Cerebro y Cerebelo. Medicina. MEDICINA
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Medicina
Del latín cerebrum, constituye la porción superior de los centros nerviosos y está alojado, como las demás partes del encéfalo, en la cavidad craneal. En el hombre, es el órgano más complicado e importante de su anatomía, el centro de todo el sistema nervioso y de los procesos intelectuales. Su forma es ovoidea con el eje mayor orientado sagitalmente, y sus dimensiones aproXImadas en él hombre adulto, de 18 cm. de largo, 14 cm. de ancho y 12 cm. de altura. En la mujer el tamaño suele ser 1 cm. menor en todas sus medidas. Su peso global es de 1.150 g. en la mujer y 1.300 g. en el varón, siendo normal esta diferencia de 150 a 200 g. entre ambos. El peso del c. suele estar en relación con la talla y con el desarrollo intelectual de los individuos, si bien ciertos factores extrínsecos pueden hacerlo variar. En las personas dextrómanas, suele ser ligeramente mayor el hemisferio izquierdo, y, por el contrario, en el individuo zurdo es mayor el hemisferio derecho.1. Fisiología. Dividido en lóbulos, el lóbulo frontal contiene varias áreas importantes que han sido estudiadas y divididas por los autores, tratando de localizar en diferentes campos cerebrales relaciones con la motilidad, sensibilidad, funciones psíquicas, etc.; pero los modernos estudios en fisiología experimental y la posibilidad de estimulaciones eléctricas en diferentes porciones cerebrales, que comenzó Penfield, han demostrado que si bien los estudios de Brodman y posteriormente Economo y Koscinas, sirven como referencia para conocer la arquitectura del c., no siempre puede asegurarse una relación cierta entre un área cerebral y su función.El lóbulo frontal está constituido por tres circunvoluciones horizontales y una circunvolución oblicua que se denomina prerrolándica porque está junto a una incisión situada en la porción más posterior del lóbulo frontal, llamada cisura de Rolando. En tal zona se disponen campos relacionados con la motilidad; esta área motora, conocida como área 4, tiene unas características histológicas importantes que son: la presencia de células gigantes piramidales de Betz (en honor del histólogo ruso del mismo nombre); es el centro de los movimientos voluntarios, y su funcionamiento permite que en el momento que el sujeto lo desee, pueda movilizar brazos, piernas, un solo dedo, movimientos combinados, etc., y cuando experimentalmente o durante una intervención quirúrgica en el hombre, se ha destruido o lesionado esta zona, el resultado es que se produce una parálisis del lado derecho, si es el hemisferio izquierdo el lesionado y viceversa, que suele afectar en mayor grado a las porciones más distales, esto es, si la parálisis afecta al brazo y pierna derecha, la mano y el pie serán los más afectados y difíciles de recuperar. Estas parálisis son fláccidas, quedando el miembro con una hipotonía generalizada. En los casos que existe recuperación, ésta comienza por los segmentos proXImales, hombro y pierna, quedando una cierta espasticidad en las porciones distales después de algún tiempo.La estimulación de la corteza cerebral en la zona rolándica ha permitido hacer un mapa representando en el c. la zona que se mueve al excitar la corteza cerebral eléctricamente. Samson Wright señala que el hombre está representado al revés en el área motriz de la corteza cerebral. La representación de las diferentes partes motoras del organismo en el c. no guarda relación en cuanto al tamaño de los músculos, sino a los movimientos finos, ordenados y delicados que desarrollan. Así, p. ej., el muslo tiene poca representación en la corteza (2 a 3 mm.), mientras que los dedos de la mano ocupan varios centímetros. Existe un área motriz secundaria situada en la porción más inferior de la cisura de Rolando; la estimulación de este campo por corriente eléctrica produce parada de movimientos cuando ya están iniciados o en ocasiones deseos de movilizar alguna parte del cuerpo.En la zona superior de la cara interna del lóbulo frontal, al producir estimulación, se ha comprobado la ejecución de movimientos combinados con movilización del brazo y mirada del sujeto hacia el brazo en movimiento. El área premotora, situada en el pie de la circunvolución frontal en plano horizontal de la anterior, se caracteriza histológicamente por la ausencia de las células de Betz; esta área tiene como función la coordinación de los movimientos voluntarios que se inician en el área motora (área 4), cuando se lesiona esta área, se produce una gran dificultad para los movimientos ordenados tales como abrocharse un botón, comer, encender un cigarrillo, etc., produciéndose una rigidez que impide la realización de movimientos habituales. El área 8, situada por encima de la anterior en posición horizontal, es el campo encargado de la motilidad de los ojos y está junto a las áreas de proyección de mano y cara; la estimulación del área 8 produce desviación de ambos ojos hacia el lado opuesto de la zona que se excita. El área prefrontal o porción más anterior del lóbulo frontal que recibe fibras del tálamo e hipotálamo, estaba considerada como zona "muda", ya que su estimulación no produce movimientos; pero después de intervenciones quirúrgicas sobre esa zona se ha comprobado que el área prefrontal está relacionada con funciones psíquicas superiores, tales como regulación de la personalidad y carácter. En conjunto, su acción es la de regular la atención y coordinar los datos suministrados por la memoria con esquemas de aplicación motora (Pérez Casas).El lóbulo parietal se divide en tres circunvoluciones: ascendente (áreas 1, 2 y 3 de Brodman), parietal superior (áreas 5 y 7) e inferior (áreas 40 y 39). La circunvolución ascendente es la encargada de informarnos de las sensaciones groseras, tales como presión, tacto, etc., pero no es capaz de discernir la calidad ni la causa de esta sensación; para esto existe un área más posterior que tiene como misión la percepción de la forma y peso de los objetos, que producen la sensación. Las circunvoluciones superior e inferior se encargan del reconocimiento de los objetos por el tacto y proporcionan la imagen corporal de cada uno. La excitación del lóbulo parietal mediante corriente eléctrica origina sensaciones de entumecimiento, hormigueo o quemazón en el brazo, pierna o hemicuerpo contrario al hemisferio que se estimula, esto es, brazo y pierna derecha cuando se estimula el lóbulo parietal izquierdo del c.En las intervenciones neuroquirúrgicas en las que se extirpa todo un hemisferio cerebral, no se producen grandes alteraciones de la sensibilidad como cabría esperar, comprobándose solamente alteraciones de la sensibilidad térmica e incapacidad de discernir sobre la posición del brazo o de la pierna afectados por la operación. Al igual que sucedía en el lóbulo frontal, en el parietal existe una disposición reglada en la corteza de las superficies cutáneas que proyectan. Penfield y Radmussen idearon un homúnculo sensitivo en el que describen la situación de las superficies cutáneas, y así la región peribucal y la mano tienen una gran superficie, ya que son zonas de fina sensibilidad gustativa y táctil, mientras que el resto del cuerpo (tórax, abdomen) tienen una representación mucho menor. También el lóbulo parietal es el encargado de darnos una imagen de nosotros mismos, lo que se ha denominado esquema corporal, mediante los impulsos táctiles, posturales y visuales que le llegan.El lóbulo occipital es el lugar de proyección y recepción de las sensaciones visuales que llegan a través de la vía óptica, desde el ojo atravesando todo el c., primero el nervio óptico que se cruza en el quiasma óptico, luego la cintilla óptica y, por último, su integración en el lóbulo occipital donde las sensaciones visuales son captadas y permiten reconocer la naturaleza de los objetos que se ven, para producir una respuesta tal como movimiento ocular, conocimiento de la distancia de los objetos en el espacio, etc. La irritación o estimulación eléctrica de esta parte del c. origina alucinaciones visuales complicadas, apareciendo animales, objetos, etc. La extirpación de los lóbulos occipitales no produce ceguera sino incapacidad de reconocer los objetos, aunque son vistos; p. ej., estos sujetos no reconocen una naranja al verla, pero sí en el momento que la huelen; tampoco reconocen una campana, pero sí cuando suena; es lo que Lhermitte llamó "ceguera óptica".El lóbulo temporal es el lugar de proyección y recepción de las impresiones auditivas. Ferrier fue el primero que localizó su función acústica cerebral. Foerster y Penfield, mediante estimulación eléctrica del lóbulo temporal, han producido en los sujetos sensaciones de ruidos, pitidos, murmullos, referidos en el oído del lado estimulado generalmente. La lesión o extirpación del lóbulo temporal, sobre todo en el hemisferio izquierdo de los individuos que no son zurdos, altera la capacidad de comprender los sonidos y especialmente las palabras; el sujeto es capaz de oír, pero no comprende lo que se le dice. El lóbulo temporal se halla en relación con los sentidos del olfato, gusto y con el equilibrio. Existe discrepancia en cuanto a la situación de estos centros del olfato y gusto, aunque los modernos estudios de Ruch y Patton sitúan en la porción superior del lóbulo temporal el centro del olfato y en la zona profunda el del gusto.2. Patología. El c. puede ser afectado, igual que el resto del organismo, por enfermedades infecciosas y parasitarias; sin embargo, es preciso señalar la existencia de una barrera hematoencefálica, que protege al sistema nervioso de la entrada de determinados gérmenes nocivos y que sólo en determinadas condiciones de pérdida de defensas del organismo, se produce el paso de estos gérmenes patológicos al sistema nervioso. En el interior del c. pueden originarse colecciones de pus propagada desde las regiones adyacentes, oídos, senos vecinos; sin embargo, es la otitis la causa más frecuente de abscesos. Los abscesos metastásicos se producen desde una supuración local más o menos alejada, los dentarios pueden ser causa de abscesos cerebrales; como también los abscesos pulmonares; actualmente los abscesos son raros, debido a la posibilidad de combatir la infección con un tratamiento antibiótico adecuado.Los tumores cerebrales pueden ser benignos y malignos. Los primeros suelen derivar de las cubiertas meníngeas y crecen independientes del tejido cerebral al que van desplazando y comprimiendo como una masa que ocupa un espacio donde anteriormente sólo eXIstía el tejido cerebral. Como derivan generalmente de las meninges, se denominan meningiomas, tienen un crecimiento lento y suelen dar síntomas después de un cierto tiempo de evolución. Otro tipo de tumores benignos son los que nacen a partir de los nervios craneales en su trayecto intracerebral; estos tumores se denominan neurinomas y los más frecuentes son los del nervio acústico, que producen una sordera del lado donde asienta el tumor, una disminución del reflejo corneal y alteraciones calóricas del reflejo vestibular, pudiendo afectar a los nervios craneales vecinos cuando el tumor es muy grande.Los tumores de la hipófisis son benignos, crecen en el interior de la "silla turca" y en ocasiones salen hacia fuera comprimiendo el quiasma óptico y ocasionando alteraciones visuales importantes que pueden llegar hasta la ceguera. También se producen alteraciones endocrinas, siendo la más importante la acromegalia, consistente en un ensanchamiento de manos y dedos, los pies también aumentan de tamaño y la cara cambia su configuración, se estrecha la frente, narices aplanadas y salida hacia afuera de los maXIlares inferiores (prognatismo), el aspecto es típico en estos enfermos. Existen otros tumores benignos que son restos de formaciones embrionarias; así los craneofaringiomas tienen su origen en un tracto faringo-hipofisario primitivo; suelen aparecer en sujetos menores de 20 años, con retardo del crecimiento, obesidad, infantilismo o enanismo. Los tumores vasculares o hemangioblastomas dependen de capilares embrionarios que proliferan en forma de ovillo, sus vasos son muy frágiles por lo que pueden romperse con facilidad dando lugar a hemorragias importantes, son muy difíciles de diagnosticar y suelen ser hallazgos exploratorios o quirúrgicos. Los tumores malignos del c. se denominan gliomas, son más frecuentes que los benignos, siendo su proporción la mitad de la totalidad de todos los tumores. Histológicamente, derivan de distintas variedades del tejido nervioso; cuando están formados de astrocitos se denominan astrocitomas y cuando el tumor está constituido por células monstruosas se denomina glioblastoma. Puede asentar en cualquier parte del c., crece infiltrando y destruyendo el tejido cerebral vecino, su pronóstico es siempre fatal y la supervivencia no suele ser mayor de dos o tres años.Los síntomas de los tumores cerebrales, sean benignos o malignos, dependen de su localización: así los tumores frontales pueden alterar el psiquismo; si asientan en la porción más posterior, disminución o impotencia motora del lado contralateral donde se asienta el tumor. Si es en el hemisferio izquierdo del c., puede dar una incapacidad para expresarse el sujeto, al estar afectado el centro motor de la palabra. Los tumores parietales dan síntomas de pérdida de sensibilidad o acorchamiento en el lado contrario de donde se asientan. En los tumores localizados en la región occipital pueden aparecer alteraciones y alucinaciones visuales. En el lóbulo temporal, por compresión de la vía óptica, hay pérdida de la visión al lado contrario de donde se asienta el tumor (hemianopsia) y también alteraciones de orden auditivo.Los meningiomas suelen motivar ataques epilépticos por irritación del área motora.Diagnosticado y localizado el tumor debe ser extirpado. La cirugía del c. era, hasta hace algunos años, de gran mortalidad. Actualmente se han superado las técnicas y después de Harvey Cushing, auténtico padre de la neurocirugía (v.), los resultados son muy satisfactorios, la mortalidad ha descendido notablemente y los tumores y demás procesos cerebrales se intervienen hoy con la misma facilidad que en cualquier otro lugar del organismo. Los tumores malignos se extirpan mediante aspiración o bien practicando extirpaciones de todo un lóbulo cerebral, cuando se sospecha que el tumor invade dicho lóbulo, de esta manera se ha conseguido supervivencias de hasta tres o cuatro años.Los abscesos cerebrales, hoy día más raros gracias a los antibióticos, se extirpan en su totalidad o pueden ser aspirados mediante un trépano y una cánula que permita evacuar la sustancia purulenta que lo forma, introduciendo antibióticos en el interior del absceso. Las hemorragias cerebrales, tan frecuentes después de los traumatismos craneales, tienen un tratamiento quirúrgico urgente. El problema de estos episodios hemorrágicos es que se instaura un gran coágulo de sangre que comprime el c. y que de no ser evacuado a tiempo puede acabar con la vida del enfermo. En resumen, podemos decir que la cirugía neurológica con los modernos avances en anestesia, hipotermia y reducción del volumen cerebral gracias a la urea y manitol, permite obtener resultados satisfactorios en afecciones del sistema nervioso.3. Cerebelo. Del latín cerebelum, es la parte del sistema nervioso situada en la porción posterior de la cavidad craneal denominada fosa posterior. Tiene forma ovoidea. Suele medir de 9 a 10 cm. de anchura, 4 a 6 cm. de altura y 3 a 4 cm. en sentido anteroposterior; su peso suele oscilar entre 130 y 145 g. Está relacionado con el mesencéfalo por medio de los pedúnculos cerebrales superiores y con el tronco cerebral por los pedúnculos cerebelosos medios e inferiores. Anatómicamente está constituido por dos hemisferios cerebelosos unidos por un lóbulo medio o Vermis. Al igual que el c., histológicamente está formado por una masa central de sustancia blanca y una capa superficial de sustancia gris. Es el órgano encargado de regular los movimientos involuntarios, así como el equilibrio y la ordenación de todos los movimientos complicados. Las experiencias de Sherrington y Luciani, de extirpación del cerebelo a algunos animales, permitieron observar cómo sufrían grandes alteraciones en eJ equilibrio, en la realización de movimientos voluntarios y en la rigidez de los músculos extensores.En las enfermedades del cerebelo, uno de los síntomas que primero aparece es la ataxia, manifestada por una inseguridad en la marcha, desviándose el enfermo hacia uno y otro lado, siendo incapaz de seguir una línea recta (marcha de beodo). También la dismetría, o falta de medida para realizar los movimientos, es un síntoma precoz en los procesos cerebelosos. Entre las lesiones más importantes que afectan al cerebelo están los tumores que crecen en el interior del mismo, a expensas de unas células denominadas astrocitos, que al degenerarse constituyen los astrocitomas o tumores malignos, pudiendo ser operados con buenos resultados. Los tumores del ángulo ponto-cerebeloso son benignos, pero al crecer comprimen el cerebelo. Está muy indicada la extirpación neuroquirúrgica de los mismos, obteniéndose muy buenos resultados. Los procesos inflamatorios, vasculares y degenerativos del cerebelo se dan con menos frecuencia y evolucionan con los síntomas ya reseñados de ataxia y dismetría.V. t.: ENCÉFALO.J. L. PANIAGUA LÓPEZ.
BIBL.: A. PÉREZ CASAS Y M. E. BENGOECHEA, Morfología, estructura y función de los centros nerviosos, Madrid 1967; R. DASSEN y O. FUSTINONI, Sistema nervioso, 6 ed. Buenos Aires 1955; H. CUSHING, Intracranial tumours, Springfield 1932; W. PENFIELD, The excitable cortex in conscious man, Springfield 1958; K. ECONOMO, L’architecture cellulaire normale de 1’écorce cérébral, París 1927.
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