Catalanismos (lingüística) HIST.
Categoria:
Historia
Damos el nombre de c. a los elementos de la lengua catalana (en todas sus variedades antiguas y modernas, literarias y dialectales) que han pasado a formar parte de otras lenguas. En realidad, los c. se reducen a préstamos léXIcos y afectan en especial al castellano, occitano, Bardo e italiano meridional. Para los c. del sardo son fundamentales las investigaciones de M. L. Wagner y para los del castellano las de J. Corominas.Aquí nos vamos a limitar a los c. del castellano. La favorable situación geográfica de las tierras de lengua catalana y la expansión política de la Casa de Aragón motivó que el catalán actuase de elemento transmisor hacia Castilla del caudal léXIco italiano a partir del Renacimiento. No se deben investigar los ítalianismos del castellano sin tener en cuenta el camino que han enfilado muchos de ellos a través del catalán, p. ej.: artesano, balance, escandallo, esquife, forajido, lustre, motejar y muchísimas otras voces.Es imprescindible, al tratar de préstamos documentados ya en la Edad Media, tener muy presentes los hechos lingüísticos transpirenaicos: a menudo resulta difícil distinguir entre préstamos occitanos y catalanes, debido a la gran semejanza en la estructura formal y léXIca de las dos lenguas. ¿A cuál habrá que adscribir el castellano palenque? El castellano antiguo cuxote, precedente de quijote, ¿es catalanismo, occitanismo o incluso galicismo? Serán criterios extralingüísticos los que en algún caso puedan ayudarnos a resolver el problema. Mucha cautela se requiere también al considerar lo que en castellano es c. de lo que es simplemente dialectalismo navarro-aragonés.Pese a las dificultades apuntadas, los criterios de reconocimiento de los c. son de orden lingüístico ante todo, y en primer lugar cuenta la especial evolución fonética. Así, el tratamiento del latín facienda, ’faena’, sólo puede tener lugar en catalán. El catalán oral (de auratus, ’aquejado de un mal aire’) ha de ser la base del castellano orate, mientras que el occitano aurat, con su diptongo inicial, se ha de excluir. También puede ser determinante el criterio semántico: clavel ha de venir del catalán clavell, porque, si bien la significación de ’clavo de especie’ es común al catalán y al occitano, la de ’flor del género dianthus’ sólo se da en catalán. El conocimiento de la repartición geográfica de una voz servirá también de criterio: si el catalán flaó (s. XIII), voz de origen germánico, ha arraigado en calabrés y en sardo y, por motivos de distribución del léXIco de origen germánico, sabemos que flaón (1560) no puede ser voz autóctona en Castilla, tendremos que convenir en que es un c. Aquí el criterio de geografía lingüística va aliado al cronológico. Cuando la etimología es desconocida, este criterio cronológico ayuda a veces a averiguar el punto de partida. Así, p. ej., el castellano rosicler, palabra de origen controvertido, se documenta a partir de 1513 bajo la variante formal rochicler; el catalán rosicler aparece exactamente un siglo antes y su variante rochicler la hallamos en Valencia en 1493. La procedencia queda, pues, clara.C. se dan, por lo menos a partir del s. XIV, en todas las esferas del léXIco castellano. Son c. algunas de las designaciones más concretas de la lengua, como faena, a granel, perol, papel, pólvora, retal, turrón; y, por otro lado, lo son algunas de las más exquisitas o poéticas, como añoranza, rosicler, rozagante, etc. Además, pese a la decadencia del catalán a partir del s. XVI, la penetración de elementos catalanes a través de las hablas fronterizas aragonesas o murcianas no ha cesado. Muchas de esas voces siguen siendo dialectales (bacora ’breva’, bajocas ’judías verdes’, rallo ’esparavel’, doncel ’ajenjo’), pero muchas otras han pasado a la lengua castellana común y han hallado cabida en el diccionario académico: encanarse, esqueje, jinjol, rampa, etc.GERMÁN COLÓN.
BIBL.: Para documentación acerca de los ejemplos aducidos, v. G. COLÓN, Enciclopedia lingüística hispánica, lI, Madrid 1966, 153-192; 193-238 y Acerca de los préstamos occitanos y catalanes del español, en Actas del XI Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románicas, Madrid (en prensa); J. COROMINAs, Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana, Madrid 1954-57 (V. índice de C., t. IV, 1101-1102, M. L. WAGNER, La lingua sarda, Berna s. a., cap. IX, 183-244;ID, Dizionario etimologico sardo, Heidelberg 1960-64 (V. índice, t. 111, 383-404).
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