Cataluña. Lengua. HIST.
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Historia
1. Personalidad y extensión. El catalán es una de las nueve lenguas románicas (v.) en que se fragmentó el latín a la caída del Imperio romano. Situado entre la provenzal (v.) y la castellana (v.), el catalán es puente que une el dominio lingüístico iberorrománico con el galorrománico, y participa de los caracteres de ambos. Desde los primeros intentos de clasificación de las lenguas románicas, el reconocimiento de la independencia del catalán (su no subordinación a ninguna otra lengua) se vio dificultado por sus relaciones con el provenzal.La proXImidad geográfica y la íntima conexión de ambas lenguas, vástagos de un mismo tronco, argüían contra la personalidad individual de cada una de ellas; la fuerte influencia literaria del provenzal sobre el catalán en la Edad Media era un factor para considerar esta lengua como un dialecto de aquélla. En realidad, los poetas catalanes usaron el provenzal en sus composiciones (al modo como algunos poetas castellanos utilizaron el gallego), y la lengua literaria de C. se provenzalizó intensamente; pero el habla popular siguió su propio y genuino cauce, alcanzando madurez y nobleza literaria en la pluma de Ramón Llull (v. LULIO, RAIMUNDO).En la actualidad, la lengua catalana se habla en una extensión superior a los 60.000 Km², que afecta a los siguientes países y demarcaciones: a) España: la totalidad de las provincias de Gerona, Barcelona, Tarragona y Baleares; provincia de Lérida, excepto el Valle de Arán (administrativamente español, hidrográficamente ultrapirenaico y lingüísticamente gascón); la mayor parte de las provincias de Castellón de la Plana y Alicante; parte oriental de las provincias de Huesca, Zaragoza, Teruel y el sector más Próximo al litoral en la de Valencia. b) Principado de Andorra: la totalidad del territorío, del que es lengua oficial. c) Francia: la mayor parte del departamento de los Pirineos Orientales. d) Italia: la ciudad de Alguer, en la isla de Cerdeña:El número de hablantes, siempre cambiante y de difícil cálculo, puede estimarse en torno a los siete millones. En cuanto a la vitalidad actual del catalán, conviene distinguir tres grados, de menor a mayor: 1) En el departamento francés de los Pirineos Orientales (constituido por las comarcas de Rosellón, Conflent, Vallespir, Capcir y Cerdaña), la lengua francesa ha ejercido tan fuerte y constante presión sobre la vernácula, que ésta ha llegado a un estado de vitalidad prácticamente nulo. Otro tanto puede decirse de la situación del catalán en el enclave de Alguer, acosado en este caso por la fuerza asimiladora de( italiano, lengua oficial, y la interferencia de los dialectos sardos, en especial el logudorés, hablado en el territorio que rodea la ciudad.
2) En la región valenciana la vitalidad de la lengua vernácula es mayor, aunque sin alcanzar su grado máXImo ni una distribución homogénea. El sentimiento de la lengua natural está más desarrollado en los habitantes de los extremos septentrional y meridional, correspondientes a las provincias de Castellón de la Plana y Alicante respectívamente; algo menos en la parte central de la región, la que se extiende desde Sagunto a Gandía, ambas poblaciones excluidas, en territorio de la provincia de Valencia; menos aún en los habitantes de la ciudad de Valencia, donde se aprecia una notable penetración de la lengua oficial española (V. VALENCIA IV).3) El catalán conserva su más alto grado de vitalidad en el Principado de C. (provincias de Gerona, Lérida, Barcelona y Tarragona), donde se defiende con éXIto de la intensa presión del castellano, apoyada en su condición de lengua oficial y en la constante y copiosa afluencia de inmigrantes de habla castellana. El catalán es sentido en todo el Principado no sólo como lengua natural, sino como vehículo de su propia cultura. De semejante vitalidad goza la lengua vernácula en las islas Baleares, aunque aquí el sentimiento de lengua cultural sea menor y menos desarrollado el cultivo literario (V. MALLORQUÍN).2. Situación del catalán en la Romania. Aparte la confusión entre catalán y provenzal a que antes se aludió, la situación de la lengua catalana en la Romania ha sido objeto de viva polémica. De una parte, los defensores de la filiación galorrománica del catalán han insistido en destacar la afinidad de esta lengua con el provenzal y el francés, oponiendo este bloque lingüístico al constituido por las lenguas iberorrománicas (castellano y portugués); los defensores del iberorromanismo del catalán lo incluyen en el sistema triangular (portugués, castellano y catalán).La teoría galorrománica del catalán tiene su origen científico en el estudio de Meyer-Lübke Das Katalanische (Barcelona 1955); a partir de datos lingüísticos e históricos y atendiendo a similitudes y discrepancias, el autor llega a la conclusión de que el catalán y el provenzal pertenecen a un mismo sistema lingüístico. Este punto de vista obtuvo en seguida el apoyo, muy intenso en el aspecto polémico, del filólogo catalán Antonio Griera. La teoría iberorrománica arranca de Ramón Menéndez Pidal. En su obra Orígenes del español (Madrid 1964) se expone una concepción coherente de los romances hispánicos primitivos (gallego, leonés, aragonés y catalán), entre los que se abrió paso la cuña del castellano; visión que concuerda con la del ámbito más amplio, publicada por Walther von Wartburg en La fragmentación lingüística de la Romania (Madrid 1952).La actitud rigurosa y aguda de Amado Alonso en su trabajo Partición de las lenguas románicas de Occidente (Madrid 1954) abre un camino conciliador, por el que discurre A. Badia, en cuya Fisiognómica comparada de las lenguas catalana y castellana se apunta una solución convincente para el problema de la situación del catalán en la Romania. El grupo de romances occidentales estaría constituido por el francés, el provenzal, el catalán, el castellano y el portugués, así como el leonés y el aragonés. Dos de estas lenguas, el francés y el castellano, adquirieron una fuerte personalidad, por caminos muy distintos. En el grupo restante, el catalán puede considerarse una lengua protegida de la presión francesa por el provenzal y de la presión castellana por el aragonés. La situación de C., así en lo geográfico como en lo histórico, justifica la condición ecléctica de sus rasgos lingüísticos; a la par que le permiten contrarrestar con éXIto la erosión de las dos grandes lenguas de la Romania occidental.3. Origen y evolución. El origen del catalán hay que situarlo en el mismo plano que el de los demás romances hispanos. Tras la argumentación de Menéndez Pidal, ya citada, existe unanimidad en aceptar la homogeneidad lingüística de la península Ibérica en el momento de la invasión musulmana, cuando el habla peninsular había adquirido rasgos peculiares. La desmembración del Imperio romano y la invasión de la Península por los pueblos germanos contribuyeron a emancipar el latín hispano de la tutela de Roma, al mismo tiempo que la romanización de los visigodos y su hegemonía procuraban a España, por vez primera, una cierta conciencia de unidad independiente. El elemento desencadenante de la diversidad lingüística española hay que buscarlo en el proceso de la Reconquista (v.). El aislamiento dé los núcleos resistentes y su cristalización en entidades geopolíticas, estimularon el desarrollo de los gérmenes dialectales. Los avatares militares y políticos condicionaron la expansión de los romances incipientes hacia unas u otras áreas geográficas. Ya en el instante inicial de, la Reconquista hay que tener en cuenta una circunstancia especial en el extremo oriental de los Pirineos: la presencia operante del Imperio carolingio, fundador de la Marca Hispánica (v.). La influencia franca sobre C. se manifiesta no sólo en el terreno político y cultural, sino incluso en el institucional. Hasta la segunda mitad del s. ix los condes catalanes fueron vasallos del Emperador y funcionarios del Imperio.A las peculiares circunstancias concurrentes en el momento de la formación de la lengua catalana hay que añadir las de su extensión territorial. La reconquista catalana, muy contenida hasta mediados del s. Xli, contrasta con la eficaz actividad militar de los reinos occidentales. Mientras Castilla había extendido su dominio y su lengua al sur del río Guadiana, los condes catalanes apenas habían rebasado los actuales límites de la provincia de Barcelona (en el litoral) y la sierra del Montsech (en el interior). Las localidades de Lisboa y Calatrava, situadas en la mitad meridional de la Península, fueron reconquistadas (1147) antes que Lérida (1149). Esta circunstancia influyó en la distribución dialectal del catalán, como puede apreciarse en la lengua de las islas Baleares y del antiguo reino de Valencia.El ritmo de evolución constituye otro dato importante para la historia de la lengua catalana. En contraste con los dos grandes romances occidentales, el francés y el español, el catalán se mantiene menos alejado de su origen latino. La condición arcaizante de la lengua catalana no sólo se nota por su mayor fidelidad a las formas de la lengua originaria, sino por la conservación de formas superadas en la evolución de las lenguas más progresistas. Algunos sonidos actuales del catalán, inexistentes en el español de hoy, se encuentran en la etapa medieval del romance castellano. Sirvan de ejemplo las tres parejas de consonantes (sorda/sonora), ya citadas por Badia:1) Pareja de alveolares fricativas. La oposición entre la sordez y la sonoridad tiene valor fonológico en el catalán actual: casa (castellano, casa) :A capa (castellano, caza). Igual distinción eXIstió en castellano hasta el s. XVI entre la sordez de passar (fonéticamente, pasár) y la sonoridad de casa (fonéticamente, kása). El castellano actual conserva el fonema sonoro z por influencia de una consonante sonora siguiente (asma= fonéticamente, ázma), pero sin valor fonológico.
2) Pareja de alveolares africadas. Se conservan en catalán tanto el fonema sordo (potser=castellano, quizá) como el sonoro (setze=castellano, dieciséis); ambos existentes en castellano medieval, en que se pronunciaba pielo (fonéticamente, gjélo) y plaza (fonéticamente, pláza), hoy convertidos por igual en el fonema interdental fricativo sordo o.3) Pareja de prepalatales fricativas. El catalán distingue la articulación sorda (caixa=castellano, caja) de la sonora (ayuda =castellano, ayuda), conservadas hasta el s. XVI en castellano. La expresión actual bajo (fonéticamente, báxo) corresponde a la medieval bazo (fonéticamente, báso); la actual mujer (fonéticamente, muxér), a la medieval mugier (fonéticamente, mu2ér). Ambos sonidos han venido a coincidir en el actual fonema velar fricativo sordo x.Basten estos ejemplos para atestiguar el menor grado de evolución de la lengua catalana en relación con la española; otros semejantes podrían proponerse en relación con la francesa. Ello se debe al distinto ritmo evolutivo, más lento en catalán; por lo que ofrece en la actualidad soluciones fonéticas ya superadas por los romances más progresivos.4. Influencias lingüísticas sobre el catalán. La mayor parte de los elementos actuales del catalán procedentes de las lenguas prerromanas habladas en la Península corresponden al ámbito de la toponimia; quepa señalar en el área de C. una mayor proporción de vocabulario celta, introducido sin duda con la romanización. El catalán no es excepción en el panorama de los dialectos hispánicos en cuanto a la escasez de germanismos incorporados directamente de las lenguas de invasores bárbaros. La mayor parte de los germanismos del catalán llegaron ya incluidos en el latín de los colonizadores romanos; otros penetraron en el catalán a través del provenzal o el francés. Adviértase la alta proporción de nombres germánicos en la onomástica catalana. Son muy frecuentes los apellidos de este origen y no pocos los que han pasado a la toponimia.La influencia árabe tiene gran importancia en todos los romances hispánicos. El catalán no es una excepción, aunque acaso la proporción de léXIco incorporado sea menor. Tampoco es igual el grado de arabización en las distintas regiones de habla catalana; menor en la zona septentrional, mayor en la meridional. En la toponimia se acentúa esta desigualdad. La llamada Catalunya Vella (al norte de una línea que fuera de la ciudad de Barcelona al Pico de Aneto) carece de toponimia de origen árabe; es ya abundante en zonas próximas a este límite (comarcas de El Panadés y La Segarra); la densidad crece hacia el sur, alcanzando una proporción no inferior al 20% en algunas comarcas del antiguo reino de Valencia.Es difícil señalar la existencia de provenzalismos en el catalán. El paralelismo evolutivo y la constante relación entre los dos romances en la Edad Media constituyen un obstáculo para la delimitación de las influencias recíprocas. Hay que ser también cautos en la apreciación de los galicismos (v.). Éstos son abundantes en el catalán moderno, como lo son también en castellano, a consecuencia de la hegemonía cultural de Francia a partir de la Revolución. Pero hay que protegerse contra la tentación de considerar de influencia francesa voces o giros coincidentes en ambas lenguas, aunque comúnmente difieran de la solución castellana.La lengua española es la que con más asiduidad y eficacia ha influido sobre la catalana. La vecindad geográfica, la condición de idioma oficial y la inmigración bastan para justificar los abundantes frutos de la penetración lingüística castellana. Ésta empieza a ejercerse con la decadencia de la literatura catalana en el s. XVI y llega a ser abrumadora. La Renaixenpa (v.) inicia a mediados del s. XII el proceso de restauración literaria, que exige una cuidadosa revisión de la lengua. En frase traducida de Pompeu Fabra, es entonces "cuando (el catalán) renace como lengua literaria y empieza la tarea de descastellanizarlo y de pulirlo... Pretendemos liberar nuestra lengua de los defectos que presenta debidos a la influencia castellana". La fundación en 1907 del Inst. d’Estudis Catalans y la promulgación en 1913 de las Normes Ortográfiques son los hechos fundamentales de una restauración lingüística en plena vigencia. Hay que anotar un éXIto incuestionable: la estructuración del catalán como lengua de cultura, como base científica y con proyección universal. Las circunstancias no siempre han favorecido la extensión uniforme de los beneficios de la reforma, llegándose por ello a una excesiva distensión entre la expresión escrita y el habla popular. La presión del idioma oficial y la concurrencia lingüística de los inmigrantes de habla castellana son las causas externas más eficaces en retardar la absorción de la reforma por parte del pueblo catalán. En algunas regiones, la propensión unitaria de la lengua culta contrasta con el fuerte tinte dialectal del habla popular.5. Los dialectos. La lengua catalana actual se caracteriza por una notable resistencia a la unidad. Los dialectos siguen arraigados en los distintos territorios con fuerza extraordinaria. Ha faltado, durante largos periodos de la historia del catalán, la influencia unificadora de la lengua culta, con base en la lengua escrita. El poder difusor de las grandes ciudades en materia lingüística se ha manifestado en el catalán por la presión constante de la lengua de Barcelona sobre el resto del territorio; pero le ha restado fuerza el evidente desprestigio del habla barcelonesa, por su reconocida sumisión a la corriente castellanizante.Aunque en lugar aparte se trata de determinadas variantes dialectales del catalán, no se puede omitir aquí un esbozo de clasificación de sus dialectos. Y no cabe hacerlo de un modo excesivamente superficial, porque no hay acuerdo entre los lingüistas. La mayor dificultad en la delimitación de los dialectos reside en que éstos se establecen por conjuntos de rasgos, cuyas áreas respectivas no coinciden. La división hay que hacerla, pues, sobre rasgos fundamentales o característicos, dedicando a las fronteras una atención especial.A efectos taxonómicos conviene aceptar la división en "catalán oriental" y "catalán occidental"; entendiendo que los distintivos "oriental" y "occidental" no se aplican directamente a dialectos, sino a grupos de dialectos. Esta solución permite dividir cada uno de los grupos en verdaderos dialectos (o dialectos en sentido más estricto), conjugando el respeto por la personalidad de cada uno con el criterio de agrupación según determinados rasgos. La alusión a los límites dialectales tendrá en estas notas un carácter meramente orientador; cualquier intento de precisión resultaría prolijo y fuera de lugar. El grupo oriental está constituido por los dialectos: a) central (provincia de Barcelona; más de la mitad meridional de la de Gerona; mitad septentrional del litoral tarraconense); b) balear (totalidad del archipiélago balear y un pequeño enclave en la provincia de Alicante); c) rosellonés (departamento francés de los Pirineos Orientales; tercio septentrional de la provincia de Gerona; pequeño triángulo en el límite oriental pirenaico de la provincia de Lérida); d) alguerés (en la ciudad de Alguer y sus inmediatos alrededores, en la costa occidental de la isla de Cerdeña).El grupo occidental está constituido sólo por dos dialectos: e) leridano (provincia de Lérida, excepto el Valle de Arán y una estrecha franja en la mitad norte del límite oriental de la provincia; Principado de Andorra; parte occidental y meridional de la provincia de Tarragona; franja septentrional de la de Castellón; franja oriental de las de Huesca, Zaragoza y Teruel); f) valenciano (parte litoral de las provincias de Castellón, Valencia y Alicante).6. Características de la lengua catalana. Aparte las variantes dialectales, la fonología vocálica del catalán ofrece un fuerte contraste con la del castellano. Frente al rígido sistema castellano de cinco vocales, el catalán ofrece siete en posición tónica y sólo tres en posición átona. Las vocales tónicas del catalán son: a, correspondiente a la ortografía a; e (e cerrada) y e (e abierta), correspondientes ambas a la ortografía e; i, ortográficamente, i; 9 (o cerrada) y ó (o abierta), correspondientes ambas a la ortografía o; u, ortográficamente, u. La oposición fonológica basada en el distinto grado de apertura vocálica puede apreciarse en los ejemplos: catalán séc (e cerrada)=castellano, pliegue, frente a catalán sec (e abierta) =castellano, seco; déu (e cerrada)=castellano, dios, frente a catalán deu (e abierta) =castellano, diez; catalán, molt (o cerrada)=castellano mucho, frente a catalán mólt (o abierta)=castellano molido; catalán sou (o cerrada)=castellano sois (del verbo ser), frente a catalán sou (o abierta)=castellano sueldo.En posición átona la e no sólo pierde el matiz de abertura, sino que se une a la a en un fonema único: la e (e neutra); de modo que se pronuncian igual las vocales finales de pare (castellano, padre) y casa (castellano, casa), así como las iniciales de ensiam (castellano, lechuga) y angoixa (castellano, angustia). Otro tanto ocurre con la o átona, carente de matiz de abertura y unida a la ortografía u en un solo fonema u; pronunciándose igual las vocales iniciales (ambas átonas) de las palabras ocell (castellano, pájaro) y ullal (castellano, colmillo).Lo más característico del consonantismo catalán es el sistema completo de fonemas articulados en la zona alveolo-prepalatal, en su doble versión fricativa/africada y sorda/sonora, según se puede claramente apreciar en el cuadro de la columna anterior.De estos fonemas se ofrece la correspondiente ejemplificación: s=catalán, massa (castellano, demasiado); z= catalán, nosa (castellano, estorbo); s=catalán, setcents (castellano, setecientos); z=catalán, dotzena (castellano, docena); !=catalán, aixeta (castellano, grifo); z=catalán, rajola (castellano, baldosa); s=catalán, butxaca (castellano, bolsillo); z=catalán, metge (castellano, médico).En los mismos ejemplos precedentes (elegidos entre voces de uso frecuente) puede observarse la paridad léXIca con el castellano en algunos casos (setcents=setecientos; dotzena=docena) y la disparidad en otros (nosa~?-estorbo; aixetaq,’-grifo). En el campo léXIco es donde se hace más patente la divergencia entre la lengua escrita y la popular, ésta salpicada de castellanismos.Acaso no convenga cerrar esta presentación de la lengua catalana sin citar una curiosa peculiaridad de su morfología verbal. Se trata de la dualidad formal del pretérit perfet (correspondiente al pretérito indefinido del castellano): un conjunto de formas reservado al uso literario y otro propio de la lengua común, así de la hablada como de la escrita. El primero, llamado perfet sintétic o simplemente perfet, está constituido por las formas (tomando como ejemplo el verbo cantar): canóí, cantares, cantó, cantárem, cantdreu, cantaren; el segundo, llamado perfet perifrástic, por unas partículas auxiliares más infinitivo: vaig cantar, vas cantar, va cantar, vam cantar, vau cantar, van cantar. Estas últimas formas son las preferidas en la actualidad, incluso en las gramáticas.F. MAMÁ GÓMEZ.
BIBL.: A. ALONso, La subagrupación románica del catalán, en Estudios lingüísticos, I, Madrid 1953; A. BADIA, Llengua i cultura als Paisos Catalans, Barcelona 1964; 1. COROMINES, El que s’ha de saber de la llengua catalana, Palma de Mallorca 1954; 1. BALARI, orígenes históricos de Cataluña, Barcelona 1899; P. FABRA, Gramática catalana, Barcelona 1956; A. BADIA, Gramática catalana, Madrid 1962; íD, Gramática histórica catalana, Barcelona 1951; F. DE B. MOLL, Gramática histórica catalana, Madrid 1952; M. SANCxís GUARNER, Gramática valenciana, Valencia 1950; A. ALCOVER y F. DE B. MOLL, Diccionari catalavalenciá-balear, 10 vol., Palma de Mallorca 1930-62.
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