Bélgica (Belgique, Belgig) Vii. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
1. Tiempos medievales. Los vestigios más antiguos en la arquitectura medieval belga son carolingios (v. CAROLINGIOS II), en su versión germánica y francesa. Ejemplos de su rastro son las iglesias de S. Juan, de planta octogonal; y S. Cruz de Lieja, de doble ábside y coro. A continuación, la orden de Cluny (v.) impone con esplendor una arquitectura coherente y grandiosa. Dos maneras se diferencian pronto en las regiones del Mesa y del Escalda. De la primera son las iglesias de S. Gertrudis, NorteDame y S. Servais. Mirando hacia Francia, la región del Escalda es menos fecunda, pero compensada con la catedral de Tournai, construcción de simplicidad y elegancia excepcional, centro matriz y modelo de inspiración para las iglesias del oeste de los Países Bajos. Son características las torres laterales gemelas y las tribunas. De la arquitectura civil románica son los castillos de los condes de Gante, Tournai y Bouillon, en la región valona. El hospital de S. Jean de Brujas es una típica construcción de fachada plana y remate en triángulo, con parteluz en las ventanas. De la escultura hay exponentes en la capilla de S. Sang de Brujas y en la puerta Matilde de Tournai; pero lo más representativo y refinado del románico está en el arte del metal, y en las fuentes bautismales de Renier de Huy.La arquitectura consigue en el gótico la uniformidad negada en el periodo anterior. Tras la estela de Tournai quedan las iglesias de NorteDame de Pamel, de A. de Binche. S. Nicolás de Gante y tantas otras en Brujas. Al mediar el s. XIII comienza, la construcción del coro de la catedral de Tournai, imitando el arte de Amiens, aunque a la manera del Norte. De influencia francesa son también las bellas iglesias del Mesa, de los s. XIII y XIV; algunas como S. Hubert, S. Jacques y S. Martin corresponden al s. XVI. Mayor riqueza ofrece la región de Brabante, con sus remates triangulares y características columnas. Bellos exponentes son las iglesias de NatreDame de Hal y S. Rombaut de Malinas, parte de esta última terminada por A. Keldemans. Pero es en la arquitectura civil donde mejor se manifiesta el genio de los Países Bajos. Las circunstancias sociales determinan el triunfo de tipos constructivos sensiblemente originales. Ayuntamientos y lonjas de esbeltas torres y fantástica decoración reflejan el triunfo de la ciudad libre y de un comercio pujante. Los mejores ejemplos se conservan en Ypres, Brujas, Bruselas y Lovaina.La escultura se forma en muy estrecha relación con Francia, durante los s. XIII y XIV. De renombre son J. Pépin y J. de Lieja. A fines de siglo y primera mitad del XV da la tónica el arte de C. Sluter (v.): una afortunada síntesis de gracia francesa y realismo flamenco. Un arte hondo y dramático domina este periodo, con proyección en varios países de Europa. Seguidores próximos son C. de Werve y J. Lóme. Los talleres de Bruselas y Amberes trabajan de forma industrial para la exportación. Sus artistas rebasan el marco nacional ofreciendo sus servicios al resto de los países de Europa. Desplazan la influencia de Italia en la segunda mitad del siglo, en Francia, Alemania y España. Los paños acartonados y el monumental realismo de los hermanos Van Eyck (v.) tienen su equivalente en las esculturas de J. Borman y M. Pacher. El estilo se prolonga en el primer tercio del XVI, en lucha con el Renacimiento.Sin embargo, es en la pintura donde alcanza el arte belga sus mejores conquistas. En el XIV se forja al calor de Italia y Francia, sin por ello renunciar a su naturaleza. A fines del citado siglo domina un arte aristocrático y exótico, forjado en las cortes, cuyo foco más importante se encuentra en la de los duques de Berry. Pasadas las primeras décadas, el delirio internacional deja paso a las formas solemnes y al realismo de H. y J. Van Eyck. No sólo triunfa una nueva visión del arte, sino una técnica de sorprendentes resultados, basada en la pintura al óleo. El políptico del Cordero Místico de Gante es el manifiesto de un estilo que domina la segunda mitad del s. XV en Europa y muy especialmente en España. Arraiga en Castilla, convertida en una provincia artística del Norte. No alcanza una alta calidad, pero dota a sus personajes de una recia contención humana, signo constante del arte español. R. Campin (v.), denominado Maestro de Flemalle, no supera el sentimiento lírico internacional. El tríptico de la Anunciación (castillo de Mérode) y S. Catalina y el Bautista del Prado, son dos de sus obras fundamentales. En la misma línea, R. Van der Weyden (v.) agrega el dramatismo que falta en los Van Eyck. D. Bouts (v.), pintor de figuras verticales, e impasible expresión, refleja bien su estilo en la Justicia de Otón y Martirio de S. Erasmo, del Museo de Bruselas. La pasión de H. Vander Goes (v.) marca un hito fundamental. Su mente extraviada al final de su vida no es obstáculo para la creación de obras como la Natividad de los Uffizi y la Muerte de la Virgen de Brujas. H. Memling (v.) (hospital de S. Jean de Brujas) vuelve la mirada a R. Van der Weyden, supliendo el drama por una visión amable e ideal de la vida. Entrando en el s. XVI, G. David (v.) recibe ya brisas de Italia, un arte calmado, sensible a la luz y sombra. Sus modelos son imitados por pintores de su escuela, tales como A. Benson, A. Isenbrandt y J. Prévost.2. Renacimiento. La toma de contacto de la arquitectura de B. con el arte del Renacimiento italiano se inicia pasada la primera década del s. XVI. Las estructuras permanecen algún tiempo góticas y es en la decoración donde se manifiesta el nuevo estilo, cuyo primer exponente es el palacio de Margarita de Austria, de Guyot de Beaugrand. La influencia francesa de éste contrasta con la casa del Salmón de la misma ciudad, en la que se mezclan los principios italianos con motivos decorativos de tipo puramente local. El mismo carácter que el palacio de Margarita de Austria tiene el Ayuntamiento de Amberes. También en la escultura es extraña una obra puramente clásica. Perdura durante mucho tiempo el gusto gótico por la exuberancia ornamental, aunque las formas y los temas irán italianizándose. Las mejores obras se deben a L. Blondeel, P. Van Schelder; y Juan de Bolonia (v.).La pintura permanece algo relegada en esta época por el prestigio de Italia, pero no por ello hay que negar originalidades y genio a los artistas del Norte. El realismo y magnífica técnica de la vieja escuela perduran. Q. Metsys (v.) sigue a Leonardo, B. Van Orley (v.) y J. Góssaert (v.) a Rafael. Las formas planas del segundo recuerdan el arte de Rubens. Al mediar el siglo triunfan romanistas y manieristas, con un estilo sugestivo, donde cabe recordar los nombres de Lambert Lombard, F. Floris y M. de Vos; pero es P. Brueghel (v.) la personalidad genial y creadora de fin de siglo. Su visión cósmica del mundo y su conocimiento del alma humana abren caminos inéditos para el arte moderno. Los miserables ocupan un lugar en la obra de arte. La naturaleza realista del pueblo hace posible un pronto triunfo del retrato, analítico y psicológico. A. Moro (v.) prepara el retrato velazqueño. Al servicio de Felipe II, impone el concepto del retrato de la corte de los Austria en Europa. A su lado se forma A. Sánchez Coello (v.). De ambos artistas guarda la mejor colección el Museo del Prado. Otros pintores del género son W. Key y Pourbus el joven. También el paisaje va a ser protagonista. El camino se recorre desde J. Patinir (v.) a una visión más conjunta de P. Brill. No falta en España la presencia del Norte, de tan fuerte arraigo en el gótico. En loss del siglo es decisiva la influencia y producción de Juan de Flandes (v.) en Castilla, y en la segunda mitad, entre tantos otros, A. Moro y P. de Campaña (v.), con su mejor obra en la catedral de Sevilla.3. Barroco. Rubens y su escuela. Con la entrada de los archiduques Alberto e Isabel, la prosperidad y calma vuelven y producen frutos decisivos para las artes, cuyo carácter esencial es su sometimiento a los ideales de la Contrarreforma y monarquía austriaca. Bajo la dirección de Rubens, Amberes (v. AMBERES III) se constituye en uno de los centros artísticos más importantes de Europa, en competencia con Roma, en un gran taller al servicio de las exigencias políticoreligiosas de los Habsburgo, siempre adicto al dogma y a la estética del barroco jesuita. Las ansias de grandeza de generales y nobles son incentivos para el triunfo del retrato. P. P. Rubens (v.) y su escuela dominan el siglo. La influencia del pintor se reconoce en la arquitectura, y se habla de un "estilo rubeniano". Un ejemplo es su propia casa. Siguiendo de cerca el arte de Vignola (v.), y sin olvidar el gótico, los. jesuitas inician el gusto por un arte suntuoso, con las iglesias de S. Carlos Borromeo (Amberes), de Huyssens; Jesuitas, de Amberes, y S. Loup, de Namur. Menos puras son las iglesias de Maastricht. Salvo el Ayuntamiento y la Maison du Roi, la GrandPlace de Bruselas mantiene la fisonomía de la época.También la escultura siente la influencia de Rubens, salvo en Lieja, donde se impone Bernini (v.), F. Duquesnoy (v.) consigue un gran prestigio fuera de su país, A.. Quellins llena con sus obras las principales iglesias de Amares, al par que los Verbruggen. De la fecunda y variada producción de Rubens, B. posee las piezas más notables de sus diferentes momentos. En el Museo de Amberes, obras como el Bautismo y la Adoración de los Reyes; en el de Bruselas, los bellos bocetos de la Torre de la Parada. En iglesias como las de NorteDame de Amberes y S. Agustín, los trípticos de la Erección, Descendimiento y los Desposorios místicos de S. Catalina. Artistas de tan diversos géneros, paisaje, bodegón y animales, se ven obligados a romper con las viejas fórmulas, para seguir el ritmo heroico del nuevo estilo. Ni las vigorosas personalidades de J. Jordaens (v.) y A. Van Dyck (v.) pueden sustraerse a su influencia. Al primero interesó la sociedad festiva del burgués medio; al segundo, la elegancia refinada de las cortes. Pourbus, continúa en el xvii la tradición del retrato; C. de Vos (v.) consigue una fórmula de equilibrada naturalidad; G. de Crayer no sólo traduce las consignas de Trento; también es autor de una larga galería de retratos, en especial de personajes españoles. Innumerables son los artistas de historia: J. Van den Hoecke, T. W. Boschaert, D. Teniers (v.) y A. Brouwer (v.), este último el más popular de los pintores de la vida cotidiana. Brill abre nuevos horizontes en el paisaje, que alienta pronto Rubens y calma J. D’Arthois. Entre los pintores de animales, F. Snyders (v.), P. de Vos (v.) y J. Fyt (v.) no han sido hasta hoy superados. Al margen de Rubens habría que recordar a A. Janssens, D. Seghers y T. Rombouts. Siguen de cerca a Caravaggio y Ribera. Tampoco fueron superados por Italia los pintores de flores y bodegones. La guirnalda triunfa entre los pintores católicos de los Países Bajos; Brueghel y D. Seghers crean diferentes modalidades sin variantes, siempre imitadas. El bodegón lo cultivan también F. Snyders, J. Fyt y D. de Heem.4. Siglos XVII-IXX. La arquitectura en el s. XVIII se aproxima a Francia. Arquitectos franceses son F. Guimard y Barré, encargados de trazar la plaza de Bruselas y numerosas construcciones y casas particulares en Malinas y Lieja. El italiana Pizzoni levanta la catedral de Namur. También la escultura recibe la influencia francesa. Representante de interés es J. Bergé. De elegante concepción es la obra de M. Kessels. Simonis hizo la estatua de Godofredo de Bouillon en la plaza de Bruselas. Ejemplo en el s. XVIII de persistencia del barroco, es P. Verhagen, pero por lo general el tono de un refinado rococó o clasicismo es lo que se impone. Se destacan G. Smeyers y A. C. Lens.La arquitectura del s. XIX empieza bajo el signo del neoclasicismo: J. P. Suys (iglesia de S. José, de Bruselas) y Ch. Van der Straeten. Dumont introduce el eclecticismo, y la renovación sigue de la mano de Beyaert (Banco de Amberes), J. Poelaert (iglesia de Laeken v Palacio de justicia de Bruselas) y A. Balat (Museo de Bellas Artes de Bruselas). El eclecticismo continúa algún tiempo, hasta que en 1893 surge en Bruselas, de la mano de tres arquitectos, V. Horta, H. Van de Velde (v.) y P. Hankar, el Art Nouveau, que se extiende rápidamente por toda Europa (v. MODERNISMO Iv). V. Horta construye en Bruselas la Casa del Pueblo, con estructura de hierro y vidrio.La escultura se desarrolla bajo el signo del clasicismo: B., recién liberada, siente predilección por la estatuaria histórica. La última mitad del siglo está ocupada por C. Meunier (v.), escultor y pintor de estilo independiente, cantor del trabajo y del esfuerzo humanos (Forjador, Cargador, Monumento al trabajo).El s. XX está lleno de las más diversas tendencias, tanto figurativas como abstractas, formando multitud de escuelas y grupos: V. Rousseau, G. Minne, R. Wouters, O. Jespers, H: Puvrez y Ch. Leplae. En la pintura, E. Navez, discípulo de David, sigue el camino del neoclasicismo, mientras que C. Wappers cultiva la pintura romántica. Surge ahora el grupo llamado escuela de Tervueren, de tendencia realista, que halla en B. un clima inmejorable, que se traduce poco a poco en una mayor libertad artística. En 1868, Dubois funda la Soc. Libre de Bellas Artes, y en 1871, El Arte Libre. El Movimiento de los XX, fundado por Verheyden y paralelo al impresionismo (v.) francés, admite a artistas de tendencias variadas: Van Rysselberghe, puntillista; Vogels, impresionista; y J. S. Ensor (v.), independiente y original, que tan pronto se anticipa al simbolismo como al surrealismo (cuadros de máscaras y esqueletos). A partir de ese momento, todas las tendencias del arte moderno tienen su representación en el arte belga. El fauvismo (v.) de R. Wouters, el surrealismo de P. Delvaux, el expresionismo de Constant Permeke, estilos no figurativos de V. Servranckx, Van Lint, etc. Entre los artistas de últimas generaciones destacan Creuz, Vandercam, Barssens y Dudant.5. Museos y Galerías. En Bruselas, el Musée d’Art Moderne, en instalación provisional, que contiene cuadros de Navez, Vogels, Ensor, Permeke y demás pintores modernos, belgas y extranjeros. Les Musées Royaux de BeauxArts de Belgique, donde se encuentra la mayor representación de todo el arte flamenco desde los primitivos hasta el xvii, y una importante colección de la escuela holandesa. También contiene obras de artistas franceses, italianos y españoles. La sección de escultura contiene, en su mayor parte, obras de escuela belga. Les Musées Royaux d’Art et d’Histoire poseen colecciones de Prehistoria y antigüedades egipcias, griegas, romanas, asiáticas, de América precolombina y de Extremo Oriente, además de una sección de Etnografía. Es interesante también el Musée Royal de l’Afrique Centrale, donado por Leopoldo II, que contiene toda lo que se refiere al Congo y a su historia. En Amberes, el Musée Royal des BeauxArts, con obras de escuela flamenca y holandesa, y algunas de David, Cranach y Tiziano. En Brujas, el Musée Memling, dedicado a éste, y a su obra; y el Musée communal, con obras de escuela flamenca. El Musée de BeauxArts, de Gante, encierra obras de primitivos flamencos, italianos y españoles, además de otras muchas de escuelas contemporáneas. El Musée de Beaux Arts, de Lieja, es interesante particularmente por las obras de Monet, Utrillo, Picasso, Gauguin, Chagall, etc.M. DIÁZ PADRÓN.
BIBL.: DELEN, L’art en Belgique, Bruselas 1939; M. J. FRIEDLÁNDER, Die niederldndische Afalerei, Berlín 1923; G. GLücK, Rubens, Van Dyck und ihr Kreis, Viena 1933; A. GoFFiN, L’art religieux en Belgique, Bruselas 1942; I. LASSAIGE y R. L. DELEROY, La peinture flamande, Ginebra 1958; M. RoosEs, L’oeutre de P. P. Rubens, Amberes 188692.
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