Burlesco LIT.
Categoria:
Literatura
Modalidad estilística, propia de la literatura italiana del s. xvi, que se ha comunicado también a la española (s. xvixvii) y a la francesa (s. xvli); su nombre viene del latín burla. Se puede definir como un desnivel o una oposición metódica y consciente entre la intención y la tonalidad y hasta cierto punto puede asimilarse a una ironía sostenida. Se suele presentar en dos formas, que llamaremos, para mayor claridad, b. descendente (personajes y temas ilustres expresados de modo vulgar) y ascendente (personajes y temas vulgares, expresados pomposamente y con exagerada solemnidad). La segunda modalidad no carece de antecedentes: la Batracomiomaquia de Homero (v.), el Roman de Renart, cantan con gravedad épica fingida las batallas cómicas de ciertos animales.El burlesco en Italia, España y Francia. En Italia, el creador del género fue Francesco Berni (14971536); su poesía se caracteriza por múltiples asociaciones aparentemente caprichosas, cuya misióü es crear el desnivel entre la solemnidad aparente del estilo y la trivialidad del argumento. Pero Berni era un verdadero poeta y su imaginación burlesca no sólo es chispeante, sino que aparece envuelta en una lengua de peculiar limpieza y pulcritud. Ambas condiciones se dan raras veces, v nunca reunidas.en sus numerosos seguidores, tales como Giovanni Mauro, Niccoló Franco o Francesco Beccuti Il Coppetta. En general, en Italia, la fórmula burlesca queda limitada a la poesía, como también ocurre a menudo en España. Se le conoce también con el nombre de escuela bernesca, por el nombre de su creador, o de poesía grotesca. Este segundo nombre lo recibió porque ciertos frescos pompeyanos, por entonces descubiertos.y llamados con ese mismo nombre, presentaban entre sus ornamentos figuras monstruosas, formadas con elementos pertenecientes a animales diferentes, mientras que, por su parte, la poesía burlesca se componía de elementos heteróclitos, escogidos precisamente en razón de su falta de unidad o de armonía.En la literatura española, una de las primeras manifestaciones del género burlesco a la manera italiana parece haber sido la que ofrece Eugenio de Salazar (15381602) en varias de sus cartas festivas en prosa: en una ensalza, p. ej., los encantos de una mulata vieja, con todos los medios de la retórica y de la metáfora petrarquista, de moda entonces. Poesías burlescas escribieron muchos autores del Siglo de Oro, empezando por Baltasar del Alcázar (15301606), autor de un Diálogo entre dos perrillos (1585), cuya ridícula seriedad parece haber influido en el Coloquio de Cipión y Berganza de Cervantes (v.).Mayores estragos hizo la moda burlesca en Francia, donde invadió no sólo la poesía, sino también el teatro y la prosa literaria. Parece haber sido introducida por Mathurin Régnier (15731613), a través de ciertas imitaciones del italiano Cesare Caporali. Los poetas grotescos, principalmente SaintAmand (15941661) y D’Assoucy (160577), se distinguen por su pintoresquismo y su realismo caricaturesco, más que por el desnivel antes señalado, aparte de que su poesía tiene que ver, sobre todo, con la secta de los libertinos y el barroco en general; el nombre de grotescos les fue dado, algo impropiamente, por Teófilo Gautier.En la poesía lírica, el b. se reduce en general a la repetición de fórmulas y metáforas petrarquistas, aplicadas fuera de lugar. En la poesía épica se concede preferencia a la fórmula descendente: Virgile travesti (Virgilio disfrazado, 1648) de Scarron, inspirado en L’Eneide travestita de Juan Bautista Lalli (1633); las continuaciones de este poema y las numerosas imitaciones burlescas de Ovidio sobre todo D’Assoucy, L’Ovide en belle humeur (El Ovidio festivo), 1950, repiten la materia épica, pero haciendo hablar a los dioses y a los héroes la lengua de los verduleros y de los matarifes. Paul Scarron (161060), el más conocido de los poetas burlescos franceses, ha aplicado el mismo procedimiento en sus comedias, imitadas del español, mientras que D’Assoucy lo emplea en la prosa de sus Aventuras (1677). En muchos de los seis mil libelos llamados mazarinades, sátiras políticas dirigidas contra Mazarino durante los disturbios de la Fronda, también es frecuente el estilo b. Condenado por el clasicismo, este estilo ha resistido, sin embargo, e incluso el teórico del clasicismo, Boileau (v.), lo empleó en El Facistol; es verdad que Boileau hallaba una disculpa en la circunstancia de haber adoptado la fórmula áscendente. El b. descendente se ha mantenido hasta mediados del s. xlx en la fórmula dramática de la parodia; y no es raro que vuelva a repetirse ocasionalmente en nuestros días.Burlesco, preciosismo y barroquismo. En la literatura francesa, la confusión del estilo b. con el precio. sismo ha sido tan fácil como corriente. En realidad, se trata de dos modalidades distintas del barroco, que tienen en común, como todas las fórmulas que proceden de dicho estilo, la intención fundamental de representar el objeto del arte, no estáticamente, sino como dos movimientos aparentemente contradictorios. El preciosismo (v.) se funda en el concepto, es decir, en la metáfora, que aparentemente expresa otra cosa de la que pretende expresar; mientras que el b. no expresa otra cosa de lo que aparenta, sino que la expresa de otro modc1, con la finalidad de llamar la atención sobre la incongruidad de los dos niveles: el aparente y el real. En cierto modo, el preciosismo es una especie de síntesis horizontal, de imágenes situadas sobre el mismo plano, mientras el b. es una síntesis vertical. Su interés es evidentemente el de una reacción: el poeta burlesco es el escritor cansado de repeticiones y de fórmulas estereotipadas, saturado de clasicismo, de petrarquismo, y sus bromas resultan a menudo incomprensibles para quien no posea la cultura correspondiente. El lenguaje trivial no indica verdadero sabor popular o callejero; el b. es más bien una broma entre eruditos e incluso entre pedantes. Como broma, resulta pesada desde que queda superada la sorpresa inicial; ninguna obra burlesca ha alcanzado un verdadero nivel literario. Para conseguirlo, hace falta trascender el lenguaje e introducir el desnivel en la personalidad: Las Preciosas ridículas, de Moliére, e incluso Don Quijote, son en cierto modo obras burlescas, pero de un modo más radical y humano, porque más allá del aspecto lingüístico las inerva la idea de un precipicio interior y de un desnivel entre el alcance de la idea y la situación que la representa, que ha sido llamado bovarysmo por un pensador francés.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: H. HEISS, Studien über die burleske Modedichtung Frankreichs, "Romanische Forsehungenu XXI (1907) 449696; F. BAR, Le genre burlesque en France au XVIIe siécle, París 1960; W. KAYSER, Das Groteske, Hamburgo 1957; A. CIORANESCU, El barroco, La Laguna 1957, 272287.
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