubo de echar mano de las sanciones eclesiásticas. Su sucesor, el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas, fue un insigne continuador de la tarea apostólica de fray Juan de los Barrios. De notable trayectoria en su carrera administrativa, se propuso al llegar a Santa Fe la terminación de la catedral, la celebración de un concilio provincial y la fundación del seminario conciliar. A todo esto atendió con éXIto desigual. Para el régimen e instrucción de los indios publicó un catecismo, y unas constituciones para uso de los curas.El arzobispo fray Bartolomé Lobo Guerrero (15981608) luchó intensamente por la abolición de la idolatría, frecuente entre los indígenas. Realizó la magna obra del colegio-seminario de S. Bartolomé y la celebración del sínodo diocesano el 21 ag. 1606. Sus disposiciones van dirigidas a los indios, al clero y a los españoles. Para la evangelización de los primeros se ordena el empleo de las lenguas índígenas; al segundo se veda todo comercio; los doctrineros "pondrán escuela" para enseñar a los niños la escritura, lectura y "policía" cristiana. Y a los españoles se les prohibe, con pena de excomunión, vender "más al fiado que al contado". También se publicó un sencillo catecismo básico para la enseñanza cristiana.El arzobispo Hernando Arias de Ugarte fue el primer criollo elevado a esta dignidad. Con espíritu misionero, hizo largas jornadas por todo el territorio de su jurisdicción con una paciencia, caridad y mortificación ejemplares. Juan de Borja, presidente del Nuevo Reino, enviaba a la Corte los más elogiosos informes sobre el prelado. Tres años duró la visita de su dilatada arquidiócesis. El 12 jun. 1624 convocó el primer Conc. de Nueva Granada, iniciado el 13 abr. 1625 y terminado el 25 de mayo. Las decisiones fueron enviadas a España y Roma, pero su aprobación no había llegado aún en 1638. Estos tres arzobispos pueden ser llamados padres de la grey santafereña y casi de la nación colombiana, por ser su territorio el más extenso e importante de Nueva Granada.3. Obra misionera y cultural. En cuanto a la acción misional de las órdenes religiosas, sobresale la llevada a cabo por la Compañía de Jesús. Durante el s. XVII atendió cinco frentes: Urabá (1606), en el departamento de Antioquia, Guayana en Venezuela, Tierradentro (indios paeces y guanacas), costa del Pacífico (1632, indios barbacoas) y Los Llanos (1625). Expulsados en 1767, fueron reemplazados por otras órdenes y por sacerdotes seculares que no pudieron sostener y menos adelantar la obra realizada por la Compañía.Los métodos misionales eran básicamente los mismos, aunque más o menos acentuados y con las peculiaridades de cada Orden. Devociones, cofradías, fiestas religiosas, lucha contra la idolatría, fueron empresas comunes a todas ellas. La educación catequética fue la parte más importante de la empresa misional, como base insustituible de un posterior catolicismo. El método memorista (repetición y canto) y el intelectual (explicación) se adoptaron con óptimos resultados. Con el aprendizaje de las lenguas indígenas se ayudó y facilitó esta dificilísima labor. Así, consta que a principios del s. XVn, 300 niños de la doctrina de Cajicá habían aprendido la síntesis del catecismo. La táctica para atraer a los naturales se basó inicialmente en los regalos y el buen trato, después en el esplendor litúrgico y las representaciones religiosas. Todo contribuía así al definitivo arraigo de la fe en los nuevos pueblos.Y con la evangelización y la fe, la cultura. En Nueva Granada, como en todas las posesiones españolas, brotó ésta en los conventos y doctrinas, origen de escuelas, colegios y universidades. Los sacerdotes, religiosos y prelados fueron sus iniciadores, defensores y propagadores. La Iglesia fue la principal culturizadora de América y a sus apóstoles y misioneros debemos las noticias y recuerdos de los primitivos pobladores, no excluidas las gramáticas de lenguas indígenas llegadas hasta nosotros. El arzobispo Lobo Guerrero fundó el colegio de S. Bartolomé en 1605 y fray Cristóbal de Torres el de N. S. del Rosario, todavía existentes. Los primeros maestros de escuela primaria fueron los frailes doctrineros dominicos, franciscanos, jesuitas, mercedarios y agustinos. En el Sínodo de fray Juan de los Barrios, muy pocos años de fundada Santa Fe y apenas establecida la Real Audiencia, se ordenó a los doctrineros instruir a los indios en la moral y en los misterios de la fe, y se les preceptuó que les enseñaran a leer y escribir, contar y cantar. Los dominicos fundaron cátedra de latinidad en 1563 para los hijos de los conquistadores y encomenderos. Más adelante se transformará en Estudio con facultad de Arte y Teología. En 1580 surgió la Univ. Tomista (restaurada en 1966) en el convento dominico del Rosario, y dos años más tarde el arzobispo Zapata de Cárdenas fundó el primer seminario.En 1604 establecieron los jesuitas su colegio MáXImo, convertido al año siguiente por el arzobispo Lobo Guerrero en seminario, y en 1623 surgió la Univ. Javeriana. La Compañía se esforzará en promocionar la educación. Sus colegios de Cartagena (1605), Tunja (161 l), Honda (1620), Popayán (1640), Pasto (1713), Buga y Santa Fe de Antioquia (1743), así lo demuestran. Infaustamente para España y sus provincias, fueron expulsados en 1767 con inmensa pérdida para la ciencia y el arte, la cultura y las misiones que vendrán a menos.Las doctrinas de S. Tomas, Francisco de Vitoria, Cano, Soto y Suárez van a formar las mentes neogranadinas e impulsarán a muchas de ellas, y a su debido tiempo, a las más altas aspiraciones libertarias. Doctrinas y enseñanzas corno las del bien común, de la reversión del poder al pueblo que lo confiere como inandante de Dios, alegadas por los precursores y próceres de la emancipación, las bebieron las generaciones granadinas en los colegios. seminarios y universidades fundadas y regidas por eclesiásticos (seculares y frailes), a lo largo del periodo español. Y cuanto se dice de la cultura eclesiástica vale también para la demás universal cultura; la historia y la literatura, el arte y la ciencia en todas sus manifestaciones, estuvieron a cargo, casi exclusivamente, de la Iglesia en la persona de sus prelados, sacerdotes y frailes, muchos de los cuales descollaron asimismo por su eXImia santidad. Tal es el caso del arzobispo Arias de Ugarte (1561-1638). Recuérdese además a S. Pedro Claver (v.), ordenado en Santa Fe y llegado a la santidad en Cartagena mediante su heroica dedicación a la evangelización y atención de los negros esclavos; y a los misioneros S. Luis Beltrán (v.) y S. Francisco Solano (v.).Herencia tan sagrada de civilización y de cultura ha sido protegida, amparada y aumentada por la Iglesia. Llegada la hora de la libertad e independencia, la inmensa mayoría del clero neogranadino se adhirió a ella y trabajó en ciudades y zonas rurales por su consecución, llegando algunos de sus componentes a lanzarse al mismo campo de batalla, como lo habían hecho no pocos en España durante la invasión francesa. Alcanzada la emancipación, fue designado en 1827 arzobispo de Santa Fe Fernando Caycedo y Flórez (1756-1832), procesado y desterrado a España en 1816 por Pablo Morillo con un centenar de sacerdotes más. Los sucesores de este prelado, al igual que los obispos de Santa Marta y Cartagena, Popayán y Antioquia (primeras diócesis hasta 1828) fueron continuadores de la obra evangelizadora y cultural que sus antecesores les legaran. Y lo mismo cabe afirmar del clero secular y de las Órdenes y congregaciones religiosas.Gran parte de la educación de iniciativa social (llamada privada) continúa dirigida por sacerdotes y religiosos, así como las misiones y centros de evangelización, confiados a las comunidades religiosas. Aporte extraordinario, y de internacional resonancia, ha sido la fundación en 1947 de las Escuelas Radiofónicas de Sutatenza (Boyaeá), por Joaquín Salcedo. (v. x), que han cambiado la mentalidad y los hábitos de quienes han sido beneficiados por ellas, aun en otros países.4. División eclesiástica. La Iglesia colombiana está distribuida en 12 Archidiócesis, 40 Diócesis, 2 Prelaturas nullius, 8 Vicariatos apostólicos, 5 Prefecturas apostólicas y 1 Ordinariato militar.Las Archidiócesis con sus respectivas Diócesis sufragáneas y Prelaturas nullius son: Barranquilla (v.) constituida el 25 abr. 1969 (sufr.: Riohacha, 16 jul. 1988; Santa Marta, 10 en. 1534; Valledupar, 25 abr. 1969). Bogotá (v.), 22 mar. 1564 (sufr.: Facatativá, 16 mar. 1962; Girardot, 29 mayo 1956; Villavicencio, 11 feb. 1964; Zipaquirá, 1 sept.1951). Bucaramanga (v.), 14 dic. 1974 (sufr.: Barrancabermeja, 27 oct. 1962; Málaga-Soatá, 7 jul. 1987; Socorro y San Gil, 20 mar. 1895). Cali (v)., 20 jun. 1964 (sufr.: Buga, 29 jun. 1966; Cartago, 16 mar. 1962; Palmira, 17 dic. 1952). Cartagena (v.), 20 jun. 1900 (sufr.: Magangué, 25 abr. 1969; Montería, 20 nov. 1954; Sincelejo, 25 abr. 1969. Prelatura: Alto Sinú, 25 abr. 1969). Ibagué (v.), 14 dic. 1974 (sufr.: Espinal, 18 mar. 1957; Florencia, 9 dic. 1985: Garzón, 20 mayo 1900; Líbano-Honda, 8 jul. 1989; Neiva, 24 jul. 1972). Manizales (v.), 10 mayo 1954 (sufr.: Armenia, 17 dic. 1952; La Dorada-Guaduas, 29 mar. 1984; Pereira, 17 dic. 1952). Medellín (v.), 24 feb. 1902 (sufr.: Caldas, 18 jun. 1988; Girardota, 18 jun. 1988; Jericó, 29 jun. 1915; Sonsón-Rionegro, 18 mar. 1957). Nueva Pamplona (v. 2) (sufr.: Arauca, 19 jul. 1984; Cúcuta, 29 mayo 1956; Ocaña, 26 oct. 1962. Prelatura: Tibú, 16 nov. 1983). Popayán (v.), 20 jun. 1900 (sufr.: [piales. 23 sept. 1964: Pasto, 10 abr. 1859). Santa Fe de Antioquia (v. ANTIOQUIA, MESETA Y REGIÓN DE), 18 jun. 1988 (sufr.: Apartadó, 18 jun. 1988; Istmina-Tadó, 30 abr. 1990; Quibdó, 30 abr. 1990; Santa Rosa de Osos, 5 feb. 1917). Tunja (v.), 20 jun. 1964 (sufr.: Chiquinquirá, 27 abr. 1977; Duitama, 7 mar. 1955; Garagoa, 26 abr. 1977).Los ocho Vicariatos apostólicos son: Ariari, constituido el 3 oct. 1987: Buenaventura, 14 nov. 1952; Casanare, 17 jul. 1893; Mitú-Puerto Inírida, 19 jun. 1989; San José del Guaviare, 19 en. 1989; San Vicente-Puerto Leguízamo, 9 dic. 1985; Sibundoy, 8 feb. 1951; Tumaco, 7 feb. 1961. Las cinco Prefecturas apostólicas son: Guapi, constituida el 5 abr. 1954; Leticia, 8 feb. 1951; San Andrés y Providencia, 14 nov. 1946; Tierradentro, 13 mayo 1921; Vichada, 7 abr. 1956. El Ordinariato militar se constituyó el 13 oct. 1949.5. Relaciones entre la Iglesia y el Estado. Durante la dominación española la Iglesia estuvo sometida al patronato regio concedido a los reyes de España por los Pontífices romanos. Llegada la independencia, los libertadores, contra toda lógica, continuaron con él, situación que dio lugar a enojosos problemas que llegaron a degenerar, a veces, en abierta persecución religiosa por la intromisión del poder civil en las cuestiones eclesiásticas. La Iglesia católica fue siempre la de los colombianos y así lo proclamaron los fundadores de la nacionalidad y quedó consignado en las constituciones que a partir de 1811 se dictaron en todo el territorio nacional hasta la de 1991 que iguala a todas las confesiones. Por el concordato de 1887 firmado entre el card. Rampolla y Joaquín F. Vélez, ministro colombiano ante la Santa Sede, se reanudaron las relaciones entre C. y el Vaticano iniciadas el 26 nov. 1835 con el reconocimiento de la independencia por parte de Gregorio XVI. La postura de algunos Gobiernos anticlericales, en determinadas épocas, enturbió las relaciones con la Iglesia.El concordato eliminó todo resto de patronato; reconocía la independencia de la Iglesia y afirmaba que la "religión católica, apostólica, romana, es la de Colombia" y "elemento esencial del orden social", y que, en consecuencia. las autoridades se comprometían a protegerla y a obtener para ella el debido respeto. Quedaba reconocida además como persona jurídica perfecta; la educación era dirigida de acuerdo con la doctrina y moral católica; aceptaba como legal el matrimonio católico con exclusión del divorcio; reconocía una indemnización por la anterior expropiación de sus bienes y se aceptaba el fuero eclesiástico y el cuidado de la Iglesia sobre casi todos los cementerios del país. El 26 en. 1953, durante el gobierno del presidente Urdaneta Arbeláez, se firmó un convenio con la Santa Sede relativo a los territorios misionales. Por él, el Gobierno colombiano concedía especial preferencia a los misioneros católicos, auXIlios monetarios y la educación en dichos lugares. El Concordato de 1973 modificó esta situación y la Constitución de 1991 vino a cambiarla sustancialmente: no a la religión oficial, la educación puede estar en desacuerdo con las verdades católicas, se acepta el divorcio civil, etc.6. Estadísticas. Alrededor del 95% de los colombianos profesan la religión católica. En 1992 había 1.839 sacerdotes seculares (2.431 en 1967) y 1.594 sacerdotes regulares (1.852 en 1967); el número de religiosos se elevaba a 3.244 (veinticinco años antes eran 2.225) y el de religiosas a 12.638 (20.780 en 1967). La Iglesia colombiana tenía abiertas, en 1992, 1.787 instituciones educativas y atendía 1.056 centros de beneficencia. Casi todas las diócesis y algunos vicariatos tienen sus propios seminarios, aunque algunas de ellas poseen en común el Seminario Mayor. Existen dos seminarios de vocaciones tardías: en La Ceja (Antioquia), fundado y dirigido por Alfonso Uribe Jaramillo (obispo a la vez de Sonsón-Rionegro); y otro en Medellín a cargo de los franciscanos. Los sacerdotes se dedican a su ministerio, a la enseñanza y a la beneficencia a través de Caritas. Los religiosos y religiosas, a la enseñanza, beneficencia y misiones. El clero extranjero, máXIme español, aporta sus valiosos contingentes en todos los campos, con frecuencia en el misional.La Compañía de Jesús lleva la Univ. Javeriana, el hospital adjunto de S. Ignacio, la Dirección del Apostolado de la Oración y Congregaciones Marianas, la Univ. Laboral de Buga, la dirección del Instituto Geofísico de los Andes y la publicación de varias revistas, entre ellas "El Mensajero del Corazón de Jesús", que nació en 1867 y "Rev. Javeriana". Los dominicos han restaurado la Univ. de S. Tomás; los hermanos de las escuelas cristianas fundaron en 1966 la Univ. La Salle; los claretianos han cultivado las humanidades y publicado la revista latino-griega "Gymnasium" y la castellana "Paladion", una de las pocas de su especialidad que se publican en el mundo; los agustinos dirigen una emisora católica en Bogotá ("La Voz de María") y los claretianos otra en Manizales ("Emisora Mariana"). El clero secular dirige las Escuelas Radio fnica.s de tan gran impacto e importancia en el país e imitadas en varios otros de América y Europa.7. Situación tras el Concilio Vaticano Ilf. Tradicional es la religiosidad del pueblo colombiano, quizá un poco exterior como sucede en casi todos los países latinos, pero basada en una profunda fe religiosa que es necesario ilustrar y hacer más consciente y actual.La Iglesia colombiana informa y tiene parte directiva en instituciones oficiales como el Servicio Nacional de Aprendizaje. Modernas instituciones laicales como la Prelatura Opus Dei realizan una floreciente labor espiritual, educativa y cultural. También la prensa y la radio son utilizadas por la Iglesia, a través de las emisoras comerciales, y en casi todas las ciudades se difunden programas religiosos, culturales y artísticos. El más antiguo periódico colombiano es El Catolicismo, fundado por el arzobispo Mosquera en 1849; hay varios semanarios y publicaciones periódicas dirigidos por eclesiásticos o religiosos.En 1966 se fundó en Manizales el ICLA (Instituto Catequístico Latino-Americano) a semejanza del de Chile (1961) para la formación de catequistas de los países del Caribe, Centroamérica y México. Confiado a los padres de Maryknoll con la colaboración de las religiosas del mismo Instituto, se ha financiado por la Comisión Pontificia para la América Latina (CAL), por el Programa Adveniat de los obispos alemanes y por la fundación PRO-ICLA de Manizales. En él, además de algunos claretianos como profesores permanentes, han colaborado especialistas de todo el mundo en ciencias eclesiásticas. El XXXII Congreso Eucarístico Internacional (1968) tuvo lugar en Colombia como "premio por sus servicios preclaros a la causa católica" (Pablo VI). El mismo papa Pablo VI viajó a Bogotá para participar en este Congreso Eucarístico e inaugurar la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. El Congreso tenía como lema concreto y como tarea específica la consideración de la Eucaristía como vínculo de amor. También el papa Juan Pablo 11 visitó Colombia y sus ciudades.8. Grupos no católicos. Protestantes. A raíz de la independencia empiezan a llegar los primeros enviados por las sociedades bíblicas. Poco éXIto debieron tener, pues fueron bastante combatidos. El auge de las confesiones protestantes comienza en el s. XX. Según investigaciones de Taylor y Coggins en su Protestant Missions in Latin America (Washington 1961), en 1960 el número de protestantes era de 33.1.56 (0,23% de la población), y el de adherentes 165.780 (1,17%). Había 25 denominaciones o credos protestantes en C., entre los que predominaban los adventistas, seguidos por los bautistas, presbiterianos, Alianza Misional Cristiana y la Iglesia Internacional de los Cuatro Evangelios Auténticos. En 1992 las confesiones protestantes reunían unas 100.000 personas. Durante algunos años que coincidieron con la época de la violencia política, se dieron algunos casos de enfrentamiento con los católicos, con culpa de todos, casos que fueron explotados exageradamente por las agencias internacionales de noticias, como sucedió con otros países. Tras el Conc. Vaticano lI y a raíz del nuevo clima religioso que vive la cristiandad, otro es el modo de pensar y actuar por parte de ambos sectores. En cuanto a los judíos se calcula su número en unos 25.000. Tienen sinagogas en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Cali.R. M. TISNÉS JIMÉNEZ.
BIBL.: "Anuario de la Iglesia Católica en Colombia", Bogotá; Atlas de Colonrbia, Bogotá 1967; "Bol. Mensual de Estadística", Bogotá: J. M. FERNÁNDEZ y R. GRADOS, La obra civili_adora de la Iglesia en Colombia, Bogotá 1936; R. GóMEz Hoyos, La Iglesia en Colombia, Bogotá 1955; B. HADDOX, Sociedad Y Religión en Colombia, Bogotá 1965; J. M. HENAO y G. ARRUBLA, Historia de Colonrbia, Bogotá 1952; J. P. RESTREPO, La Iglesia v el Estado en Colombia, Londres 1885; J. MEnA ESCOBAR, Diocesis c jerarcas de la Iglesia colombiana, Medellín 1942; R. M. TISNÉS JIMÉNEZ, Capítulos de Historia _ipaquire"ra, Bogotá 1956; G. URIBE, Ar_ohispos v obispos colombianos, Bogotá 1918; H. BRONX, Historia moderna de la iglesia Colombiana, Medellín 1978; F. LOZANO SIMONELLI, El concordato de 1973, Bogotá 1982.
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