Checa, Lengua y Literatura HIST.
Categoria:
Historia
Lengua. La lengua ch. pertenece al subgrupo occidental de las lenguas eslavas (v. ESLAVOS III), junto con el polaco, polabo, eslovaco y sorabio, y es un producto evolutivo del paleoeslavo. La lengua ch es hablada por 9.000.000 de checos en Bohemia y Moravia y por más de 1.000.000 de emigrados en América y Europa. Sólo en Viena viven cerca de 100.000 checos.Características. La lengua ch. es flexional, con siete casos y alteraciones en las voces declinables, como asimismo en las conjugables. Los verbos pueden ser perfectivos e imperfectivos. Dispone de tres géneros. No existe el artículo. En los verbos se usan numerosos prefijos que sirven para definir diversas acciones. Carece de sonidos nasales, lo que la diferencia del vecino polaco. Se escribe con alfab¿to latino, que Jan Huss (v.) transformó parcialmente, añadiéndole algunos signos diacríticos que, de modo sencillo, hacen corresponder una sola letra a cada sonido. Los estudios que confirmaron definitivamente las reglas gramaticales de la lengua ch. se deben a J. Dobrovsky (1753-1829), J. Jungmann (1773-1847) y J. Gebauer (1838-1907).Historia de la lengua. Los más antiguos documentos escritos en lengua ch. son de la época de Cirilo y Metodio (v.), quienes fueron enviados a Moravia en el 863 por el emperador bizantino Miguel 111, a petición del príncipe Ch. Rotislav. Cirilo y Metodio tradujeron al eslavo la S. E. y otros textos litúrgicos importantes, utilizando la antigua lengua eslava litúrgica llamada cyrilitsa (v. ESLAVOS Iv). La naciente lengua nacional decayó a partir del 907 ante la penetración del latín, que se convirtió en lengua litúrgica de la nación ch. Por otra parte, la influencia del idioma alemán fue en aumento y no cedió ante la lengua ch. hasta principios del s. xiv, época en que la lengua ch. empezaba a imponerse cada vez más principalmente gracias a la influencia del reformador Jan Huss y de sus seguidores, cuya tendencia fue claramente antirromana y nacional y dejó una profunda huella en el desarrollo de la lengua y ortografía ch. V. t. ESLAVÍSTICA.Literatura. De loss al s. XIV. Como la obra más antigua, puede considerarse la ya mencionada traducción de la S. E. por Cirilo y Metodio (863) al eslavo. Nacen entonces en el área ch. otras obras de literatura religiosa y, entre ellas, las importantes Leyendas, escritas probablemente alrededor del s. x. En los monasterios se escriben, en la misma época, una serie de obras hagiográficas en latín. La creciente -influencia germánica produce un florecimiento de la literatura ch. en lengua alemana en la corte de Wenceslao 1 (1230-53) y de Otokar. En el desarrollo de la verdadera literatura ch. constituye un hito importante la creación de la Univ. de Praga (1348) por el rey Carlos IV, en la corte del cual, tras la visita de Petrarca, empieza a florecer el humanismo (v.), cuya influencia se extiende sobre la vida espiritual de la nación.Del humanismo al romanticismo. En el s. xiv, con el desarrollo de la épica, la lírica y la didáctica, aparece la literatura ch. en lengua ch., y el idioma nacional se impone cada vez más al latín, principalmente por obra de Jan Huss, importante como predicador y también como literato y reformador de la ortografía ch. con su tratado De Ortograf la Bohemica (1410). La guerra hussita y sus episodios más sobresalientes están descritos en las crónicas del tiempo y en varios poemas. Mientras tanto, el estilo literario, por efecto de la influencia humanística, se hace más sobrio y elegante. En este periodo se desarrolla el ch. como lengua verdadera y culmina en la traducción de la Biblia (publicada entre 1579-93), debida a un grupo de estudiosos de la Unitas f ratrum (v. MORAVOS, HERMANOS). La lengua de esta traducción representa un modelo de ch. clásico.Tras la batalla de la Montaña Blanca (1626), la independencia ch. sufre un golpe mortal y, casi, durante dos siglos, la vida cultural ch. está dominada por la influencia alemana. La antigua nobleza es desacreditada y exiliada, y las tradiciones de los dos siglos anteriores son abolidas; particularmente sufren dichos efectos las asociaciones protestantes. Desde el exilio deja oír su voz Jan Amos Komensky (1592-1670), más conocido como Comenio (v.), con obras que tratan principalmente de pedagogía y teología. Su Laberinto del mundo y paraíso del corazón es una notabilísima obra en prosa que le da fama en toda Europa. Mientras tanto, en Bohemia los jesuitas intentan sustituir lo que es una verdadera producción literaria por obras hagiográficas, prosas de devoción e himnos sacros. Algunos de estos últimos, como los de Bridel, son verdaderamente notables. De entre los escritores latinos, es de destacar el jesuita Balbin (1621-88), cuya obra, llena de patriotismo, representa una cálida defensa de la lengua ch.El despertar político y cultural comienza a dejarse notar con la subida al trono de José II y con la difusión de los principios de la Ilustración (v.). Se publican en este periodo numerosas revistas científicas y literarias en ch., y además se instituye una cátedra de lengua ch. en la Univ. de Praga (1791). En 1792, Dobrovsky ha codificado ya la lengua; Josef Jungmann (1773-1847) trata de amplificar al máximo las posibilidades del moderno lenguaje literario, y, como traductor de Milton, Goethe, y Schiller, contribuye a introducir en Bohemia, el recién nacido romanticismo (v.), capaz de despertar el espíritu de independencia a través del amor por el pasado, entendido como recuperación de elementos nacionales.El romanticismo. Tiene notable importancia, sobre todo como poeta patriota, J. Kollár (1793-1852; v.) autor de versos eslavófilos en el ambiente del romanticismo. En esta obra de introducción del romanticismo, aparte de Jungmann, hay que mencionar a Celakovsky (1799-1852), experto en lenguas eslavas, que se dedica al estudio de la poesía popular y en ella busca la inspiración para una de sus mejores obras, los Cantos El despertar de una cultura ch. nacional es la tarea que se proponen también P. J. Safarik (1795-1861), filólogo y arqueólogo, y F. Palacky (1798-1876), estudioso de la historia de Moravia. Parte de los eslovacos, en particular los protestantes, penetran en la órbita de la profunda renovación de la literatura ch. Una de las personalidades más notables de este despertar, debido al movimiento romántico, es, sin duda, K. H. Macha (1810-36); su inspiración y los temas de su poesía son de tipo byroniano, pero expresados de un modo tan personal, que no se les puede considerar imitación.La revista Lumir acoge a un grupo de jóvenes, la mayoría de los cuales están destinados a alcanzar lá celebridad. Su lema es: la poesía como instrumento de lucha nacional. Entre ellos se encuentran J. Neruda (1834-91), autor de Cuentos realistas, y S. Cech (1846-1908); contribuyen a la fama de este último el ardiente nacionalismo y el utópico paneslavismo que caracterizan su obra. Movidos asimismo por el afán de liberar a la poesía ch. de la opresiva dictadura germánica y abrirle el camino hacia el cosmopolitismo, destacan: J. Zeyer (1841-1901) y J. Vrchlicky (1853-1912), seudónimo de Emil Frida. Las obras de Havliéek (1821-56), Erben (1811-70) y Nemcova (1820-62), representan el lazo de unión entre el primer periodo del despertar literario checo, de carácter exclusivamente nacional, y el segundo, que intenta poner esta literatura al mismo nivel de las del resto de Europa. Se persigue con ello una literatura que sepa y pueda reflejar los principios liberales, que son el credo político de todos los escritores de esta época sin excepción alguna. También otra revista, Maj, agrupa a su alrededor jóvenes novelistas liberales, de los cuales Carolina Svetlá (183099), seudónimo de Johanna Muzakova, es la representante más significativa. Sus escritos presentan la sociedad de Praga en el s. xix y el paisaje bohemio, de una forma exquisitamente romántica, y sus análisis psicológicos son extremadamente sutiles. Temas dominantes de sus obras son los problemas sociales y morales; sobre todos ellos domina el de la posición de la mujer en el s. xix.Alrededor de 1870 la literatura ch. ha alcanzado formas propias, tanto en el campo de la novela, como en el de la poesía. Los progresos del drama, sin embargo, son más lentos y menos evidentes: ni siquiera la institución de un Teatro nacional, en 1883, provoca en este campo de la literatura éxitos notables. Mientras tanto entre 1870 y 1880, la vida literaria cristaliza en torno a dos corrientes culturales que siguen las tendencias de dos periódicos: Lumir y Ruch. Además, la necesidad de europeizar la literatura ch., según los modelos franceses, ingleses e italianos, se deja sentir de una manera cada vez más evidente y provoca divisiones y contradicciones que se reflejan en las obras de los escritores de este periodo.J. Vrchlicky, que es el más fecundo de los escritores ch., representa de modo concluyente la tendencia cosmopolita. Sus obras traen a la mente las de Tennyson (v.) y Victor Hugo (v.); sus ciclos de cuentos éticos muestran una gran propiedad de lenguaje, un alto sentido de la historia y un profundo conocimiento del alma humana. J. Vrchlicky influye notablemente en la literatura ch. traduciendo a Shakespeare, Shelley, Byron, Baudelaire, Leopardi y casi todos los grandes maestros de la literatura mundial. S. Cech es la figura más importante entre los escritores agrupados en torno a la revista Ruch. Sus obras, inflamadas por un poderoso impulso liberal, atestiguan un gran amor por la patria y sus tradiciones. Además, se debe a su poesía satírica la original figura de Brocek, que censura el filisteísmo de la clase burguesa ch.Nuevas tendencias a finales del s. XIX. El último periodo del siglo está, sin embargo, caracterizado por una fuerte y general tendencia hacia un realismo naturalista. El amor por todo lo relacionado con la realidad contingente llega hasta la menuda descripción de las cosas triviales y cotidianas. Son muchos los escritores que se dedican enteramente a describir la vida contemporánea y los problemas de cada día. J. Herben (1857-1936), K. V. Rais (1859-1926) y T. Novakova (1853-1912) presentan cuadros enormemente realistas de la vida campesina; J. Arbes (1840-1914) se ocupa a fondo de los problemas relativos a la industrialización, comunes, por otra parte, a todos los países de Europa del momento.En el último decenio del siglo aparecen en la poesía nuevas tendencias encaminadas a renovarla, no tanto en el sentido de su contenido como en la forma: Antonin Sova (1864-1928) compone poesías líricas; de final de siglo es la notabilísima vena poética de O. Brezina (18681929) y P. Bezruc (1867-1958). El primero tiene un fuerte sentido religioso de la vida, que expresa de manera muy personal, y la estructura de sus versos, que comprende también el verso libre, ejerce una gran influencia sobre los poetas sucesivos, quienes le toman como modelo. Bezruc tiene tendencias filopopulares. Más interesado en el fondo que en la forma, hace suyos los problemas nacionales y sociales del pueblo ch. En su obra, estos temas se mezclan frecuentemente con elementos autobiográficos, confiriéndole una gran fuerza y sinceridad.Otra violenta protesta contra la estrechez de la mentalidad burguesa de la época es la ejercida por el sensualismo misticofantástico de K. Neumann (1875-1947) y F. Sramek (1877-1959). Los temas sociales inspiran, por el contrario, las obras de T. G. Másaryk (1850-1937), en reacción contra los epígonos tardorrománticos y el gusto dominante de la literatura oficial. A fines del siglo, la obra de F. X. Salda (1867-1937) constituye un nuevo y más maduro intento de llegar a una conciencia crítica.Literatura del siglo XX. Con la conquista de la independencia, obtenida en 1918, se abren para los escritores ch. nuevas posibilidades, y un nuevo fervor de actividad se deja sentir en el campo de la literatura. De hecho, recién terminada la 1 Guerra mundial, la primera problemática social se asoma a la patria resurgida y es acogida y desarrollada, como en toda Europa, por una joven corriente de literatos que tomó el nombre de "proletaria". Ésta, sin embargo, tiene un carácter totalmente individualista, por a falta de una real y activa preparación política e ideológica..Habiéndose agotado por sí solo este movimiento, nace uno nuevo: el del "poetismo", heredero de los simbolistas franceses (v. SIMBOLISMO II), de los futuristas italianos (v. FUTURISMO i) y, entre los rusos, de Maiakovski (v.) y Jlebnikov. Cómo base de la teorética de los "poéticos" figura la tendencia, tal vez inconsciente, de transformar en poesía todas las manifestaciones humanas, cualesquiera que sean. El arte renuncia así a su función revolucionaria, convirtiéndose en un tipo de elemento decorativo, espejo de cada sensación y de cada imagen. De este modo se llega a los años treinta y la figura protagonista en el campo de la prosa en esta época es Karel Capek (1890-1938; v.), autor de sutiles estudios psicológicos, de historias de la vida de Praga y de cuentos fantásticos. éapek, después de 1918, contribuye considerablemente al rejuvenecimiento de la literatura teatral ch. con sus comedias de sátira política, que se sitúan entre la fábula futurista y la realidad.Después de la espantosa crisis que Checoslovaquia sufre con la II Guerra mundial, la literatura busca afanosamente su resurgimiento, junto con el del país. Numerosos jóvenes han elegido como tema central de sus propias obras las mutaciones que han intervenido en la estructura política y social de su país, su incorporación a un nivel no ya provincial y a la problemática posbélica, en estrecha relación con las cuestiones inherentes a toda la vida checoslovaca. En los últimos años, por su carácter de producción documentaria, inspirada en hechos contingentes, la literatura ch. contemporánea no ha dado todavía figuras de notable relieve. En conjunto, se presenta, sin embargo, muy viva y llena de fermentos: son numerosas las producciones de carácter realista, lírico o satírico, a la par que se va desarrollando cada vez más el interés por los problemas políticos, sociales, morales y religiosos. Ofrecen gran interés las numerosas revistas literarias en las que tienen vida los diversos debates culturales.NELIANA TERSIGNI.
BIBL.: Lengua: A. MAZON, Grammaire de la langue tchéque, 3 ed. 1952; F. LIEWEHR, Ein/ührung in die historische grammatik der tschechischen Sprache, 1933; P. L. GARVIN, A Prague School Reader, 1955. Literatura: H. JELINEK, Histoire de la littérature tchéque, París 1912; DVORACIK, Le Musée de la Littérature tchéque, Praga 1959.
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