Colombia. Geografía. Poblamiento y Población. GEOG.
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Geografía
a. Poblamiento. La población actual de C. desciende de antepasados amerindios, europeos y negros, sin que pueda decirse con exactitud en qué proporción se encuentra cada uno de los grupos, que a su vez están muy mezclados; según el Atlas de Colombia, los indios suponen el 2,2%, los negros el 6%, los mestizos el 47,8%, los mulatos el 24% y los blancos el 20%.Los indios puros, sin mezcla alguna, viven como es lógico en las regiones que, por su aislamiento y pobreza, fueron poco apetecibles para los españoles y europeos en general. A la llegada de los españoles los amerindios colombianos estaban divididos en multitud de grupos étnicos y culturales que, por lo que atañe a la civilización, pueden agruparse en andinos y caribes. El grupo étnico andino más importante era el de los chibchas (v.). Presentaban éstos un mayor grado de desarrollo político y socio-económico. Habitaban en las altas mesetas y cuencas de la Cordillera Oriental (centro en Bogotá). Muchos de los pueblos montañeses de los actuales departamentos de Cundinamarca, Santander y norte de Santander son de origen chibcha. En este grupo pueden incluirse los indios que ocupaban la Cordillera Central y el valle del Cauca; estaban éstos, cuando llegaron los españoles, políticamente menos avanzados que los anteriores, pero eran quizá más habilidosos artesanos, sobre todo en el trabajo del oro y de sus aleaciones con plata y cobre. Los aruacos o arhuacas también pertenecen a la familia chibcha. Viven de la agricultura y la ganadería, diseminados en algunas aldeas de emplazamiento fijo de las montañas extendidas por el sur de la península de La Guajira, además de en Venezuela y Guayanas.Al grupo de los caribes (v.) pertenecen los guajiros o goajiros de la península de este nombre. Durante cuatro siglos, estos indios pudieron resistir al avance de la civilización conservando sus tierras y sin mezclarse apenas con extranjeros. En los últimos años bastantes indios guajiros han emigrado a los alrededores del lago Maracaibo, donde trabajan en las plantaciones de caña de azúcar y en los campos petrolíferos. A la familia caribe pueden adscribirse igualmente los motilones de la sierra de Perijá, en la actual frontera venezolano-colombiana. Son belicosos, están divididos en varias tribus más o menos independientes entre sí y viven principalmente de la caza y de la agricultura itinerante; sus pueblos o campamentos consisten en uno o dos edificios comunales de hojas de palmera soportados por palos, con o sin lados cubiertos, rodeados por chozas familiares parecidas. Al contrario que la mayor parte de los indios, los hombres hacen gran parte de los trabajos: caza, cultivo, tejido, etc.Los negros predominan, al igual que los mulatos y zambos, en las regiones litorales y en los valles de clima tropical. Son descendientes de los esclavos africanos (sobre todo de Ghana y Angola), importados desde los comienzos de la colonización española como mano de obra en las plantaciones agrícolas, en la construcción de edificios y obras públicas y en las explotaciones mineras. Hoy, p. ej., la mano de obra de origen negro se emplea en las plantaciones de plataneros (Santa Marta y Ciénaga), en las de caña de azúcar y tabaco, como cargadores de muelles, etc. La población de tipo negro (los mulatos y zambos equivalen al 75% del total) abunda sobre todo en los litorales del Caribe y del Pacífico y en las cuencas de los grandes ríos del interior, particularmente en las áreas mineras; en las depresiones del Atrato, San Juan y Patía y en diversos lugares de los departamentos de Bolívar, Magdalena, Valle del Cauca y Antioquia llegan a ser dominantes.Los primeros asentamientos humanos de los españoles en C. se hicieron en el litoral caribe: Ciénaga fue fundada en 1521, Santa Marta en 1525 y Cartagena en 1533. Partiendo de Santa Marta, las expediciones de conquista y colonización ascendieron a las altas cuencas de la Cordillera Central, en una de las cuales, la de Cundinamarca, se fundó en 1538 Bogotá; desde aquí partieron otras expediciones hacia el norte a lo largo de la cordillera, llegando hasta la sierra de Mérida, en Venezuela; Tunja se creó en 1539, Socorro en 1540 y Pamplona en 1549. Cartagena fue el punto de partida de las expediciones españolas que se dirigían hacia el sur remontando el río Cauca; numerosos establecimientos mineros se constituyeron en el valle de este río entre 1536 y 1540, en torno a sus aluviones auríferos. Otras expediciones partieron desde el Perú, vía Quito, hacia el norte hasta encontrarse con las anteriores a la altura de Cali; Pasto y Popayán surgieron por esta tercera corriente de conquista y colonización. Si el principal motivo que impulsaba tales expediciones era la búsqueda del oro -leyenda de El Dorado (v.)- pronto los españoles aprovecharon la abundante mano de obra india de las altiplanicies y la negra importada, para el desarrollo de la agricultura en las tierras templadas y frías, y en las cálidas, respectivamente.Además de los descendientes de inmigrantes españoles, hay en C. alemanes, italianos, sirios (comerciantes), etc. h. Población. Crecimiento v estructura. El crecimiento de la población de C., como en general el de la correspondiente a los países iberoamericanos, ha sido muy rápido en los últimos decenios del s. XX. En 1800, tenía alrededor de 2 millones de hab.; cien años después alcanzaba los 4 millones; en 1938, los 8,7 millones; en 1951, 11.588.980;en 1969, 20.463.078; en 1985, 27.867.326; en 1992, los 34 millones.Este crecimiento ha sido, sobre todo, natural o vegetativo, especialmente motivado por el descenso de la mortalidad. Hasta 1948 aprox. la tasa anual de crecimiento vegetativo no superó el 20%0; es una larga etapa de crecimiento demográfico lento. Desde 1949 hasta 1957 la tasa anual de crecimiento vegetativo aumenta progresivamente desde el 20 al 29%0; es una etapa de crecimiento demográfico moderado. Y desde el último de los años mencionados la tasa anual de crecimiento vegetativo superó el 30%0, para luego ir disminuyendo en las últimas décadas por descenso de la tasa de natalidad.De acuerdo con las estadísticas oficiales, al decenio 1941-50 correspondió una natalidad media de 33,5`-c; en el decenio siguiente esta última ascendió al 40.5%0 y en el quinquenio 196f-65 al 44%c; luego la natalidad disminuyó hasta bajar del 30%c: 36,6 en 1971; 32,2 en 1977; 30,6 en 1982; 29,2 en 1985; etc. Paralelamente la mortalidad descendió de modo ininterrumpido, especialmente desde 1950; todavía era de 14,4%o en el quinquenio 1946-50; 13,1 .en el de 1951-55; 11,7 en el de 1961-65; inferior al 10 en el de 1971-75; e inferior al 6 en el de 1980-90. Especialmente grande ha sido el descenso de la mortalidad infantil, que de tener tasas superiores al 150%o en los años anteriores a 1946, bajó a tenerlas del orden de 100-1 10 en el periodo 1952-58, por debajo de 60 en 1975-80, y por debajo de 50 en las últimas décadas del s. XX.Se trata de una población joven, con un fuerte porcentaje de niños y un pequeño porcentaje de ancianos; por grupos de edades se estimaba que la población de C. se distribuía en 1980-90 de la siguiente manera: menos de 15 años, 38%, de 15-64, 58 y más de 64 años, 4. Como en todos los países hispanoamericanos con parecida evolución demográfica, especialmente en lo que concierne al descenso de la mortalidad infantil, en C. el rejuvenecimiento de la población es un hecho patente. Cada año, nuevas oleadas de población joven aparecen en el país; así, según el censo de 1951, había 4.778.255 personas con edades inferiores a 15 años, mientras que en 1985 éstas sumaban 10.299.000. No es necesario subrayar las repercusiones económico-sociales de este hecho.Por lo que atañe a la distribución sectorial de la mano de obra activa, habrá que decir algo que es común asimismo a todos los países de estructura parecida a la de C. En 1930-34 nada menos que el 72% de la población activa trabajaba en la agricultura. La tendencia posterior ha sido la de disminuir los porcentajes constantemente: 54% en 1945-64, 38 en 1970, 27 en 1980 y 24 en 1990.Distrihución ¿le la población. De acuerdo con el censo de 1985, la densidad de C. era de 24,4 hab./Km-. Pero esa cifra media encierra desigualdades departamentales y regionales muy grandes. En primer lugar los 23 departamentos de C. (su territorio se extiende por las regiones andinas y litorales) albergan el 98,51/( de la población total del país, aunque su territorio equivalga solamente al 5811;. Por el contrario, dichos porcentajes son, para las cuatro intendencias y las cinco comisarías (que cubren vastas extensiones de Los Llanos del Orinoco y de las selvas del Amazonas) respectivamente. 1,5 y 42. En ese mismo censo, los departamentos que arrojaban una densidad superior a 100 hab./Km- (además de la intendencia de San Andrés y Providencia, que agrupa a pequeñas islas caribeñas, con 817 hab./Km-, son: Atlántico (422), Quindío (204), Ri,aralda ( 151 ), Valle del Cauca (129) y Caldas (106). Con densidades comprendidas entre 45 y 100 estaban: Cundinamarca (61). Antioquia (61), Sucre (48), Boyacá (47), Santander (47), Bolívar (46) y Tolima (45). Entre la media nacional (24,4 hab./Km=) y 45 figuraban: Norte de Santander (41 ). Córdoba (36), Huila (33), Nariño (31 ), Cauca (27) y César (25). El resto de las circunscripciones administrativas tenía menos de 25 habjKm=, y entre ellas menos (le 6, los departamentos de Meta (5) y Caquetá (2,4) y las intendencias (1e Arauca (3), Casanare (2,5) y Putumayo (5). Ninguna de las cinco comisarías alcanzaba I hab./Km-.Si el estudio de la distribución de la población se hace, no por regiones político-administrativas, sino geográficas, se puede concluir que aprox. el 78,5% de los colombianos vive en la región andina, el 1714, en la zona del Caribe y sólo el 2,6(4 restante en la costa del Pacífico y en las regiones tropicales del interior. La zona del Caribe ofrece a su vez fuertes desigualdades; exceptuando los viejos centros urbanos creados por los españoles, como Cartagena de Indias y Barranquilla (esta última ciudad es la que eleva la densidad de población del pequeño departamento Atlántico), en el resto la población relativa alcanza valores bajos, sobre todo en la árida Guajira (12 hab./Km-). Más uniformemente baja es la densidad de población de las comarcas del Pacífico (Chocó, 5 hab./Km-) y las de Los Llanos y la Amazonia, que casi pueden considerarse desérticas. Por lo que se refiere a la región andina, ejercen una evidente atracción demográfica, de un lado las tierras templadas y frías, y de otro, los valles de los ríos Cauca, Magdalena, Sinú y Atrato. Ello explica las altas densidades de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Cundinamarca. Se puede decir que alrededor del 70% de la población total de C. vive en tierras de altitud superior a 1.000 m. De todos es sabido que en éste como en el resto de los países andinos existen ciudades a alturas muy elevadas: Tunja a 2.810 m., Bogotá a 2.640, Pasto a 2.594, Manizales a 2.153, Popayán a 1.760, Medellín a 1.487, Pereira a 1.467, Cali a 1.003, etc.El proceso de urbanización, es decir, la tendencia a acumularse la población en las ciudades a expensas del campo, que progresivamente se despuebla, es en C. tan claro como en los demás países sudamericanos y en el resto del mundo. Bastan estos datos para ponerlo de relieve: en 1938 el 70,9% de la total población de C. era rural, en 1964 el 47,2 y en 1990 el 24.La extensión y el perfeccionamiento de los medios de comunicación, el desarrollo educacional, la industrialización, la existencia en las ciudades de más amplios horizontes de trabajo y promoción social, cte., han favorecido e impulsado al éxodo rural; tradicionalmente y hasta mediados del s. XX, las migraciones humanas se reducían al interior de los departamentos o se establecían entre departamentos cercanos, así en Cundinaniarca el 8514, de los inmigrantes procedían de Boyacá y Tolima. Las migraciones modernas más importantes son las efectuadas desde principios del s. XII por los antioqueños, en dirección S, roturando nuevas tierras para dedicarlas al cultivo y creando poblados y ciudades, y las que, a partir de la primera Guerra mundial, han efectuado boyacenses, cundinamarqueses, antioqueños, tolimenses, caldenses, huilenses y mariñenses, por el piedemonte este de la Cordillera Oriental y por Los Llanos del Orinoco y Amazonas. Se estima que en la segunda mitad del s. XX, más de dos millones y medio de personas abandonaron el campo para ir a las ciudades. Sin embargo, el porcentaje de la población de las grandes ciudades y particularmente de la capital con relación a la total del país no es tan elevado como en otras naciones sudamericanas; así el Gran Bogotá supone el 15% de la población de C., mientras que el Gran Buenos Aires el 36, la aglomeración urbana de Santiago el 35, el área metropolitana de Lima el 27, la de Montevideo el 42, la de Caracas el 17.En 1992, otras tres áreas metropolitanas (Medellín, Cali y Barranquilla) tenían más de un millón de hab. Cartagena y Manizales pasaban de los 500.000. Y entre 250.000 y 500.000 hab. estaban las áreas metropolitanas de Montería, San Juan de Pasto, San José de Cúcuta, Pereira, Bucaramanga, Ibagué, Bello y Palmira. Siendo muy numerosas las ciudades que pasaban de 100.000 hab.: Neiva, Villavicencio, Armenia, Santa Marta, Buenaventura, Barrancabermeja, Ciénaga, Popayán, Valledupar, Floridablanca, Itagüí, Soacha, Soledad, Tuluá, etc.A. FLORISTAN SAMANES.
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