Buero Vallejo, Antonio
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Biografía GER
Dramaturgo español, indudablemente el más importante de la generación de la posguerra. N. el 29 sept. 1916 en Guadalajara. En 1934 se matricula en la escuela de Bellas Artes de Madrid, tras graduarse bachiller en su ciudad natal. Sirve como enfermero en el territorio de la República durante la contienda civil. Es condenado a muerte por los nacionales a causa de sus actividades políticas, sentencia conmutada por la de prisión, que sufrió durante más de seis años. Cuando recobra la libertad, vuelve a dedicarse a la pintura; pero, aunque los críticos le consideraban una promesa, abandona dicho arte para dedicarse al teatro.Su primera publicación es un estudio crítico sobre Gustavo Doré que aparece en 1949. En este año, gana el premio "Amigos de los Quintero" con su pieza en un acto Las palabras en la arena, de contenido y tema bíblicos, y el premio Lope de Vega con Historia de una escalera. A partir de esta fecha ha estrenado más obras, generalmente con éxito. Siguiendo la monografía de José Ramón Cortina, puede dividirse la producción del dramaturgo según los siguientes temas: a) la personalidad: El concierto de San Ovidio (1962), En la ardiente oscuridad (1950); b) la vida cotidiana: Historia de una escalera, Las cartas boca abajo ( 1957); c) la fe humana: La señal que se espera (1952), Hoy es fiesta (1956); d) temática hombre-mujer: Las palabras en la arena, Casi un cuento de hadas (1953), Madrugada (1953); e) hombre-sociedad: Un soñador para un pueblo (1958) y Las Meninas (1960), que son, por otro lado, obras históricas, la primera sobre la vida de Esquilache y la segunda sobre Velázquez; en este grupo puede incluirse Aventura en lo gris (1964); y f) realidad trascendente: La tejedora de sueños (1952) e Irene o el tesoro (1954). A éstas hay que añadir El sueño de la razón ( 1970), cuyo tema son los últimos años de Goya en la Quinta del Sordo.
Su producción dramática revela, principalmente, una preocupación humanista por el hombre. Se halla en una frontera límite entre la esperanza trascendente y un socialismo meramente natural y terreno. Sus primeras obras manifiestan la preocupación por la dimensión vulgar de la convivencia (Historia de una escalera, Hoy es Fiesta). Hay en estas obras reminiscencias de un realismo al estilo de A. Miller como, p. ej., en Todos eran mis hijos o La muerte de un viajante. Pero otras piezas revelan un interés más trascendente, no exento de fuerza lírica y de tensión trágica (Casi un cuento de hadas, Irene o el tesoro). La afirmación humana, la tensión del hombre entre la esperanza y la catástrofe, la búsqueda de una autenticidad interior que se manifieste en obras o de una autenticidad artística patente en la conducta exterior, son los grandes temas de su teatro.
La última producción revela influencias nuevas, sobre todo de Bertolt Brecht: B. trata de "distanciar" a sus criaturas, de exponer con la mayor objetividad posible y el mayor desapasionamiento los dramas interiores de sus personajes. El no conseguirlo del todo, en lugar de restar mérito a su obra, la adorna con una fuerza dramática que la hace más humana, más acogedora y palpitante. En El concierto de San Ovidio y El Tragaluz, dos de sus últimas obras y probablemente las mejores de su producción, es fácil comprobar esta influencia y esta tensión. Por otra parte, su primera vocación hacia la pintura ha señalado también ciertos rasgos de su teatro; da una importancia suprema a la estética, que puede ser más expresiva que la propia razón.
Su actitud es ante todo profundamente humana, colocándose en una posición contraria a los dramaturgos de programa político. El meollo de su teatro consiste en un conflicto entre tragedia y esperanza. Por eso y por no haberse decidido nunca a hallar una solución religiosa y metafísica a los problemas del hombre y del mundo, algunos críticos le han acusado de pesimista. B. ha techazado esta acusación afirmando que su teatro busca dar un sentido a la vida, con la conciencia de que "las cosas del mundo nunca tienen una sola perspectiva".Tiene en su haber las versiones libres del Hamlet de Shakespeare y Madre coraje de Bertolt Brecht. En 1968 estrena en Inglaterra con éxito de crítica y público La doble historia del doctor Valmy.
L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: G. TORRENTE BALLESTER, Teatro español contemporáneo, Madrid 1968; I. R. CORTINA, El arte dramático de Antonio Buero Vallejo, Madrid 1969; I. B. DEVOTO, Antonio Buero Vallejo, Menorca 1954; R. BENÍTEZ CLAROS, Buero Vallejo y la condición humana, "Nuestro tiempo" XIX, 107, 581-593.Guarda este contenido en tu perfil
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