Bálticos, Pueblos I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Conjunto de pueblos de raza eslava que habitaban las costas del mar Báltico y a quien los romanos dieron el nombre de vendas. Tácito los sitúa en ese mismo lugar; pero en esa época parece que también había tribus vendas en el Danubio medio, como lo indica el nombre de Vindobona (Viena). Entre los b. se encontraban los lituanos, que ocupaban el territorio comprendido entre el Vístula y el Niemen, países muy míseros, llenos de pantanos y bosques, donde se ocultaban en caso de peligro. Al NE, en ambas orillas del Duna, estaban los semígalas y letones, antepasados en los habitantes de la Livonla meridional, que hablaban un dialecto muy diferente de las demás lenguas bálticas. Se trataba al parecer del grupo más pacífico de todos. En cambio, eran muy belicosos los prous o prusianos, entre el Vístula y el Prejel. Instalados en las orillas donde se encontraba el ámbar, entraron muy pronto en relación con la Europa Occidental y alcanzaron una civilización superior. En el s. xI, cuando Alemania comenzó su gran movimiento colonizador hacia el E, la mayoría de ellos sucumbió rápidamente. Así, Enrique el León, duque de Sajonia, sometió a los vagrianos, que ocupaban el NE de Holstein y llegaban hasta el Heider; estableció en el país de los obotritas (bodritsos) tres sedes episcopales, dependientes de Brema; e hizo de la antigua capital de los eslavos la residencia del conde de Schwerin. Probislao, príncipe de los obotritas orientales, se convirtió al cristianismo y casó a su hijo Enrique Bordwin (1178-1227) con Matilde, hija natural de Enrique el León. De este matrimonio procedió la dinastía bálticoalemana de Mecklemburgo que, germanizada rápidamente, no sintió otra ambición que convertir sus estados en provincia alemana. El país se cubrió de ciudades extranjeras y Lübeck, la más importante ciudad de los b., que había sido repoblada con alemanes después de la matanza de sus habitantes (1158), fue la gran ciudadela de Alemania y la primera plaza comercial del Báltico. Posteriormente, las tribus establecidas entre el Peena y el Oder reconocieron la soberanía de Enrique el León y los territorios del Oder que más adelante habían de constituir el Uckermak, el Bornim y el Teltow formaron ya parte de Alemania.Esta marcha germana hacia el E no afectó a los lituanos, que tenían entonces sus principales establecimientos en la cuenca del Niemen. Fraccionados en multitud de tribus independientes, en guerra perpetua con los rusos, desde la decadencia de Kiev, creció su ambición y la idea de un Imperio lituanoruso empezó a enardecer la imaginación de sus caudillos más atrevidos. Mendog, uno de ellos, reunió en torno suyo a la nación, llamándola a la conquista de las provincias vecinas. Dueño de Vitebsk, de Polotsk y de Smolensko, desarmó a los teutónicos abrazando el cristianismo, obtuvo la protección de Inocencio IV (v.), y la corona regia. Para satisfacer a sus súbditos, pronto volvió al paganismo. En 1263 fue asesinado, y Lituania, de nuevo, fraccionada. Las antiguas rencillas se complicaron con las luchas entre paganos y cristianos, lo que favoreció la expansión alemana por territorio prusiano. Sin embargo, en el s. XIV, Lituania volvió a reconstruirse bajo la dirección de Gedimín y Vitovt, que convirtieron a su pueblo en una amenaza para los polacos y rusos (V. LITUANIA II).Un tercer pueblo b. de importancia, junto con prusianos y lituanos es el de los estonios situados en el fondo oriental del Báltico. Conocido ya por Piteas (340 a. C.), durante siglos fue un pueblo guerrero y atrasado (sólo poseía elementales nociones de agricultura y carecía de un gobierno regular), que impuso el terror entre los marineros del Báltico a causa de sus piraterías. Situados en medio de fineses, lituanos y eslavos, los estonios hubieron de sostener continuas luchas y su territorio fue constante objeto de la codicia de alemanes, suecos y rusos. En el s. XII, los daneses les llevaron por la fuerza las primeras ideas del cristianismo, pero éste no cuajó. En 1219 Dinamarca promovió una cruzada contra ellos y los estonios septentrionales quedaron sometidos; pero las continuas rebeliones obligaron al rey danés Waldemar IV (1346) a vender a la Orden Teutónica la parte de Estonia que poseía. Estos guerreros, después de 25 años de ininterrumpidas luchas consiguieron reducir a todo el pueblo estonio a la esclavitud. Desde entonces hasta el s. xix los estonios fueron de hecho los siervos de los propietarios alemanes (V. ESTONIA II).A. LAZO DÍAZ.
BIBL.: E. REcLus, L’Europe scandinave et russe, París 1880; J. MEUVRETZ, Histoire des Pays baltiques, París 1934; H. MARTNA, L’Estoine, les Estoniens, París 1920; H. KRuNs, L’histoire de 1’Estonie, París 1935.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.