Caracas. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
La estampa de la C. colonial que nos ha llegado pertenece al s. XVIu, cuyo estilo barroco aparece manifiesto en portadas y ventanas, lo mismo que en los soportes que conforman los patios. Entre las mansiones que se conservan, se encuentran la Casa del Conde San Javier (1736), la del Colegio Chávez y la de Felipe de Llaguno, hoy sede del Museo Colonial; otros ejemplares de la época dieciochesca son las de Vega y Bertodano, Francisco de Miranda, conde de la Granja, conde de Tovar, Canónigo Mayá, Echenique y Celis. Pero la ciudad se ha transformado velozmente en su perfil colonial y son muy pocos los rincones y monumentos respetados por la piqueta demoledora.El gran crecimiento demográfico de C. ha dado lugar a que el trazado en damero de la vieja ciudad sea irreconocible; éste ha sido desfigurado por las nuevas autopistas urbanas que deben facilitar el tráfico de miles de automóviles. Gracias a algunos aristócratas caraqueños y a la asociación venezolana de Amigos del Arte Colonial se han salvado algunas mansiones coloniales, viva muestra de una arquitectura sencilla y agradable.De los monumentos coloniales, la catedral se comenzó en 1579 y hubo de ser agrandada en 1614. Destruida por el terremoto de 1641 se reedificó por el maestro Pedro de Medina hasta quedar terminada completamente en 1713. Templo de cinco naves, separadas por arcos apoyados en pilares octogonales, de clara raigambre mudéjar; con objeto de aligerar la carga de los arcos, éstos tuvieron el artificio de una fila de vanos vaciando el muro en su parte superior. Tan hermoso templo se salvó de los terremotos que tanto han azotado la tierra venezolana, pero no pudo sustraerse a los afanes renovadores del s. Xlx, que acabaron con su primitiva disposición. La parte que nos ha llegado sin mayores transformaciones es la fachada, que se labró en ladrillo enfoscado de 1710 a 1713, según diseño atribuido a Francisco de Meneses. Se trata del ejemplo más monumental de la arquitectura típica del Caribe, en cuyas fachadas se evitan los órdenes girantes en favor de la multiplicación de los pisos y de las hornacinas, como si se tratara de un enorme retablo.Otro monumento cardinal de la C. colonial es el templo del convento de S. Francisco, ligado a los mismos orígenes de la ciudad cuando ésta surgió con el nombre de dicho santo,, y para la que el maestro Ruiz Ullán dio en 1593 una traza, según la cual éste sería como el convento franciscano de Cartagena, con una iglesia casi excepcional en el s. XVl, a base de tres naves, separadas por columnas, que sostenían un sistema arquitrabado y no con arcos; interesante fue la fachada con su atrevida espadaña de dos cuerpos, relacionada con los ejemplares cartageneros del s. XVll. Como la catedral, este templo sufrió en 1745 una transformación que lo dotó de altares barrocos y de una fachada retablo, sin espadaña. En 1887, se acabó con la típica iglesia caraqueña, santuario que fue de la fe y el patriotismo: se destruyó la típica espadaña y se ocultó un alfarje de madera, que una cuidadosa restauración en 1942 trató de volver a su estado primitivo.En la moderna C. merece citarse la ciudad universitaria, con decoración de Calder, Arp, Léger, Pevsner, etcétera.V. t.: VENEZUELA VI.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: G. GASPARINI, La ciudad de Caracas en las crónicas de cuatro siglos, "Bol. de Investigaciones Históricas y Estéticas" 4, Caracas 1966.
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