Cartografía. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
La c., por lo que se refiere a su desarrollo, puede estudiarse según dos métodos: analítico y sintético. El primero se fundamenta en las cuatro circunstancias que singularizan los mapas actuales: disposición de los puntos cardinales y sus correspondientes sectores, escala o relación de distancias, forma y carácter de la red de fondo y contenido. Conocer su existencia o inexistencia, debidamente detallada, es hacer historia analítica de los mapas. Según el método sintético, la historia de la c. es la información sobre las unidades o series cartográficas más importantes en el correr de los tiempos. A este sistema, que es el corriente, nos ajustaremos en el estudio esquemático de la historia de los mapas.1. En la Antigüedad. El principal legado lo constituyen los llamados mapas de Ptolomeo (v.) (90-168), astrónomo, matemático y geógrafo, que vivió en Alejandría. Los mapas que acompañan a su Guía geográfica u Ocho libros ele Geo;rafía, se complementan con las normas y series de determinaciones astronómicas que contiene, sean o no debidos a Ptolomeo o a los que le ayudaron. De la Guía ptolomeica se han conservado 25 manuscritos bizantinos, de fines del s. XII a principios del XIII, con y sin acompañamiento de mapas. De los ilustrados cartográficamente hay dos grupos: uno contiene 26 mapas; otro, 64. En ambos, a las colecciones de mapas precede un mapamundi, en una hoja o en cuatro. En algunos códices, al mapamundi de una hoja acompaña una leyenda o nota, donde consta un tal Agathodetnon como elaborador del mismo, a base del contenido de la Guía.Lo que Agathodemon hizo también lo pudieron hacer otros. Según Bagrow, el autor del segundo grupo, o de los 26 mapas, es el monje Máximo Planudo (1260-1310); el del primero, el historiador Nicéforo Gregoras (1295-1359). Sin perjuicio de esto, no es caprichoso titular como mapas de Ptolomeo, sea cualquiera su autor, los derivados del contenido o datos de la Guía. El mapamundi es el más importante; se trata de una representación del mundo conocido, norteada, y con red de paralelos y meridianos, dispuesta como resultaría de proyectar los círculos de la esfera sobre dos conos de base común coincidente con el Ecuador. El mapamundi de Ptolomeo es moderno por lo que se refiere a la red de líneas básicas, ya que responde matemáticamente a la llamada proyección cónica que aún se utiliza. Los otros mapas, que podríamos llamar regionales, son como parcelas o áreas del mapamundi; todos de cuadrícula rectangular, sin señalar la convergencia de los meridianos hacia los Polos, licencia permitida, dice Ptolomeo, dada la pequeñez de la extensión que representan.2. En la Edad Media. La Guía y sus anejas representaciones cartográficas no tuvieron gran éxito, porque la fama de Ptolomeo entre sus contemporáneos se basaba sobre todo en su Sinla-t-is u obra astronómica. La Guía tuvo más vigencia en el mundo musulmán (ya en tiempo del califa al-Ma’mun, s. ix, se tradujo al árabe), que en el Occidente cristiano. En la Alta Edad Media los europeos desconocen la mapificación ptolomeica; utilizan otra más ingenua y de acuerdo con las descripciones bíblicas; imperan los discarios o mapas-discos, que en el fondo responden a la creencia discoidal sobre la Tierra.En la c. cristiano-medieval representa un hito importante el gráfico esquema isidoriano del mundo, sea o no de estirpe romana, que se contiene en algunos códices de las Elirrtologías de S. Isidoro de Sevilla (S. VI y vli). Representa el mundo habitado como un círculo o disco rodeado del océano, ocupando Asia la mitad superior del mismo y distribuyéndose la inferior entre Europa y África. Una línea o faja continua de agua formada por el Nilo, Helesponto (estrecho de los Dardanelos), Ponto Euxino (mar Negro), Palus Maeotis (mar de Azov) y Tanais (Don), separa Asia de las otras partes o continentes habitados de la Tierra; otra línea o faja acuosa, perpendicular a la anterior y correspondiente al Mediterráneo, se interpone entre Europa y África. El isidoriano es un mapamundi orientado, porque su punto y sector E se coloca en el extremo superior del mismo; y en este lugar de honor del mapa se sitúa, a veces, el Paraíso terrenal (al Oriente, según se interpretaba comúnmente). La colocación de los puntos cardinales en S. Isidoro y su esquema del mundo habitado se perpetúan en la c. medieval, y aún sobreviven en la imaginería religiosa: baste recordar una escultura del Padre Eterno, de Berruguete, y el cuadro con igual representación del Greco.Del esquema isidoriano se derivan de modo inmediato los llamados mapas de los Beatos. Son mundis que acompañan a algunos códices de la obra de S. Beato de Liébana (v.) sobre Contentemos al Apocalipsis ele San Juan, del S. VIII. El tema propio de la obra se interrumpe con el Prologas ele Eccle.sict el .Svact,~rnga, que es casi copia de los libros VII y VIII dulas Etimologías isidorianas. Al ocuparse el Prologas de las misiones apostólicas, o (le la atribución de los países a los apóstoles para su evangelización, se ilustra el texto con un mapamundi. Esta ilustración cartografica existe sólo en 14 de los manuscritos del Beato conocidos; sus diferencias son debidas a la mayor o menor pericia de los dibujantes y a su riqueza de contenido. Corresponden a los s. X-xll. Para Neuss su prototipo u original es el mapa de S. Severo, de París. Todos son mapas orientados, es decir, el E ocupa la parte superior del mapa; en todos se representa el Paraíso terrenal, y un hipotético continente o cuarta parte del mundo que se sitúa hacia el S (lado derecho del mapa) con una leyenda que coincide, a veces literalmente, con la isidoriana que afecta a esta parte de tierra austral más allá del océano.En líneas generales armonizan con dichos mapas los dos más famosos de la Alta Edad Media, los de Ebstorf (monasterio) y Hereford (población). El primero se conserva en Hannover. Sus 30 hojas unidas y casadas forman un círculo de más de 3,5 m. de diámetro. Formó el fondo o retablo de un altar. En el punto E aparece la cabeza del Divino Crucificado; en el O, los pies; y en los N y S, las manos izquierda y derecha respectivamente. El mapa de Hereford, lugar en cuya catedral se conserva, es también circular y con diámetro algo menor. Su autor, Ricardo de Haldingham, en una inscripción escrita en lengua normando-francesa, pide a los poseedores, observadores y lectores de su obra que recen por él a Jesús para que alcance el cielo. Se perciben en la carta el golfo Pérsico y el mar Rojo, sobre éste un puente que señala el Transitus.filiorunr Israel per orare rcrhrtnn, y la torre de Babel junto al río Éufrates.Aunque anacrónico hay que incluir en la serie de los discarios medievales el planisferio circular de fra Mauro, monje camaldulense, natural de Murano, cerca de Venecia, que mereció el título de Geographus Incorrtparabilis. Al hacer su obra cumple un encargo del rey Alfonso V de Portugal, que completa y finaliza con la ayuda de Andrea Bianco en 1459. Tiene un diámetro de cerca de 2 m. y está sureado, o sea que el punto S se encuentra en el superior del mapa; esta circunstancia, lo mismo que parte de su rico contenido y abundantes leyendas, refleja influencia árabe, pues los árabes consideraban el punto S como el más noble del mapa, ya que hacia ese rumbo se encontraba La Meca en los mapas procedentes de Bagdad.De la Baja Edad Media, principalmente de los s. Xrv y XV, son propios los portulanos (v.) o cartas portuláneas, de gran contraste con el grupo de mapas anteriormente citados. Son cartas norteadas, realistas, con red básica (araña) de líneas de rumbo, de rayos y rosas de viento, con escala o tronco de leguas. Entre las cartas portuláneas las hay náuticas, que atienden exclusivamente a la representación de litorales, y náutico-geográficas, que dibujan con igual detalle las zonas costeras y las interiores. Destaca entre éstas el mapamundi de Abraham Cresques (1375), elaborado en un taller de Palma de Mallorca, y al que se llama Atlas catalán por su idioma; está constituido por varias tablas u hojas dispuestas en forma de biombo. Se conserva en la Bibl. Nac. de París. También es joya entre las cartas náutico-geográficas la de Valseca, de 1439, conservada en la Bibl. General de Barcelona.3. Cartografía ptolomeica de los s. XV y XVI. Un gran acontecimiento en la historia de los mapas lo constituyó la traducción al latín de la Guía geográfica de Ptolomeo por Jacobo Angelo, entre 1409 y 1410. Posibilitó a los europeos el contacto con la geografía y los mapas ptolomeicos. El éxito de la obra de Angelo fue enorme, como se desprende de la existencia de 38 códices latinos de la Guía geográfica. La imprenta difundió la obra de Ptolomeo e hizo posible el dogrnatismo ptolomeico; se consideró de esencial interés el nutrirse de las enseñanzas geográficas y cartográficas del alejandrino. Las ediciones de Ptolomeo se inician con la de Vicenza ( 1475). Según Nordenskiold, en la lista de las ediciones de la Guía se cuentan: siete en el s. XV; 34 en el s. XVI; ocho en el s. XVu... Por mucho que fuera el entusiasmo por Ptolomeo la realidad se impuso, y un mayor y más extenso conocimiento del mundo demandó muy pronto completar el elenco de los 26 mapas con otros, las Tahrrlae Novae. La edición de Estrasburgo de 1513 señala el momento cumbre en lo que a autoridad y difusión de la Guía geogrcíficcr se refiere. Sus 20 Tabulae Norae son debidas al cartógrafo suizo Waldseemüller, o Hylacomylus, según nombre greco-latinizado. Sin embargo, la fama de Waldseemüller se cifra, principalmente, en su gran planisferio publicado en 1507, como complemento gráfico de la Cosrnogroplricrc Introductio, de Ringmann. Por primera vez en aquel mapamundi aparece el nombre de América como denominación del Nuevo Mundo; por ello, y por la autoridad de A. Humboldt (v.), se atribuyó durante siglos a Walseemüller el nombre de América al mundo descubierto por Colón. El verdadero autor del nombre y de su aplicación fue Ringmann, que reiteradamente lo propone en la Cosntogralrlriae lritroclrrctio; Waldseemüller hubo de usar este nombre en el complemento gráfico de la obra de Ringmann, pero prescindió de él tan pronto como se vio libre de la colaboración con Ringmann; ni siquiera lo mantuvo en la edición de Ptolomeo antes citada. Es de señalar que las Tabrdae Norac de esta edición se reiteraron luego en muchas otras, como en las de Pirckheimer-Servet (1535, 1541).4. Atlas modernos del s. XVI. En las ediciones de Ptolomeo cada vez aumentaban más los mapas nuevos; en muchas su número supera al de los ptolomeicos. El imperio cartográfico del alejandrino se derrumba al publicarse en Amberes (1570) el Theatrurn Oí-bis Terrarunr, de Ortelius (v.). Fue un éxito completo, se sucedieron ediciones en todos los idiomas, siempre mejoradas y enriquecidas. El golpe de gracia de Ptolomeo se debió tanto a la repristinación de su Guía por Mercator (v.) como a la publicación del atlas de éste, en 1595.El s. XVI es la centuria de los atlas modernos, o colecciones de mapas en los que se prescinde del de Ptolomeo y se atiende a la realidad cada vez mejor conocida. A los ya dichos hay que añadir, entre otros, el Speculurn O¡-his Terrarunr, del holandés Gerardo Jode; el vulgarmente llamado Atlas Latreri o Atlas romano, del grabador francés Lafrery, establecido en Roma en 1544; los atlas del portugués nacido en Goa (India), Fernando Vaz Dourado, y el Tesoro del Marino de Wagenaer. Este último hizo escuela entre los atlas marítimos; fue tan popular entre la gente de mar, y tan imitado, que el vocablo ragon, según la fonética del nombre del autor, se hizo denominador común de toda colección de cartas náuticas en forma libresca.En cuanto a tipos de mapas la próvida c. del s. XVI se caracteriza, principalmente, por la invención de la carta plana y de la carta esférica. La primera, como carta náutica que era, trató de superar a las cartas portuláneas; es invento portugués y matemáticamente resulta de proyectar la esfera en un cilindro tangente o secante a la misma; su red de paralelos y meridianos forma cuadrados o rectángulos perfectos. Pronto se vio su inconveniente como carta náutica: la línea que une dos puntos de la misma corta a los meridianos según ángulos desiguales; no es línea de rumbo o loxodroma, que es la que forma ángulo igual con todos los meridianos y la que señala la ruta a los nautas. Este inconveniente fue subsanado por la carta esférica o de latitudes crecientes, en la que la latitud se exagera en el mismo grado que la lonIlitud. En ella la línea que une dos puntos cualesquiera de la carta es línea de rumbo; así se explica la pervivencia como carta marina de la esférica o de Mercator, su inventor.5. S. XVII: Fijación de la latitud y la longitud; la Geodesia. En el s. XVII Holanda está a la cabeza en la producción y publicación de mapas. Hay dos series que destacan: la de los Atlas de la Casa Bleau, y la de los que forman en la línea Hondio-Jansonio. La primera serie puede considerarse como arraigada en el Theatrum de Ortelius; la seEn Francia tuvo un florecer científico la c. en el s. XVn, superando a todas la labor de Nicolas Sanson, con el llamado corrientemente Atlas Mundial, publicado en 1658. La mayor aportación a la c. de esta centuria fue determinar fácilmente la longitud geográfica, y la aparición de la Geodesia o ciencia de la medición de la Tierra. La exacta situación de un punto en los mapas con red de paralelos y meridianos se hace en función de la longitud y latitud geográficas. Los sextantes, superación de los antiguos astrolabios, resuelven pronto las exigencias de una fácil determinación de la latitud. Pero la longitud fue problema sin solución durante mucho tiempo. España es el primer país que trata de resolverlo en el s. XVu baste recordar el Libro ¿le las Longitudes, de Alonso de Santa Cruz, y el primero que anuncia para ello un concurso internacional con el acicate de cuantioso premio; después siguieron su camino Holanda y Francia, en el s. XVu, y más tardíamente Inglaterra. La solución la hicieron posible Galileo, Huygens y Harrison. Desde hace más de 2000 años se sabe que la diferencia de longitud entre dos lugares se deduce de la diferencia de horas en que es observado un mismo fenómeno o una misma posición celeste. Desde muy antiguo sirvió la observación de los eclipses de sol y de luna para determinar diferencias de longitud, a base de las distintas horas en que ocurren en diversos lugares. Pero los eclipses de sol y de luna son poco frecuentes. Esta escasez la subsanó Galileo al descubrir con su telescopio cuatro satélites de Júpiter, cuyas posiciones y frecuentes eclipses ofrecen medio adecuado de referencia para determinar diferencias de longitud, que se siguen de la diferencia de horas en que ocurren en los distintos lugares de observación. Huygens, con su reloj de péndulo compensado, y Harrison, con su cronómetro naútico, completaron la utilidad del descubrimiento de Galileo.
Por otro lado, para que la escala de los mapas, que es relación de distancias, responda a la realidad no sólo proporcional sino también numérica, es necesario saber las magnitudes de la Tierra. Esto lo resolvió la Geodesia (v.). El nacer de esta ciencia fue tanto como el orto de la triangulación aplicada a medir un sector de meridiano, como previa medida para cálculos ulteriores. La triangulación se emplea en un principio para medir distancias lineales; después, para superficies o áreas. En uno y otro caso consiste en construir una red de triángulos (redes geodésicas), a base de puntos de referencia (vértices geodésicos), y de una línea, base, que se mide directamente sobre el terreno. Para calcular distancias o líneas se fraccionan en lados de triángulos; para superficies, se fraccionan éstas en triángulos, la suma de cuyas áreas es la del conjunto que interesa. Todo estriba en la resolución de triángulos, aplicando el principio de que conocido el lado de un triángulo y sus dos ángulos adyacentes se puede deducir la longitud de los otros dos lados. La medición y cálculo de Picard fue el primer resultado con éxito de la triangulación.6. Las curvas de nivel. La c. actual la preparan las dos conquistas referidas del s. XVII; pero hay que añadir el invento del modo de representación exacta del relieve. Este avance cartográfico corresponde a los comienzos del s. XII, prescindiendo de antecedentes. El realismo de los mapas, el reflejo en los mismos del ser físico o topográfico de la Tierra, sólo lo hicieron posible las llamadas curvas de nivel (v. TOPOGRAFÍA). Son éstas las que unen puntos de igual altura absoluta o referida al nivel del mar; como señalan la altura absoluta de las cotas, su mayor o menor distancia horizontal en el mapa nos da idea del declive de la zona por donde discurren. Las curvas de nivel son premisas necesarias para otras expresiones gráficas del relieve: para el sombreado de mapas en negro, según el estilo de Lehmann, de luz Genital, o de luz lateral; para la gama de colores que se aplican según los diferentes grados de altura, y para los mapas en relieve, que la industria del plástico ha revitalizado. Por medio de la fotografía aérea y estereoscópica se ha visualizado la realidad del relieve: también se ha conseguido por anaglifos o visión biocular mediante transparentes verdes y rojos.7. Cartografía actual. Las tres conquistas cartográficas citadas: revisión de posiciones, triangulación como base de levantamientos cartográficos, y exacta y plástica representación del relieve, operando en conjunto o aisladamente, determinan la fisonomía de la actualidad cartográfica, que se inicia en el s. XVw con la renovación que representa la obra de los cartógrafos franceses Delisle (v.) y D’AnviIle (v.), el Gran Atlas del alemán Homann y la obra cartográfica del inglés Arrowsmith y sucesores. Puede decirse que la c. actual, en el sentido indicado, es obra particular o empresarial, nacional e internacional.Cartografía empresarial. El máximo progreso de la c. moderna cristaliza durante muchos años en la obra empresarial de la casa y talleres de Justus Perthes, fundada en 1775, en la ciudad de Gotha. Su obra más destacada y conocida es el Hand-Atlas. De su edición del centenario, en dos tomos, se hizo la española con este título: Gran Atlas Geográfico. Pareja significación al Inst. Gotha tiene el Inst. Cartográfico de Edimburgo, formado por los John Bartholomew. Su Tintes Atlas no ha tenido rival en el s. XX. Muy importante es la obra realizada por el Inst. Geográfico de Agostini, de Novara, sin embargo, la moderna c. italiana tiene como principal exponente el Atlante Internazionale del Touring Club Italiano, cuyo éxito se revela en sus reiteradas ediciones desde 1927.Cartoggrafia nacional. La c. nacional o estatal tiene como primera expresión los mapas topográficos, o mapas a gran escala a base de triangulaciones geodésicas y topográficas. Francia, y gracias a los Cassini (v.), es el primer Estado que contó con un mapa topográfico, la llamada Curta de Cassini o Carta (le la Academia, terminada en 1789. Es un verdadero monumento histórico, ya que enseña al mundo la técnica del levantamiento de mapas. El ejemplo de Francia cundió en casi todo el mundo. España comienza su Tnpo,~~rúfico Nacional con la escala 1:50.000, en 1875. Constituido por un conjunto de 1.130 hojas, cada una representa el ámbito comprendido entre 10° de lat. y 20° de longitud. A base del mapa topográfico se ha elaborado en España el mapa geológico, a igual escala, y los conjuntos provinciales a escala 1:200.000. Como Portugal también concluyó su mapa topográfico, a igual escala que el de España, se cuenta con una representación de toda la Península a escala de 1:50.000. Otra manifestación de labor cartográfica estatal son los atlas nacionales, o sea, los consagrados a un país o Estado, no como conjunto de mapas generales a él referidos, sino principalmente como colección de mapas temáticos o especiales, o como la mapificación específica de hechos naturales y humanos de todas clases. Lo esencial de los atlas nacionales son los mapas temáticos, representativos de hechos y circunstancias de un Estado. Con los mapas temáticos o especiales pueden combinarse los gráficos en forma de mapas, o cartogramas, y hasta los gráficos de otras clases. En ciertos casos los mapas temáticos y gráficos se acompañan de mapas generales. Los atlas nacionales tienen gran importancia como reflejo pormenorizado de las facetas de un país; comprendiéndolo así el XVIII Congreso Int. de Geografía, celebrado en Nueva York en 1956, encareció mucho su publicación. De acuerdo con ello, la Asamblea General de la Unión Geográfica Int. (UGI) ha constituido la Comisión de Atlas Nac. Esta Comisión presenta y reparte impreso, con motivo del XII Congreso Int. de Geografía, celebrado en Estocolmo en 1960, un informe detallado sobre los atlas nacionales publicados o en vías de publicación (Atlas Nationaux, Leningrado 1960). El vigoroso sentimiento nacional de ciertos países jóvenes favoreció las empresas de atlas nacionales apoyadas por el Estado. Así se explica que la primera edición del Atlas Nacional (le Finlandia date de 1899. Parecido estímulo pudo influir en los atlas nacionales de Egipto (1928), Checoslovaquia (193_5), Tanganica (1942), Polonia (1953), Israel (1956) y Marruecos (1955). El Gran Atlas Soviético del Mundo es una combinación de atlas general y nacional. Su primer volumen, publicado en 1937, es una colección de mapas generales del mundo y de la Unión Soviética; el segundo, publicado en 1939, es un conjunto de mapas temáticos referidos a la URSS. Son de citar, aparte de los mencionados, los atlas nacionales de Francia, Bélgica, Suiza, Suecia, Dinamarca, Gran Bretaña, etc. El Instituto Geográfico Nacional comenzó la publicación de un Atlas Nacional de España en 1960, del que aparecieron once láminas temáticas y un mapa básico a escala 1:500.000. La serie quedó interrumpida. En 1991 y bajo la dirección del mismo Instituto comienza la publicación de un nuevo Atlas de España, estructurado en las secciones: Información General y Básica, El medio físico terrestre, El medio marino, Información demográfica, Actividades económicas básicas, Actividades industriales, Transportes y Comunicaciones, Comercio y Finanzas, Otras Actividades y Servicios, Problemas Medioambientales, El conocimiento del territorio, Información Sociológica y Síntesis General. Con él se pretende dar una exhaustiva información espacial de todos aquellos temas referidos al ámbito físico y humano. Se utiliza el ordenador como recurso técnico en las fases de diseño y preparación de positivos.Cartografia internacional. En el V Congreso Int. de Geografía (Berna 1891), Alberto Penck, joven profesor de Geografía de la Univ. de Viena, propuso la confección internacional de un inapa del mundo a l: 1.000.000. La moción fue bien recibida. En el VIII Congreso Penck apeló de nuevo a sus 798 miembros y asociados en favor de la Carta a la millonésima. Con relación a la misma se reúnen las Conferencias Int. de Londres (1909) y París (1913). No pudo ultimarse la obra por las dos guerras mundiales. La inconclusa Carta a la millonésima tuvo dos consecuencias: el proyecto del Mapa Internacional del Imperio romano, del que se publicaron varias hojas, y la iniciativa de American Geographical Soc. de mapificar al 1: 1.000.000 América del Sur. Esta obra comenzó en 1920: su última hoja, la 107, aparece en 1945. Unidas forman un lienzo de 10,370 por 8,540 m. Por último, de otros muchos mapas a la millonésima fue estímulo el frustrado proyecto del referido mapa internacional. También hay que considerarlo como antecedente de la publicación Carta del Mundo a 1:2.500.000. La idea de la Carta del Mundo se expuso en 1956 ante el Consejo Económico y Social de la ONU. Fue aceptada, y se comprometieron a llevarla a la práctica los Servicios Geodésico y Cartográfico de Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, la ex Rep. Dem. Alemana, Rumania y la ex URSS. Esta Carta del Mundo, contrariamente a su antecesora, afecta por igual a toda la superficie de la Tierra.V. t.: TOPONIMIA.AMANDO MELÓN.
BIBL.: LL. A. BROWN, t"/x? S/0/ 17 nf M(11)N, Londres 1921: A. LIBAtn.r, llistoirc ele lu Ca/tugrcrphie, París s. a.; L. BAGROw-R. A. SKPL’FON. Mcister der Knrtn,grahhie, Berlín 1963; SFRVicio HISTÓRICO MILJ’FAR, CM10-g/"¡la i, relea iones 1ri.slríril’u.s de ultramar, 2 vol.. 2 ed. Madrid 1983; INs111 UTO GSoci?,u ¡co NACIONAL, Organi.snru.e r urto,~rúficu.s de España, Madrid 1976; F. Jol.v, La rurto,>;rcrl7u, 3 ed. Barcelona Í988.
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