China. Geografia 2 GEOG.
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Geografía
5. Economía. El régimen económico de subsistencia, practicado durante siglos sin apenas modificaciones de carácter técnico, y el ritmo de crecimiento demográfico han creado una situación de subdesarrollo caracterizada por el hecho de que un 65% de la población activa vive de la agricultura y que la renta per cápita es inferior a 180 $. Sin embargo, estas apreciaciones no tienen el mismo significado en Ch., donde la economía es totalmente planificada, que en otros países de economía liberal.En la historia económica de Ch. hay dos etapas perfectamente diferenciadas. Una que llega desde los tiempos más remotos, 3000 años a. C., hasta 1949. La otra es la que vive actualmente el pueblo chino. Como Japón, Ch. vivió durante siglos aislada, cerrada a toda influencia cultural y técnica de los países de Occidente. Las relaciones comerciales con Europa durante los s. xiv al xvi beneficiaron más a Occidente. A mediados del s. xtx se inició un proceso de apertura forzada hacia Occidente jalonado por convulsiones bélicas y crisis socioeconómicas que todavía no han terminado.Hacia 1936, el 75% de la población activa china era agrícola; el 85% de la población total dependía de la agricultura. La actividad agrícola era simple: cultivo de trigo en el norte y de arroz en el sur y en la costa, complementario con el de cereales secundarios (mijo, sorgo, centeno), plantas tropicales (cacahuete, caña de azúcar, té, tabaco, soja, etc.). Pero solamente se cultivaba, y se cultiva todavía, poco más del 10% del territorio. La población vive apiñada en los valles de los ríos, sobre las tierras norteñas de loess y en las llanuras de la costa. La densidad de población es, pues, enorme en estas zonas. La necesidad de subvenir desde antiguo a la alimentación de una población creciente obligó, ya en tiempos muy remotos, a intensificar el rendimiento de las tierras, a parcelar y a reparcelar las exiguas fincas, inferiores casi siempre a 1 Ha., y a dedicar muchísimas horas a las labores agrícolas con una minuciosidad que ha sido comparada con la jardinería. La industria no contaba prácticamente nada o estaba en manos de extranjeros.Reforma agraria y planes quinquenales. El partido comunista chino, llegado al poder en 1949, se planteó la revolución socioeconómica en dos etapas. Una, de modificaciones en la estructura económica; otra, más larga, de instauración de la -economía socialista. El 29 sept. 1949 una Conferencia política consultiva del pueblo chino, reunida al efecto, publicó un Programa común de acción, que se resumía en cinco puntos: 1) En el sector agrícola se realizaría una reforma agraria, condición indispensable para el desarrollo de las fuerzas de producción y de industrialización. 2) Se nacionalizarían las empresas fundamentales para la vida económica del país. 3) Se desarrollarían cooperativas semisocialistas que recibirían un trato preferencial del Estado. 4) El sector privado quedaría subordinado al interés nacional. 5) Habría un sector mixto que uniría capital privado y estatal con vistas a la creación de un capitalismo de Estado. A esta norma programática siguieron medidas financieras, como creación de una nueva moneda y nacionalización del Banco de Ch. y del de Comunicaciones, que sentaron las bases para reformas posteriores. Pero las reformas programadas se realizaban con cierta lentitud. La entrada de Ch. en la guerra de Corea de 1950 creó una situación política favorable para la consecución de las reformas por métodos rápidos y para la implantación de un sistema de lucha contra la corrupción administrativa, verdadero cáncer de la economía china durante siglos.La primera reforma agraria estaba prácticamente acabada en 1953. Se habían repartido 46 millones de Ha. entre 300 millones de campesinos. Pero la titulación de propiedad era simplemente nominal. De hecho, la explotación era colectiva, en forma de cooperativas de producción que más adelante, en 1959, motivaron la aparición de las comunas como unidades socioeconómicas, políticas y administrativas a nivel local; la propiedad colectiva se transformó entonces en propiedad de todo el pueblo. Los planes, por dedicar una atención prioritaria al sector agrario, habían sido abandonados casi por completo. El primer plan quinquenal 1953-57 relegó a segundo término el programa de bases para la mejora agraria. Durante la vigencia del mismo se realizaron más reformas sociales que técnicas. Las inversiones estatales en agricultura ascendieron solamente al 7,6% de la inversión pública, y más de la mitad hubo de gastarse en la conservación de lo ya existente. El crecimiento anual de la agricultura durante ese periodo fue del 4,5%. La producción de cereales creció a razón del 3,7% anual; pero en otros cultivos se obtuvieron mejores resultados.El segundo plan quinquenal, 1958-62, fue mucho más drástico que el primero en sus previsiones y proyectos de reforma. Se instauraron las comunas y se creó un clima de progreso que tuvo como meta final el "salto adelante", concebido para el desarrollo simultáneo de todos los sectores económicos y desarrollado bajo el lema de "producir más, más rápidamente, mejor y más barato". La población rural quedó encuadrada en 26.000 comunas, integradas por 740.000 brigadas de producción, equivalentes a las antiguas cooperativas. Pero la agricultura sufrió un nuevo retraso respecto del sector industrial. El encuadramiento de la población en comunas permitió realizar algunas mejoras agrarias, dedicando al campo muchos millones de horas de trabajo con instrumentos rudimentarios. En 1958 había más de 100 millones de hombres ocupados en estas faenas, especialmente en la mejora y extensión de los regadíos. Durante el primer plan quinquenal se pusieron en regadío 13 millones de Ha. y durante el segundo, hasta 1958, otros 32 millones de Ha. Al finalizar el segundo plan debía haber en Ch. 80 millones de Ha de regadío. Estos planes no tuvieron cumplida terminación por los trastornos económicos internos que sacudieron al país hacia 1960. No obstante, la producción agrícola ha crecido considerablemente: trigo, 26 millones de t. (1965), por 23 millones de t. (1946); arroz, 89 millones de t. (1965) y 200.000 t (1946); azúcar de caña, 1,8 millones de t. (1965) y 200.000 t. (1946); algodón, 436.000 t. (1946) y 1.200.000 t. (1965); tabaco, 450.000 t. (1965) y 200.000 t. (1945); soja 7 millones de t., etc. Estas cifras indican hasta qué punto se ha podido rehacer la economía después de la guerra. Sin embargo, hasta 1959 no se alcanzaron los niveles de la anteguerra. Con un crecimiento demográfico tan cuantioso, Ch. tiene planteado el problema de la producción de alimentos. Aunque ya no se dan hambres crónicas, la agricultura está todavía muy expuesta a la versatilidad del clima y a las inundaciones. Todavía están incultos 9/10 partes del territorio. En todos los planes quinquenales figuran proyectos para extender el área de cultivo, especialmente en Sinkiang y Mongolia Interior. Hasta 1965 se habían roturado 15 millones de Ha., en las que se instalaron 6 millones de personas, mucho menos que el crecimiento vegetativo de un año. Más eficaz ha sido la intensificación de los rendimientos por unidad de superficie. La concentración parcelaria en las comunas, la mecanización de las faenas agrícolas y la generalización del uso de abonos artificiales han actuado en aquel sentido. La tasa de mecanización y el consumo de abonos son todavía muy bajos, pero el índice de crecimiento es rápido: menos de 5.000 tractores en 1949; más de 250.000 en 1965; 500.000 t. de abonos nitrogenados antes de la guerra; 4,5 millones de t. en 1965. No obstante, la producción programada para ese año era de 24 millones de t. Ch. tiene que importar casi el 20% de los alimentos vegetales que consume: en 1964, que fue un año de malas cosechas, las importaciones de trigo ascendieron a 5,2 millones de t. Como nota curiosa, dada la rivalidad política existente, cabe señalar que el 90% de ese trigo procedía de EE. UU. y Canadá.Las actividades agropecuarias no están muy desarrolladas. El ganado para carne es prácticamente inexistente. En la agricultura, 63 millones de bóvidos y 20,3 millones de equinos proporcionan fuerza y estiércol. El consumo de alimentos proteínicos procede de la pesca de altura, con 6 millones de t. por término medio, de la fluvial y de los arrozales en los que se "cultivan" especies piscícolas de fango.La industria china ha sido la principal beneficiaria de los planes quinquenales y de la política del "salto adelante". En el programa comunal de 1949 no se mencionaba la transformación industrial. El plan de 1953 se justificaba por la necesidad de crear una amplia base industrial en que apoyar la instauración del Estado socialista. En la Constitución de 1954 se decía que el papel fundamental que corresponde al Estado es realizar progresivamente la industrialización. El Consejo del Pueblo de 1955 aprobó las líneas generales del primer plan quinquenal. Entre ellas estaba la de crear una poderosa industria pesada. De 1953 a 1957 la mayor parte de las inversiones públicas se canalizaron hacia el sector industrial, que recibió un 44,4% del total gastado, y la industria pesada se benefició de las 4/5 partes de ese porcentaje. El crecimiento industrial durante el periodo fue del 18%. Pero hay que aceptarlo con ciertas reservas por la escasa fiabilidad de las estadísticas chinas de la primera época. En todo caso, este crecimiento no se hubiera conseguido sin la ayuda técnica y financiera de la URSS, que alcanzó al 75% de los proyectos programados, y sin el aprovechamiento de las plantas industriales de Manchuria montadas por los japoneses durante los años de protectorado.El segundo plan quinquenal y el gran "salto adelante" consiguieron entre 1957 y 1960 grandes avances en la transformación industrial. El plan preveía que el 60% de las inversiones se dedicasen al sector industrial, sin contar la construcción ni los transportes. Los efectos de esa política se reflejaron en seguida en las estadísticas.Las cifras hablaban de un crecimiento industrial de 131,5% en sólo dos años. En 159 hubo que rectificar las cifras para ajustarlas a la realidad. El "salto adelante" que instituyó las comunas causó también un gran impacto en la organización industrial. El lema de producir más, mejor, a mejor precio, se concretó en la producción de acero. En todas partes se levantaron hornos de fundición de carbón vegetal y se instalaron pequeños convertidores. La producción alcanzó cifras elevadas, pero la calidad era mala y la mayoría de las coladas no tenían utilización posterior. Sin embargo, se consiguió un efecto psicológico muy bueno que repercutió favorablemente en las acerías modernas creadas por el Gobierno. El gran "salto adelante" fue un fracaso casi total desde el punto de vista económico. En 1960 el segundo plan quinquenal estaba prácticamente paralizado. El Gobierno tuvo que prestar más atención a la agricultura y a la industria ligera de bienes de consumo. Hacia 1964 la economía marchaba otra vez por buenos cauces y en 1965 entró en vigor el tercer plan con una programación ligeramente distinta del anterior.A costa de planificación, de esfuerzo personal y de ayuda exterior, especialmente soviética, Ch. ha comenzado a pesar en las estadísticas mundiales por las cifras absolutas de producción industrial. Ch., dada la enorme extensión de su territorio, está muy bien dotada de fuentes energéticas y de materias primas en general. En pocos años se ha puesto a la cabeza del mundo en algunas ramas de la producción: carbón, 299 millones de t. (incluido el lignito) en 1968; mineral de hierro, 20.900.000 t. (1968); acero, 20 millones de t. (1966); petróleo, 15 millones de t. (1968). Las industrias más importantes son la siderurgia, la textil y la química.Los grandes centros siderúrgicos están localizados en Manchuria y en el Centro-Este. Anshan (1 millón de hab.), Shenyang (3 millones), Fushun (1,2 millones), Kirin (600.000), Changchun (1,2 millones) y Harbin (1.750.000) en Manchuria, son los principales centros sidero-metalúrgicos, cuya tradición se remonta a los años de la ocupación nipona. Todavía en 1960, Manchuria proporcionaba el 50% de la producción siderúrgica. Los japoneses invirtieron en Manchuria grandes cantidades de dinero y esfuerzo técnico para explotar las minas de hierro de Fushun. En la región Centro-Este se ha desarrollado después de la II Guerra mundial una poderosísima industria siderúrgica localizada en cinco zonas: Pekín, Chengchow-Taiyuan, Chungking, Wuhan y Shanghai. La zona Pekín (4,5 millones de hab.), Tientsin (3,4 millones) produce el 20% del acero; entre Chengchow (1 millón) y Taiyuan (1,2 millones) se extiende una de las principales cuencas hulleras del mundo, lo que ha favorecido la aparición de los centros siderúrgicos de esas ciudades. Las grandes ciudades del Yang-tse-kiang medio y bajo son también importantes centros siderúrgicos: Chungking (2.250.000 hab.) y, sobre todo, el área Nanking-Shangai-Hangchow. En Anshan, sobre una de las mejores minas de hierro del país, los japoneses construyeron una acería que, renovada después de la guerra, produce 3 millones de t. y abastece la industria siderúrgica de Shanghai (8 millones de hab.).La industria textil transforma 1,6 millones de t. de algodón y produce más de 7.600 millones de m. de tejido; 430.000 t. de yute; 7.000 t. de seda; y 70.000 t. de fibras sintéticas; 80.000 t. de lana, etc. Los centros textiles se extienden un poco por todo el país y especialmente en el área de Pekín, Shanghai y Tientsin. La industria química se localiza preferentemente en Manchuria y en las zonas del Centro-Este ya citadas. La mayor parte de la producción industrial queda en el país: las exportaciones (1967) sólo llegan a 2.100.00 $.El mayor problema socioeconómico con el que se enfrenta Ch. se el de su enorme explosión demográfica y el de la reconversión de una sociedad arcaica de corte feudal en otra industrial y colectivizada acorde con la más pura teoría marxista. El bajo nivel de vida de Ch.no se debe a la carencia de recursos, sino sobre todo a la falta de un marco institucional capaz de promocionar sus inmensas posibilidades.
6. División político- administrativo. Ch. se divide en dos municipalidades: Pekín (5.000.000 hab.) y Shanghai (10.700.000); 21 provincias:Heilungkiang (Harbin, 1.595.000); Kirin (Changchun, 975.000); Liaoning (Mukden, 2.423.000); Hebei (Tientsin, 4.000.000); Shansi (Taiyuan, 1.053.000); Chantung (Tsinan, 862.000); Kiangsu (Nanking, 1.455.000); Anhui (Hofei, 304.000); Chekiang (Hangchow, 784.000); Fukien (Fuchow, 616.000); Henan (Chengchow, 766.000); Hube¡ (Wuhan, 2.226.000); Hunan (Changsha, 703.000); Kiangsi (Nanchang, 508.000); Kuantung (Cantón, 1.867.000); Szechuan (Chengtu, 1.135.000); Kueichow (Kueiyang, 504.000); Yunnán (Kunming, 880.000); Shensi (Sian, 1.368.000); Kansu (Lanchow, 699.000); Tsinghai (Sining, 300.000). Y cinco regiones autónomas: Mongolia Interior (Huhehot, 314.000 hab.); Kuangsi Chuang (Nanking, 264.000); Tibet (Lhasa, 50.000); Ningsia-hui (Ningsia, 120.000); Sinkiang (Urumchi, 275.000). Datos estadísticos de 1957-58.A. HIGUERAS ARNAL.
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