Chile. Filosofia. FIL.
Categoria:
Filosofía
La historia de la filosofía en Ch. se ha desarrollado en tres fases fundamentales, que no necesariamente se excluyen entre sí, sino que, más aún, se condicionan y enriquecen recíprocamente. Primero, la presencia de la escolástica en los s. xvl, XVII y XVIII, con las variantes tomista, escotista y suareciana. Segundo, el influjo dominante de la filosofía europea, sobre todo francesa, en los s. XVIII y xix. Las figuras de mayor gravitación en este periodo son Descartes, los pensadores de la Ilustración francesa, Destutt de Tracy y Laromiguiére; más tarde Cousin, Quinet, Michelet y Balmes; después el positivismo de Comte y Littré, y finalmente el evolucionismo de Spencer. La tercera fase corresponde al s. xx y es más amplia. La filosofía francesa se hace presente con Bergson y Maritain; hay una apertura a la filosofía alemana de Nietzsche, Marx, Husserl, Scheler, etc., y también se hace sentir la presencia sugerente, aceptada o rechazada, de José Ortega y Gasset. Con esto queda dicho que el pensamiento filosófico en Ch., a través de sus distintas etapas, se ordena más bien en torno a influencias foráneas, casi siempre de origen europeo, consistiendo su originalidad en ciertos énfasis temáticos, que ligan la reflexión filosófica con las realidades inmediatas de lo social, político, jurídico, educacional, estético, etc., de carácter autóctono Siglo XVII. Fray Alonso Briseño. O. F. M. (1587-1669) puede considerarse la primera figura filosófica chilena, y quizá americana. N. en Santiago de Chile y vivió en Ch., Perú, Panamá y Venezuela. Publicó en España una obra teológico-filosófica en latín: Primera parte de las más célebres controversias sobre el primer libro de las sentencias de Juan Duns Scoto, Doctor Sutil y sin duda Príncipe de los Teólogos... (1638). En el primer tomo "a menudo se hacen disertaciones metafísicas", y en el segundo (1642) se trata de la ciencia de Dios y de las ideas.El siglo XVIII trae la figura excepcional de Manuel de Lacunza, S. I. (1731-1801). N. en Santiago, se refugió en Italia en 1767, a raíz de la expulsión de la Compañía de Jesús. Su obra La Venida del Mesías en gloria y majestad (1790) ha sido traducida a varios idiomas. Si bien es, ante todo, una exégesis bíblica y una teología de la historia, no excluye la filosofía. En nuestros días, Nikolai Berdiaeff ha puesto de relieve el valor y actualidad del pensamiento de Lacunza. También Juan Félix de Arechavala y Alday, S. I. (1750-86) publicó en Italia sus Propositiones Philosophicae, folleto que contiene cien tesis defendidas en Imola.En el siglo XIX, Juan Egaña (1769-1836), vinculado a los enciclopedistas, desarrolla un utopismo filosófico. Entre sus obras destaca El chileno consolado en los presidios o filosofía dé la religión (1826). Más tarde, la influencia de Destutt de Tracy se aprecia en Elementos de Ideología (1830), obra escrita por Ventura Marín y José Miguel Varas. El positivismo (v.) de Comte, Spencer y Littre encuentra eco en José Victorino Lastarria (181788) los hermanos Jorge, Juan Enrique y Luis Lagarrigue, y Valentín Letelier.En el siglo XX aparece en primer lugar la solitaria labor filosófica de Enrique Molina Garmendía (18711956). N. en La Serena, ha sido rector fundador de la Univ. de Concepción. En su pensamiento influyen especialmente Bergson (v.) y W. James (v.). Para Molina, "lo esencial de la filosofía lo constituye la interpretación del ser y la actitud del hombre ante él". Sin embargo, el ser es indefinible: se percibe, se siente, se intuye. Este ser, del cual formamos parte, es necesario y absoluto. El problema esencial del hombre es la realización de su vida espiritual. Ahora bien, los atributos esenciales del verdadero espíritu son la libertad y el discernimiento de valores. Ante los misterios del ser y de la vida, el espíritu se realiza supremamente en el amor desinteresado y en el valor. Es así como la creación es ’inacabable: "se sigue haciendo, y en esta faena infinita, el hombre es colaborador de Dios". Además de varios trabajos de historia de la filosofía escribió: Por los valores espirituales (1925), Proyecciones de la intuición (1934), De lo espiritual en la vida humana (1936), Confesión filosófica (1942) y Tragedia y realización del espíritu (1952).De la Uniyv. de Chile ha surgido una actividad filosófica que muestra diversas orientaciones: Pedro León Loyola (n. 1889), influido por Boutroux, ha publicado Una oposición fundamental en el pensamiento moderno: causalidad y evolución (1954). Jorge Millas (n. 1917) se orienta, influido, como él mismo lo reconoce, por Ortega, Bergson y Husserl, hacia una investigación sobre la naturaleza de la individualidad y de la vida humana, centrándose en el problema de la libertad y de la naturaleza de la historia. Juan Rivano, de orientación marxista, se ha centrado en la búsqueda de un "humanismo" para nuestro tiempo. José R. Echevarría ha publicado, en 1957 y 1963, y bajo el auspicio del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, dos obras: Réflexions métaphysiques sur la mort et le probléme du sujet, y la edición crítica de la obra inédita de Maine de Biran, De Paperception -immédiate (Memoire de Berlín, 1807). En la primera, desarrolla 12 proposiciones sobre la existencia, el Otro, el tiempo, la libertad, la muerte y la inmortalidad. Otras obras son: El Quijote como figura de vida humana (1965) y Elementos para una teoría sobre la naturaleza de los derechos subjetivos (1955). Humberto Giannini ha escrito Reflexiones acerca de la convivencia humana (1965) y El mito de la autenticidad (1968); ambas obras responden a una misma inquietud: "la búsqueda en la cotidianidad del sentido de la existencia humana", de un absoluto cercano a la experiencia universal.Félix Schwartzmann ha publicado El sentimiento de lo humano en América (1, Ensayo de Antropología filosófica, 1950; 11, Antropología de la convivencia, 1954). En la segunda parte, la reflexión sobre los vínculos humanos le lleva a buscar una Teoría de la expresión (1967). Porque "el centro expresivo de la convivencia es el rostro y la mirada del otro". Y, sin embargo, la expresión del semblante "representa un enigma en varios sentidos". Roberto Torretti (n. 1930) es autor de uno de los trabajos más completos sobre Kant en lengua castellana. Junto a ellos cabe citar a Luis Oyarzum, Carla Cordua, Juan de Dios Vial, Mario Ciudad, Armando Roa y, en filosofía del Derecho, Jorge I. Hübner y Máximo Pacheco.En las Univ. católicas de Santiago y Valparaíso también ha habido una destacada inquietud filosófica de diverso fruto. Destacan Clarence Finlayson (1913-54), centrado en una metafísica de Dios y de la muerte, con importantes obras: Dios y la Filosofía (1945), Analítica de la contemplación (1937) y otras; el P. Osvaldo Lira SS. CC. (n. 1904) ha desarrollado un pensamiento tomista estricto; Agustín Martínez O. S. A. (n. 1919) se define por una neoescolástica agustiniana; Jorge Hourton ha traducido y presentado la obra de M. Blondel (v.). Otros nombres son Eduardo Escudero (m. 1949), Francisco Vives, Alfonso Gómez, y, con estudios en el campo de la estética, José Miguel Ibáñez Langlois y Félix Martínez Bonati. Es notable también la labor de algunos profesores extranjeros que han colaborado en el quehacer filosófico de Ch.: en el s. xvrii, Miguel de Viñas, S. l., catalán; en el s. xix, el venezolano Andrés Bello (1781-1865) y en nuestro siglo, Ernesto Grassi, en la década del 50, y el profesor polaco Bogumil Jasinowski (1890-1969) que llegó a Ch. en 1942 y ha muerto en el país.L. FLORES HERNÁNDEZ.
BIBL.: M. KEIZPFF MERCADO, Historia de la Filosofía en Latinoamérica, Santiago 1958; R. LATCHAM, El ensayo en Chile en el siglo XX, en Desarrollo de Chile en la primera mitad del siglo XX, Santiago 1953; E. MOLINA GARMENDíA, La filosofía en Chile en la primera mitad del siglo XX, 2 ed. Santiago 1953; S. VIDAL MuÑoz, Apuntes sobre la Filosofía en Chile, Buenos Aires 1956; W. HANISCH ESPINOLA, En torno a la Filosofía en Chile (1594-1810), Santiago 1963.
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