China. Geografia 1 GEOG.
Categoria:
Geografía
1. Generalidades. País asiático que constituye una de las naciones más grandes de la tierra, no sólo por su extensión, 9.561.000 Km2, sino sobre todo por su población: 740 millones de hab. en 1969. Forma un mundo aparte entre las naciones del mundo. Es ante todo una civilización, una cultura, un modo de vida cuya antigüedad se remonta a varios milenios a. C. y afecta a buena parte de los pueblos asiáticos. Por eso, los límites geográficos están muy poco definidos. Hay una Ch. propiamente dicha, denominada también la Ch. de las 18 provincias, más o menos encerrada en la Gran Muralla; y una Ch. exterior o periférica, que bordea a la otra, y penetra hasta muy al interior del continente. La dependencia política y administrativa de esta última respecto de la anterior no ha sido nunca ni muy estrecha, ni muy contigua. Los territorios de Sinkiang (v.), Tibet (v.), Mongolia (v.) y Manchuria (v.) solamente en los últimos tiempos han entrado a formar parte del territorio chino, pero sin que la soberanía china sobre los mismos haya sido unánimemente aceptada, siendo además ocasión de continuos roces con los países vecinos.Si se incluyen todos los territorios atribuidos actualmente a Ch., la extensión de ésta es de 11.743.320 Km2, por lo que se convierte en la segunda nación del mundo, después de Rusia. Tiene 5.000 Km. de longitud de E a O, desde el extremo oriental de Manchuria hasta los confines del Turquestán ruso, en el corazón de Asia, con las cordilleras de los Alta¡ y Altyn Tag de por medio; otros 4.000 Km. de N a S, desde el río Amur en Siberia hasta la isla de Hainán en el mar de la China meridional. Cubre 37° de lat., desde los 18 hasta los 55° del Hemisferio N. Comprende desde las tierras cálidas del Tonkín y Filipinas, hasta los heleros de Siberia. De E a O abarca más de 60° de long., desde el mar del Japón hasta el territorio de los kirguises.Dentro de este inmenso territorio se dan los contrastes más violentos, lo mismo en lo físico que en lo humano: llanuras que apenas levantan unos metros sobre el nivel del mar, y las cordilleras más altas del mundo; climas tropicales, donde no hay invierno, y climas bajo los cuales el suelo permanece helado durante cuatro o cinco meses; climas húmedos y climas desérticos; pueblos agricultores y pueblos pastores; grandes concentraciones demográficas, verdaderos hormigueros humanos, y enormes extensiones de tierras deshabitadas.Desde cualquier perspectiva, Ch. es un mundo aparte lleno de contrastes. El peso demográfico, económico y hasta político descansa en lo que hemos denominado la Ch. tradicional, la propiamente dicha, la de las 18 provincias. El resto no son más que áreas marginales, zonas de expansión y colonización, fronteras, en el sentido geográfico de la palabra.2. Medio físico. a. Relieve. Menos de 1/4 del territorio chino se encuentra por debajo de los 1.000 m. de altitud; el resto son elevadas mesetas, cuando no altísimas cordilleras, que se alzan hasta más de 6.000 m. Todo el relieve se vuelca hacia el E: la pendiente del terreno desciende gradual y escalonadamente en esta dirección; los grandes ríos, también; lo mismo que las grandes corrientes de la actividad humana. Si hubiera que definir esquemáticamente las peculiaridades geográficas, nada sería tan exacto como decir que Ch. es una gran cuenca hidrográfica. A poco que se observe el mapa general de Asia se ve que de las cuatro cuencas hidrográficas del continente asiático, Ch. queda prácticamente definida por la del océano Pacífico. Todas las ideas de la Geopolítica de los a. 30, que preconizaban la tendencia de las naciones al dominio de las cuencas hidrográficas en que se encontraban enclavadas, hace ya varios milenios que tuvieron realización práctica en Ch.; y ésta es seguramente una de las claves de su supervivencia política a lo largo de los últimos 5.000 años, por lo menos.Analizado en detalle, el relieve de Ch. es muy corripli. cado. A grandes rasgos cabe distinguir cuatro grandes conjuntos topográficos: La zona de llanuras y montañas medias de la Ch. tradicional, las altiplanicies centroasiáticas, las mesetas del norte y las depresiones interiores. Estos conjuntos fisiográficos revelan también las líneas maestras de la estructura geológica, todavía no muy bien conocida en detalle. El territorio chino queda encuadrado por varios bloques cristalinos muy antiguos, pertenecientes sin duda a la primera corteza sólida de la tierra: el siberiano, al N; el hindú, al S; el chino, al E, y el serindense, al O. Estos bloques del primitivo zócalo terrestre no han sido nunca recubiertos por las aguas oceánicas, o lo han sido únicamente en los bordes y por muy poco tiempo. En el interior del cuadrilátero definido por estos bloques se depositaron, a lo largo de la historia geológica de la tierra, materiales de origen continental y oceánico, que posteriormente fueron afectados por sucesivas oleadas orogénicas para dar las principales alineaciones montañosas. A su vez, los bloques cristalinos sufrieron también los efectos de los plegamientos, fragmentándose en bloques que acusan desplazamientos verticales y tangenciales, dando multitud de fosas tectónicas, horsts y fallas de muy diversa edad y configuración.La estructura de Ch. resulta, por tanto, de la superposición de fases orogénicas muy diversas que se manifiestan en el relieve por una serie de alineaciones montañosas, de rumbos a veces entrecruzados, que dan al relieve chino una gran originalidad topográfica. En el norte predominan las alineaciones de rumbo NO-SE, propio de la orogenia caledoniana; la mitad occidental del país es dominio de los plegamientos hercinianos, de rumbo O-E, y de las cadenas alpinas estructuralmente relacionadas con el Himalaya (v.); la mitad oriental, finalmente, está accidentada por los restos del antiguo bloque chino y por una superposición laberíntica de montañas que se formaron a finales del Secundario. Las estructuras más recientes corresponden a las cadenas alpinas del Himalaya y sus prolongaciones orientales, mientras que el resto del país se presenta accidentado, en general, por montañas muy antiguas. De ahí que la configuración topográfica de Ch. se resuelva en una sucesión de formas seniles, en las que los únicos elementos morfológicos recientes vienen impuestos por las formas de excavado de la red hidrográfica actual. Donde el sustrato rocoso es blando, predomina la erosión lateral sobre la vertical, y se forman amplísimos valles y depresiones; por el contrarío, cuando el roquedo es duro, los ríos se hunden en profundas gargantas, que a menudo constituyen las únicas vías de paso entre cuencas sedimentarias próximas.Los últimos embates de la orogenia alpina fragmentaron definitivamente este conjunto estructural con una sucesión de escalones, dispuestos de O a E, por los que se desciende desde las altiplanicies del interior hasta la costa; y otra serie de accidentes, que se suceden de N a S y forman, en combinación con los escalones anteriores, varias unidades estructurales muy bien definidas, sobre las que se articulan, a su vez, no pocas de las unidades regionales. El escalón más occidental corresponde a las altiplanicies interiores limitadas por las cadenas de Nan Shan y Bajan Kara Shan, cuya altitud supera los 5.000 m.; sigue luego, hacia el E, un segundo escalón de hasta 1.500 m. de altitud, que comprende las tierras de Shensi y Shansi, en el bucle del río Amarillo, y las mesetas que rodean la Cuenca Roja, aguas arriba del Yan-tse-kiang; a continuación, un tercer escalón formado por una gran fosa tectónica que de N a S corta toda la Ch. y se conoce como Depresión central, cuya altura media es inferior a los 300 m.; finalmente, en el extremo oriental del país se encuentra el escalón costero, constituido por restos del macizo chino que se fragmenta en la accidentada topografía de Fukien y Chenkiang.Los límites de cada uno de esos escalones se acusan con una gran nitidez en la topografía china. Casi todos ellos responden a dislocaciones tectónicas y a basculamientos de bloques, previamente individualizados por aquéllas. Así, el segundo de los escalones citados cabalga, mediante un abrupto de hasta 2.000 m., sobre la Depresión Central. Los ríos se ven obligados a salvar el escalón por angostos desfiladeros y torrenteras, que constituyen uno de los elementos morfológicos que dan originalidad a la topografía del inmenso país. Desde el norte de Manchuria hasta el golfo de Tonkín, el reborde de este segundo escalón origina una alineación casi continua de montañas que en ocasiones superan los 3.000 m. de altitud: Gran Khingan, Taihang Shan, Wu Shan, Shihpao Shan, etc.Esta simplicidad de las líneas estructurales orientadas de N a S se complica a consecuencia de la yuxtaposición de las dislocaciones transversales, de rumbo O-E ya citadas. Así, la cadena de Chinling Shan forma un murallón de más de 4.000 m. de altitud que hace de divisoria de aguas entre los ríos Amarillo y Azul; y la cordillera de Nanling se interpone entre este último río y el Si Kiang. Todo esto hace que el relieve esté profundamente cuarteado en infinidad de unidades estructurales y morfológicas sin llegar a formar compartimentos estancos; si bien predomina la disposición meridiana de las principales unidades tectónicas, los grandes ríos, que como se ha dicho corren de O a E, actúan a modo de un inmenso sistema vascular, gracias al cual se ha podido mantener la unidad y estabilidad del Imperio chino.b. Clima. Dado el gran desarrollo territorial de N a S y de E a O, el clima se caracteriza por la gran diversidad y abundancia de contrastes. Las temperaturas medias anuales disminuyen con regularidad de S a N. La proximidad del mar no se marca, desde el punto de vista térmico, tan intensamente como en las costas occidentales de Eurasia. En la isla de Hainán, al sur de Ch., en el golfo de Tonkín, la temperatura media anual oscila entre 22 y 23°, con amplitudes que cubren unos 10-12°; Harbin, en Manchuria, sólo alcanza 3,3° de temperatura media y sus amplitudes sobrepasan los 40°. A una latitud semejante a la de Harbin, Burdeos, en el SO de Francia, apenas acusa 12° de amplitud.Los climas septentrionales de Ch. son mucho más fríos y contrastados de lo que correspondería a la latitud en que se encuentran dichas regiones, comparadas con las correspondientes europeas. Del mismo modo, las regiones meridionales de Ch. disfrutan de un clima excepcional en el conjunto de los climas tropicales.Las temperaturas estacionales disminuyen también regularmente de S a N: Hong Kong registra 27,6° en julio y 14,3° en enero; Shanghai, 26,9° y 3,1°; Tsingtao, 24,7° y -0,8°; Port Arthur (Dairen), en Manchuria, 24,2° y -3,2°; Pekín, 26° y -4,7°. Sin embargo, el descenso térmico del invierno, a medida que se avanza hacia el norte, es mucho más rápido que el del verano: Hong Kong y Pekín, separadas 18° de lat., no tienen en verano más que una diferencia de 1,6° de temperatura; en cambio, durante el invierno la variación es de 19<>. Existe en el clima de Ch. una anomalía estacional, consistente en que las regiones septentrionales son excesivamente frías, y las meridionales más templadas de lo que por su latitud cabría suponer. Estas anomalías resultan de la conjunción de hechos de naturaleza tan diversa como la corriente fría de Oya Sivo (v. CORRIENTES MARINAS II); la acción gélida de las masas de aire polar, que en invierno invaden la mayor parte de Asia; la escasa profundidad de los mares epicontinentales, que bordean la costa oriental; las guirnaldas de islas, que dificultan la acción de las corrientes cálidas que llegan desde el Pacífico; y el juego estacional alternante de los monzones.Debido a estos hechos y a la configuración topográfica, la continentalidad se acusa muy poco hacia el interior lo cual ha sido un factor muy importante de poblamiento, al permitir que el área ecológica del arroz se adentre hasta 2.000 Km. en el corazón de Asia. Chungking, a 29,9° de lat., pero a 1.500 Km. del mar, tiene una temperatura media anual de 18,1° y medias estacionales de 27,4° y 8,5° en verano e invierno respectivamente; es decir, muy semejantes, e incluso más benignas en invierno, que las de Shanghai, situada apenas un grado más al norte, en la costa del océano Pacífico. En Ch. hay que penetrar muy al interior, hasta las cuencas cerradas del Sinkiang, para que los efectos de la continentalidad se acusen plenamente: Urumchi, en la Junghariya, en el corazón mismo de Asia, no tiene más que 37,9° de amplitud térmica anual: -15,3° en invierno y 22,6° en verano.La particularidad más notable del clima chino no reside en las temperaturas, sino en las lluvias. La mayor parte de la Ch. tradicional recibe precipitaciones superiores a los 500 mm. anuales, y no menos de las 3/4 partes quedan dentro de la isoyeta de los 1.000 mm. Ésta es, sin duda, una originalidad climática que ha tenido importantes consecuencias históricas y económicas. La mitad meridional de Ch. se encuentra a la misma latitud que los desiertos del Sahara y Arabia, pero el clima es bien distinto en ambos casos. El hecho de que estas regiones de Ch.se cuenten entre las más lluviosas del mundo, no es sino una consecuencia de la dinámica atmosférica reinante en el Sudeste asiático (v. CLIMATOLOGÍA). Hong Kong recibe 2.290 mm. anuales; Chilung, en Formosa, 3.440; Shanghai, 1.170; Tsingtao, 700; Pekín, 620; Harbin, 480.
Lo mismo que sucede con la continentalidad, la sequedad se manifiesta muy al interior: Chungking recibe 1.080 mm. de lluvia; casi lo mismo que Shanghai en la costa. La Ch. exterior, en cambio, se caracteriza por una enorme aridez. Algunos de los desiertos más secos del mundo se encuentran precisamente en Ch.: Urumchi, al pie de las montañas de Tien Shan (v.), recibe 260 mm. a 920 m. de altitud; un poco más al norte, la media pluviométrica desciende hasta menos de 1 mm. Las precipitaciones son fundamentalmente de verano. El invierno es en todas partes una estación seca, excepto en las costas del sur, donde se combinan factores locales para provocar lluvias invernales. Durante el verano reina sobre Asia un régimen de bajas presiones que atraen vientos húmedos de los océanos Indico y Pacífico, y provocan lluvias muy intensas en la mayor parte de Ch. En cambio, durante el invierno, la mayor parte de Ch. se encuentra bajo los efectos anticiclonales de las masas de aire polar que impiden la llegada de aire húmedo de los océanos próximos.En resumen, Ch. se halla bajo tres grandes dominios climáticos: el de los climas templados boreales de tipo frío, que afectan de manera especial al cuadrante nordeste del país, incluida Manchuria; el de los climas tropicales de tipo monzónico, que cubren la mitad meridional del continente; y el de los climas continentales secos, que se extiende por el interior de Asia. En cada uno de estos dominios es posible encontrar variedades locales que dan una gran diversidad a la tipología climática de Ch. La parte de territorio denominada Ch. Exterior tiene, en general, climas muy rigurosos, bien sea por la altitud (Tíbet), por la continentalidad (Sinkiang) o por la latitud (Manchuria).c. Vegetación. Estas condiciones climáticas debían hacer de Ch. un país de bosques, al menos en sus tres cuartas partes. Pero no es así. Es un país donde la deforestación ha sido casi total, los bosques ocupan menos del 8% de la superficie. La antigüedad de la civilización china, su carácter eminentemente agrícola, y la fabulosa intensidad del poblamiento han sido las causas que conjuntamente han provocado esta deforestación. Desde hace siglos no quedan ya espacios que roturar. Todo terrazgo capaz de soportar algún tipo de cultivo se dedica a la agricultura. De esta continua y reiterada conquista de espacios agrícolas no se han librado más que las regiones muy tardíamente colonizadas, como Manchuria, o aquellas otras donde la escasez de tierras se ha compensado con el perfeccionamiento de las técnicas de cultivo que permiten la obtención de hasta tres cosechas por año. Las parcelas cultivadas ascienden por las laderas escalonadas de los valles hasta los 1.500 m. de altitud. Pero la mayor parte de Ch.queda por debajo de ese límite altitudinal. Únicamente las grandes cordilleras del interior, hasta donde lo permiten los climas de montaña, soportan una vegetación arbórea frondosa. Las restantes áreas de bosque no son más que relictos de una cobertera vegetal continuamente desmantelada por el hombre.Dadas las condiciones climáticas de Ch., cabe distinguir dos grandes dominios de vegetación: el interior, caracterizado por el predominio de especies xerofíticas; y la mitad oriental, donde se superponen y entremezclan especies ecológicamente pertenecientes al mundo tropical y a la modalidad china del clima templado, siguiendo una gradación perfecta de norte a sur.La mayor parte de Manchuria se halla ocupada por formaciones de bosque mixto, de coníferas y frondosas, constituido por píceas, pinos, abedules, álamos, arces, tilos, etc., entremezclados con plantas epifitas y lianas. Hacia el interior de Manchuria la continentalidad se acusa muy fuertemente sobre la vegetación, que cada vez es más rala, hasta quedar reducida a plantas arbustivas de muy poco porte salpicadas de robles enanos. Más al sur, en la llanura del bajo río Amarillo, la vegetación clímax la constituyen los robledales; pero la intensa deforestación llevada a cabo durante milenios apenas ha dejado rastro de la vegetación primitiva. En la línea del Yangtse-kiang comienzan a revelarse los caracteres ecológicos del mundo tropical. Al norte del río predominan las formaciones de bosques subtropicales mixtos en los que se entremezclan especies de hoja perenne con otras de clima frío. Donde la roturación no ha llegado se encuentran pinos, robles, encinas y, sobre todo, plantas típicamente orientales, como algunas magnoliáceas, que alcanzan hasta 30 m. de altitud, y cupresáceas. Todavía más al sur se extiende un dominio climático francamente subtropical donde predominan especies arbustivas, lianas y árboles de escaso porte y de una gran originalidad: morera, pitósporo, laurel, castaño, yedra, etc.d. Hidrografía. Los grandes ríos son poco numerosos, pero alcanzan gran longitud, constituyen excelentes vías de penetración hacia el interior y desaguan en el océano Pacífico, debido a la peculiaridad del relieve en esta parte de Asia. Los más importantes son el Amarillo (v.), el Yang-tse-kiang (v.) y el Si Kiang, que drenan respectivamente la Ch. del norte, la Ch. media y la Ch. del sur. El Si Kiang, o río del sur, nace en las altas montañas de Yunnán con el nombre de Hungshui; en la provincia de Kuangsi Chuang recibe las aguas del Siang y pasa a denominarse Kong; y poco antes de penetrar en Kuantung, aguas arriba de Cantón, es cuando recibe el nombre de Si Kiang. Su régimen es marcadamente pluvial, con lluvias monzónicas periódicas, que originan una época de aguas altas durante el verano. En ocasiones se producen grandes avenidas, durante las cuales se han registrado 70.000 m3/seg. en Wuchow, punto de confluencia de las aguas de una cuenca hidrográfica de 325.000 Km2. El Si Kiang es seguramente el río del mundo que durante las crecidas lleva mayor volumen de agua por Km2 de cuenca. Por ello, la cantidad de aportes sólidos que transportan sus aguas es también muy grande, y han dado origen a un delta que avanza continuamente encenagando la bahía que se abre entre Cantón y Hong Kong. Por estas mismas causas el río es difícilmente navegable, pero, se han realizado importantes obras de corrección del curso y actualmente la navegación para los pequeños juncos se prolonga hasta más de 1.000 Km. de la desembocadura.Las costas se extienden a lo largo de más de 7.000 Km.; lo cual no es excesivo, dada la enorme superficie del país. Salvo muy contadas excepciones, el litoral es macizo y poco recortado. Los únicos accidentes de cierta consideración son la península de Luichow, al sur; la bahía de Hangchow, al este; la península de Chantung, al norte; y la península de Liaodong en el extremo meridional de Manchuria, que cierra el golfo de Bo Ha¡. Sin embargo, la costa es rica en accidentes, como rías, estuarios y archipiélagos de islotes, resultado muchas veces del hundimiento de pequeños bloques corticales, que dan una costa muy compartimentada, en la que han surgido multitud de establecimientos pesqueros, especialmente en la costa sur. Las bahías de Hong Kong, Shantou, Amoy, Jongjin, Hangchow, etc., responden a este tipo de costa, en la que abundan también pequeños grupos de islas e islotes, como los de Shangchuan Shan y Wan Shan, al S y SO Hong Kong; Namoa y Tung Shan, frente a Shantou; Amoy, Haitan, etc., en el estrecho de Formosa; Yunwan Tao, Niuchow Shan y Zhou, Shan, en la costa de Chekiang; además de las dos grandes islas de Hainán, en el golfo del Tonkín, y Formosa entre los mares de la China oriental y meridional.A partir de la bahía de Hangchow, hacia el N, la costa es baja y arenosa. En realidad se trata del frente de avance de los materiales vertidos al mar por los ríos Yang-tse-kiang y Amarillo, que han construido la llanura del norte de China a expensas de la superficie conquistada al mar. Así no es raro que en esta llanura abunden los lagos, con o sin comunicación con el mar, que ponen de manifiesto la desarticulación de una red fluvial muy poco segura todavía en su trazado. Entre el río Amarillo y el Yang-tse-kiang, una sucesión de lagos, como Tushan, Hungtse Hu, Kaoyu Hu, Tai Hu, etc., no son sino las huellas del antiguo cauce del río Amarillo que desaguaba al sur de la península de Chantung. La misma cuenca del Yang-tse-kiang está en gran parte ocupada por lagos intercomunicados entre sí y con el río.3. Poblamiento y población. Ch. de la nación más poblada de la tierra y lo ha sido probablemente durante los últimos milenios. Para el conjunto de los territorios chinos, excepto Mongolia, se calculan unos 740 millones de hab.; esto es, 1/5 aprox. de la humanidad. Estas cifras relativas se han obtenido a partir de estimaciones susceptibles de enormes márgenes de error, lo mismo por exceso que por defecto. La población real de Ch. lo mismo puede ser cien millones más que cien millones menos de la cifra dada. La causa de esta situación estadística tan irregular hay que atribuirla a hechos muy complejos y difíciles de explicar, entre los cuales cabe señalar la inestabilidad de los confines políticos del país y el grado de dependencia de los territorios más alejados respecto del poder central; la especial configuración de la familia china, la organización socioeconómica y la serie de convulsiones en que se ha visto inmersa Ch. desde principios de siglo.En 1885 se atribuía una población de 337 millones de hab., exceptuando Manchuria. En 1910, incluyendo Manchuria, 331 millones; en 1911 el Gobierno calculaba 320 millones; en 1920, una organización para la cristianización de Ch. estimaba su población en 452 millones; en 1925, el Servicio dq Correos de Ch. calculaba 485 millones; y en 1953, después de la implantación del régimen comunista, Pekín daba la cifra de 582 millones que en 1958 eran ya, según las mismas fuentes, 650 millones; 700 millones en 1965, y 740 millones en 1969. Cualesquiera que sean las cifras que se acepten, se trata de un país superpoblado. El ritmo del crecimiento vegetativo es del 12 al 15%o; pero en una masa de población tan grande como la que puebla Ch., supone un incremento de más de 10 millones de hab. cada año, e incluso más, dados los actuales índices de mortalidad, en continuo descenso.Este enorme crecimiento demográfico ha sido la constante preocupación de Ch. desde los tiempos más remotos. En 1894, un escritor chino afirmaba: "China sufre grandemente por exceso de población; lo cual es un peligro real, porque se halla expuesta sin cesar a depresiones y hambres. Para una masa de población tan grande, es muy difícil, incluso en años buenos, asegurar la subsistencia; en años secos mueren a millones. El problema de la alimentación es ya para nosotros un problema agudísimo, y con el tiempo la situación empeorará". Estas afirmaciones no eran nuevas, porque en el s. iv a. C. el emperador Han Fe¡-tsou decía más o menos lo mismo. Suponiendo que las cifras de que se dispone sean exactas, la población se ha duplicado desde 1894; y desde el s. iv a. C. se ha multiplicado varias veces. La superpoblación de Ch.no es absoluta, sino en todo caso relativa y en función de las posibilidades técnicas tradicionales del pueblo chino y de la eficacia de su organización socioeconómica. El pueblo chino encontró muy pronto aquellas técnicas y adoptó una organización socioeconómica consecuente. La civilización china es fundamentalmente agrícola, originaria del norte del país, en las ricas tierras de loess de Shansi y Shensi, y sobre todo en los valles de los ríos Han Kiang y Wei Ho. Aquí se forjaron los componentes inmateriales de la civilización china, excepto el budismo, desde donde irradiaron hacia el sur. Sin embargo, fue en el sur, en la Ch. tropical, donde se sintetizaron los elementos materiales que habrían de dar consistencia y permanencia histórica a aquella civilización, a través del cultivo del arroz y de las técnicas de la rizicultura. El límite de las grandes concentraciones demográficas coincide con el del cultivo intensivo del arroz. No es fácil precisar si este límite demográfico se halla condicionado por uno bioclimático en relación con el área ecológica del arroz, o si por el contrario se trata de un límite sintético de base cultural. Pero lo que sí se puede asegurar es que se da una correlación casi matemática entre la intensidad del cultivo arrocero y la densidad de población.
Las 3/4 partes de la población viven en lo que se ha denominado la Ch. de las 18 provincias, cuya superficie es de 3.500.000 Km’. Ello supone una densidad de población de 161 hab/Km2; pero hay muchas regiones en las que la densidad de población supera los 2.000 hab/Km2; lo cual es tanto más notable cuanto que el 80% de la población se ocupa en actividades de carácter rural. Por eso se acostumbra a explicar el fenómeno de las grandes concentraciones demográficas de Ch. por la rizicultura, que desde siglos ha permitido un incremento continuo de la población, con niveles de subsistencia mínimos, ocasionalmente disminuidos por catástrofes físicas o convulsiones sociales. Esta clase de incidencias han sido muy frecuentes en la Ch. tradicional hasta hace muy pocos años. Desde los tiempos más remotos hay memoria de inundaciones, terremotos, epidemias de todas clases y sequías con pérdida de las cosechas, que ocasionaban millones de víctimas. Ch. ha registrado durante siglos tasas de mortalidad enormemente altas. Todavía entre 1950 y 1960 la mortalidad era del 21°róo, y en 1931-33 superaba el 40%o.Tan elevadas tasas de mortalidad, catástrofes aparte, no hubieran permitido la formación de esa enorme masa de población que actualmente vive en Ch., de no haber sido contrarrestadas por unas tasas de natalidad muy altas también. Durante siglos, las tasas de natalidad de Ch. han rozado las tasas biológicas de natalidad propias de la especie humana. Todavía en 1954, en las áreas rurales más populosas, se registraban tasas del 45%o, e incluso superiores. Posteriormente, la nueva configuración socioeconómica ha hecho disminuir considerablemente la natalidad, hasta acercarla a la de los países semiindustrializados: 27%o en 1968.La distribución del poblamiento chino es muy irregular. Además, en la intensificación del poblamiento de algunas zonas han intervenido factores políticos de reciente configuración, que han roto un tanto la anterior distribución del poblamiento. Hay en Ch. cuatro grandes áreas de poblamiento intenso: La Cuenca Roja, el curso medio del Yang-tse-kiang, la llanura del río Amarillo y la zona costera desde el delta del Yang-tse-kiang hasta Hong Kong.En la Cuenca Roja viven no menos de 70 millones de hab. sobre unos 250.000 Km2. En algunas zonas, la densidad de población rural es superior a 2.000 hab/Km2,como en los distritos próximos a Chengtu. Sobre el curso medio del Yang-tse-kiang viven otros 100 millones de personas, especialmente en torno a los lagos de Tung Ting Hu y Povang. El poblamiento de la costa es de tipo ganglionar. Cada bahía, cada estuario se convierte en un nódulo de fuerte concentración demográfica. El fenómeno reviste caracteres espectaculares en el delta del Yangtse-kiang, donde sobre 50.000 Km2 se apiñan más de 60 millones de personas. Finalmente, las llanuras de Hebe¡ y Chantung sostienen más de 100 millones de hab.El 80% de la población es rural; pero en ningún país del mundo existen tantas aglomeraciones millonarias como en Ch. En 1965 había 22 ciudades de más de 1 millón de hab., con un total de 38 millones hab.; otras 20 grandes ciudades de más de 500.000 hab., e innumerables pequeñas ciudades de 150.000 a 250.000 hab. Sin embargo, no es lo mismo el concepto de ciudad en Ch. que en el mundo occidental. Aquí la ciudad se define ante todo por sus funciones específicas; en Ch. la ciudad no es muchas veces más que una aglomeración demográfica con escasas y poco diferenciadas funciones urbanas. En las zonas más densamente pobladas las ciudades consisten frecuentemente en un núcleo central a veces amurallado, que encierra los órganos de la Administración. Luego, en torno a este núcleo central, se extienden pequeñas aldeas que por yuxtaposición engendran la gran ciudad. No obstante, las ciudades que han sufrido una fuerte influencia europea, como Shanghai, o que desempeñan funciones industriales, como Hong Kong, recuerdan en su fisonomía a las del mundo occidental.Los modos de vida tradicionales en Ch. descansaban sobre la agricultura, y toda la organización socioeconómica respondía a un tipo de economía apenas capaz de proporcionar otros niveles de vida que los de la pura subsistencia. En cualquier país del Occidente europeo un agricultor produce para alimentarse él y varias personas más. En el régimen económico de la Ch. tradicional cada agricultor no producía más que lo que él mismo consumía, y esto no siempre. En Ch. vive el 20% de la población del mundo; pero la superficie cultivada es únicamente el 4% de la superficie agrícola mundial. La densidad de población respecto de la superficie cultivada es de 700 hab/Km2 (136 hab/Km2 en España). Dado que las técnicas agrícolas que se emplean en Ch. permiten la obtención de dos o más cosechas por año, aquellas cifras hay que disminuirlas proporcionalmente. Pero aun así existe una enorme desproporción entre la población y la superficie cultivada. El problema se agrava por el hecho de que hasta tiempos muy recientes Ch. ha vivido aislada del resto del mundo. El comercio, concebido como actividad lucrativa, no se ha practicado nunca sino en pequeña escala y con productos exóticos. Todos los intentos de las potencias europeas para abrir el mundo chino al comercio internacional fracasaron más pronto o más tarde. En distintos momentos, Alemania, Inglaterra, Francia, lapón y Rusia obtuvieron concesiones en territorio chino, pero la penetración europea no fue más que superficial. De todas las concesiones otorgadas, únicamente subsiste Hong Kong.A causa de este aislamiento, Ch. ha tenido que resolver por sus propios medios el problema de alimentar a sus cientos de millones de habitantes. La consecuencia más inmediata ha sido la formación de un paisaje agrario y de una organización socioeconómica peculiares. La agricultura ha podido soportar ese gran peso demográfico gracias a la dedicación exhaustiva de los hombres al trabajo de la tierra. Es una agricultura de técnicas minuciosísimas que a menudo se ha comparado con la jardinería. El espacio agrícola comenzó a roturarse muy pronto, seguramente en las regiones de loess del norte. Pero también la erosión ha contribuido: Shansi y Shensi, en gran parte, no son hoy más que inmensos calveros desolados por el intensísimo abarrancamiento. En la mitad meridional de Ch. las técnicas del cultivo del arroz han impuesto la construcción de terrazas y bancales en las laderas de las colinas, de manera que los efectos de la erosión han sido menos catastróficos que en el norte, donde el cultivo del arroz no alcanza la intensidad de las regiones meridionales. Ello representa una ingente acumulación de trabajo humano durante siglos y generaciones enteras. Tan importante como la conquista del espacio agrícola, es su conservación, para lo cual no se han regateado esfuerzos de ninguna clase.Todo esto ha traído consigo una enorme fragmentación de la superficie cultivada. Con anterioridad a la revolución comunista, la superficie media cultivada por cada familia era de 0,5 Ha., cuyo rendimiento ascendía solamente al 75% de lo que por entonces se consideraba el mínimo necesario para el sostenimiento de las mismas. Y esto desde tiempos inmemoriales. El campesino estuvo siempre en manos de sus acreedores. La mayor parte de la tierra llegó a estar hipotecada, debiendo pagar los agricultores censos de hasta el 50% de las cosechas. Otra particularidad de la agricultura tradicional china es que apenas utiliza animales: En los viejos países europeos no se concibe la agricultura sin alguna forma de asociación ganadera. En Ch. no sucede así. El hombre pone la fuerza y hasta el abono orgánico. Los campos se abonan con excrementos humanos. Las basuras de las ciudades alcanzan altas cotizaciones en las campiñas. En cuanto a los animales, el agricultor chino los ha mirado siempre como competidores peligrosos, puesto que había que alimentarlos y quitaban trabajo. El animal, cuando existe, un buey o un asno, casi nunca es de propiedad particular; lo normal es que sea una propiedad compartida por varios agricultores o por una aldea entera. En la agricultura tradicional china todo se realizaba a mano, desde el trasplante del arroz hasta la remoción del fango de los arrozales y la recolección. Esto explica en parte lo exiguo de las explotaciones y la no utilización de los animales en las faenas agrícolas. Se comprende así que el campesino chino haya abandonado las tierras menos productivas y dedique una atención preferente a los terrazgos más fecundos, que son los que actualmente soportan las mayores concentraciones demográficas.El 30% aprox. de la superficie cultivada se dedica a la producción de arroz. Pero no es éste el único cereal que se cultiva en Ch. Le acompañan el trigo, el maíz, el mijo, el sorgo y el kaoliang; que con el arroz es un producto típico de la agricultura china. El Yang-tse-kiang, se ha repetido ya varias veces, marca el límite geográfico entre la Ch. del Norte y la del Sur. Ambas constituyen dos dominios climáticos diferentes, y por tanto son también dos dominios agrícolas distintos. Al norte del río se extiende el país del trigo, del kaoliang y de la soja; al sur del mismo comienza el del arroz, del té y de la seda. El té es uno de los cultivos más tradicionales. En el régimen alimenticio de los chinos representa el mismo papel que el vino en los países occidentales de Europa, y es uno de los principales productos de exportación.La seda es otra de las producciones tradicionales. El agricultor chino, que desconoce la ganadería, que no consume leche ni carne, que por eso mismo no utiliza pieles ni lanas, se ha asociado desde tiempo inmemorial al gusano de seda. La cría del gusano equivale a una forma peculiar de ganadería, con un fin utilitarió y vinculada a la agricultura. Dos hechos parecen explicar esta vinculación. De una parte, la dependencia absoluta que el gusano tiene respecto de la morera; de otra, las enormes cantidades de trabajo humano que la sericultura absorbe. Sin embargo, sobre estas consideraciones está el hecho de que el gusano de seda no es un competidor del hombre; apenas consume espacio agrícola. Su alimentación, aunque específica, no es abundante, dura muy pocos días al año y un solo árbol es capaz de producir gran cantidad de hojas, con lo que muy pocos árboles pueden alimentar muchos miles de animales.Con una economía predominantemente agrícola, cerrada, autárquica, se comprende que los intercambios comerciales tuvieran muy poca importancia. Únicamente el té, la seda, el papel, la porcelana y algunos productos que cabe incluir bajo la denominación de compuestos químicos, fueron objeto de comercio con los países extranjeros, hasta tiempos muy recientes. Incluso el comercio interior se reducía a las áreas comarcales organizadas por ciudades, que se erigían así en centros rectores de zonas más o menos extensas. Toda Ch. constituía un inmenso mosaico de pequeñas unidades comarcales sin apenas intercambios comerciales entre ellas. Por eso, aparte de los ríos, casi no existían vías de comunicación. Los pocos caminos transitados no servían más que a las necesidades de la agricultura comarca]. El transporte de mercancías y los desplazamientos de largo recorrido solían hacerse utilizando las vías navegables. Todavía hoy, los principales ríos constituyen excelentes vías de tráfico comercial. Las tradicionalmente denominadas ruta del té, de la seda, etc., no eran en realidad sino tramos enlazados, a veces muy deficientemente, de caminos comarcales.La red ferroviaria es también muy reciente. En 1935 no había en Ch., exceptuando Manchuria, más que 13.000 Km.de vía férrea. En 1965, no pasaban de 25.000 Km.; esto es, una longitud inferior a la que posee Francia cuya superficie es siete veces menor que la de Ch. La construcción de ferrocarriles en este país ha sido, casi sin excepción hasta 1945, obra de las potencias europeas con intereses y asentamientos comerciales en el continente. Alemania en Chantung, Inglaterra en Shanghai, Francia en la cuenca del Si Kiang, etc., fueron los principales promotores de los ferrocarriles chinos, lo mismo que Rusia y Japón lo fueron de los de Manchuria. No había un plan articulado de transportes por tren, y en ocasiones hasta los anchos de vía no eran iguales, con lo que se restaba eficacia a este medio de transporte, utilizado casi exclusivamente para desplazamientos personales. A partir de 1950 se inició un plan de modernización que ha ampliado la antigua red y, sobre todo, ha unificado los anchos de vía y estructurado los servicios de acuerdo con la planificación económica del país.
4. División regional. La enormidad del territorio chino, los diversos dominios climáticos, la distribución de los cultivos y la variedad de modos de vida obligan a diferenciar, desde el punto de vista regional, dos grandes áreas geográficas: la Ch. del Norte y la del Sur. Esta superposición de unidades físicas y conjuntos regionales no es circunstancial. En muy pocas partes del mundo se da una compenetración tan grande entre el hombre y el medio físico. Hombres y cultivos han creado una interdependencia simbiótica que dura ya varios milenios. Estos dos grandes conjuntos regionales son predominantemente dominios climáticos. Las unidades morfológicas o estructurales, que tanta importancia tienen en otros países para la individualización de áreas regionales, no juegan aquí más que un papel secundario. Si se prescinde de algunos hechos de carácter histórico, las diferencias entre el delta del Yang-tse-kiang y la Cuenca Roja, no son más que puramente accidentales. En cambio hay una distinción sustancial entre las tierras del río Amarillo y del Si Kiang, por ej. La Ch. del Norte comprende todas las tierras situadas al norte del Yang-tse-kiang: Mongolia, Manchuria y seis de las 18 provincias de la Ch. tradicional: Kansu, Shensi, Shansi, Hube¡, Chantung y Henan. La Ch. del Sur se extiende sobre las provincias de Yunnán, Kueichow, Kuangsi, Kiangsi, Kuantung y Fukien. Entre estos dos conjuntos regionales.la Ch. del Yang-tse-kiang se revela como una tercera unidad que sirve de enlace entre las anteriores.a. La China del Norte. La Ch. del río Amarillo es el solar de la civilización china. Las tierras de loess en torno al río Amarillo soportaron la primera organización política estable. Hacia el s. ii a. C. los chinos dominaban ya todas las llanuras hasta el Yang-tse-kiang. De esta época es precisamente la Gran Muralla, de casi 2.000 Km. al longitud, levantada para proteger a las poblaciones agrícolas y sedentarias de las incursiones de los pueblos nómadas del interior de Asia.Atendiendo a caracteres estrictamente físicos, en Ch. del Norte cabe distinguir, a su vez, varias unidades regionales. A primera vista se perciben dos grandes conjuntos: las mesetas y montañas del oeste y las llanuras del este. De hecho, estas unidades topográficas no son sino una consecuencia de la estructura escalonada de Ch., tal como se ha explicado ya. Aunque históricamente estas regiones de Ch. son la raíz de la cultura que informó al país durante milenios, actualmente, las regiones más occidentales de la Ch. del Norte quedan muy alejadas del centro económico, político y demográfico del país, si bien la transformación económica que se ha emprendido a partir de 1950 ha revalorizado los enormes yacimientos de carbón de esta parte del continente, dando origen a una industria siderúrgica. La densidad de población crece rápidamente de oeste a este. Kansu (v.) no da más que 34 hab/Kmz; pero las provincias vecinas de Shansi (v.) y Shensi (v.) cuentan ya con más de 100 hab/Kmz. La densidad de población es en realidad mucho mayor, pues como sucede en toda Ch. al población vive apiñada en pequeños valles y distritos, que por razones muy diversas se han convertido en áreas de atracción demográfica. El río Amarillo y sus afluentes, el Ho Kiang y el Wei Ho, forman la trama sobre la que descansa la organización económica y demográfica de esta región noroccidental. El río Amarillo (v.) describe un gran bucle en forma de greca, cuya rama descendente corre por una fosa tectónica parcialmente colmatada por sedimentos continentales y loess que dan una de las mejores tierras de cultivo. El trigo, el mijo, la soja, y sobre todo el kaoliang penetran valle arriba hasta los confines de Mongolia, donde la sequedad impide cualquier forma de agricultura.Con los cultivos ha penetrado también en los valles el poblamiento. El valle del Wei Ho constituye la encrucijada política y económica de esta zona. Es la región triguera por excelencia. En la fosa del río Amarillo el cultivo de los cereales tropieza con dificultades de relieve y clima. En el valle del Wei Ho no sólo el relieve, sino el clima también, favorecen el cultivo del trigo y del arroz. En cierto modo, en el valle del Wei Ho se sintetizan las culturas agrícolas de la Ch. del Norte y de la del Sur. Todo esto ha servido como elemento de fijación de importantísimos contingentes humanos. Sian (v.), la capital administrativa de Shensi, cuenta con 1.500.000 hab., y durante siglos ha sido la capital política de la vieja Ch. Pero la agricultura no lo es todo en esta región de mesetas y altas montañas. El subsuelo encierra una de las cuencas carboníferas más grandes del mundo, con reservas que se estiman en varios cientos de miles de millones de toneladas. El valle del Wei Ho queda cerrado al S por la gran cordillera transversal de Chinling Shan, de casi 1.000 Km. de longitud, que separa las cuencas del río Amarillo y del Yan-tse-kiang. Sin embargo, las comunicaciones entre ambas cuencas son muy fáciles y la cordillera no constituye una barrera que aísle esta Ch. del Norte de las regiones de la Ch. media.La segunda gran unidad regional de la Ch. del Norte es la llanura del río Amarillo o de Pekín, situada al E del conjunto de mesetas descrito anteriormente. Se trata seguramente de un antiguo golfo del mar Amarillo colmatado con los aportes del río Amarillo, ya que éste es uno de los ríos que da mayores índices de materias sólidas en suspensión por m’ de agua. Aunque la baja llanura del río Amarillo es hoy una de las áreas de mayor concentración demográfica de Ch., fue muy tardíamente colonizada, como consecuencia de las malas condiciones del terreno. Sobre una superficie de 150.000 Kmz, los ríos no se han labrado todavía un curso permanente. Los cauces han tenido que ser fijados por el trabajo multisecular de los hombres. A lo largo de todos los ríos se han construido diques de tierra para evitar las inundaciones, pero con ello únicamente se ha conseguido aumentar el peligro. La constante acumulación de aluviones en los cauces así formados eleva poco a poco el lecho del río, de manera que éstos terminan corriendo a mayor altura que las campiñas vecinas. Cuando se produce la ruptura de uno de estos diques, las inundaciones revisten caracteres de catástrofe, no sólo por el número de víctimas, sino por la consiguiente destrucción de la infraestructura agraria.De todos los ríos que atraviesan la llanura, el más importante es el Amarillo, que desde 1852 desemboca en el golfo de Bo Ha¡. Antes de esa fecha lo hacía al sur de la península de Chantung, lo cual da una idea de la inestabilidad de los ríos de la región. El resto de la llanura está surcado por multitud de pequeños ríos que bajan de las montañas de Shansi y arrastran toneladas de fango que luego se distribuyen por la llanura. La mayoría de estos pequeños ríos no llegan al mar. Sus aguas son represadas y desviadas una y otra vez para conseguir una mejor distribución sobre la llanura. En estas latitudes, dada la rigurosidad del clima, el riego no es tan imprescindible como en las regiones meridionales de Ch.; pero las inundaciones periódicas y una ingeniosa distribución de las aguas proporcionan un sistema de restitución natural de la fertilidad del suelo, semejante al de las regiones tradicionalmente irrigadas por crecidas periódicas del valle del Nilo, aunque sin la misma regularidad. El río Pen Ho es en cierto modo el colector de toda la red fluvial que atraviesa la llanura. Por lo mismo, es un río cenagoso en el que la navegación es poco menos que imposible. Pekín, a orillas del Pen Ho ha perdido su antigua condición de puerto y ha tenido que crearse una salida al mar por la ciudad de Tientsin.La llanura del Norte es la gran región triguera. El arroz no resiste las bajas temperaturas del frío invierno de esta parte del continente asiático. El suelo permanece helado durante varios meses. Es necesario sembrar trigos de primavera que crecen bien gracias a las lluvias de verano y al regadío. Pero la fertilidad del suelo desmerece en comparación con la de las regiones meridionales. La densidad de población es grande, más de 300 hab/Kmz, y la Gran Llanura ha sido una de las áreas tradicionales de hambres periódicas.Aparentemente, los límites de la llanura son muy claros y la aíslan de las regiones vecinas. Sin embargo, ésta no ha sido nunca un área aislada. Pueblos procedentes del corazón de Asia y de Manchuria la han invadido en repetidas ocasiones. Una gran parte de los elementos culturales que en ella se detectan son de origen mongol o manchú, e incluso más lejanos. El cultivo del trigo, ciertas manifestaciones sociales, como la religión islámica, y algunos rasgos étnicos, parecen haber llegado desde las remotas regiones de Sinkiang o Turquestán chino. Aguas arriba del río Amarillo, primero; por el Wei Ho, luego, y finalmente, por el corredor de Kansu se llega desde el Pacífico al Turquestán y a Europa. Por el sur el aislamiento tampoco es eficaz. Siguiendo el viejo cauce del río Amarillo se llega fácilmente a la Ch. del Yang-tsekiang. Desde el s. xlv el Gran Canal, con más de 600 Km.de longitud, pone en comunicación la llanura del Norte con las bajas tierras de Kiangsu, una de las provincias más densamente pobladas de Ch. en la desembocadura del Yan-tse-kiang. Cuando Ch. abrió sus puertas a la influencia de las potencias europeas, esta ruta adquirió de pronto una importancia enorme, ya que permitía llegar desde Shanghai hasta el corazón de las áreas de mayor prosperidad del país: las tierras del Yang-tse-kiang y las llanuras del Norte.
La llanura encierra una gran masa de población, rural en su mayor parte. Pero al pie de las montañas se han ido desarrollando núcleos urbanos cuya primitiva función fue militar, como defensores de las vías de penetración a Manchuria, Mongolia, Shansi o las tierras del Sur; eso sin tener en cuenta las ventajas de un emplazamiento alejado de los peligros de las inundaciones. Algunas de estas ciudades conservan todavía su recinto amurallado. Xinxiang, Angang, Andan, Shimen, Paoting y Pekín son otras tantas ciudades situadas al pie del abrupto de Shansi, cuyo emplazamiento coincide siempre con la salida de un río desde las montañas a las llanuras. De todas estas ciudades, la más importante es Pekín (v.), la ciudad del Norte, por oposición a Nanking (v.), la ciudad del Sur. Más al E, en la zona de contacto entre la llanura y el macizo de Chantung, se levantan también ciudades que organizan entornos más o menos amplios de la llanura. En ésta solamente se alza una gran ciudad, Liaoning, cuyo emplazamiento coincide con el punto de arranque del Gran Canal.b. La China del Sur es completamente distinta de la del Norte. Climática y ecológicamente ha quedado ya configurada con anterioridad. Para el geógrafo, esta Ch de. el milagro de los monzones; morfológicamente, es la Ch.de las colinas. En ninguna parte, como aquí, el relieve ha sido tan disecado. Nada hay en la topografía de esta región que se parezca a una llanura. Todo son relieves residuales que se levantan hasta los 500-800 m. y se suceden unos a otros sin interrupción sobre más de 800.000 Kmz. Esta es también la Ch. de las minúsculas unidades comarcales regidas por núcleos urbanos cuya influencia se extiende hasta 40 ó 50 Km. de los mismos. Por todo ello resulta muy difícil establecer divisiones geográficas que se apoyen en estrictos criterios morfológicos. No obstante, es posible distinguir entre las provincias del interior las que vierten sus aguas al Yang-tse-kiang, y las litorales, más las provincias occidentales que forman como el umbral de las grandes cordilleras centroasiáticas.
Las provincias interiores de esta Ch. del Sur son Hunan, con 37 millones de hab., y Kiangsi, con 19 millones. La densidad de población es muy notable, aunque no excesiva para Ch.: 172 hab/Kmz en Hunan, y 112 en Kiangsi. En ambos casos, la estructura demográfica regional descansa sobre el curso de los ríos, especialmente en las proximidades del Yang-tse-kiang. Hunan, 210.000 Km’, coincide con la cuenca hidrográfica del lago Tung Ting, en cuyas riberas se dan las mayores densidades de población. El lago Tung Ting pertenece al sistema hidrológico del Yang-tse-kiang, pero no se encuentra unido a éste más que por medio de canales y pequeños ríos de desagüe. El lago recibe las aguas de cuatro ríos: Li Shui, Yuang, Tzushui y Siang, el más importante de los cuales es el Siang, seguido del Yuang. Ambos valles han desempeñado desde antiguo la función de canalizar el tráfico comercial entre el norte y el sur de Ch. El Siang es la más importante vía comercial de Hunan. Un sistema de canales pone en comunicación el Siang con el Si Kiang, que conduce a Cantón y a Hong Kong. El ferrocarril de Indochina y el de Hong Kong siguen también estos valles para dirigirse desde la costa sur hasta el Yang-tse-kiang. Todo esto ha dado un fuerte impulso a la economía de la región. Changsha, la capital administrativa de Hunan, cuenta con 800.000 hab., pero en su área metropolitana viven no menos de 1 millón de personas. Si Hunan es la provincia del lago Tung Ting, Kiangsi lo es de la cuenca hidrográfica del lago Povang, mucho menos jerarquizada que la anterior. Solamente un río tiene verdadera importancia, el Kan Kiang, a cuyas orillas se encuentra Nanchang, la capital, que cuenta con 600.000 hab.Una alineación montañosa, que escasamente rebasa los 1.500 m. de altitud, separa las provincias interiores de las de la costa. Entre éstas hay que distinguir las costeras propiamente dichas y las que constituyen la cuenca del Si Kiang. Entre las primeras se encuentran Kuantung (v.), Fukien (v.) y Chekiang (v.), además de Formosa (v.), que por su carácter insular merece una consideración especial. En esta Ch. del Sur ningún río es tan importante como el Si Kiang, en cuya cuenca viven por lo menos 60 millones de hab., repartidos entre las provincias de Yunnán, Kuangsi-Chuang y Kuantung. El Yunnán corresponde a una de las provincias más interiores, en el límite de las grandes cordilleras que se desprenden del Himalaya. La densidad de población disminuye rápidamente a medida que se avanza hacia el O. Todos los grandes ríos del Sudeste asiático atraviesan esta provincia, como el Saluen, de Birmania; el Mekong, de Camboya; el Rojo, de Vietnam del Norte; el propio Si Kiang, y hasta el Yan-tsekiang. Todos estos ríos corren encajadísimos por hondos cañones. Cada valle está a menudo separado del siguiente por crestas que se alzan hasta 4.000 m., mientras el río corre a menos de 1.000 m. La densidad de población es bajísima. Ninguno de estos valles ha sido capaz de fijar un poblamiento duradero importante. Son valles que, remontados, no conducen sino a regiones inhóspitas. Únicamente los chinos los han utilizado como vías de penetración hacia Birmania e Indochina. La mayor parte de la población se concentra a orillas del Si Kiang, que aquí recibe el nombre de Hungchui, y de sus afluentes. El arroz y la soja se dan bien en estos valles de la cuenca del Si Kiang, aunque los rendimientos no pueden compararse con los de las provincias orientales. La capital de Yunnán es Kunming, una ciudad de 900.000 hab., situada a 2.100 m. de altitud, a orillas del lago Tien Chih que desagua hacia el Yang-tse-kiang. La prosperidad de Kunming se debe en parte a que se halla en el eje que, desde el Tonkín, por el río Rojo, primero, y por el Si Kiang, después, pone en comunicación Indochina con la Cuenca Roja.Aguas abajo de Yunnán, el relieve se hace mucho más moderado y se abre la verdadera cuenca del Si Kiang, constituida por el valle de este río y sus afluentes Yu Ho, Peh Ho, Ho Kiang, Kwei Kiang, Losung, Lung, etc. El Yu Ho a su vez está formado por el Li Kiang y el Siang. Todos estos ríos corren por la provincia de Kuangsi, que les debe una gran parte de su personalidad geográfica. Por medio de esos ríos, Kuangsi se halla íntimamente vinculada a las provincias de Indochina, de una parte, y a la bahía de las Perlas, Cantón y Hong Kong, de otra. El Si Kiang es una de las vías de penetración que más directamente apunta al corazón de Ch. Es también una de las zonas que antes conocieron la presencia de establecimientos europeos. La colonización europea del Tonkín y de la desembocadura del Si Kiang ha repercutido favorablemente en el desarrollo de la provincia de Kuangsi, cuya densidad de población se eleva a 90 hab/Kmz.c. El Valle del Yang-tse-kiang. La tercera gran unidad regional es el Valle del Yang-tse-kiang, que sin estridencias bruscas pone en comunicación dos mundos tan distintos como son las dos Ch. que acabamos de describir. Pero la cuenca del Yang-tse-kiang es tan amplia, y sus afluentes se alargan tanto hacia el norte o hacia el sur, que en ocasiones se ha llegado a decir que el Yang-tse-kiang (v.) es el río de la unidad china. A lo largo de sus riberas y las de sus afluentes viven no menos de 230 millones de hab. Las mayores ciudades, las más industriosas, los modos de vida más típicos se encuentran en el Yang-tsekiang, que de un extremo a otro del país recorre las provincias de Kiangsu, Anhui, Henan, Hube¡, Szechwan, Kucichaw, Hunan y Kiangsi. Las provincias septentrionales son, en cierto modo, continuación de la llanura del Norte, pero entre el río Amarillo y el Yang-tse-kiang se, interponen algunos relieves discontinuos que, sin alcanzar desniveles superiores a los 800 m., rompen, sin embargo, la monotonía de aquellas llanuras y guían el recorrido de las arterias fluviales. Entre el río Amarillo y el Hwai Ho se interponen los relieves que con dirección O-E se desprenden de las montañas Chinling; entre el Hwai Ho y el Yang-tse-kiang, una arista de 1.000 m. de altitud marca la divisoria de aguas. Pero ninguna de estas alineaciones montañosas impide las comunicaciones entre el norte y el sur a través de las llanuras del Yang-tsekiang medio.Estas llanuras coinciden con el centro geográfico, económico y demográfico de Ch. Wuhan (v.) y sus ciudades satélites reúnen casi 4 mi" enes de hab. El eje lago Tung Ting-Wuhan-lago Povang constituye una de las áreas de mayor concentración demográfica del mundo. Se trata de una depresión de caracteres semejantes a los de la llanura del Norte: ríos cenagosos que cambian frecuentemente de curso, lagos, pantanos, canales y campos de cultivo entre lagunas que soportan una población mayoritariamente rural. Hacia el nordeste, el río Han Kiang abre una vía de fácil penetración hacia las tierras del solar cultural chino. Por el sur se alcanza fácilmente la costa meridional de Ch. a través de los ríos que vienen de Hunan y Kiangsi. Aguas abajo del río se llega a Shanghai, una de las puertas de entrada a la Ch. tradicional; remontando el curso, se penetra en la Cuenca Roja o Szechuan (v.), con 569.000 Kmz de superficie y más de 70 millones de hab. Se trata de una depresión excavada en las areniscas rojas del zócalo paleozoico, cuya coloración justifica la denominación de Cuenca Roja con que se conoce la región.El Yang-tse-kiang se convierte así en la vía más importante de penetración en el continente asiático desde el mar, al mismo tiempo que articula sobre sí mismo la Ch. del Norte y la del Sur. El Yang-tse-kiang medio es una de las regiones más densamente pobladas. Todas las formas de la agricultura tradicional se dan aquí. El trigo se cultiva abundantemente en las provincias del norte, alternando con el arroz, cuya área de cultivo se agranda o reduce en función de la topografía y de las posibilidades de riego. Lo mismo sucede con el kaoliang, el mijo, la soja, el té, la seda, etc. Sobre estas llanuras pantanosas viven 100 millones de personas, siempre expuestas a enfermedades e inundaciones. Sin embargo, ha podido más la privilegiada situación geográfica de estas regiones en el centro de Ch. que las adversidades del medio físico. En los tiempos de la penetración colonial europea, la navegación de altura llegaba hasta Wuhan; predominaba la función viaria de la llanura en sentido E-O. A partir de 1950, la salida al mar por el río fue perdiendo importancia; pero en cambio se acrecentó el papel de pivote central del Yang-tse-kiang medio en las comunicaciones interiores de Ch., especialmente entre el norte y el sur. Las provincias meridionales de esta Ch. central pertenecen ya francamente a la Ch. del Sur. Son las mismas que se han descrito como las provincias interiores de la Ch. del Sur, que a través de las cuencas hidrográficas de los ríos que las surcan se integran de hecho en el área geográfica del Yang-tse-kiang.Ésta es, en resumen, la Ch. tradicional, la de las 18 provincias, cuya diversidad regional es mucho más compleja. Más lejos, al oeste y al norte, queda la Ch. exterior, durante siglos prácticamente abandonada por las poblaciones chinas, pero cada vez más integrada en la nueva organización socioeconómica del país, a través de sus recursos mineros e instalaciones industriales.A. HIGUERAS ARNAL.
BIBL.: P. VIDAL DE LA BLACHE, Geografía Universal, XII, Barcelona 1960; P. GoUROu, Asia, Barcelona 1967; D. STAMP, Asia, Barcelona 1952; P. DEFFONTAINES, Geografía Universal, Barcelona 1960; E. BERTON, Contemporary China, a research guide, Stanford (California) 1967; CHULA-Tu HSUEH, Huang Hsing and the Chinese Revolution, Stanford (California) 1961; C. H. DENG, Chinas grfine Mauer, en Arbeiten aus der Bundesforschungsanstalt, ReinbekHamburgo 1959; P. GEORGE, La Terre et 1’Homme en Extréme Orient, París 1952; M. GRANET, Études sociologiques sur la Chine, París 1953; O. LATTIMORE, La genése de la Chine moderne, París 1947; M. MENGuy, L’économie de la Chine Populaire, París 1965; R. DE MEURVILLE, La Chine du Yang-tsé, París 1946; A. PETERSON, The Far East. A Social Geography, Londres 1949; A. ROMPIONI, La Cina, "L’Universo", enero-febrero 1950; R. WALKER, China, nueva potencia mundial, Barcelona 1959; M. C. WRIGHT, The Last Stand of Chinese Conservatism, Stanford (California) 1957; G. CRESsy, Land of the 500 millions, a geography of China, Nueva York 1955; A. KOLB, Ostasien. China-Japan-Kórea. Geographie eines Kulturdteiles, Heidelberg 1963; T. R. TREGEAR, A Geography of China, Londres 1966; K. BUCHANAN, The Chinese People and the Chinese Earth, Londres 1966.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.