Carolinas, Islas. Historia de la Iglesia. REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Desde el punto de vista religioso, las C. han estado mucho tiempo unidas, bajo un mismo vicariato apostólico, a las islas Marianas y a las Marshall, las últimas de las cuales forman parte del actual vicariato de las C. (Carolinensis et de Marshall).La evangelización de las C. fue llevada a cabo por los jesuitas, antes de su disolución en el s. XVIIl, a las que volvieron de nuevo como consecuencia de la I Guerra mundial. Al estallar el conflicto bélico había misioneros capuchinos alemanes en las C. y Marianas, y de Issoudun (Francia) en las Marshall. Durante la guerra, las C. fueron ocupadas por los japoneses, aunque los misioneros no fueron molestados. El tratado de Versalles (1919) cedía definitivamente las C., junto con las Marianas, al Japón, pero exigía la marcha de los súbditos alemanes. La Santa Sede, después de acudir a algunas congregaciones religiosas que no pudieron hacerse cargo de la labor evangelizadora de las islas por escasez de miembros, consignó que la Compañía de Jesús se encargara de dicha tarea, al principio de las C. y Marianas, y desde 1923 también de las Marshall. Los tres grupos de islas quedaban englobados en un solo vicariato apostólico, denominado Marianas, C. y Marshall, encomendado a jesuitas de España.A lo largo de su evolución histórica- eclesiástica, las C. sufrieron una serie de cambios: en 1886 se constituían como territorio eclesiástico misional independiente, en su doble denominación de Misión este y oeste, confiadas a los capuchinos españoles. Las Marianas, que desde 1814 estaban agregadas a la diócesis filipina de Cebú, pasaban a prefectura apostólica propia en 1907, también a cargo de los capuchinos. En 1911 hubo una reorganización y del grupo de las Marianas se destacaba la isla de Guam, que pasaba a ser vicariato independiente, mientras las demás islas del grupo se unían a las C. en vicariato, con los capuchinos. Después de la I Guerra mundial, en 1923, nacía el vicariato conjunto de las Marianas, C. y Marshall, confiado a los jesuitas, que formaron una sola unidad eclesiástica hasta 1946, en que se da una nueva organización: el grupo de las Marianas quedó agregado al vicariato de Guam, desde 1965 diócesis de Agaña, sufragánea de San Francisco (EE.UU..); y las C. y Marshall siguen con los jesuitas en un solo vicariato.Desde 1844, las C. habían quedado agregadas eclesiásticamente al vicariato de la Micronesia. Al erigirse en misión propia, la misión oriental tenía como capital a Ponapé y la occidental a Yap, encomendadas ambas a capuchinos españoles. En Ponapé se abría la primera residencia (1887), con una reacción violenta por parte de los metodistas. Éstos fueron expulsados en 1892 porque fomentaban entre los nativos rebeliones armadas contra los misioneros. En 1896, había cuatro residencias en la región oriental: Santiago de la Ascensión, Aleuiang, Jekois y Auack con 428 católicos y 4.500 paganos; en la región occidental, con residencias en Yap, Guror. Aringer, Turú, Santa Cruz, Coreor y Arcolon, había 540 católicos y 23.000 paganos. Al pasar las islas a dominio alemán, los capuchinos españoles fueron sustituidos por alemanes de la misma Orden. Actualmente, existen en las C. residencias en Koror (grupo de las Palaos), Yap, Ulithi y atolones circunvecinos: Truk, Northern Truk, Mortlocke, Ponapé, etc. En las Marshall hay nueve iglesias, siete residencias, tres conventos y 13 cristiandades aún sin iglesia. Los católicos llegaban en 1966 a 31.203 en una población de 76.860 hab. Los jesuitas eran 26, y 49 las religiosas.Por lo que respecta a las Marianas, habían sido también evangelizadas por los jesuitas desde 1665 hasta su disolución. Después se encargaron de su evangelización los agustinos recoletos, y a partir de 1814 bajo la inmediata dependencia del obispo de Cebú. El vicariato, constituido en 1923, era el más extenso del mundo, con unos 50.000 isleños diseminados por el océano. La dificultad mayor para el apostolado radicaba en las distancias y en la diversidad de lenguas a las que había que añadir la actitud de los grupos protestantes (japoneses, americanos y alemanes), que abundaban generalmente en medios económicos. Después de la II Guerra mundial, la misión pasaba a los norteamericanos, que aún siguen en la actualidad.A. SANTOS HERNÁNDEZ.
BIBL.: A. SANTOS, Bibliografía misional, II, Santander 1965, 1198-1202.
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