Buenos Aires HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
HISTORIA DE LA IGLESIA. Fundación y primera evangelización. Solís descubrió en 1515 el Río de la Plata. Más tarde Carlos V encomendó a Pedro de Mendoza la difícil empresa de ocupar esas tierras. La expedición organizada a tal efecto contó con 17 eclesiásticos: 11 clérigos, dos mercedarios y cuatro jerónimos. Alcanzadas las costas del río y elegido el lugar del puerto, instalaron un asiento bajo la advocación de S. María de los B. A., en honor de la patrona de los marineros, venerada en Cerdeña, o en memoria de la imagen que presidió la casa de Contratación de Sevilla. Inmediatamente instalados, el P. Gabriel Lascano comenzó a ejercer su ministerio. Debido a la falta de víveres, Juan de Salazar remontó con una expedición los ríos Paraná y Paraguay, y, en lugar apropiado, construyó una Casa Fuerte bajo la advocación de la Asunción. Entre tanto, en B. A., con los restos de una nave del veedor Cabrera se construyó una capilla, dedicada al Espíritu Santo. En 1541, B. A. quedó totalmente despoblada. En 1580, Juan de Garay publicó en Asunción un bando relativo a la repoblación de B. A., para lo cual se prepararon más de 60 hombres, españoles, criollos y mestizos. Como tocasen puerto el domingo de la Santísima Trinidad, tuviéronla por advocación y patrono. Elegido el lugar, el 11 jun. 1580 se fundó la ciudad, futura capital de la República, estando presentes fray Antonio Picón y fray Luis de Rivadeneira, posiblemente el primero en celebrar misa allí. Erigida en 1547 la diócesis de la Asunción, dicha ciudad quedó dentro de sus limites. A pocos años de fundada, se habló de convertirla en sede episcopal. El 31 mayo 1620 Paulo V separó de la Iglesia del Paraguay lo que habría de constituir la diócesis de la Santísima Trinidad en el puerto de B. A., erigiendo en catedral la iglesia de S. Martín. Los límites fueron los de la nueva Gobernación del Río de la Plata; provincias (actualmente) de B. A., Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, parte oriental de Córdoba y Santiago del Estero, además de todo lo que después llegó a ser: Chaco, Formosa, Misiones, Uruguay y el Estado brasileño de Río Grande y La Patagonia.En toda la diócesis había muy pocas poblaciones. Santa Fe, Corrientes, Concepción del Bermejo, etc., vivían en un estádo de pobreza extremada. Los pobladores eran asistidos por unos pocos clérigos y contados frailes que habitaban míseros conventos. En B. A., que no llegaba a las 100 casas, vivían alrededor de 514 españoles y 5.425 indios de servicio o reducidos. El primer obispo fue el carmelita Pedro Carranza (sobre la atención religiosa de los naturales, V. LA PLATA II; SANTA FE II; CORRIENTES II). En 1587, llegaron desde Brasil los primeros jesuitas, que en 1610 dejaron instalado el Colegio de S. Ignacio, junto al templo del mismo nombre, edificio que acompañó el desarrollo de toda la vida intelectual de la ciudad. Después de la expulsión de los jesuitas, sirvió de sede para el convictorio Carolino, atendido por clérigos, en el que se educaron los hombres que luego llevaron a cabo la revolución de 1810.Principales obispos y personajes eclesiásticos. En 1765, el obispo Manuel de la Torre creó nuevas parroquias. En 1777, Sebastián Malvar fundó parroquias en Entre Ríos y promovió la instalación de poblaciones. El último obispo del periodo hispánico, Benito Lue y Riega, erigió "curatos" en la Banda Oriental, Corrientes y Entre Ríos, e instaló las parroquias de S. José de Flores y S. Fernando. El obispo mons. Carranza se propuso instalar el Seminario. Luego del aprovechamiento del colegio de los jesuitas, el canónigo Picazarri, en 1784, inauguró el local que se edificó junto al cabildo.En el momento de producirse la revolución (mayo de 1810) era diocesano mons. Benito Lue. Su actitud, recelosa sin duda, no fue abiertamente opositora; posiblemente le contuvo la posición del clero. Fallecido mons. Lue en 1812, correspondía al cabildo eclesiástico la elección de un vicario, mas no se limitaron los canónigos a la sola elección, se atribuyeron derecho de remoción, al igual que las autoridades civiles. La reforma de la disciplina eclesiástica, iniciada por la Asamblea de 1813, fue ampliada por Rivadavia. Sancionada la Ley de reforma eclesiástica del 21 die. 1822, mercedarios y dominicos tuvieron que abandonar sus conventos e ingresar en otros o secularizarse; sólo permanecieron los franciscanos. En 1825, conjuntamente con la firma del tratado de comercio con Gran Bretaña, se permitió a los ingleses la libertad de culto. Las provincias se resistieron en todo momento a manifestaciones de cultos disidentes.En 1824, pasó hacia Chile mons. Juan Muzi, al frente de la llamada Misión Muzi (V. ARGENTINA IV). Dicho prelado, a su regreso, separó la Banda Oriental y designó a Mariano Medrano delegado apostólico de B. A., nombramiento ineficaz en la práctica, a causa del desconocimiento del cabildo eclesiástico. En 1829, al asumir el gobierno, Juan Manuel de Rosas (v.) restauró la religión en la vida pública e impuso al poco recomendable cabildo eclesiástico la austera personalidad de mons. Medrano, nombrado en 1832 por Gregorio XVI; rehabilitó los conventos extinguidos y la Compañía de Jesús. Medrano m. en 1851. Después ocupó su puesto el obispo auxiliar mons. José Mariano de Escalada, quien, preocupado por el Seminario, lo entregó a los jesuitas, dándoles su quinta de Salinas que se hallaba junto a la capilla de Regina Martyrum. La indiferencia, la impiedad y el reducido número de clérigos pusieron a prueba la solidez de la Iglesia. En 1853, como reacción, se inició la publicación del semanario La Religión y el ejercicio de la caridad en forma sistemática por las Conferencias Vicenth nas, con la colaboración del apostolado laico, dirigido por Félix Frías. En 1859, creado el obispado de Litoral, se segregaron de B. A.: Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Misiones. En 1865, Pío IX, a petición del presidente Mitre, elevó B. A. a arquidiócesis, separándola de la metropolitana de Charcas, asignándole como obispo a mons. Escalada. M. éste en 1870 y le sucedió Federico Aneiros, que tuvo que enfrentarse con el laicismo imperante. En 1897, se creó la diócesis de La Plata (v.), cuyo territorio abarcaba toda la provincia de B. A. En 1900, ocupó la sede mons. Mariano Espinosa, de destacada actividad social. A su muerte se suscitó el llamado "conflicto del arzobispado", debido a la presentación por el Gobierno de mons. Miguel de Andrea, rechazada por Roma, que finalizó con la designación de fray José Bottaro. El estado de salud de mons. Bottaro obligó a designar en 1928 a Santiago Copello, vicario general. Bajo su gobierno, tuvo lugar el Congreso Eucarístico Internacional. El aumento de parroquias, el auge de la Acción Católica y la existencia de múltiples obras de apostolado mostraron la existencia de un nuevo estilo de catolicismo más vivo. Elevado al arzobispado y luego honrado con el cardenalato, dejó su sede para ocupar en Roma el cargo de canciller de la Iglesia. Le sucedió, entonces, el obispo de Rosario, card. Antonio Caggiano, que en 1969 seguía ocupando la sede. En 1934, con la creación de las diócesis de Bahía Blanca, Viedma y Mercedes, pasaron a pertenecer a ellas las entonces gobernaciones de La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.Actualmente la archidiócesis Bonaérensis se reduce a la ciudad de B. A., con 148 parroquias; 423 sacerdotes diocesanos y 550 regulares; 98 casas religiosas de varones y 264 femeninas; 362 centros de enseñanza; su extensión es de 202 Kmz y el número de sus hab. 3.226.900 de los cuales 2.693.000 son católicos (datos de 1965 en el Ann. Pont. 1969).Las diócesis sufragáneas de B. A. son Avellaneda (Avellanediensis, 1961) con 41 parroquias y 1.250.000 hab.; Lomas de Zamora (Clivi Zamoerensis, 1957) con 59 parroquias y 1.300.000 hab.; Morón (Morombensis, 1960) con 75 parroquias y 1.150.000 hab.; San Isidro (Sancti Isidori in Argentina, 1957) con 40 parroquias y 980.000 hab.; San Martín (Foromartiniensis, 1961) con 41 parroquias y 1.380.000 hab. (Ann. Pont. 1969).JUAN CARLOS ZURETTI.
BIBL.: R. CARBIA, Historia Eclesiástica del Río de la Plata, Buenos Aires 1914; I. IsERN, La formación del Clero secular de Buenos Aires y la Compañía de Jesús, Buenos Aires 1936; J. T. MEDINA, La Inquisición en el Río de la Plata, Buenos Aires 1945; 1. SALVAIRE, Historia de Nuestra Señora de Luján, Buenos Aires 1885; A. MILLE ANDRÉS, Crónica de la Merced y el Convento Antiguo de Buenos Aires, Buenos Aires 1958; fD, Crónica de la orden franciscana y su convento de Buenos Aires, Buenos Aires 1961; fD, Itinerario de la Orden Dominicana en la Conquista del Perú, Chile y Tucumán y su antiguo convento de Buenos Aires, Buenos Aires 1964; G. FURLONG, Historia del Colegio del Salvador, Buenos Aires 1944.
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