Chile. Época Prehispánica. ARTE
Categoria:
Arte
Dentro del Paleolítico americano, los hallazgos en Ch. son aún escasos. En Arica se ha descubierto una industria de pescadores con anzuelos de concha, arpones de hueso, cuencos de lava, raspadores y diversos objetos de piedra tallada por percusión (cfr. J. B. Bird, Excavations in northern Chile, Nueva York 1943). Pero más importantes que estos restos son los de la caverna Grande en última Esperanza, también llamada del Milodonte o Eberhardt, conocida desde el s. xix. Se han encontrado en ella leznas y pasacintas de hueso, cuchillos de sílex, etc. (cfr. D. Hammerly Dupuy, Importancia antropológica de la Patagonia occidental: Nuevos hallazgos en la caverna Grande de última Esperanza, "Runa" 1, Buenos Aires 1948, 258-262).La región chilena de mayor interés arqueológico es la de Atacama, al N del país, que culturalmente está comprendida en el llamado Noroeste argentino, con influencia de Tiahuanaco (v.) y penetración incaica en la arquitectura y cerámica. Tanto el Noroeste argentino como el Norte chileno están considerados como un área de civilización (v. ARGENTINA VII, 1), desarrollada por atacameños y diaguitas (v.) que corresponden a Ch. (v. in) y Argentina (v. ARGENTINA III). La penetración incaica se explica, porque desde el norte de Chile hasta el río Bío Bío fue provincia del Imperio incaico. Al S de este territorio también se extiende la influencia cultural de los incas (v.) entre diversos pueblos araucanos (v.), conocedores de la metalurgia del oro, plata y cobre, y de una cerámica tosca sin decorar. Habitaban en chozas de madera, de planta circular, cubiertas de paja. Tallaron pobremente la madera y, entre sus restos prehistóricos, figuran hachas de mando.La estratigrafía de la región atacameña chilena es bastante completa. Puede distinguirse un primer periodo (s. v-ix) de construcciones líticas amuralladas, llamadas pucarás. Este tipo de edificación, que aparece en cerros elevados, consiste en piedras superpuestas según la técnica pirca (sin argamasa). La planta es normalmente rectangular y las paredes miden 1 - 1,5 m. de altura. Los umbrales son de piedra plana. Forman poblados, cuyos restos pueden verse en Catarpe, San Pedro de Atacama, Turi, Zapar, etc. En ellos se han encontrado palas y bastones de madera, azadones de piedra y molinos de mano. Usaban arcos de hasta 1 m. de longitud con cuerdas de tendones. Las puntas de flecha son de madera, piedra o hueso. Los escudos son de cuero; los cascos, de madera y algodón. También se conservan de la época prehispánica ponchos de lana de vicuña o de llama, con dibujos en colores, y otras prendas de vestido. La cerámica, además de los abundantes putos (escudillas), está. representada por vasijas cilíndricas, jarras globulares, cántaros, tazas, etc. La figura humana se reproduce rígidamente en diversos colores.En un segundo periodo (s. ix-xiii), la cerámica es negra, con dibujos geométricos entre los diaguitas. La cerámica diaguita con motivos decorados en negro sobre fondo rojo se ha denominado draconiana, cuando representa un felino estilizado, a modo de dragón. La cultura diaguita chilena, procedente del noroeste de Argentina, sucede a la cultura de El Molle. Ésta se desarrolló desde el río Choapa, en el centro del país, hasta la frontera con Perú. En el tercer periodo (s. xiv-xvi), de dominio incaico, se sitúan los restos de metalurgia y cestería, así como los petroglifos. En conjunto, el arte chileno de la época prehispánica está aún pobremente representado y es de suponer que no fuera más rico de lo que ya se conoce. Muestras de este arte pueden verse en el Museo de Historia Natural de Santiago de Chile y en el Museo de América de Madrid.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: J. T. MEDINA, Los aborígenes de Chile, Santiago de Chile 1952; R. MOUTANDóN, Chile: monumentos históricos y arqueológicos, México 1952; W. C. BENNETT, The Atacameño, en Handbook of South American Indians, II, ed. J. H. STEWARD, Washington 1946, 599-619; A. OYARZUN, Instrumentos de caza y guerra en los antiguos atacameñas, Madrid 1948; G. MOSTNY, Ciudades atacameñas, "Bol, del Museo de Ciencias Naturales", XXIV, Santiago de Chile 1949, 125-211; G. LE PAIGE, Antiguas culturas atacameñas en la cordillera chilena, Santiago de Chile 1959; F. L. CORNELY, Los diaguitas argentinos y los diaguitas chilenos, La Serena 1946; íD, Cultura diaguita chilena, "Rev. Chilena de Historia Natural", LI y LIII, Valparaíso 1949, 119262; J. B. BIRD, The Archaeology of Patagonia, en Handbook of South American Indians, I, ed. J. H. STEWARD, Washington 1946, 17-24; J. SCHOBINGER, Prehistoria de Sudamérica, Barcelona 1969.
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