Cataluña. Geografia. HIST.
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Historia
Región española que comprende las provincias de Cerona, Barcelona, Tarragona y Lérida. Tiene 31.930 Km² y 5.956.414 hab. (1981), que equivalen, respectivamente, al 6,3 y al 15,8% de los totales españoles. Para completar la visión de la importancia que C. tiene, digamos que ella contribuye a la renta nacional con casi el 20%, que le corresponde una de las rentas per capita más elevadas de España, que se encuentra a la cabeza de las regiones españolas por sus ingresos totales. Pero C. (un finisterre ibérico entre los golfos de Valencia y León, como dice P. Deffontaines) es muy variada geográficamente; la Náturaleza, de un lado, y el hombre, de otro, han creado, a lo largo de los tiempos, probablemente el más variado, rico y bello mosaico de paisajes de toda la península Ibérica.1. El medio físico. a) Relieve. Se pueden distinguir las siguientes grandes unidades de relieve: Pirineos, Serranía Transversal, Depresión Central y el Sistema Mediterráneo. Los Pirineos (v.), a su vez, abarcan desde el punto de vista estructural dos unidades, el Pirineo aXIl o Pirineo propiamente dicho y el Prepirineo. El Pirineo aXIl o paleozoico, extendido aprox. de E a O, alcanza sus mayores alturas hacia Aragón: Maladeta (Aneto, 3.404 metros), Comoloformo (3.030), Encantats (2.747), Pica d’Estats (3.115); y las menores hacia el cabo de Creus: Albera, 1.256 m.; Rosas, 670 m. Surgido con el movimiento orogénico herciniano, arrasado posteriormente y convertido en un macizo o zócalo rígido, el plegamiento alpino lo fracturaría y abombaría; está constituido por pizarras, calizas, conglomerados y areniscas, cuarcitas y granito diversamente modelados por la erosión. Es el Pirineo más intensamente afectado por las glaciaciones cuaternarias y el que conserva hoy los heleros más importantes. El Prepirineo catalán tiene hasta el Segre las mismas unidades que el aragonés: Sierras Interiores (Sant Gervás, 1.836 m.; Boumort, 2.070; Cadí, 2.647; Pedraforca, 2.497); Depresión Media (cuenca de Tremp) y Sierras Exteriores (Montsech, 1.678 m.); pasado el Segre desaparecen las sierras Exteriores, pasado el Llobregat las Interiores se reducen mucho, para extinguirse prácticamente, una vez atravesado el Ter, de modo que en la Garrotxa entran en contacto el terciario de la Depresión Central con el paleozoico del Pirineo aXIl. Solé Sabarís distingue además, como transición entre este último y el Prepirineo, otra unidad estructural en la región de los Nogueras. Las formas de relieve cárstico (lenar, torcas, simas, etc.) y las foces o congosts son típicos de las sierras calcáreas interiores y exteriores, mientras que la topografía suave, los glacis, el acarcavamiento lo son de las arcillas y margas que rellenan la cuenca de Tremp. Entre los Pirineos y el Sistema Mediterráneo se extiende la Serranía Transversal catalana, constituida únicamente por terrenos eocénicos que el plegamiento alpino desniveló desigualmente por fallas, unas de dirección N-S y otras O-E; hay bloques u horst tectónicos (la Garrotxa) y fosas o depresiones como la de Olot, en la que existen, bastante bien conservados, 40 conos volcánicos.La Depresión Central es un apéndice de la cuenca sedimentaria del Ebro. Está formada por sedimentos marinos eocénicos margocalcáreos y salinos y por sedimentos lacustres de fines del eoceno y del oligoceno (conglomerados, areniscas y arcillas rojizas), plegados en el borde subpirenaico (pliegues de tipo diapírico), inclinados en el esté, y horizontales en el centro; la erosión ha modelado sobre ellos diversos tipos de relieve: cuencas de erosión diferencial en el contacto con los Sistemas Mediterráneos (cuencas de Barberá y de Odena, Plana de Vich), crestas y brays en los pliegues subpirenaicos, plataformas y graderías estructurales en el altiplano central, llanuras aluviales y de piedemonte en la zona de Urgel y del Segriá.El Sistema Mediterráneo catalán (o Cordilleras Catalanas), orientado, como la costa, de NE a SO, comprende: Sierras Prelitorales o del Interior (Montseny, 1.712 metros; Montserrat, 1.224; Guillerías, 1.143; montañas de Prades, 1.201; Puertos de Tortosa o de Beceite, 1.447), las Sierras Litorales o de la Marina (Tibidabo, 512 m.; Montnegre, 759; Gavarres, 531) y, entre ambas, la Depresión Prelitoral, alargada entre Gerona y el Campo de Tarragona a través de la Selva, el Vallés y el Panadés. Desde el punto de vista geológico-estructural, el Sistema Mediterráneo queda dividido aproXImadamente por el Llobregat en un sector norte, paleozoico (granitos, pizarras), y un sector sur, mesozoico (calizas, sobre todo), ambos unidos por el plegamiento alpino a consecuencia del cual, y por hundimiento, se formó la Depresión Prelitoral, rellenada luego por sedimentos miocénicos marinos, lacustres y continentales.b) Costas. Los 552 Km. que mide el litoral catalán, desde Portbou al río Cenia, están poco articulados, si se exceptúa la Costa Brava. Se trata de un litoral estrechamente relacionado con la estructura geológica: así, el cabo de Creus se corresponde con el Pirineo aXIl, el golfo de Rosas con la depresión del Ampurdán, el trazado NE-SO de buena parte de la costa con la dirección de las Sierras Litorales, etc. Tres tipos de litoral pueden distinguirse: Costa Brava, que abarca de N a S la península del cabo de Creus, ricamente articulada, el sector correspondiente al macizo de Montgrí, la Costa Brava por antonomasia (Bagur-Blanes) el sector del macizo de Garraf y el correspondiente al cabo de Salou y Hospitalet; costa baja, en los siguientes sectores, de N a S: golfo de Rosas, Maresma y Campo de Tarragona; deltas, en las desembocaduras de los ríos Tordera, Besós, Llobregat y, sobre todo, Ebro, este último uno de los más importantes del Mediterráneo (320 Km²); los dos brazos del río delimitan la isla de Buda.c) Clima. El relieve (altitud y orientación), la latitud y la mayor o menor cercanía al mar, hacen que C. tenga una serie de variedades climáticas muy grandes, aunque todas ellas pertenezcan al gran dominio del mundo mediterráneo, como no podía ser menos habida cuenta de la situación del territorio respecto de la circulación general atmosférica en las latitudes templado-subtropicaleS. V. Masachs distingue los siguientes tipos de clima: Alpino y subalpino. Corresponde al alto Pirineo, el primero, más frío y nivoso, por encima de 2.300 m. y el segundo entre esta altura y 1.500 m., y tiene las siguientes principales características: pluviosidad elevada a lo largo de todo el año, con un máXImo primaveral, que se acentúa en mayo, sin verano seco y con abundancia de nieve; inviernos muy crudos, veranos frescos, oscilación térmica anual intermedia entre la del litoral y la correspondiente a la Depresión Central y gran valor de la exposición (solanas y umbrías).Clima de tipo atlántico. Se da en el Valle de Arán, en la vertiente nordpirenaica bien expuesta a los vientos húmedos del Atlántico, y se caracteriza por tener escasa amplitud térmica anual y por recibir muy abundantes y regulares precipitaciones a lo largo del año, sin que tampoco eXIstan meses secos.Clima mediterráneo de montaña alta o submediterráneo. Es una degradación del clima alpino y subalpino hacia el S y E; siguiendo estas direcciones desde las altas montañas pirenaicas, la pluviosidad disminuye, lo mismo que las nevadas; los inviernos son más suaves, los veranos más calurosos y sobre todo con algún mes seco y la oscilación térmica anual mayor.Clima mediterráneo de montaña media y baja. El primero se da en gran parte del Prepirineo, en los altiplanos de la. Depresión Central (Segarra) y en algunos altos relieves del Sistema Mediterráneo (sierra de Prades, Puertos de Tortosa) y el segundo en gran parte de las Sierras Prelitorales (salvo el Montseny). Las lluvias son inferiores a las de los tipos climáticos precedentes (lógicamente, menores en la montaña baja que en la media), el régimen pluviométrico es más irregular, la nieve más escasa y el verano seco, a medida que nos acercamos al Ebro.Clima mediterráneo-litoral. Corresponde a las llanuras costeras, a las Sierras Litorales y a la Depresión Prelitoral. Las precipitaciones (entre 400 y 700 mm.) son inferiores asimismo a las que reciben las regiones que tienen los climas precedentes; julio, agosto y enero suelen ser secos; la máXIma pluviosidad se alcanza en otoño (octubre o septiembre), la nieve es rara, los inviernos tibios, los veranos no muy calurosos, la oscilación térmica anual la más baja de C. Los siguientes datos relativos a Barcelona y Tarragona sintetizan estos caracteres: temperatura media en enero, 9,4 y 9,5°, respectivamente; de agosto, 24,2 y 23,6°; precipitación media anual, 578 y 522 mm.Clima mediterráneo-continental. Se da sobre todo en la Depresión Central y se caracteriza por una fuerte oscilación térmica (Lérida, enero 4,2°, agosto 24°), precipitaciones muy escasas e irregulares, con máXImas en mayo, y por tener cinco o seis meses secos; a la aridez del clima contribuye la frecuencia e intensidad con que sopla el cierzo.d) Hidrografía. Prescindiendo del Ebro (v.), el río más caudaloso de C., los restantes organismos fluviales pueden agruparse en pirenaicos, prepirenaicos y mediterráneos. Entre los pirenaicos, que nacen a más de 2.500 m., se encuentran el Ter, con su afluente el Freser, y el Segre, con el Valira y los dos Nogueras, Pallaresa y Ribagorzana. Se caracterizan en su curso alto por tener fuertes pendientes y, por tanto, crecidas grandes, rápidas y tumultuosas de fines de primavera y comienzos de verano, fruto de la fusión de las nieves; por su elevada caudalosidad relativa, por su pequeña irregularidad y por ofrecer la curva de variaciones mensuales de caudal un elevado pico de altas aguas en mayo (a veces en junio) y un ligero pico otoñal de origen pluvial (régimen nival de transición); aguas abajo el régimen se transforma en nivopluvial: máXImo en mayo, con caudal de junio superior al de abril y pico otoñal que se acerca al módulo. Parecido es el régimen del Llobregat y el Cardoner, ríos prepirenaicos por su nacimiento; mientras que el del Fluviá, nacido asimismo en el Prepirineo, pero con una cabecera montañosa menos alta, y, por tanto, con menor innivación, se asemeja más al de los ríos mediterráneos, en cuyo mar desemboca después de drenar una parte del Ampurdán. Los pequeños ríos mediterráneos catalanes nacen en el Pirineo oriental (Muga) o en el Sistema Mediterráneo (Tordera, Besós, Noya, afluente del Llobregat, ’Foix, Gayá, Francolí, etc.) y tienen un régimen pluvial caracterizado por la escasez de los caudales, las violentas crecidas otoñales, el profundo estiaje estival, la irregularidad enorme y la curva de variaciones mensuales de caudal con tres picos de altas aguas, el mayor correspondiente al otoño y los otros dos de comienzos y fines de primavera.C. tiene lagos de origen glaciar en el alto Pirineo, especialmente en las cabeceras de los Nogueras; marismas litorales o albuferas, sobre todo en los deltas del Ebro y Llobregat y en el Ampurdán (Pals); lagunas endorreicas, muy pocas, en Urgel y la Selva; y lagos tectónicos, entre los cuales se halla el mayor de C., el de Bañolas, en parte también de origen cárstico; mide 2.080 m. de N a S, 235 m. en la parte más estrecha, 750 m. en la más ancha, y 42-62 m. de profundidad.e) Vegetación. C. presenta todos los tipos básicos de paisaje vegetal que se encuentran desde el Mediterráneo a Escandinavia. La mayor extensión corresponde al dominio bioclimático mediterráneo que, sin la intervención del hombre, estaría cubierto por bosques o maquias de árboles y arbustos de hoja persistente (Quercetea ilicis); aún quedan reliquias importantes de encinares y carrascales de variados tipos, alcornocales y pinares (pino de Alepo) en las montañas del Sistema Mediterráneo, pero en general han sufrido una profunda degradación, de modo que hoy abundan más, en la C. mediterránea, los matorrales de tipo garriga y, en la C. continental, las estepas. El dominio vegetal eurosiberiano se localiza en las montañas medias, constituyendo el llamado piso montano (Pirineo y partes más elevadas del Sistema Mediterráneo, como las Guillerías, el Montseny, los Puertos de Tortosa); dos provincias de dicho dominio están representadas en C.: la atlántica-europea (hayas, robles, carballos, landas, prados de siega) en el Valle de Arán y en la región de Olot y la submediterránea (roble pubescente y albar) en la vertiente sur del Pirineo y en el Prepirineo; en ambas, y sobre todo en la segunda, los bosques han sido muy talados y en su lugar aparecen landas, matorrales y pastizales. Por último, el dominio bóreo-alpino, y más concretamente el alpino, se refugia generalmente a más de 1.600 m. de altitud en el Pirineo y, a menor altura, en el Montseny; consta de un piso subalpino, que en su estado natural estaría cubierto por inmensos bosques de coníferas (pino negro y abeto), pero que también ha sido muy talado por el hombre, y de otro alpino (de 2.300 a 3.000 m. aprox.), con los prados naturales como elemento fundamental del paisaje.2. Población. a) Evolución y movimientos. C. es una de las regiones españolas que ha conocido un mayor incremento demográfico, sobre todo desde mediados del s. XII: en 1860 tenía 1.673.842 hab. (52 hab/Km²), en 1910 superaba los dos millones (2.084.868, 66 hab/Km²), en 1950 los tres millones (3.240.313, 101 hab/Km²), en 1960 se acercaba a los cuatro millones (3.925.779, 123 hab/Km²), en 1970 pasaba de los cinco millones (5.122.567; 160 hab/Km²) y en 1981 rozaba los seis millones (5.958.208, 187 hab/Km²). En poco más de un siglo (1860-1980), C. casi cuatriplicó su población; por contra, en las últimas décadas del s. XX, inició una etapa de estancamiento demográfico (en 1991 el número de hab. es similar al de 1981).El porcentaje que supone la población de C. respecto a la total de España es alto y hasta 1981 no cesó de aumentar: 10,5010 en 1900, 12,8% en 1960, 15,8010 en 1981. A partir de este último año el porcentaje ha bajado: 15,4010 en 1986, 15,1 en 1991. En cualquier caso, y aun prescindiendo de la población correspondiente a la ciudad de Barcelona, el incremento en C. ha sido grande, equivalente al 199010 para el período 1900-86.Tal crecimiento presupone, como es lógico, una fuerte inmigración, ya que supera con creces al crecimiento natural o vegetativo. La tasa bruta de natalidad ha descendido a menos de la tercera parte desde mediados del s. XII (37 %o para la década 1861-71; 27,84 %o en 1900; 10,3 %o en 1984) y la tasa de mortalidad a menos de la cuarta parte (31,58 %o en 1864 y 7,34010 en 1984). Hasta los años setenta la inmigración fue muy grande: se calcula que en el período 1900-60 se trasladaron a C. más de 1.300.000 personas. En el cuadro ofrecemos, según G. Barbancho, los saldos migratorios de las cuatro provincias catalanas.Tras la crisis económica desencadenada por la del petróleo, las migraciones interiores amenguan y cambian el signo, de suerte que en 1985 los emigrantes superan a los inmigrantes, para el total de C., en 9.228 personas, figurando las provincias de Gerona y Tarragona con saldos migratorios favorables a la inmigración y las de Lérida y, sobre todo, Barcelona a la emigración.Los inmigrantes se asentaron principalmente en los núcleos industriales; Barcelona y su comarca metropolitana (el Barcelonés) ocupan el lugar principal; en la primera mitad del s. XX se estima que sólo la ciudad de Barcelona acogió a unos 800.000. Como en todas las regiones, también en C. se ha dado un intenso trasiego de la población desde las áreas rurales montañosas y de secano hacia los núcleos industriales y urbanos. C. recibe, además, contingentes muy considerables de gente procedente de las regiones cercanas como Aragón, Levante murciano y, en la segunda mitad del s. XX sobre todo, de Andalucía.b) Distribución y tipos de poblamiento. El grado de urbanización de C. o, mejor aún, el porcentaje de su población urbana respecto de la total, no ha dejado de aumentar, primero de forma rápida y luego lentamente; así, mientras en 1900 vivían en municipios de más de 50.000 hab. (en esa fecha sólo el de Barcelona) el 27% de los catalanes, en 1930 lo hacía el 36, en 1950 el 48, en 1965 el 54, y p. ej. en 1986 el 54,5. Con las salvedades que deben hacerse en toda clasificación de este tipo, puede asegurarse que el 75-80010 de la población de C. es urbana y sólo el 20-25 rural, porcentajes que la aproximan mucho a las naciones de Europa occidental. Sólo la ciudad de Barcelona tiene una población equivalente al 28,350 de la total de C., y la aglomeración urbana el 42010; de ahí que se hable con justicia de la macrocefalia catalana. Además del Barcelonés y del Bajo Llobregat, son comarcas de elevada densidad de población, la Maresma, el Vallés, el Campo de Tarragona, el Ampurdán, etc., es decir, la costa; por el contrario, están débilmente pobladas y son áreas de repulsión demográfica, los áridos secanos de la Depresión Central y los valles pirenaicos más agrestes y aislados, como la Cerdaña, el Alto Urgel, el Valle de Arán, el Alto Pallars, etc.C. es la región española (fuera de la España húmeda cántabro-atlántica) con más abundante población dispersa. J. Iglésies estima que el 73,27010 de la población de C. vive en localidades compactas, el 20,60 en mixtas y el 6,12 en diseminadas. La comarca con mayor porcentaje (50010) de población dispersa es el Solsonés, seguida de la Selva y la Garrotxa (40), el Gironés y la Cerdaña (30), Osona (25), Maresma (15), etc. En líneas generales sigue siendo cierta la afirmación de Pau Vila: el Llobregat separa dos C. distintas por su tipo de poblamiento, tendente a la dispersión al norte (C. húmeda) y a la concentración al sur (C. seca); los mayores núcleos de población rural compacta se encuentran en la Depresión Central y los más pequeños en el Prepirineo y Pirineo central. 3. División comarca]. Seguiremos la división de L. Solé, pero incluyendo dentro de la C. mediterránea el Ampurdán.Pirineo. Abarca los Valles de Arán (Viella, 1.915 hab. en 1986), recorrido por el Alto Garona, Ribagorza (Vilaller, 565 hab., El Pont de Suert, 2.376 hab.), Pallars (Sort, 1.637 hab. en el Alto Pallars; Tremp, 6.481 hab., La Pobla de Segur, 3.281 hab., en el Bajo Pallars), Urgellet (Seo de Urgel, 10.686 hab.) y Cerdaña (Puigcerdá, 6.029 hab.), estos dos últimos recorridos por el Segre. Se trata de comarcas cuya economía se centra todavía principalmente en la explotación de la ganadería y de los bosques, alcanzando la agricultura cierta importancia sólo en las cuencas prepirenaicas como la de Tremp; el turismo está en los comienzos y la industria se reduce a la de productos lácteos y a la hidroelectricidad (embalses de Escales, Pobla de Segur, Terradets, Camarasa, etc.). El Berguedá (Berga, 14.586 hab.), regado por el alto Llobregat, está ya más industrializado (lignito en Fígols de las Minas, cemento en La Pobla de Lillet, fábricas textiles), por lo que puede servir de empalme con la siguiente región.La Montaña Oriental húmeda. En ella se incluye el Ripollés (río Ter), con importantes industrias textiles y metalúrgicas, cuyo centro histórico y económico es Ripoll (11.326 hab.); la Garrotxa (río Fluviá) que, además de las industrias textiles, tiene en Olot (25.357 hab.) el más notable centro español de imaginería religiosa; la Plana de Vich (Ter y Besós), de rica vida rural (patata, maíz, forraje, ganado), a la que se añade la poderosa actividad industrial de sus principales núcleos, Torelló (10.951 hab., industria textil) y sobre todo Vich (30.057 hab., tejidos, embutidos, etc.); y por último el Gironés (Gerona, 67.578 hab.) y la Selva (Santa Coloma de Farnés, 7.566 hab.), ambas pertenecientes a la depresión prelitoral y que sirven de transición, por su vegetación y cultivos, a la C. mediterránea.Cataluña mediterránea. Es la C. más rica, la más poblada e industrializada. Continuando hacia el SO desde la Selva a lo largo de la Depresión Prelitoral, se alcanza primero el Vallés, después el Panadés y más tarde el Campo de Tarragona. La sequedad va acentuándose en esta dirección, lo que se manifiesta en los cultivos principales, que son herbáceos (cereales) hacia el NE y semipermanentes (vid, olivo, almendro, avellano) hacia el SO. En las tres comarcas la industria aventaja al resto de las actividades económicas: textil lanera en el Vallés (Granollers, 48.263 hab.; Sabadell, 185.960; y Tarrasa 127.800), champaña, licores y aperitivos en el Panadés (Villafranca, 26.412 hab.; San Sadurní de Noya, 8.785) y textil algodonera en el Campo de Tarragona (Valls, 19.612 hab.; Reus, 83.251 y Tarragona, 109.577). Esta última comarca se asoma al Mediterráneo y está invadida por el turismo, por lo que también podría incluirse entre las comarcas litorales. La más septentrional de todas es el Ampurdán, con rica agricultura de regadío (hortalizas, frutales, forrajes, arroz) y secano (cereales, vid, olivo), elevada densidad de población e importantes industrias (corchotaponera, textil, papel, etc.), cuyos centros vitales son La Bisbal (7.577 hab.), Bañolas (8.945), Palafrugell (16.019) y Figueras (32.122).La pesca es tradicional en el golfo de Rosas y en la Costa Brava, zonas profundamente transformadas por el turismo; destacan Rosas (9.329 hab.), Lloret de Mar (14.788), Tosa de Mar (3.361), Palamós (12.082), San Feliu de Guixols (15.428), Bagur (2.513). Al Sur de la Costa Brava, más o menos a partir de Blanes (22.372 hab.), se halla la Maresma con sus ricos e intensivos cultivos de claveles y hortalizas, sus industrias de géneros de punto, su elevada densidad de población y su creciente actividad turística; Mataró (99.642 hab.) es el principal centro mercantil y manufacturero. Sigue a continuación el Barcelonés o comarca metropolitana de Barcelona, la mayor concentración urbana e industrial de C.; la costa de Garraf, industrial (Villanueva y Geltrú, 44.705 hab.) y turística (Sitges, 11.849, con un importantes festival de cine), y la comarca de Tortosa con el Delta del Ebro, agrícola (olivo, hortalizas, arroz) con centro en Tortosa (29.190 hab.) y Amposta (15.131 hab.).La Depresión Central. Es la región agrícola por excelencia de C. El clima, el relieve y la mayor o menor cercanía a Barcelona permiten distinguir tres sectores. En el oriental se incluyen las cuencas y planas excavadas al pie de las Sierras Prelitorales: la Conca de Barberá (cabecera del Francolí), con centro en Montblanch (5.640 habitantes), la de Ódena o de Noya (alto Anoya), con centro en Igualada (30.382 hab.) y el Pla de Bagés (Llobregat-C ardo ner), con centro en Manresa (65.274 hab.) son comarcas de rica agricultura mediterránea a las que ha llegado la onda de industrialización barcelonesa (textiles, sobre todo); en el Pla de Bagés puede incluirse la cuenca potásica de Cardona y Suria. En el sector central se hallan las altas, frías, pobres y poco pobladas comarcas rurales del Solsonés (Solsona, 6.114 hab.) y la Segarra (Cervera, 6.437 hab., y Guissona, 2.666) y en el sudoeste las Garrigues (Borjas Blancas, 5.142 hab.), importante comarca olivarera. El relieve desciende suavemente por el oeste, hacia el Segre y sus grandes afluentes; aquí se hallan las comarcas de Urgel (Tárrega, 11.047 hab.), La Noguera (Balaguer, 12.963 hab.) y Segriá (Lérida, 111.507 hab.), que si vivieron tradicionalmente de la trilogía de cultivos mediterráneos de secano (trigo, vid y olivo) desde mediados del siglo XX tienen riquísimos regadíos (remolacha, alfalfa, hortalizas y sobre todo frutales), fertilizados por los canales de Urgel, Serós, Aragón y Cataluña.A. FLORISTAN SAMANES.
BIBL.: P. DEFFONTAINLS, M. DURIJAT, La España del Este, Barcelona 1958; P. DFFFONTAINLs, La Catalogne vue par un géographe, Barcelona 1960; J. lO1 ÉSIFS, El movimiento demográfico en Cataluña durante los últimos cien años, "Memorias de la R. A. de Ciencias y Artes de Barcelona" XXXIII (1961), 319-435; P. VILAR, La Catalogne dans 1’Espagne moderne, 3 vol., Paris 1962; Y. BARBAZZA, Le paysage humain de la Costa Brava, Paris 1966; L. So1.F, (dir.), Geografía de Calalunya, 3 vol., Barcelona 1958-74; L. M. ALBFNTOSA, Los climas de Cataluña, Barcelona 1975; LL. RBCOI ONS, La població de Catalunya, 1900-1970, Barcelona 1976; R. FoLcH, 1. GuLL[N, La vegetació dels Paisos catalans, Barcelona 1981.
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