Bichat, Marie-francois Xa Vier
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Biografía GER
Médico francés, cuya obra, realizada en los años de la Revolución, sentó buena parte de los fundamentos de la medicina actual. Breve fue su vida: n. en Thoirette-en-Bresse (Borgoña), el 14 nov. 1771, se formó como cirujano, en Lyon, al lado de Petit y desde 1793, en París, junto a Desault, al que estuvo estrechamente unido hasta su muerte (1795) y cuya obra publicaría después. En su clínica del Hotel-Dieu, llamado entonces Grand Hospice d’Humanité, se entregó B. a un intenso trabajo que expresaría en brillantes lecciones y en unos cuantos libros que pronto se harían clásicos. Pero el sobreesfuerzo de su quehacer y el desarreglo de su vida, agravaron la afección tuberculosa que truncaría su existencia, a los 31 años, el 22 jul. 1802. En tal fecha, el gran clínico comunicaba al primer cónsul Bonaparte la muerte de B. con estas palabras, "Nadie, en tan poco tiempo ha hecho tantas cosas, ni tan bien".Corto fue el periodo de su producción original y no va su nombre unido a ningún descubrimiento famoso. Pero fue transcendental su papel en la evolución de la medicina. Es significado el hecho de que B. completara su formación en los últimos años del S. XVIII y diera sus mejores frutos en los primeros del XIX, pues su obra recoge la mejor herencia de la Ilustración y viene a ser el germen de la nueva medicina que se fragua en el S. XIX.Fiel al espíritu de su tiempo, era B. un decidido "vitalista" pero no se conformaría con especulaciones sobre la presunta "fuerza vitalista" sino que habría de someter tal experimentación rigurosa, tratando de unir "las concepciones filosóficas de Bordeu y el método experimental de Haller y Spallanzani". Este vitalismo científico le llevará a su concepción, tan romántica, de la vida como "conjunto de funciones que resisten a la muerte" y a la neta distinción, tan importante, entre la vida orgánica y la animal (Recherches physiologiques sur la mort, París 1800). El análisis sensorial de Condillac y el sistema "natural" de clasificación de las enfermedades; van a sugerirle sus más fecundas nociones; en la obra de Ph. Pinel Nosographie philosophique ou la méthode de l’analyse appliquée a la Medicine (París 1789) encuentra el enlace entre su investigación y el pensamiento dominante en su siglo: "El ciudadano Pinel, dice, ha establecido una juiciosa conexión entre la estructura diferente y las diferentes afecciones de las membranas. Leyendo su obra se presentó a mi espíritu la idea de ésta (Traité des membranes, París 1800): si estructuras análogas reaccionan del mismo modo en cualquier parte del cuerpo, busquemos los elementos constitutivos del organismos y veamos en sus alteraciones patológicas la raíz de los procesos morbosos". Así logra caracterizar 21 modalidades de la sustancia orgánica, a las que llama "tejidos" que presentan peculiares propiedades físicas y vitales y que vienen a ser los constitutivos del cuerpo vivo, al modo de los elementos simples que los químicos acaban de poner de manifiesto en toda materia. Sobre estos conceptos y tras millares de horas de trabajo en el cadáver ( más de 600autopsias haría en un invierno) edifica B. una original patología que expone en el curso 1801-02, preludio de un Traité d’Anatomie pathologique que ya no podría publicar (como apuntes sería editado en 1825). Venía a ser la culminación de otro gran legado del S. XVIII: la obra de Morgagni; pero cambiando su signo, al poner la lesión, no ya en la constelación sintomática, sino en el centro mismo del cuadro morboso, de modo que fuera la base firme del saber clínico: "La Medicina (dirá B en su obra cumbre: la Anatomie générale, París 1801) ha sido rechazada durante mucho tiempo del seno de las ciencias exactas; tendrá derecho a juntarse con ellas, por lo menos en lo tocante al diagnóstico de las enfermedades, cuando a una escrupulosa observación se haya unido por doquier el examen de las alteraciones de los órganos. Este camino comienza a ser el de todos los hombres de talento y sin duda será bien pronto general". Tenía razón. Discípulos suyos, Laënnec sobre todo, iban a fundar sobre tales bases el sólido edificio de la medicina anatomo-clínica.
JUAN A. PANIAGUA.
BIBL.: M. F. X. BICHAT, Traité d’anatomie descriptive, París 1801-03; ID, Investigaciones fisiológicas sobre la vida y la muerte, Madrid 1807; ID, Anatomía general, Madrid 1807; P. LAIN ENTRALGO, Bichat. en Clásicos de la Medicina, Madrid 1946;Guarda este contenido en tu perfil
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