Cereales. Biología. BIOL.
Categoria:
Biología
Caracteres generales. Plantas monocotiledóneas que pertenecen, casi todas, a la familia gramíneas (v.), con la única excepción del alforfón o trigo sarraceno que lo es de las poligonáceas. El interés de los c. reside en sus cualidades: alto nivel de calidad de frutos con alto valor nutritivo; posibilidad de panificación. Enorme capacidad de adaptación a diversas condiciones de clima y suelo. Se encuentran en todas las latitudes, a muy distintas alturas; aguantan muchos tipos de suelos poco favorables, sobre todo la cebada, que tiene el ciclo más corto, el trigo, el centeno y la avena que tolera muy bien los excesos de humedad y ciertos suelos. Es decir, entre los c. siempre encontramos alguno que se adapte a ciertas condiciones.Según la época de siembra se agrupan en: 1) siembra en invierno y otoño: trigo, cebada, centeno, avena. 2) Siembra en primavera y verano: arroz, maíz, sorgo, mijo, panizo y alpiste. Los primeros son de climas más fríos y los segundos de climas más cálidos; los últimos tienen exigencias muy diversas. Se aprovechan principalmente por la buena composición de sus frutos o semillas secas. La planta puede aprovecharse también como forrajera, mejorantes del suelo, abonos (enterrados en verde); sirven para pan, pastas y fermentaciones.La composición química media del grano seco es: 89% de materia seca. Las proteínas digestibles oscilan entre el 11% en el trigo al 6% en el arroz. Poca grasa, un máXImo del 5% para la cebada. Tienen muchos extractos no nitrogenados. Las proteínas c. no son completas; como forrajes se usan principalmente cebada, avena, sorgo, maíz y alforfón. En proteínas digestibles, en verde, pueden tener entre un 0,8 y un 3%.Distribución de las especies. Es variable con los años y la coyuntura económica, con el clima y las cosechas de otros productos agrícolas. En la tabla 1 se dan unas cifras, correspondientes a la temporada 1960-61, de la superficie cultivada de c. en el mundo (no se incluye China comunista), en millones de Ha.El movimiento de estas superficies es diverso;p. ej., eJ maíz va ocupando progresivamente mayores superficies; en cambio, el centeno disminuye lentamente. El sorgo, últimamente, ha dado un gran avance, pero en las estadísticas no está claro cuando se usa el sorgo para forraje o para grano. Las cifras para maíz y sorgo son, por tanto, mayores hoy día.Rendimientos medios (año agrícola 1960-61 en Qm/Ha.), v. tabla 2.Almacenamiento, secado, comercialización, etc., del grano. En las regiones subdesarrolladas se almacena sin ningún cuidado, donde se puede; este proceder en zonas secas no es muy grave, pero en zonas húmedas pueden perjudicar mucho a la economía las pérdidas que sufre el grano en el granero. En las agriculturas más desarrolladas el buen almacenamiento del grano es un problema que preocupa a todos. España va algo atrasada en este aspecto, sobre todo cuando se trata de la conservación en las propias fincas, los almacenamientos del Estado (Servicio Nac. de C.) han superado estos problemas. Los silos son de una capacidad variable: en USA varían entre 500 a 2.000 buschel. Un buschel es una medida de grano y equivale a la cantidad de grano precisa para reunir 56 libras de maíz o sorgo desgranado del 15% de humedad, 60 libras de trigo del 14% de humedad, o 32 libras de avena del 14,5% de humedad; es una medida variable que viene a equivaler a unos 35 l. de trigo. Los americanos y canadienses opinan que la capacidad de almacenamiento de que debe disponer una finca ha de ser del 80% de la cosecha esperada. Los silos se hacen, bien de chapa metálica, de hormigón o de madera, con recubrimientos interiores especiales. Según algunos autores, los de madera son los mejores, aunque resultan caros en todos los aspectos. El llenado y vaciado de los silos es otro aspecto importante a considerar. La manera ideal de hacerlo es mediante cargador y descargador neumático, que resulta algo caro. También dan buenos resultados los tornillos y cintas sin fin. Un grave inconveniente de los silos metálicos es que, aunque aíslan muy bien de la humedad, no protegen de los cambios externos de temperatura.Un grano limpio en un recipiente bien acondicionado y en buenas condiciones de humedad puede conservarse hasta 30 años, aunque el grano sufre algunas transformaciones: pierde hasta el 1 % de materia seca en peso por año; las proteínas se mantienen bien, pero aumenta el contenido en ácidos grasos y las cubiertas se hacen más quebradizas. El rendimiento harinero aumenta; también lo hace el contenido en enzimas. Para su utilización como semilla, el poder germinativo sobrevive muchos años dependiendo de la especie y de la variedad, en igualdad de condiciones; el trigo es el que más resiste y el arroz el que menos. También depende de las condiciones externas de recolección; si se ha recogido en su madurez fisiológica y con buen grado de humedad, es decir, ha secado bien, resistirá más. En climas húmedos puede ser un problema el grado de humedad del c., que además se trilla mucho peor. El grado preciso de humedad que debe tener el grano para almacenarse no está aún claro, pues hoy día se considera también la flora microbiana que llevan los tegumentos del grano. Por ello se tiende a técnicas que esterilizan parcialmente los granos (respecto a esa flora); se puede hacer una limpia perfecta del grano, eliminación de pajas, granos rotos, etc.Se deben tener secaderos en la explotación, que pueden ser naturales, constituidos por unos paralelepípedos muy largos, no muy altos (menos de 4 m.) sobre patas -para que no puedan subir lbs roedores e insectos- y de ancho entre 0,8 y 3,5 m. Han de tener las paredes de red metálica, para que el aire atraviese en todas direcciones y deseque; para cuidarse de los pájaros puede ponerse una doble red metálica. Estos secaderos no deben costar más de 200 pts. por m3 de grano. Si se mezclan partidas de c. con distintos grados de humedad, se uniformiza la humedad del conjunto con toda rapidez.Factores que afectan a los costes de producción. Especie y variedad. Los costes más elevados suelen ser, en orden decreciente: arroz, maíz, sorgo, trigo, avena, cebada, centeno; esto referido a España, dependiendo además de las regiones y tipos de cultivo.Maquinaria. La maquinaria reduce considerablemente el coste, pero en bastantes países los gastos que supone y la dificultad de encontrar mano de obra idónea que la maneje pueden elevar demasiado los gastos de producción. Es problema fundamental la elección de maquinaria y personal adecuado; por ello, en algunas zonas, es mejor continuar la producción según los métodos tradicionales. Parece que en los c. es más importante el empleo de maquinaria cuanto más avanzado esté el desarrollo de la planta, sobre todo en la recolección; además, la maquinaria resulta más conveniente en los lugares donde se fabrica en serie y donde los jornales son más elevados.Rendimiento. No hay proporción lineal entre el aumento del rendimiento y el de coste por Ha. También influye en el rendimiento la renta de la tierra; los c. pobres se siembran en tierras ricas de más elevada renta. También sucede lo contrario; que la renta de la tierra viene determinada por la productividad de la misma. Entre ciertos límites, el coste de producción disminuye al utilizar maquinaria de mayor tamaño, siempre que éste guarde proporción con el de la parcela.Este cuadro de la FAO es para tractores que no encuentren dificultades topográficas y trabajen sin interrupción durante toda la jornada. Suele haber relación entre el total de C.V., empleados y el rendimiento.V. t.: GRAMNEAS; TRIGO; CENTENO; CEBADA; ARROZ; MAÍZ.A. PÉREZ-MARSÁ HERNÁNDEZ.
BIBL.: P. MEZA MELA, El suelo y los cultivos de secano, Zaragoza 1959; ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE INGENIEROS AGRÓNOMOS, Cultivos herbáceos, Madrid 1968; "Bol. informativos del Consejo Americano de Cereales para Piensos" (USA Feed Grains Council), 1965-69; FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación, Roma 1965; íD, "Bol. mensuales de Economía y Estadística Agrícola", Roma 1965-68; M. CLEMENT-GRANDCOURT y J. PRATS, Los cereales, Madrid 1969; S. A. MATZ, Cereal Science, Westport 1969; S. BROEKHUIZEN, Agro-Ecological Atlas o/ Cereal Growing in Europe, Amsterdam 1969.
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