Churriguera, Familia
Categoria:
Cultura
Numerosa dinastía de escultores y arquitectos españoles, cuya obra se desarrolló entre finales del s. xvii y primera mitad del xviii, y cuyo apellido ha servido para bautizar a toda una etapa del barroco español como sinónimo de disparatada turgencia decorativa. El apelativo churrigueresco, con un sentido completamente peyorativo y desconocedor de los genuinos valores del barroco castizo, fue acuñado por los tratadistas neoclásicos (Ponz, Llaguno, Ceán, Caveda, etc.) para calificar la última etapa del barroco peninsular, sin parar mientes en que los Ch.no fueron los principales responsables de tal estilo, sino otros artistas más recargados y complicados que ellos, como Pedro de Ribera (v.), los Tomé (v.), y Hurtado Izquierdo (v.). Los Ch. eran de origen catalán que habían castellanizado su apellido -Xuriguera- al domiciliarse en Madrid el patriarca de la dinastía José Simón. Casado éste en la corte con Da María de Ocaña tuvo, entre otros, tres hijos artistas como él: José Benito, Jóaquín y Alberto. A su vez el mayor de los hermanos tuvo otros tres hijos arquitectos: Matías, Jerónimo y Nicolás; y todavía una hermana suya, Mariana, contrajo matrimonio con el escultor salmantino José de Larra, del que nació el último representante de la dinastía. Manuel de Larra Churriguera. Aquí se tratará exclusivamente de los tres miembros principales de la familia.
José Benito. N. en Madrid el 21 mar. 1665, su formación debió realizarse en el taller familiar; de ahí que su arte se encontrase fuertemente enraizado en la práctica ornamental de ebanistas, doradores y ensambladores como eran su padre José Simón, muerto prematuramente, y su tutor José Ratés Dalmau, quienes se encontraban ligados, además, tanto profesional como estilísticamente, con el arte madrileño contemporáneo, en particular con el innovador de Jiménez Donoso. José Benito realizó su primera obra conocida en 1689 al ganar el concurso para el catafalco de los funerales de la reina María Luisa de Borbón, primera mujer de Carlos II. Gracias a la fama adquirida fue nombrado en seguida ayudante de tracista de las obras reales. Con todo, en 1692 abandonó la corte y se dirigió con sus hermanos a Salamanca, llamado probablemente para dirigir las obras de la catedral. Allí estuvo hasta 1699, año en que regresó a Madrid, donde ascendió al puesto de arquitecto mayor del rey. En los últimos años de su vida entró al servicio del banquero y mecenas Juan de Goyeneche. Casado por dos veces, tuvo numerosos hijos de ambos matrimonios, entre ellos los tres arquitectos antes mencionados. M. en Madrid el 2 mar. 1725.Su primera obra, el catafalco de la reina María Luisa, demuestra ya gran originalidad respecto del tipo que hasta entonces era usual. La movida máquina teatral ostentaba ante todo calidades plásticas y escultóricas de intenso dramatismo, perfectamente entonadas con la sensibilidad mortecina de la época de Carlos 11. En Salamanca se le han atribuido muchas obras, aunque sólo sean suyas con certeza un proyecto irrealizado para la capilla del Colegio de Cuenca y el retablo del convento de S. Esteban (1692-1703), gigantesca fábrica de madera de 30 m. de altura, donde el dispositivo arquitectónico queda ofuscado por el agudo y minucioso sentido decorativo del artista en esta primera época. Su precedente se encuentra en el desaparecido retablo de Montserrat de Madrid, obra conjunta de su padre y su abuelo; de todos modos José Benito superó el modelo en la grandiosidad de las proporciones, en el dinamismo de las formas, en el juego de luces y sombras y en la riqueza y variedad decorativas, donde a los adornos de carácter vegetal (hojarascas, cogollos, cartuchos) añadió pesados cortinajes y figuras de ángeles a escala natural. Las características de este retablo se repiten en otros de los levantados por José Benito a su regreso a Madrid: el de S. Salvador de Leganés, de Fuenlabrada y el de la capilla del Sagrario en la catedral de Segovia. Con todo, hacia 1709 se puede dar por liquidada esta primera etapa del que podríamos llamar retablo barroco castizo. Desde el advenimiento del primer rey Borbón, Felipe V, el estilo de José Benito evoluciona orientándose hacia formas extrañas tomadas del rococó francés e italiano. Ya el retablo de la iglesia del Nuevo Baztán (1709-13) es de corte tan bruscamente clásico que algunos críticos dudaron se tratara de una obra suya, pero en otros retablos se advierte parecida evolución. En el del convento de S. Basilio, cuyo dibujo se ha conservado (1717), sin haber olvidado del todo el barroquismo tradicional, José Benito torna al uso de columnas de orden compuesto y a una ordenación más clara y concisa; en el desaparecido de S. Francisco Caracciolo (1719), realizado en mármol, prescinde de la ornamentación vegetal, adoptando el tipo de retablo berninesco; finalmente en el retablo de las Calatravas (1623) se deja influir por el rococó francés.Como arquitecto José Benito parece ser menos dotado que para la construcción de retablos, dejando en realidad pocas obras. Para su mecenas J. de Goyeneche construyó, como se dijo, el poblado del Nuevo Baztán, un notable conjunto urbano de carácter castizo castellano, cuyo núcleo principal está compuesto por el palacio e iglesia reunidos. La fachada de la iglesia acusa una cierta inseguridad. Al no poseer fórmulas propias. José Benito ha acudido a una combinación de formas no siempre bien trabadas donde, junto a influencias de modelos clasicistas, se perciben otras más avanzadas tomadas de Borromini. Preside todo el conjunto el deseo de unir claridad compositiva a la variedad de planos y encuadres. También para su mecenas Goyeneche levantó un palacio en Madrid (hoy Academia de S. Fernando) de entonación muy clásica; tanto que los secuaces del neoclasicismo no necesitaron sino de un mínimo arreglo para readaptarlo totalmente a su gusto.Joaquín. N. en Madrid el 20 mar. 1674, pasó a vivir a Salamanca acompañando a su hermano José Benito en 1692. Fuera de esporádicas salidas a León, Zamora, Valladolid y Loyola, residió siempre en la ciudad del Tormes, donde en 1714 fue nombrado maestro mayor de la catedral nueva. M. en septiembre 1724 cuando construía un retablo en la catedral de Plasencia. Fue ante todo ensamblador de retablos, arte en que llevó a las últimas consecuencias el estilo castizo de su hermano José Benito, pero sin experimentar apenas evolución. En Salamanca y su provincia consta documentalmente que fabricó varios, casi todos perdidos (subsiste en la ciudad el retablo del convento de las Clarisas, de 1702), pero se le han atribuido otros muchos, algunos con razón (retablos del crucero en la iglesia de S. Esteban, de la capilla del Cristo de las Batallas, en la catedral), otros son obra segura de imitadores y discípulos. Fuera de Salamanca proyectó algunos retablos en la provincia de Valladolid (iglesia de Santiago y ermita de Castilviejo en Medina de Rioseco). Como arquitecto de la catedral salmantina emprendió en 1714 la magna empresa de levantar la cúpula del crucero, concibiéndola como una obra de carpintería más, de complicada y virtuosista traza, pero tan mal calculada que pronto se vino al suelo. No se conservan de ella más que las pechinas y el zócalo del tambor, sustituido el resto por la media naranja neoclásica de J. de Sagarvínaga. Diseñó también la sillería del coro y probablemente el retablo del trascoro, obras que continuó su hermano menor Alberto. En el patio de la Hospedería del Colegio de S. Bartolomé no aflojó su innato sentido decorativo, pero, con cierta nostalgia del clasicismo, utilizó motivos vignolescos y aun del viejo plateresco salmantino. Comenzó a construir además el Colegio de la Orden Calatrava, aunque no se sabe hasta qué punto alteraron la traza sus continuadores Pedro de Gamboa y su hermano Alberto.Alberto. N. en Madrid el 7 ag. 1676, vino por primera vez a Salamanca con su hermano mayor en 1692. Debió regresar con él a Madrid, pero en 1724 vuelve a la ciudad del Tormes para sustituir a Joaquín en la maestría de la catedral, puesto en el que continuó hasta 1738, cuando, disgustado con el Cabildo, marchó a Orgaz para construir su iglesia. M. hacia 1740. Fue Alberto el verdadero arquitecto de la familia, abandonando casi por completo el oficio de ebanista y constructor de retablos en que habían sobresalido sus hermanos. Más joven que ellos y perteneciendo ya a otra generación, se identificó con las corrientes más innovadoras al menos desde 1725, fecha en que su producción comienza a ser más conocida e independiente. En ese año continuó las paredes del coro y el altar del trascoro, emprendidos en la catedral salmantina por su hermano Joaquín, en un estilo todavía intensamente decorativo, pero de línea fluida y graciosa. Continuó también el Colegio de Calatrava, dándole gran empaque monumental y concentrando ya la decoración en los puntos de mayor interés. Entre 1729 y 1733 construyó la primera mitad de la célebre Plaza Mayor salmantina, levantando dos de sus alas. El trazado general obedece al castizo dispositivo de plaza cerrada española, pero el alzado adquiere una brillantez inusitada, ajena al carácter severo y solemne de las Plazas Mayores (le] tiempo de los Austrias; fue terminada entre 1749 y 1755 por A. García de Quiñones, quien conservó su unidad estilística, aunque obrando con mayor independencia en el edificio del Ayuntamiento. En 1731 edificó la iglesia del Colegio de S. Bartolomé (hoy de S. Sebastián), donde los bocelones de largas y flexibles curvas y la rica molduración de la bóveda y la cúpula contrastan con el encuadramiento general, más bien lineal y geométrico. Fuera de Salamanca, en Valladolid, A. se encargó de terminar la fachada de la catedral herreriana, según un proyecto de animado y fino dibujo, no realizado totalmente, e hizo la sacristía de la iglesia de Nava del Rey. En los últimos años de su vida se ocupó en levantar la iglesia de Orgaz y quizá de terminar la fachada de S. Tomás en Madrid.V. t.: BARROCO V, 1.A. RODRIGUEZ CEBALLOS.
BIBL.: O. SCHUBERT, Historia del Barroco en España, Madrid 1924; MARQUÉS DE LozoYA, Historia del Arte hispánico, IV, Barcelona 1945; G. KUBLER, Arquitectura de los s. XVII y XVIII, Madrid 1957; J. M. MARTíN GONZÁLEZ, Escultura barroca castellana, Madrid 1959: A. GARCíA BELLIDO, Avances para una monografía de los Churrigueras, "Archivo español de Arte y Arqueología" n^ 13 y 17 (1929-30); F. P. VERRIE, Los barceloneses Xuriguera, "Divulgación histórica), VII (1945); MARQUÉS DE SALTILLO, Los Churriguera, datos y noticias inéditas, "Arte español", 1945; M. H. DAMISCH, L’oeuvre des Churriguera. La catégorie da masque, "Annales d’Économie, Sciences et Civilisationsn n’, 3 (1960); A. BoNET CORREA, Los retablos de la iglesia de las Calatravas de Madrid. José de Churriguera y Juan de Villanueva, padre, "Archivo español de Arte" XXXV (1962); A. RODRíGUEz G. DE CEBALLOS, Los Churriguera, Madrid 1971.
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