Bizancio HIST.
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Historia
IMPERIO BIZANTINO. 1. La primacía de Constan. tinopla y la división del Imperio romano. La historia bizantina comienza cuando Constantinopla adquiere la primacía imperial que ostentaba Roma. La unidad del Imperio romano no pudo lograrse hasta el advenimiento al trono de Justiniano, y todos los Emperadores de B. se esforzaron en rehacer la antigua unidad, rota durante la crisis del s. ni y por las invasiones germanas. La herencia de Roma transferida a Oriente recibe en éste los caracteres ésenciales del Imperio bizantino. Constantinopla, fundada e inaugurada por Constantino (11 mayo 300), rodeada, como Roma, de siete colinas y 14 regiones, disponía de foro, capitolio, Senado, y su territorio se consideró suelo italiano, no provincial, y como tal, exento de impuestos. Roma aún no había perdido sus prerrogativas, aunque éstas se desdoblaron en favor de la nueva ciudad del Imperio. Ambas capitales marcharon juntas, pero el prestigio pasó poco a poco a Constantinopla (v.), y el antagonismo entre Oriente y Occidente comenzó a perfilarse, con el predominio del primero, más helenizado y orientalizado, siendo el punto de partida de la brillante y nueva civilización bizantina.En el s. Iv los límites del Imperio no sufrieron cambios sustanciales. Los dominios europeos al O y S del Rin y Danubio siguieron tutelados por Roma, también Bretaña, salvo el oeste y norte (actuales Escocia e Irlanda): Las fronteras en África incluían Mauritania y Egipto; en Asia los límites romanos alcanzaron el desierto arábigo, Imperio persa, altos valles del Tigris y Éufrates, Arabia del Sinaí, Palestina, Siria y Asia Menor. El interior fue dividido en más de 100 provincias, con diferencias administrativas en ellas. La sociedad se estructuró en jerarquías de funcionarios en torno al Emperador, estableciéndose unos principios que separaron los poderes civiles y militares, mientras que la administración central se confió a los funcionarios imperiales. La población del Imperio en el s. iv estaba organizada según sus funciones, que se hicieron hereditarias en sus miembros: soldados, funcionarigs, burgueses, artesanos urbanos, campesinos. Desde Constantino (v.) a Justiniano (v.) 337516, se produjeron las luchas contra las herejías y los bárbaros. Constantino había fundado el Imperio cristiano oriental, y durante dos siglos el objetivo fundamental de sus sucesores fue defender el cristianismo contra los herejes. En esta épocade confusión se sucedieron en el gobierno del Imperio más de 20 Emperadores de diferentes dinastías, como fueron la española, iliria, tracia y frigia, tanto para Oriente como para Occidente.
2. El Imperio romano de Oriente. El gobierno de Tea dosio I el Grande (v.) (379395) constituye el centro de este periodo histórico. Le suceden sus hijos: Honorio, en Occidente; y Arcadio, en Oriente (395408); hereda a este último Teodosio II, segundo Emperador de la dinastía Teodosiana (v.) en Oriente. Mientras que en Occidente se produce el acontecimiento histórico de las invasiones, el Oriente es gobernado (450518) por Marciano, León I, Zenón y Anastasio I. De entre todos sobresalieron: Teodosio I, el último que gobernó Oriente y Occidente; y Teodosio II, que realizó una obra útil debido a su largo reinado.El Imperio estuvo, tanto en manos de un solo Emperador, como dividido entre dos, uno para Oriente y otro para Occidente. Subsiste la dignidad imperial, porque generalmente uno de los Emperadores tuvo la suficiente autoridad para imponer al otro sus decisiones. Ni los, romanos ni los bárbaros creyeron que existía una separación entre Oriente y Occidente; y así, Odoacro (476) solicitó del emperador Zenón la investidura en Occidente. Siempre estuvo viva la idea de Imperio único y, sin embargo, existió la oposición entre ambos mundos, porque las fuerzas vivas residían en Oriente. Constantinopla, la nueva capital, creció prodigiosamente con Teodosio II, y con la implantación del griego como lengua oficial, muy pronto fue culturalmente superior a Roma.3. La Iglesia Oriental: querellas religiosas. El cristianismo tuvo un desarrollo distinto que en Occidente. Desde siempre, y dentro de la unidad cristiana, tuvo rasgos peculiares, que se reflejan en su producción teológica, en sus ritos, etc. A veces esas peculiaridades se tiñen de un matiz nacionalista que amenaza a la unidad; en esa línea la sede de Constantinopla (v.) aspira a ser la "Roma de Oriente". De otra parte, el Oriente resistió a las invasiones de los bárbaros, mientras que el Occidente se derrumbó ante ellas. Durante los s. Iv y v las luchas religiosas adquirieron en B. gran violencia e importancia política, a la vez que creció el monaquismo. El cristianismo se extendió por Armenia, Abisinia y Persia, donde se refugiaron los nestorianos expulsados del Imperio. El conc. de Constantinopla (v.), 381, confirmando el símbolo de Nicea (v. NICEA, CONCILIOS DE) por el que se condenaron las doctrinas heréticas arrianas contra la Trinidad, situó al arzobispado de Constantinopla por encima del de Antioquía y Alejandría, provocando la reacción de estos obispados.Bajo Teodosio II reaparecieron las disputas cristológicas, destacando entre ellas la herejía nestoriana (v. NESTORIO Y NESTORIANISMO) y en Antioquía se propagó la doctrina de las dos naturalezas y dos personas, humana y divina, en Cristo. Esta doctrina fue sostenida por el Patriarca de Constantinopla, Nestorio, en otro tiempo presbítero de Antioquía. Contra Nestorio y sus partidarios se alzaron los obispos de Alejandría. El obispo de Alejandría, Cirilo, hizo dictar, a través de un concilio egipcio, 12 proposiciones que resumían la ortodoxia, y que obligaban a Nestorio a aceptarlas bajo la pena de destitución. Teodosio II, receloso de los alejandrinos, reunió el conc. de Éfeso (v.), 431, en el que se afirmó la verdad defendida por Cirilo, y Nestorio fue depuesto.En el extremo opuesto del nestorianismo se sitúa otro error surgido también en el s. v: el monofisismo (v.), que afirma la existencia de una sola naturaleza en Cristo: la divina. Esta doctrina, opuesta a las herejías nestoriana y arriana (v. ARRIO Y ARRIANISMO), fue aprobada por Dióscoro, obispo de Alejandría, y el monje Eutiques (v.), archimandrita de Constantinopla; pero encontró la oposición del resto de la cristiandad y, especialmente, del papa León Magno. Dióscoro, obispo de Alejandría, en el conc. de É£eso del 449 hizo proclamar la doctrina monofisita, iniciándose una crisis religiosa a la que puso fin el conc. de Calcedonia (v.), en el 451, convocado por Marciano. Este concilio condenó la doctrina monofisita y destituyó a Dióscoro, promulgándose una profesión de fe directamente inspirada en el texto del Papa León, que definía como dogma que Cristo es "una única persona en dos naturalezas" conforme a la doctrina de Nicea.Desde el punto de vista político, el concilio afianzó la autoridad del Papa, y éste declaró que las diócesis del Ponto, Asia y Tracia. dependían del Patriarcado de Constantinopla, el cual ejercía de alguna manera el primado de Oriente. Pero las doctrinas monofisitas se habían extendido por Egipto, Siria, parte de Asia Menor, y cuando se quisieron aplicar las decisiones del concilio, se sublevaron en Alejandría y Antioquía; en Egipto se sustituyó la lengua griega por la copta, y las discusiones teológicas crearon oposiciones nacionales y aspiraciones de independencia. El emperador Zenón (474491) promulgó un edicto dé unión que prohibía hablar de dos naturalezas e invocar el cono. de Calcedonia, pero no lo aceptaron ni monofisitas ni ortodoxos. El Papa excomulgó al Patriarca de Constantinopla, Acacio, quien se erigió en jefe de la Iglesia oriental, surgiendo así el primer cisma entre las Iglesias de Oriente y Occidente (v. CISMA II), que duraría hasta el 518.4. La época de Justiniano. En cuanto al peligro de las invasiones, lo supera B. por medio de su fuerza y su diplomacia, resistiendo las presiones de visigodos, hunos y ostrogodos, que se dirigieron a Occidente. El reinado de Justiniano I (527565), segundo de la dinastía Justinianea (v.) y el más brillante de los Emperadores, se caracterizó por la restauración de la unidad imperial, que, conseguida, fue de efímera duración. El Oriente se distanciaba cada vez más de Occidente. Justiniano aportó al Imperio su obra legislativa y la reforma administrativa. A principios del s. vi se puso fin al cisma de Acacio, aceptando Justino I, tío de Justiniano I y creador de la dinastía Justinianea, las condiciones del Papa. Todas las conquistas realizadas en Occidente fueron acompañadas de persecuciones contra los arrianos, pero los monofisitas, protegidos por la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano I, convivieron en el Imperio entre persecuciones y periodos de tranquilidad Los sucesores de Justiniano, Justino II (565578), Tiberio (578582), Mauricio (582602) y Focas (602610), abandonaron la política occidental del Imperio. Italia fue conquistada, casi por completo, por los lombardos (v.), que sólo encontraron resistencia en la extraordinaria energía del papa Gregorio I Magno (v.). Se creó, sin embargo, por Mauricio el exarcado de Rávena (v. RÁVENA II), en el que los poderes civiles y militares fueron asumidos por el exarca o gobernador del territorio del exarcado dependiente de B.Durante los s. vii y viii el Imperio sufrió una honda transformación. Los dominios militares se hicieron hereditarios en las familias de los soldados al servicio de B. Desaparecieron los problemas religiosos al perderse los territorios monofisitas, cesando a su vez la rivalidad entre los Patriarcados de Constantinopla, Jerusalén, Alejandría y Antioquía; y toda la ortodoxia oriental ’del Imperio se reunió junto al Patriarca de Constantinopla, que ejerció gran influencia sobre los fieles y los Emperadores.5. La orientalización del Imperio. La helenización del Imperio fue absoluta. La lengua griega se convirtió en la oficial, legislativa y administrativamente, helenizándose los títulos de los funcionarios y la misma titulación imperial. De nuevo durante los s. viii y ix los problemas religiosos turbaron la política imperial durante las dinastías Isáurica (v.) y Amoriana (717867), expresándose en dos grupos antagónicos: los iconoclastas (v.), enemigos del culto a las imágenes; y los iconódulos, partidarios del mismo. Los sucesos de esta época fueron la continuación lógica de la anterior. En el exterior, los problemas eslavo, búlgaro y árabe tuvieron los mismos caracteres que en el s. VII. La pérdida de Occidente, con la coronación de Carlomagno (v.), fue la consecuencia de la orientalización del Imperio.Los árabes, desde 711717, hicieron progresos considerables, pero fueron detenidos por el emperador León III (711741) y sus sucesores, hasta el reinado de Irene (797802), que impidieron un tratado humillante para B., continuando victoriosos frente a Miguel II (820829) hasta alcanzar Amorium, cuna de la dinastía de su nombre. Bajo Teófilo (829842) en el 838, conquistan también Sicilia, Tarento y Bari. Los rusos, nuevo enemigo, atacaron Constantinopla mientras Miguel III (842867) estaba en Asia, pero resistió la ciudad, por la enérgica defensa del Patriarca Focio (v.).6. Recuperación del Imperio y apogeo de la cultura bizantina. El apogeo y consolidación del Imperio se alcanzó con la dinastía macedónica (v.) (8671057); junto con la época de Justiniano I, constituye la más gloriosa de la historia de B. Se aumentó el territorio imperial y se alcanzaron victorias sobre sus numerosos enemigos. Fue la obra de una sucesión de Emperadores, que se inicia con Basilio I el Macedonio (867886). La política exterior se centra en la lucha contra los árabes y búlgaros. Estos últimos fueron exterminados en Stromritza (1014) por Basilio II (9761025). El problema social interior más importante fue el régimen de propiedad de la tierra, en el que los grandes propietarios podían apoderarse de los lotes de tierras de los campesinos pobres. Al desaparecer, por tanto, la pequeña propiedad, en favor de la gran propiedad, se crearon problemas económicos, fiscales y militares, pues se inició el proceso de feudalización y el peligro de los grandes señores terratenientes. Una novella (922), de Romano Lecapeno 1 (919944), intentó remediar este estado de cosas, prohibiendo a los grandes señores adquirir la pequeña propiedad; obligó a restituir los bienes adquiridos a causa de la guerra a los legítimos poseedores. Estas medidas se continuaron en otra novella del 934. Basilio II, en el 996, abolió la prescripción de 40 años que cubría las adquisiciones hechas por los señores. Iguales medidas se aplicaron a las propiedades eclesiásticas. Nicéforo Focas, en el 964, prohibió la fundación de nuevos conventos y las donaciones a los existentes, pero la lucha entre la grande y pequeña propiedad fue siempre la constante de la historia del Imperio, triunfando, finalmente, los grandes señores. La tensión entre el Papado y el Patriarcado bizantino condujo al cisma religioso que definitivamente se desarrolló en el s. xi. La civilización macedónica fue una de las más brillantes de la época, destacándose la recopilación legislativa de las Basílicas, el libro del prefecto del emperador León VI el Sabio (886912).7. Decadencia del Imperio bizantino. En 1056, a la muerte de la emperatriz Teodora, hija de Constantino VIII, se inicia un periodo crítico de larga decadencia en B., con el antagonismo del ejército y los grandes señores de las provincias, y de otra parte, la administración central y las oficinas civiles de la capital, problemas interiores que comprometieron gravemente la obra exterior de los Macedonios, amenazada por los normandos en Italia; en los Balcanes por los pechenegos, turcos del norte, que dominaron Tracia y Macedonia; y en Oriente, los turcos selyucíes que desde Persia y Mesopotamia atacaron la Armenia bizantina.Nuevamente se restablece el poder con la dinastía de los Comnenos (v.) (1081-1185), con la que triunfa el partido militar y aristocrático provincial, frente al partido burocrático de la capital, en la figura de Alejo I Comneno, primer Emperador de la dinastía. Se señala en este periodo una amplia reacción contra los latinos, en política exterior; la política interior se caracteriza por una lucha violenta contra la gran aristocracia. Desde el punto de vista económico, aparentemente la prosperidad es grande en todo el Imperio, y los 2/3 de la riqueza mundial se concentran en Constantinopla por las Cruzadas. B. renuncia por razones políticas a la fuente de esta prosperidad, en su papel de intermediario entre Oriente y Occidente, en provecho de las repúblicas comerciales italianas: Pisa, Génova y especialmente Venecia. En el aspecto religioso, se anteponen los intereses políticos a los eclesiásticos. El Papado tiende a aproximarse al Emperador de B., frente al Emperador alemán.8. Lucha contra los turcos y pechenegos. La gran amenaza para el Imperio, con Alejo I (10811118), fue la de los pechenegos, que siguieron el movimiento herético de los bogomilas (v.), el cual constituyó una forma de nacionalismo eslavo (v. CÁTAROS). Vencieron al Emperador en Silistria, llegaron hasta las murallas de Constantinopla (1091) y se aliaron con los turcos selyucíes. Alejo se unió a los polotsianos, quienes los vencieron en 1091. De nuevo reaparecen frente al emperador Juan 11 (1118-43), y vencidos por éste, desaparecen de la historia de B. El mismo Emperador detuvo a los húngaros y servios; en Asia Menor unió la Cilicia al Imperio. Con Manuel 1 (1143-80), los turcos del sultanato de Iconio vencieron a los bizantinos en Frigia, en Myrio Kefalon (1176), victorias que anularon a la política occidental de B., y alejaron toda esperanza de vencer a los turcos en Asia.9. El peligro normando y la alianza con Occidente. Las relaciones con Occidente se manifestaron principalmente en las sostenidas con los venecianos, a quienes se les otorgó el derecho de comprar y vender en todo el Imperio (1082), sin pagar impuestos ni aduanas, y en perjuicio del propio comercio de B., que constituía la base de la economía imperial, situando en el centro de la expansión mediterránea a Venecia, que puso su fuerza marítima al servicio exclusivo de sus intereses comerciales. Los Emperadores bizantinos trataron de limitar el poder veneciano, haciendo concesiones análogas a las repúblicas rivales de Génova y Pisa; pero no pudieron anular el privilegio otorgado a los venecianos en 1082.El intento de Manuel I de resolver el problema normando terminó en un fracaso tras la derrota de sus tropas en Brindis. En el reinado de Andrónico I Comnenos (1183-85), los normandos tomaron Dirraquio (actual Durrés, en Albania), asediaron y se apoderaron de Tesalónica, donde hicieron grandes matanzas, marchando hacia Constantinopla, pero terminaron por ser desalojados de Dirraquio y Tesalónica por Andrónico. Constantinopla se había sublevado, destronando a Andrónico y luego a Isaac II Angelos (118595). En Italia, los Emperadores no pudieron con el poder de los normandos. La causa fue las considerables concesiones que habían hecho al imperialismo económico de Venecia. Con motivo de las Cruzadai (v.), se crearon sobre el modelo occidental y feudal una serie de principados latinos. Edesa, Antioquía y Jerusalén fueron vasallos del Imperio, pero olvidaron frecuentemente su condición de vasallos. Juan II tuvo que restablecer por las armas su soberanía sobre Antioquía. La segunda Cruzada, originada como consecuencia de la toma de Edesa por los turcos, obligó a poner en estado de alerta las fortificaciones de Constantinopla. La cuarta Cruzada dio lugar al asalto y toma de Constantinopla por los cruzados (julio 1203), que destronaron a Alejo III (11951203), y restauraron en el trono a Isaac II, que se asoció a su hijo Alejo IV (120304), hasta que la ciudad fue saqueada por los mismos cruzados (13 abr. 1204), que se apoderaron de sus riquezas. Para repartir el botín eligieron un Emperador latino, Balduino, conde de Flandes, coronado Emperador en S. Sofía; y el Patriarca latino fue un veneciano: Tomás Morosini. Venecia adquirió grandes territorios: Dirraquio, islas jónicas, casi todas las del Egeo, Eubea, Rodas, Creta y numerosas plazas en el Peloponeso, Helesponto y Tracia. Se organizaron, a la manera feudal, una serie de principados francos a costa del Imperio bizantino y junto al Imperio latino de Constantinopla (120461).Del Imperio griego no subsistían más que tres parcelas: El Epiro, gobernado por los Angelos Comnenos; el Imperio de Trebisonda al SE del. mar Negro; y el Imperio de Nicea. Este último fue, mientras duraron los Emperadores latinos en Constantinopla, el representante del Imperio bizantino y el refugio del helenismo. Había sido fundado por Teodoro Láscaris (120422), a quien sucedió un Emperador enérgico, Juan III Ducas Vatatzés (122254). Derrotados los cruzados en Adrianópolis (abril 1205) por los búlgaros, y el sultán turco de Iconio por Teodoro, el Imperio bizantino se reorganizó partiendo de Nicea.10. Fin del Imperio latino y restauración del Imperio bizantino. Débilmente, el Imperio latino sobrevivió aún 50 años. La confusión de este periodo finaliza con el advenimiento al poder de la dinastía Paleólogos (v.) (12581453), que marca el final de la historia de B. A la muerte de Teodoro II Láscaris (1258), un golpe de fuerza dio la regencia a Miguel VIII Paleólogos, que no tardó en ser coronado Emperador, asociado (1259) al joven Juan IV Ducas Láscaris. Conquistó Constantinopla por sorpresa (25 jul. 1261), con lo cual puso fin al Imperio latino (v.) restaurando de nuevo el bizantino que volvió a ser una gran potencia, aunque debilitada. Búlgaros y servios ocupaban el norte de los Balcanes. Tesalia y el Epiro seguían independientes, aunque gobernadas por griegos. Los latinos continuaban en Grecia, con el apoyo de las potencias occidentales, especialmente de Carlos I de Anjou (v.). Para hacerles frente, Miguel buscó la amistad de Venecia, de los tártaros de la Horda de Oro (v.), y de los mamelucos de Egipto, logrando la unidad nominal de la Iglesia ortodoxa con la católica romana (conc. de Lyon, 1274), que fue insostenible ante la oposición de los griegos a secundarla. El sentimiento religioso fue causa de que en Occidente se pensara en restaurar el imperio latino, pero no hubo una acción de conjunto.Miguel VIII, restaurador del Imperio bizantino, e iniciador de la nueva dinastía (12611453), fue un diplomático excelente, pero dejó a su hijo y sucesor Andrónico II (12821328) un Imperio debilitado y empobrecido. Con 61 comienza una larga etapa en la que se manifiesta la ruina de B. Hostilizado por servios y búlgaros en Occidente y por los turcos otomanos en Oriente, su territorio se fue reduciendo paulatinamente a los de la capital y su hinterland. Mientras tanto, el Imperio se feudalizaba rápidamente. El s. xiv en B fue la época de la aristocracia, de los grandes latifundios y de la descentralización administrativa. Esta evolución socioeconómica e institucional aceleró el declive de B. Las concesiones en feudo (pronoia) se convirtieron en posesiones hereditarias, y las obligaciones militares que comportaban tendían a relajarse. B. hubo de buscar tropas mercenarias. Los primeros síntomas de esta decadencia fueron la reducción de los efectivos militares griegos y la devaluación de la moneda.En tiempos de Juan V (134191), hijo y sucesor de Andrónico III, el Imperio se había reducido a los territorios de Salónica, la Calcídica y Tesalia, una parte del Peloponeso e islas del nordeste del Egeo, con lo que las rentas del Imperio quedaron considerablemente mermadas. Las flotas veneciana y genovesa, y la de la orden de los hospitalarios de Rodas protegían las rutas comerciales de la piratería sarracena. El poderío turco otomano sufrió un grave retroceso por la invasión de los turcomongoles (v. TAMERLÁN), retrasando los proyectos otomanos sobre Constantinopla. Murad 11 (142151) intentó tomar la capital bizantina (1424); no logró su propósito, pero obligó a Manuel II Paleólogos a tributarle 30.000 ducados, y a cederle varias ciudades de Tracia. Al morir Manuel II (1425), el Imperio, ya muy reducido, se repartió, quedando para el primogénito Juan VIII Paleólogos (142548) Constantinopla y sus alrededores; y el resto, parcelas distribuidas por el mar Negro y el Peloponeso, fue administrado independientemente por los hermanos del Emperador.Morea, principado regido por un déspota, con capital en Mistra, se convirtió durante este tiempo en el crisol de la cultura neohelenística. B. siguió buscando desesperadamente el apoyo de Europa e intensificó sus relaciones diplomáticas con Occidente, mientras que los turcos se apoderaban de Tesalónica (1430), débilmente defendida por los venecianos. Varias expediciones se realizaron a Oriente por parte de Hungría, Polonia, Borgoña, Venecia, Nápoles y Aragón, en 1444, 1445 y 1448, para salvar los restos del Imperio bizantino, pero fueron infructuosas.11. Conquista de Constantinopla por los turcos. Mahomet II (145181) preparó cuidadosamente el ataque, a Constantinopla en tiempos de Constantino XI Paleólogos (144953), hermano y sucesor de Juan VIII. El asedio de los turcos a Constantinopla duró aproximadamente dos meses.Derruidas sus murallas, entraron a saco los otomanos en la capital el 29 mayo 1453, fecha en que la tradición sitúa el final de la Edad Media. Murió el Emperador en la defensa. Mahonret II se proclamó sucesor suyo. La Iglesia ortodoxa griega fue respetada por los turcos. El mar Negro pasó a ser el mar de los otomanos. Desapareció el Imperio romano de Oriente y con 61 la historia de B. El éxodo hacia Occidente de altos personajes, intelectuales y monjes cultos, especialmente a Italia, contribuyó decisivamente al renacer cultural de la antigüedad clásica en el Occidente europeo. V. t.: LATINO, IMPERIO.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: N. H. BAYNEs, El Imperio bizantino, México 1966; CH. DIEHL, Grandeza y servidumbre de Bizancio, Madrid 1963; L. BRÉHIER, Vida y muerte de Bizancio, México 1956; G. WALTER, La ruina de Bizancio, México 1963.
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