Braga HIST.
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Historia de la Iglesia
HISTORIA DE LA IGLESIA. Diócesis. La diócesis Bracharensis debe ser contemporánea de la elevación de B. a capital de Gallaecia, en el 216, aunque el primer obispo conocido sea Paterno, elegido por los priscilianistas y confirmado en el conc. I de Toledo (397) al abjurar la herejía. Al principio del s. v, B. era importante centro religioso y cultural, contando entre sus sacerdotes a los tres Avitos y a Paulo Orosio (v.). Después de la conversión de los suevos (v.) por S. Martín de Dumio (v.), floreció la vida religiosa y se dio nueva organización a todo el reino, desmembrándose de B. las diócesis de Dume (566), Meinedo (Oporto) y Tuy (569). Con la invasión árabe, la vida religiosa se desorganizó y los obispos de B. se refugiaron en Lugo, desde donde continuaron gobernando la diócesis y la sede, por lo menos desde Osoario (m. 786). Con D. Pedro (107091), B. vuelve a tener obispo residencial y se reorganiza la diócesis, se construye la catedral, se crea el cabildo, la escuela catedralicia, los arcedianatos y arciprestazgos. Se incluían en la diócesis los territorios leoneses de Aliste y Baronceli, perdidos por B. en el s. XIII. Por la bula Romanus Pontifex (18 dic. 1473), la diócesis se incrementa con los territorios de Olivenza, Campo Maior y Ouguela, que fueron trocados en 1512, por Diego de Sousa, al obispo de Ceuta por la administración eclesiástica de Valenga do Minho, desmembrada del obispado de Tuy. En 1545 se separó la diócesis de Miranda (Braganga) y en 1922 la de Vila Real. En 1882, las feligresías al S del río Vizela pasan a la diócesis de Oporto. Actualmente, la diócesis de B., situada entre las de Oporto, Vila Real, Orense y Tuy, abarca los distritos de B. y Viana y 30 parroquias del distrito de Oporto, al N del río Ave, con una superficie de 4.940 Kmz, dividida en cuatro zonas pastorales con 24 arciprestazgos y 835 parroquias, que reúnen 1.135.400 hab., casi todos católicos.Entre sus prelados hay figuras ilustres por su santidad (S. Martín de Dumio, S. Fructuoso (v.), S. Geraldo, fray Bartolomé de los Mártires (v.), fray Caetano Brandáo); por los servicios prestados a la patria (Paio Mendes, Joáo Peculiar, Lourengo Vicente, Fernando da Guerra); por su celo apostólica (D. Pedro, Manuel Vieira de Matos), por su cultura y merecimientos (Diego de Sousa, Rodrigo de Moura Teles), etc.Los monasterios más notables son el de Guimaráes, fundado en el 950 y convertido en colegiata en el s. xlr, y el de Tibáes, cabeza de los monasterios benedictinos. El santuario de N. S. de Sameiro es el más importante, pero existen otros muchos centros de piedad y peregrinación. Además de 945 sacerdotes diocesanos (77 de los cuales trabajan fuera de la diócesis), hay 11 extradiocesanos y 186 regulares, distribuidos por 26 casas de 13 órdenes y congregaciones. El número de casas de religiosas es de 80 con 1.089 miembros: las masculinas son 24 y 375 el número de religiosos (Ann. Pont. 1969). Por su intensa vida religiosa se conoce a B. con el nombre de "Roma portuguesa".Instituciones. Desde el s. v hubo importantes centros culturales en B., Dume, Guimaráes y en otros monasterios. La escuela de la catedral ya existía en 1072. En 1531 se fundó el Colegio de S. Pablo, entregado a la Compañía de Jesús en 1560. Fray Bartolomé de los Mártires inauguró el Seminario conciliar en 1572. Actualmente existen tres seminarios diocesanos con 685 seminaristas y la rev. "Cenáculo"; ocho seminarios de religiosos con 1.074 seminaristas; seis colegios diocesanos y nueve de congregaciones religiosas; el Museo de la Catedral y el Museo Pío XII en el Seminario de Filosofía; la Sociedad Mariológica Mater Ecclesiae, con la rev. "Theologica"; la Facultad Pontificia de Filosofía de la Compañía de Jesús, integrada en la Univ. Católica Portuguesa en 1967, con la "Rev. Portuguesa de Filosofía" y otras publicaciones dé alto nivel. En el campo de la prensa católica, además del Diario do Minho y de la Accáo Católica, se publican diversas revistas, periódicos y boletines. Destacan en las obras de apostolado, formación y asistencia, el Apostolado de la Oración, Cursillos de cristiandad, Reunión de matrimonios, Acción Católica, asociaciones de juventudes, el Centro apostólico de Sameiro y los centros pastorales de Guimaráes y de Viana; Caritas, Conferencias de S. Vicente, Misericordia, Oficinas de S. José, Patronatos, etc.Sede y primacía. El obispo de B., Balconio, era metropolitano de Gallaecia en el 447, pero, por lo menos desde Profuturo (538), la dignidad metropolitana estaba vinculada a la sede de B. y no a la persona del obispo. Con la formación del reino suevo, la provincia eclesiástica bracarense atravesó el Duero y anexionó las diócesis de Coimbra, Lamego, Idanha y Viseu, que pertenecían a Mérida. Esta extensión de la metrópoli de B., desde las proximidades del Tajo hasta el Cantábrico, hizo giie se dividiera en dos sínodos, uno con sede en B. y otro en Lugo. Por esta división, atribuida al llamado conc. de Lugo (569), B. quedó con las diócesis sufragáneas de Dume, Meinedo (Oporto), Coimbra, Lamego, Idanha (Guarda) y Viseu; y Lugo, con las de Astorga, Britonia, Iria, Orense y Tuy. Si Lugo, con esta división, pasó a metrópoli, tuvo esta dignidad con carácter efímero, porque en el conc. III de Toledo (589) el obispo de B. fue el único que firmó como metropolitanos Gallaeciae provincias episcopus (v. LUGO III, 1). Poco después del 650, Recesvinto restituyó a Mérida las cuatro diócesis situadas al S del Duero. Reducida la provincia eclesiástica de B. a los límites de la Gallaecia romana, desapareció la división en dos sínodos, ya omitidos en el conc. III de B. (675). Con la invasión árabe, el obispo de esta ciudad se refugió en Lugo, pero continuó siendo allí el metropolitano de toda Gallaecia, como lo fue por la misma razón el obispo de Lugo D. Paio (9861002). Sus sucesores comenzaron a considerar el fuero de metropolitano vinculado a la dignidad de obispo de Lugo, preparando documentos para hacer creer que los derechos metropolitanos de B. habían sido transferidos a Lugo. El obispo de B., D. Pedro (107091), reaccionó contra la usurpación y, en 1091, fue reconocido como tal metropolitano por el antipapa Clemente III.La restauración definitiva de la metrópoli de B. se efectuó por bula de Pascual I, Experientiam vestram, de 28 mayo 1100. Con el tiempo, pasaron a depender de B. las diócesis portuguesas de Oporto, Coimbra, Lamego, Idanha, Viseu, Lisboa y Évora, y las españolas de Astorga, Britonia, Lugo, Mondoñedo, Orense, Zamora y Tuy. El arzobispo de Compostela, después de lograr la independencia de B. en 1095, pretendió también obtener sus diócesis sufragáneas. Habiendo conseguido en 1120 las de la antigua metrópoli de Mérida, reclamó las diócesis de Coimbra, Lamego, Idanha, Viseu, y más tarde las de Lisboa, Évora y Zamora. Por estar mezclada con intereses nacionalistas, la lucha entre B. y Compostela duró hasta 1199, año en que Inocencio III atribuyó a B. las diócesis portuguesas de Oporto, Coimbra y Viseu, y las españolas de Astorga, Tuy, Orense, Mondoñedo y Lugo, quedando Compostela con las de Lamego, Idanha (Guarda), Lisboa y Évora, en Portugal, además de las de Ávila, Salamanca y Zamora. Las fronteras eclesiásticas coincidieron con las políticas en tiempo de Juan I, cuando Bonifacio IX elevó a Lisboa a metrópoli (10 nov. 1393), atribuyéndole las diócesis que Compostela tenía en Portugal, y Benedicto XIII, el 12 oct. 1394, dio a Compostela las diócesis que B. tenía en Galicia y León. B. quedó con tres obispados sufragáneos: Oporto, Coimbra y Viseu, a los que se sumó Miranda en 1545. La metrópoli bracarense tiene, actualmente, siete diócesis sufragáneas: Aveiro (1774), Braganga (1545), Coimbra (s. vi), Lamego (s. xii), Oporto (s. iv), Vila Real (1922) y Viseu (572).Paralela a la controversia de las metrópolis es la cuestión sobre la primacía entre B. y Toledo (v. TOLEDO III). Reconquistada esta ciudad, Urbano II nombró arzobispo a Bernardo de Cluny y, el 15 oct. 1088, le elevó como primado de toda la Península, debiendo obedecerle todos los obispos que aún no tuviesen metropolitano. D. Bernardo procuró imponer su autoridad incluso a B., a pesar de que estaba ya restaurada y organizada, lo cual provocó la reacción de su obispo D. Pedro. El mal se agravó, por pretender los obispos de Toledo someter a B. a su obediencia y usurparle las diócesis de Coimbra y Zamora. Los prelados bracarenses, sobre todo Joáo Peculiar y Estéváo da Silva, reaccionaron enérgicamente arguyendo que B. era más antigua que Toledo y había sido restaurada antes. Sin poder resolver el litigio, Honorio III, por bulas de 19 en. 1218, aplazó el juicio. Juan de Cardaillac (1364) fue el primer prelado bracarense que se tituló primado de toda la Península. ’En el conc. de Trento; donde el arzobispo de Toledo pretendía tener preferencia sobre el bracarense, se produjo el conflicto. Fray Bartolomé de los Mártires se opuso y el Papa declaró (1561) que las prelaciones se harían por orden a la fecha de elevación al obispado, sin atender a los derechos de primacía. El 10 en. 1562 envió al arzobispo de B. el breve Reddite nobis, donde le prometía mantener los derechos tradicionales. Por este motivo, los prelados de B. continúan titulándose Primado de las Españas, exactamente a como lo hacen los de Toledo.Rito bracarense. El actual rito bracarense no deriva de la costumbre litúrgica introducida en la metrópoli de B. en el s. vi con los elementos enviados por el papa Vigilia al obispo de B., Profuturo, el 29 jun. 538, ni con las particularidades aumentadas por el conc. I de B. (561) y por S. Martín de Dumio, porque el conc. IV de Toledo impuso la uniformidad litúrgica en todo el reino visigodo. Después de la sustitución del rito hispánico por el romano en el conc. de Burgos (1080), los libros litúrgicos de B. fueron importados de Francia o copiados de modelos franceses, pero a esta base romanofranca se fueron aña= ’diendo particularidades locales que dieron origen al actual rito o, mejor, costumbre bracarense, cuya primera referencia se encuentra en las Visitas de Cluny de 1292. Este rito, profundamente eucarístico y mariano, pudo continuar después del conc. de Trento por estar comprendido en la bula Quo primum tempore de 14 jul. 1570. El arzobispo fray Agostinho de Jesús lo hizo obligatorio en la catedral y en los actos de culto público de toda la diócesis, pudiendo seguir las restantes el rito romano. Después de 1880 fue practicado por un reducido número de sacerdotes, pero las Constituciones sinodales, aprobadas el 29 jul. 1918, lo hicieron obligatorio desde la fecha en que fueron impresos los libros litúrgicos, lo que sucedió en 1924 con el Breviario y en 1925 con el Misal. Desde el s. xii el rito bracarense ha sido objeto de varias tentativas de aproximación del romano y de regresión a la primitiva pureza. Hoy día, por ser un caso poco frecuente en la Iglesia latina, despierta gran interés entre los especialistas.Concilios. En el primero (1 mayo 561) se promulgaron 17 cánones contra el priscilianismo (v.) y 22 disciplinarios y litúrgicos; en el segundo (1 jun. 572), 10 cánones disciplinarios; y en el tercero (675), nueve cánones, con la profesión de fe de Nicea. Algunos consideran a este concilio como IV, denominando conc. III de B. los Capitula Martini (v. MARTÍN DE Dumio). Después de la independencia, además de muchos sínodos, se realizaron concilios en 1148, 1261, 1292, 1426, 1470 y 1566, siendo éste para aplicar los decretos tridentinos. V. t.: SANTIAGO DE COMPOSTELA I; TOLEDO III.AVELINO DE JESÚS DA COSTA.
BIBL.: Diócesis: A. DE J. DA COSTA, Liber Fidei Sanctae Bracarensis Ecclesiae, I, Braga 1965; íD, O bispo D. Pedro e a organizapao da diocese de Braga, Coimbra 1959; M. MARTINS, Correntes da Filosofía religiosa em Braga, Braga 1950; Anuario Católico de Portugal, 1968~Sede y Primacía: C. ERDMANN, O Papado e Portugal no primeiro seculo da Historia Portuguesa, Coimbra 1935; Z. G. VILLADA, Historia eclesiástica de España, Madrid 1929; C. SANcHEz ALBoRNoz, Fuentes para el estudio de las divisiones eclesiásticas visigodas, "Boletín de la Univ. de Santiago", Santiago de Compostela 1929; D. MANSILLA, Disputas diocesanas entre Toledo, Braga y Compostela en los siglos XII al XV, "Antología Annua" III, Roma 1955; ¡D, Restauración de las sufragáneas de Braga a través de la Reconquista, "Rev. Portuguesa de Historia" VI, Coimbra 1964.Rito: Para los libros litúrgicos bracarenses, manuscritos e impresos y bibl.: A. DE J. DA COSTA, Ordo missae almae Bracarensis ecclesiae, Roma 1962; J. BRAGAN(;A, A liturgia de Braga, "Hispania Sacra" XVII, Madrid 1964. Concilios: 1. VIVES, T. MARÍN y G. MARTÍNEZ, Concilios visigóticos e Hispano Romanos, Madrid 1963; A. DE J. DA COSTA, Concilios provinciais de Braga, "Theológica", Braga 1954.
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