Bastón de Mando HIST.
Categoria:
Historia
Se conoce con el nombre de b. de m. unos objetos hechos por el hombre prehistórico con fragmentos de cuerno de reno o ciervo, perforados en su parte inferior, concretamente en los arranques de los candiles o muñones laterales, y decorados con grabados y relieves, algunos de los cuales son de gran belleza artística. En 1876, Bernardin, conservador del Museo de Melle (Bélgica), compara los bastones genealógicos de los maoríes con los b. de m. y formula la hipótesis de que los animales figurados sobre éstos podrían ser totems de tribus, como en América del Norte. La opinión más generalizada hasta hoy entre los prehistoriadores es que debieron tener significación religiosa, sirviendo de verdaderos b. mágicos y no de simples objetos de uso diario. Los b. de m., llamados también b. perforados, han sido interpretados como insignias de jerarquía social y, según Salomón Reinach, deberían ser bastones mágicos que respondían a un fin religioso de consagración mágica, usándose también en los conjuros y otras ceremonias semejantes. Los b. de m. serían símbolos de la jerarquía sacerdotal encargada de los cultos mágicos. Pero desde fines del s. XIX se señaló también que algunos pueblos actuales, los esquimales, p. ej., poseían un objeto parecido al b. de m., que utilizaban como palanca para enderezar, en caliente, las puntas o los mangos de flechas de madera o de materia ósea. LeroiGourdan, que ha verificado experimentalmente el empleo del b. perforado, piensa que se trata en efecto de un objeto utilizado para establecer, en caliente, por flexión, la rectitud de las azagayas y de los arpones de asta de reno y de hueso. Fundamenta esta teoría en dos razones, la primera es que la varilla que se extraía del asta de reno para hacer una azagaya era curva, conforme a la forma de la cornamenta, y que una azagaya curva es inutilizable en la práctica; la segunda razón es que sólo se encuentran bastones perforados con agujero pequeño en los yacimientos en que las azagayas son finas.El b. de m. o b. perforado es uno de los utensilios de materia ósea que se halla con mayor constancia en todos los niveles del Paleolítico (v.) superior, desde el auriñaciense I hasta el magdaleniense final. Hasta ahora los b. perforados más antiguos aparecen en el auriñaciense I. Denis Peyrony los halló en La Ferrasie. En el gravetiense y solutrense son relativamente frecuentes, pero todavía están poco decorados. También existen representaciones de estos b. de m. o perforados en el ciclo artístico auriñacoperigordiense; así en la cueva de Lascaux (Francia) aparece pintado un propulsor o un b. rematado en su extremo por una figura de pájaro, formando parte de una composición mayor. En el magdaleniense los b., hechos con un candil de asta de reno o ciervo, constituyen una serie importante de obras de arte. Entre estos b. magdalenienses es digno de destacar el procedente de la cueva de Masd’Azil (Francia), adornado con cabezas de caballo esculpidas, de un realismo extraordinario, y entre los b. decorados solamente con grabados, el de la cueva de Gourdan (Alto Garona), en el que se representan, con gran realismo también, varias cabezas de rebecos. En España se han hallado. varios b. en las cuevas de El Castillo, de El Valle, Cueto de la Mina, Rascaño, El Pendo y el Pindal, todas ellas en la región Cantábrica (v. ASTUR CÁNTABRA, REGIÓN). El ejemplar de la cueva de El Pendo (Santander), de gran perfección, tiene forma de cabeza de caballo y está recubierto de una fina decoración de cabezas de caballo y de ciervas. Entre los temas representados en los b. predomina el del caballo; el hombre también es un tema frecuente; de la misma manera sirven de temática el pez, el ciervo, el reno y, en menor medida, la cabra, la cierva, el bisonte, el mamut, el oso y el león.J. P. GARRIDO ROIZ.
BIBL.: S. REINAcH, Répertoire de l’Art Quaternaire, París 1913; M. ALMAGRO, Prehistoria, Madrid 1960; A. LEROIGOURHAN, Prehistoria del arte occidental, Barcelona 1968.
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