Beréberes HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Nombre que designa a los pueblos autóctonos del norte de África, desde Egipto hasta el Atlántico. Por ello, toda esta región se ha llamado también .Berbería. Los berberiscos o b., como generalmente se les conoce, constituyen la masa de la población de los actuales Estados de Libia, Túnez, Argelia y Marruecos.La etimología de la palabra es clara: procede de la voz griega barbaroi o bárbaros, con la que se aludía despectivamente a los pueblos incultos. Los árabes heredaron de griegos y romanos esta denominación y llamaron a los pueblos norteafricanos barábir, plural de barbar, de donde procede la palabra española b. Ellos no emplean este término y se designan a sí mismos con el nombre de sus tribus o se valen del vocablo amazig, plural imazigen, que significa hombre libre; su femenino, tamazigt, la libre, se aplica a la lengua.Los pueblos b. son de raza blanca en general, pero no constituyen un tipo homogéneo desde el punto de vista antropológico. Ya en el s. xiv, el gran historiador de origen sevillano, Ibn Jaldun (v.), distribuía a los b. en tres grandes tribus: los masmúda, los sanhccya y los zanáta. Los masmúda eran los más numerosos. Se concentraban, como hoy, en las regiones occidentales del norte de África, particularmente en el Atlas. Eran fundamentalmente sedentarios. Los sanhÚya estaban desparramados por toda la Berbería. Aunque en su mayoría eran sedentarios, hay que señalar importantes grupos nómadas. Los zanátas procedían de la región oriental; eran nómadas, excelentes jinetes y alcanzaron las regiones occidentales en sucesivas emigraciones, como ocurrió con los benimerines (v.) en los s. XII y XIII.Lengua. Todos estos pueblos hablan o han hablado una lengua común que denominamos b. (v. III). Es una lengua hablada, pues en raras ocasiones se ha escrito. Son muchos los dialectos b. y, a pesar de su multiplicidad, son evidentes sus afinidades y su origen común. La orientación política actual en los Estados norteafricanos independientes favorece la difusión del árabe en perjuicio del b. Allí donde el b. conserva su lengua, mantiene sus costumbres, sus instituciones e incluso sus manifestaciones artísticas, pero, cuando forma parte del proletariado de las grandes ciudades como Argel o Casablanca y vive miserablemente, se siente completamente desarraigado de su ambiente ancestral y tampoco consigue adaptarse al nuevo género de vida.Religión. En la Antigüedad existían cultos locales entre los b.; los objetos de este culto eran lasgrutas, las rocas, las fuentes, las montañas, los ríos y las estrellas. El cristianismo es adoptado en gran parte del norte de África. Surgen algunas herejías, pero también destacan figuras notables, como S. Agustín de Hipona. En la segunda mitad del s. vli, con las primeras invasiones árabes, el Islam se introduce y afianza en toda la región norteafricana. Al mismo tiempo, los b. conservan muchas de sus prácticas paganas, algunas de las cuales fueron adoptadas por el Islam, siendo otras consideradas como heréticas, en contradicción con los principios coránicos. Estas supervivencias son visibles sobre todo en los ritos y fiestas agrícolas. Actualmente, los b., salvo minorías insignificantes, son musulmanes ortodoxos.El judaísmo consiguió muchos prosélitos en los primeros siglos de la Era cristiana. Prescindiendo de los sefardíes (v.), oriundos de España, la mayoría de los israelitas indígenas desciende de prosélitos anteriores al Islam. En cuanto a los cristianos, puede decirse que prácticamente desaparecen en el s. xii. Los almorávides (v.), y sobre todo los almohades (v.), destruyeron los grupos musulmanes herejes, excepto pequeños núcleos. A partir del s. XII, se impone la ortodoxia y se adopta el rito de Málik (v. MALIKIES).Modo de vida. Los b. son fundamentalmente rurales. Los nómadas viven en tiendas y los sedentarios en casas y, a veces, en majestuosas gasbas. La mujer b. goza de más libertad que la árabe y de mayor consideración.Una de las características de la Berbería musulmana es el mantenimiento del Derecho consuetudinario, todavía aplicado, oficialmente o no. Este Derecho es esencialmente oral y algunas tribus en época reciente lo han consignado en árabe o francés, pero raramente en b. La justicia se practica por una especie de árbitros únicos o bien por las Yamá `as o comunidades.Historia. A pesar de los abundantes vestigios prehistóricos y de los datos proporcionados por las fuentes escritas griegas, latinas y árabes, se ignora casi completamente la historia preislámica de los b. Los clásicos los hacían pueblos autóctonos, mientras que los árabes los consideraban descendientes de los cananeos o de los himyaríes del sur de Arabia. Algunos autores modernos aceptan estas teorías e incluso relacionan a los b. con los fenicios, celtas, vascos, pueblos del Cáucaso y hasta con los precolombinos de América. Lo único cierto es que los b. ya habitaban el norte de África desde una época muy antigua. Los autores clásicos los designaban con los nombres de númidas en la región oriental, gétulos en las altas mesetas, moros en el extremo occidental, etc.Los fenicios, cartagineses y griegos fundaron varias colonias, entre las que sobresale Cartago (v.). Durante las guerras púnicas comienzan a constituirse algunos Estados b. Masinisa, con el apoyo romano, reúne toda la Numidia (v.). Consigue fundar un reino que llegaba desde el Muluya hasta Libia. Su duración fue efímera y terminó convirtiéndose en una provincia romana lo mismo que el reino b. de Mauritania (v.). La dominación de Roma en el norte de África se mantuvo hasta el s. v de la Era cristiana. La romanización se extendió por las zonas costeras, pero no penetró en las regiones montañosas ni en las altas mesetas.Después de la rápida invasión de los vándalos (v.), dominaron la Berbería los bizantinos, aunque su autoridad no fue nunca reconocida por todos los pueblos. A mediados del s. vii comienzan las primeras incursiones árabes. Con la fundación de Qayrawán por °Ugba en el 670, los árabes tienen una base de operaciones, aunque tropiezan con una seria resistencia b. organizada por Kusayla y la legendaria Kahina, pero, a finales del s. vii y principios del vill, ocupan definitivamente todo el África del Norte. Con su conversión al Islam, los b. colaboran con los invasores para someter el resto de la Berbería y España. Muy pronto adoptan la herejía járiyi (v. JARICHÍES) y por considerarse mal tratados por los árabes se sublevan contra éstos en el 740, al mando de Maysara. Los árabes sufrieron sangrientas derrotas e incluso fueron expulsados de Qayrawán en el 756. Después de muchas vicisitudes surgen una serie de Estados dirigidos por jefes de origen árabe o que se atribuyen una genealogía árabe como los Rustumíes que fundan el reino de Tahart (761-908), el de Siyilmasa regido por los Banñ Midrár, los Idrisíes de Marruecos y otros reyezuelos que no obedecen al califa abbasí de Bagdad. Solamente reconocia a éstos la dinastía semiindependiente de los Aglabíes (800-909), que se consolidan en Túnez y llegan a ocupar Sicilia.A los Aglabíes suceden los Fátimíes (v.) de tendencia herética si’i, que en muy pocos años consiguen crear un gran Imperio que se extiende desde Egipto hasta el Atlántico. Después de la fundación de El Cairo en el 973, los Fátimíes se desinteresaron de la Berbería, que cayó presa de las luchas de las distintas tribus b. Los Omeyas (v.) españoles aprovecharon esta situación tan anárquica para proseguir su política de penetración después de la conquista española de Ceuta en el 931. Apoyándose en los distintos grupos b., el califato de Córdoba estableció una especie de protectorado con capital en Fez, al mismo tiempo que contingentes b. cruzaron el Estrecho para engrosar los ejércitos mandados por Almanzor y sus hijos. Estos mercenarios b. establecidos en la Pénínsula contribuyeron decisivamente a la caída del Califato y al consiguiente fraccionamiento de alAndalus en múltiples reinos de Taifas; muchos reyezuelos fueron b. Cabe destacar a los Ziríes, que se establecieron en Granada. No podemos olvidar el significativo intento de los Hammñdíes, b. idrisíes que pretendieron suplantar a los Omeyas y consiguieron en algunos momentos ser reconocidos como califas de alAndalus por la mayor parte de la población musulmana de la Península. El fraccionamiento político del norte de África y de España desapareció a finales del s. xI cuando los sanháya del sur de Marruecos consiguieron crear el gran Imperio almorávide. Los almorávides, que intentaron una reforma religiosa dentro de la ortodoxia musulmana, sometieron todo Marruecos y parte de Argelia hasta el Senegal. Después de la batalla de Zalaca (v.) (1086), que no tuvo grandes consecuencias, a pesar de la derrota cristiana, los almorávides se deciden a intervenir en España y destronan a los reyes de Taifas. Hostilizados por los cristianos en la Península y los masmüdas, b. del Atlas, muy pronto decae el poder de los *almorávides. Ibn Tñmart (v. ALMOHADES) supo atraerse a los masmñdas a la doctrina almohade. Por segunda vez en la historia una gran tribu b. consigue crear un Imperio que se extiende por todo el norte de África desde el Atlántico hasta Libia. Los almohades también ocuparon la España musulmana y durante muchos años frenaron la ofensiva cristiana.La dinastía almohade acaba oscuramente en 1269, después de un largo proceso de decadencia y anarquía. Esta situación es aprovechada por otra gran familia b., los benimerines, que pertenecían a la tribu zanáta. A principios del s. XIII, penetraron violentamente en Marruecos los benimerines con el apoyo de otras tribus zanátas. El emir Abu Yahyá logra fundar un reino, cuya capital, Fez, había sido ocupada por capitulación de la guarnición almohade. Su hermano y sucesor Abñ YUsuf Ya°gñb fue el verdadero fundador de la dinastía, tras la ocupación de Marrakech, y el soberano más poderoso del Occidente musulmán. Los benimerines intervinieron en los asuntos de España y chocaron continuamente con los `Abd alWadíes de Tremecén y, finalmente, con los Hafsíes de Túnez. Con la anexión de estos dos Estados, AbñlHasan (1331-51), sultán de los benimerines, rehace la unidad política de toda la Berbería y consigue la supremacía de los zanátas. En menos de dos años, el Imperio de los benimerines se derrumba y da lugar a un nuevo fraccionamiento, ya definitivo, de la Berbería. A partir del s. xv, se inicia la intervención cristiana en esta zona con la ocupación de Ceuta por los portugueses en 1415; la instalación de la autoridad turca en Argel en el s. xvi rompe la unidad cultural de la Berbería, al ponerse en contacto Argelia y Túnez con el Islam oriental, mientras que Marruecos será el refugio de la tradición andalusí. V. t.: ALMOHADES; ALMORÁVIDES; BENIMERINES.J. VALLVÉ BERMEJO.
BIBL.: Berbéres, en Encyclopédie de 1’Islam, I, 2 ed. París 1953, 12081222; IBN JALDÚN, Histoire des Berbéres, 2 ed. París 192556; S. GSELL, Histoire ancienne de I’Afrique du Nord, París 191328; CH. A. JULIEN, Histoire de 1’Afrique du Nord, 2 ed. París 1951; R. MONTAGNE, La Vie sociale et la vie politique des Berbéres, París 1931; G. H. BousQuET, L’Islam maghrébin, Argel 1942; R. BASSET, Recherches sur la religion. des Berbéres, "Rey. de 1’Histoire des Religions", París 1910; A. BASSET, La langue berbére, en Handbook of African Languages, Oxford 1952; H. BASSET, Essai sur la littérature des Berbéres, Argel 1920; G. MARJAIs, L’Art des Berbéres, Argel 1956.
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