Chibchas. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Caracteres generales. Los ch., también llamados muiscas, constituían la población indígena del altiplano central de Colombia. La región focal de su cultura se encontraba situada alrededor de Bogotá, que contaba con unos 100.000 hab. Aparte de su confusa historia mítica, la única historia que ha quedado registrada es de tradición oral y se refiere a Saguan-machica y Nemequene, antecesores de Tisquesusa, uno de los últimos caciques muisca. Eso supone unos 60-70 años antes de la conquista-española. Esta historia la representan los linajes zipa y zaque empeñados en luchas por el poder, y en muchos casos contra los panche. Los muisca parecen tener su origen en alguna región tropical próxima, pero en ningún caso está claro este origen.A pesar de estar ubicados en la tradición cultural andina, su grado de evolución era inferior al de los incas. Sus relaciones con éstos están poco definidas, pero en cualquier caso ambos representan fases culturales diferentes en urbanismo, tecnología, organización social, política y religiosa. Los incas estaban mucho más desarrollados que los ch. Estos últimos constituían una cultura de grado medio entre los amazónidas y las de los Andes centrales. Su inventario cultural es menos abundante que el de los ándidos centrales. Empero, forman una subárea dentro del área cultural andina. En el momento de la conquista española, el territorio propiamente ch. estaba situado entre los dos afluentes orientales del Magdalena: Bogotá y Sogamoso. La población se concentraba en los valles elevados y bien regados de esta zona, generalmente cerca de los ríos, entre los 2.500 y los 2.800 m. de altitud. En esta región se daban las mejores cosechas y comprendía unos 15.000 Kmz, siendo su localización entre los 4 y los 7° de lat. N.Conocidos por los europeos con ocasión de la penetración hecha por Jiménez de Quesada en 1536, fueron sometidos por los españoles en 1538, después de pactar Jiménez de Quesada el cese de hostilidades con Zaquesagipa, un zipa cuyo ejército había cercado a los españoles en Bacatá. La condición consistió en atacar a los panche, enemigos tradicionales de los ch.Las poblaciones ch. más importantes estaban integradas dentro de tres señoríos: el de los zipa, el de los zaque y el de los iraca. A su vez, éstos se identificaban con linajes del mismo nombre, sirviendo éste para designar tanto a los linajes como a sus respectivos jefes. No alcanzaron a tener un sistema político centralizado, pues vivían en régimen de reinos dirigidos por jefes aristocráticos que, asimismo, imponían tributo a sus vasallos, pero en el momento de la conquista española estaban a punto de realizar una gran unidad política. Su población, entonces, podemos calcularla alrededor de un millón de individuos, siendo el grupo más numeroso el zipa. Sus caracteres físicos eran: talla más bien baja con un promedio de 155 cm., espaldas amplias, brazos largos y nariz ancha en su base.Economía. La base económica era la agricultura de roza, que obligaba a abandonar periódicamente los terrenos y utilizaba como abono la ceniza resultante de la quema de maleza. También se practicaba el regadío en algunas partes del Norte. La tierra era trabajada por ambos sexos, y constituía una propiedad individual que se transmitía de viudas a hijos. Los cultivos principales eran el maíz y la papa. También cultivaban la quínoa, la yuca, el frijol, la batata, la calabaza, el tomate y el ají, así como el tabaco y la coca. Se practicaba algo de caza y de pesca, pero la alimentación fundamental era vegetal. Había centros mercantiles donde se organizaban mercados cada cuatro días y en los que se realizaba un comercio internacional en gran escala. Solían ofrecer telas de algodón y esmeraldas y recibían oro a cambio. Posiblemente emplearon monedas en forma de discos de oro, pero no acostumbraban a usar medidas de peso. Eran expertos en la fundición de metales y producían textiles de algodón muy finos. Pintaban dichos textiles con cepillos e imprimían dibujos mediante cilindros de cerámica en relieve.Pintaban la cerámica, de poca calidad, decorándola con frecuencia con dibujos incisos geométricos y también con efigies antropomorfas y zoomorfas.Vestido y vivienda. Ambos sexos vestían una especie de manta de algodón. Las mujeres llevaban prendas más cortas que sujetaban con un prendedor, el topu. No usaban calzado y se dejaban el cabello largo. Las personas de rango vestían telas con diseños blancos o negros. La cantidad de ropa dependía de la temperatura. La vivienda estaba constituida por casas montadas sobre postes y provistas de paredes de cañas que embadurnaban con lodo. Los techos se cubrían con paja. Los tejados eran triangulares o circulares. En general, no había diferencias entre los edificios públicos y las casas particulares, excepto en el tamaño. Parece ser que no emplearon la piedra en estas construcciones. El interior de las casas estaba equipado con camas hechas de caña entramada, taburetes bajos, algunos con respaldo, y los aperos del trabajo. Normalmente, las casas tenían pocos muebles.Organización social y política. El matrimonio era comúnmente monógamo, pero las clases altas practicaban la poliginia, hasta el extremo de que algunos jefes tenían hasta 100 esposas. En los matrimonios políginos el hombre vivía por separado de sus esposas; éstas, en cambio, habitaban juntas en la misma vivienda. La adquisición de esposa se hacía mediante el pago de una cantidad acordada entre los padres de la mujer y su pretendiente.La organización política era más bien débil. Cada distrito tenía su propio jefe, y éste actuaba de manera independiente, excepto en casos de peligro común. Era una organización política más bien dispersa, muy parecida a la de los mayas. En algunas regiones, el sistema de jefatura se basaba en el poder personal y en la fuerza económica de ciertas familias que disponían de vasallos a su servicio. Estos señores mantenían un carácter semisagrado y sus súbditos tenían prohibido mirarles a la cara cuando se dirigían a ellos. Dichos señores recibían tributo de sus vasallos. Su posición política y social la heredaban los hijos mayores de una hermana. Poseían una excelente organización militar y utilizaban como armas principales el lanzadardos, la honda, la macana y los escudos de madera. Algunas de sus unidades mercenarias usaban el arco y la flecha.Religión. Era muy rica en mitología y estaba fundada en el culto al Sol y a la Luna, oficiados ambos por sacerdotes de origen aristocrático. Existía la creencia en un dios, llamado Chiminichagua, creador del universo. La Luna era una divinidad también notable. Además, eran reconocidas como deidades importantes todas aquellas que ejercían como patronales de oficios y actividades. Bochica representaba la divinidad suprema o creadora de todas las cosas y era un héroe cultural divinizado que había tenido a su cargo la enseñanza del tejido y pintado de las telas, en los primeros tiempos de los ch.El sumo sacerdote se reclutaba del seno de la nobleza. Los sacerdotes eran educados para el cargo durante 12 años, en los cuales se sometían a privaciones, penitencias y ayunos que tenían por objeto prepararles para dicha función, en la que debían mantenerse castos, excepto el sacerdote principal entre los iracas, el cual podía tener varias esposas. En cada caso, oficiaban en las ceremonias públicas y recibían en consulta sobre asuntos relacionados con la divinidad, a cambio de lo cual custodiaban las ofrendas de sus fieles. Los curanderos y brujos se encargaban de curar, diagnosticar, hallar objetos perdidos e interpretar los sueños. Para la realización de estas funciones mascaban tabaco y bebían infusiones vegetales. Generalmente iban de un lugar a otro ofreciendo sus servicios.Tenían carácter sagrado las cuevas, las montañas, los ríos y los lagos, a los que se rendía culto y se levantaban altares. Se practicaba el sacrificio humano, en general con objeto de alimentar al Sol, considerado como comedor de hombres. Las víctimas eran corrientemente niños nobles, aunque también esclavos y cautivos de guerra. Los cuerpos de los sacrificados se exponían al Sol y luego se enterraban. También acostumbraban a sacrificar niños pequeños de familias pobres, que eran alimentados en los templos y se consideraban sagrados, pues podían conversar con el Sol. El sacrificio se hacía antes de que saliera el Sol y mirando a Oriente. Los esclavos eran dardeados con una tiradera o lanzadardos. La sangre de los sacrificados se utilizaba para untar los postes y mojar la tierra. También sacrificaban esclavos y mujeres con ocasión de la muerte de sus señores, junto a los cuales enterraban. Sacrificaban, asimismo, papagayos y guacamayos, para lo cual se les enseñaba a hablar y luego se les cortaba la cabeza.Practicaban la momificación entre los señores, para lo cual vaciaban los intestinos y los contenidos estomacales del cadáver. Para embalsamar utilizaban un preparado de hierbas y resina. Después envolvían el cuerpo con telas y lo ponían en habitaciones especiales de los templos o en cuevas.V. t.: AMÉRICA V.C. ESTEVA FABREGAT.
BIBL.: Fuentes: 1. DE CASTELLANOS, Historia del Nueve Reino de Granada, Madrid 1886; L. FERNÁNDEZ DE PIEDRAHITA, Histeria general del Nuevo Reino de Granada, Bogotá 1942; G. FERNÁ.’IDEZ DE OVIEDO, Historia general y natural de las Indias, Madrid 1851-55; G. REICHEL DOLMATOFF, Colombia, Periodo indígena, México 1953; 1. PÉREZ DE BARRADAS, Los muiscas antes de la conquista española, Madrid 1950; A. L. KROEBER, The chibcha, en Handbook oj Southamerican Indians, V,2, Washington 1946.
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