Cavia y Lac, Mariano de
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Biografía GER
Periodista español; n. en Zaragoza el 22 sept. 1855. Su padre era notario de la capital aragonesa, y C. estudió en el colegio jesuita de Carrión de los Condes, cursando después parte de la carrera de Derecho en la Univ. de Zaragoza. En 1879 fundó El Chinchín, semanario satírico en el que escribía con seudónimo y comenzaba a dar muestras de su agudeza y buen estilo. Su dedicación al periodismo se formalizó al ingresar como colaborador fijo en la plantilla del Diario de Avisos de Zaragoza, donde se empezó a cotizar su firma. Tenía 25 años cuando, agotada su fortuna familiar, marchó a Madrid e ingresó en la redacción de El Liberal. En 1881 dirigió el Diario Democrático de Tarragona, pero no tardó en volver a Madrid, ocupándose con amenidad e interés de los comentarios de actualidad en El Liberal. El exceso de trabajo quebrantó su salud, y hubo de abandonar durante algún tiempo el periodismo. Vuelto a la redacción, continuó su abundante y variada producción periodística, y pasó a El Imparcial, fundado en 1867 por Eduardo Gasset y Artime. Simultaneó su trabajo en este periódico, del que llegó a ser director, con una copiosa colaboración en otros diarios y revistas de la capital y de provincias: El Sol, El Heraldo de Madrid, La Opinión, La Justicia, La Ilustración Española y Americana, etc. Le fue otorgada la gran cruz de la Orden de Alfonso XII, y por unanimidad se le eligió miembro de la Real Acad. Española el 24 feb. 1916, aunque no llegó a ocupar su sillón. M. en Madrid, de parálisis progresiva, el 13 jul. 1920.Considerado modelo y maestro de periodistas, en su memoria fundó Prensa Española (ABC) el premio "Mariano de Cavia" para el mejor artículo o crónica de cada año. Convirtió el artículo periodístico en un verdadero género literario. Muchos de los suyos fueron recogidos en libros, publicados tanto en vida del autor (Azotes y galeras en 1891, Salpicón en 1892) como después de su muerte: Limpia y fija, en 1922, con prólogo de Adolfo Bonilla y San Martín, y Chácharas, en 1923, con prólogo de José Ortega Munilla, quien escribió acerca de C. que "esencia del alma del gran satírico eran el jubiloso pensar y el elegante decir". Se caracterizan sus artículos por los más diversos temas, la agudeza expresiva y la sátira desenfadada, descubriendo las miserias ajenas o fustigando los vicios de la sociedad con un tono benévolo. Si expresaba desconfianza respecto a muchos personajes de su tiempo, daba un carácter optimista a sus opiniones sobre España, cuyas glorias nacionales trataba de divulgar a la vez que combatía el antiespañolismo. Con sentido práctico reflejaba las cuestiones de su época en los numerosos comentarios, artículos y crónicas que nacieron de su pluma, en un estilo castizo sembrado de giros populares. Lo mismo cultivó la sátira política (anticanovista) corno trataba asuntos de música o literatura (Vital Aza y los médicos comediógrafos, Chueca comparado con Offenbach, etc.), o tomaba la actualidad más candente (la guerra de Marruecos, Jack el Destripador, etc.). Trató con éXIto la tauromaquia con el seudónimo de Sobaquillo, y firmó como Un chico del Instituto una divertida serie de artículos de crítica gramatical contra los "galicursis" y "tontineologistas" que adulteraban la lengua castellana con innecesarias y afectadas importaciones. Algunos de sus comentarios eran verdaderos cuentos (Historia de un brillante, Puré de Werther, etc.), y sus secciones fijas (Cháchara, Plato del día, Despachos del otro mundo) eran ávidamente buscadas por los lectores. Su más famosa crónica se publicó en 1891 bajo el título de Un incendio en el Museo del Prado, con gran lujo de detalles sobre los daños que el fuego había causado en la célebre pinacoteca. Gran cantidad de público, consternado, se dirigió hacia el Museo sin caer en la cuenta de que la crónica terminaba diciendo: "Esto es lo que ocurrirá si (el ministro) Linares Rivas no remedia en nuestro Museo lo que tanto le expone a un accidente de esa naturaleza". El ministro hizo adoptar en seguida las medidas de seguridad que aconsejaba el periodista.MARIANO DEL POZO.
BIBL.:
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