Cataluña.etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
Desde la cumbre de los Pirineos a las playas mediterráneas, el terreno, el clima y los cultivos de C. son de gran variedad, circunstancia que se acusa en las viviendas. Con una intensa vida agrícola y ganadera (también industrial) y buen clima, las casas se diseminan por el campo fuera de las villas; son las masías. Tienen una habitación central, que en la planta baja es un zaguán al que dan la cocina de gran campana, la cuadra para los animales de labranza y el corral. En el piso de encima, la habitación central es la sala donde está el armario con la ropa de casa, y las arcas de la novia; a ella dan las alcobas. El tercer piso es desván, granero y depósito de frutos; los huecos abiertos se cubren con ramajes para que circule el aire. En las comarcas del Panadés, el Vallés y La Plana de Vich, las ventanas son amplias y los porches espaciosos. No tienen el pajar sobre la cuadra, sino que la amontonan en los pallers, de forma cónica. Cerca de Barcelona y en el litoral de Gerona, adosada a la masía hay una torre que servía de atalaya, de ahí la costumbre de llamar torres a las casas con jardín.En el Pirineo, los edificios ofrecen un aspecto de país alpino; algunos de los s. XV y XVI conservan las torres defensivas. Las casas se concentran en pueblos formando calles, para no quedar aislados a causa de la nieve y por ser un trabajo comunal la explotación de los bosques. La cubierta de gran vertiente era antes de paja de centeno por el que escurre bien el agua; son abrigadas pero de escasa duración, y fácilmente incendiables, por lo que hoy se hacen de pizarra. Los muros, de bloques de granito, con huecos pequeños salvo un balcón para secar la madera. Las cuadras son grandes, pues el frío obliga al ganado a pasar en ellas grandes temporadas; a su lado, una cocina donde también está la hornera; en ella hacen la vida. Encima, las alcobas con suelos de madera mal ensamblada para que pase el calor.El traje. La labradoras catalanas usaban sayas, desde el paño burdo en las montañas de Lérida hasta rasos, fajas y sedas labradas en las zonas templadas y ricas. El jubón llegaba al codo, dando así lugar a una de las prendas más características: el mangot, mitones de encaje. En la zona alta, gran mantón de lana, que se sustituye en las templadas por uno de algodón estampado o sedas bordadas con lentejuelas o de blonda, a juego con el delantal. Prenda de cabeza es la gandaya o bolsa de seda de malla o de punto, usadas por los dos sexos, con más empleo en las mujeres; es muy semejante a la graciosa redecilla madrileña usada por manolas y chisperos. Prenda de cabeza sólo de hombres, pero de uso muy general, es la barretina, bolsa larga de punto o de paño, en colores rojo o morado, colocado en forma de cresta o en doble pliegue inclinado sobre la cara; en realidad es el gorro mediterráneo o gorro frigio, que también se encuentra en puntos aislados del Atlántico, llevado por los hombres de mar. El calzado más corriente es la alpargata de cáñamo con cintas de algodón; en las zonas altas se emplea el zueco de madera. La barretina, y sobre todo las alpargatas, siguen en uso por ser muy prácticas.Alimentación. En general, el catalán es sobrio pero escogido en sus comidas. En las zonas altas son a base de carne, leche y sus derivados, y guisos con patatas, la matanza y legumbres. Por influencia de Italia toman muchas pastas de harina. Lo mismo que en todo Levante, el arroz lo guisan con toda clase de verduras, carnes y pescados. Es muy buena la escudella, un cocido con verduras, carne y embutidos. Hay platos especiales como las perdices a la catalana, con ternera, sesos, huevos, cubierto todo con lonjas de jamón. Son ricos los pescados, y en el puerto de Barcelona, en la Barceloneta, hay merenderos populares donde lo preparan a la vista del cliente: sopas con varios pescados, almejas guisadas servidas con cebolla y limón, salmonetes, etc. Lo mismo que en la Barceloneta, toman el pescado en todo el litoral. De postre, frutas variadas y frutos secos, almendras, avellanas e higos.Artes populares. Se practican todas, desde las humildes de los pastores, hasta algunas que alcanzan gran categoría.Cerámica. Hay la utilitaria producida por alfareros con un torno; es de barro rojo adornada con incisiones y con el dedo en La Bisbal, y en Quart la negra. La decorada, que hereda los modos de Valencia y Aragón, en vez de motivos geométricos prefiere una orla floral y en el centro animales, flores o motivos religiosos; se han distinguido Mataró y La Bisbal. Muy del gusto catalán son los azulejos pintados en colores que nos han legado una interesante documentación sobre las artes y los oficios.Vidrio. En el s. XII había tantos hornos en Barcelona que el Consejo de la ciudad dio orden limitándolos. Se continúan haciendo hoy vidrios soplados populares de varios tipos verdes, coloración natural producida por la impureza de las arenas; también azul y transparente. Hacen figas y figuetas para vinagre, aceite y licores; porrones con asa y sin ella de diversas clases para beber vino. Las almorratxes, recipiente con varios pitorros, no faltan en fiestas solemnes para rociar de agua de rosas, especialmente a las jóvenes en los bailes. Hay botijos de lujo adornados con palomas.Hierro. Se trabaja desde muy antiguo; la forja catalana produce piezas muy notables en llamadores de puertas y clavos, lámparas de colgar y de mesa, candiles y piezas religiosas, como platos limosneros, Vírgenes y Cristos, donde se busca mayor belleza.Grabado. Los populares alcanzan gran calidad y se producen en cantidad, pues les gusta repartir en las fiestas estampas y aleluyas, muchas veces reproducciones de grabados en madera; son muy variadas las estampas de S. Isidro. Una modálidad catalana son los Gozos, de la costumbre de cantar en las iglesias; hacen estampas en honor de los santos patronos donde graban escenas y canciones. Hoy siguen imprimiéndose Gozos.Encajes. Es la labor femenina que más destaca en C. Las encajeras cuidan mucho la almohadilla, tienen algunos alfileres con cabeza de cristal en forma de animales. Los puntos esenciales son el de tul y el enrejado; las puntillas tienen nombres determinados, según lo que representen. El encaje más característico es la blonda, que recibe este nombre por el color tostado de la seda con que se tejía, aunque ahora las hay blancas y negras; los dibujos típicos son grandes motivos florales y, al borde, unas ondas llamadas puntas de castañuela. La blonda se empleaba esencialmente para las mantillas de casco y posteriormente de toalla, que son las rectangulares. Hay un encaje de aguja, los puntos de C., semejante a los soles salmantinos y a las rosas de Tenerife, que siguen haciéndose sobre una almohadilla. En C. los hacían cuadrados.Fiestas. La fiesta mayor, celebrada en honor del santo Patrón, tanto en las grandes localidades como en las aldeas, se prepara con anticipación, enjalbegando las fachadas, preparando butifarras y dulces. La víspera se anuncia con alegres pasacalles, entonados por la cobla de la localidad, la característica música catalana a base de flabiols y otros instrumentos, y se dan serenatas a las autoridades. Al acabar la Misa sale la procesión organizada por los mayorales. Después de la abundante comida se organiza baile, en el que tienen lugar preferente los ceremoniosos del país, en rueda como la sardana, ball d’aiguarrós, danza dels rams, o algún otro baile de tipo cortesano. Suelen armar en la plaza o en la playa envelats, entoldados adornados con alfombras y flores. En la ciudad de Valls actúan los XIquets, que forman torres humanas hasta de cinco pisos, subiéndose unos sobre los hombros de otros. En diversas localidades, durante la Semana Santa, hacen representaciones de la Pasión con textos conservados por tradición oral. En las procesiones del Corpus salen los gigantes; en tal día enraman el suelo, o lo cubren con alfombras de flores.N. DE HOYOS SANCHO.
BIBL.: J. AMADEs, La casa, Barcelona 1938; ID, Indumentaria popular catalana, Barcelona 1939; ID, Costumari Catalá. El curs de 1’any, Barcelona 1950; A. CAPMANY, El ball y la dansa popular a Catalunya, Barcelona 1948; J. GIBERT, La masía Catalana, Barcelona 1943; R. VIOLANT I SIMORRA, Arte popular decoratiu, Barcelona 1948; ID, El llibre de Nadal, Barcelona s.f.; J. PLA y CARGOL, Notas populares del Corpus en Gerona, "Anuario del Museo del Pueblo Español" 1 (1938).
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