Austen, Jane
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Biografía GER
N. en Steventon, cerca de Basingstoke, el 16 dic. 1775; m. en Winchester, el 18 jul. 1817. Novelista inglesa, autora de seis novelas de las cuales la más famosa es probablemente Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio). Hija del pastor anglicano de Steventon, pasó los primeros 25 años de su vida en esta apacible localidad, si exceptuamos las temporadas que pasaba con un tío suyo en Bath; el ambiente de esta ciudad balnearia aparece reflejado magistralmente en sus novelas. En cuanto a la cultura de A. se sabe que conocía el francés y un poco de italiano y que estaba familiarizada con la literatura de su época: leía The Spectator (El espectador), conocía a fondo las novelas de Richardson y profesaba admiración a S. Johnson y a los poetas W. Cowper y G. Crabbe ( 1754-1832). Existen también referencias contemporáneas acerca de su participación en representaciones teatrales de aficionados, actividad que describe con gran acierto en Mansfield Park (En el Parque Mansfield). Ya de niña se divertía y divertía a su familia escribiendo cuentos e historias, algunas de las cuales se han conservado. En 1796 comenzó a escribir Orgullo y prejuicio, novela que revisó definitivamente antes de su publicación en 1813. En 1797 empezó Sense and Sensibility (Juicio y sentimiento), que no terminó hasta varios años después y que se publicó en 1811; en 1797 también, inició Northanger Abbey (La Abadía de Northanger), que compró un editor en 1803, pero no se publicó hasta 1818. Empezó a escribir En el Parque Mansfield en 1811, Emma en 1814, y Persuasion en 1815, y se publicaron en 1814, 1815 y 1818, respectivamente. En 1801 se trasladó con su familia a Bath, donde vivió hasta la muerte de su padre en 1805. Después de vivir cuatro años en Southampton, se estableció con su madre en la finca de un hermano suyo en Chawton, cerca de Alton, desde donde hizo algunas visitas a Londres. En 1817, ya causa de su salud, cada vez más frágil, fue a vivir a Winchester, con el fin de estar cerca del médico que la trataba.Además de las novelas mencionadas, es autora de Lady Susan, novela epistolar escrita hacia 1805, y de un fragmento, The Watsons (Los Watson), publicado en 1871 por J. E. Austen-Leigh en su Memoir of Jane Austen, así como de otro fragmento, Sanditon, escrito en 1817 y publicado en 1925. Aunque los amigos íntimos de A. estaban al corriente de sus actividades literarias, sus obras no aparecieron con su nombre hasta 1818, en que fue revelado al público en una nota biográfica que servía de prefacio a La Abadía de Northanger y Persuasión. Como S. Johnson y los grandes novelistas del s. XVIII, A. es, sobre todo, moralista: su agudo espíritu crítico, no es abiertamente mordaz como el de Swift, p. ej., pero sí tan acertado; se fijó en los defectos, grandes y pequeños, del ámbito social que conocía directamente. Su actitud ante la vida, en la medida en que ésta se refleja en sus novelas, es eminentemente realista; no es de extrañar, pues, que éstas recuerden más las de Richardson, p. ej., que las novelas románticas o "góticas" que tanta popularidad disfrutaban entre los contemporáneos de A. Como ella misma nos dice, los Austen eran grandes lectores de novelas, y la propia autora demuestra su familiaridad con este tipo de obras populares en una de sus primeras novelas, La Abadía de Northanger; esta obra tiene como objetivo principal burlarse de las intrigas melodramáticas de aquellas novelas "góticas" que, como The Castle of Otranto (El castillo de Otranto), de Horace Walpole, o The Mysteries of Udolpho (Los misterios de Udolpho), de Ann Radcliffe, mostraban una gran predilección por las escenas nocturnas y los ambientes medievales.En La Abadía de Northanger, A. insinúa con humor el daño que pueden ejercer tales lecturas sobre mentes juveniles y románticas. En Juicio y sentimiento presenta el contraste entre el carácter de dos mujeres: la sensata Elinor Dashwood y su impulsiva hermana Marianne, que obedece al código romántico puesto de manifiesto en tales novelas, y según el cual hay que seguir ciegamente los dictados del corazón, sin pensar en las posibles consecuencias. Las decepciones emotivas a que puede llevar tal impulsividad aparecen, en mayor o menor grado, en todas las novelas de A. Es realista también en la actitud que adopta ante su propia expresión artística. Pocos escritores han sabido como ella imponer de manera tan estricta a su obra de creación los límites de su propia experiencia. Y esto hasta tal punto que, como ha observado más de un crítico, en sus novelas no hay ningún diálogo entre hombres solos, pues se trata de un tipo de escena de la que ella nunca había podido ser testigo. El imponerse tales limitaciones en los temas y en el ambiente social, e incluso geográfico, que presenta en sus novelas, es precisamente lo que ha permitido a A. retratar, a sus personajes y a la sociedad que éstos constituyen con trazos tan minuciosos y tan nítidos a un tiempo: empleando su propia metáfora, trabajaba sobre un pedacito de marfil para retratar la vida "de tres o cuatro familias en un pueblo".
Con la excepción de Lady Susan, que se publicó póstumamente, las novelas de A. se localizan en ambientes de la clase alta, y a veces de la aristocracia, y en la clase media acomodada; en general, la acción tiene lugar en las fincas o casas de campo de los primeros, o en las residencias de los segundos, ya sean campestres, ya se trate de pequeñas ciudades provincianas, como Steventon, donde se criara A. La ciudad de Bath, que conocía muy bien, sirve de fondo a varios episodios de La Abadía de Northanger y de Persuasión. Las escenas londinenses asoman brevemente en Orgullo y prejuicio y en Juicio y sentimiento. En cuanto a los temas, las novelas de A. giran todas en tomo al matrimonio, enfocado principalmente desde el punto de vista de los personajes femeninos: a este tema central están subordinados una serie de temas secundarios, tales como los límites entre las clases altas y medias, o la situación económica de los personajes y, cuando éstos son masculinos, su profesión. Sin embargo, los grandes temas políticos, sociales y religiosos de la época no encuentran eco en las novelas de A. y tampoco parece que le hayan interesado mucho en su vida personal. Pero si bien es verdad que A. se ocupa en sus novelas de una determinada sociedad en un momento histórico determinado, no es menos cierto que los defectos y las debilidades sacados a la luz por su aguda observación crítica se dan en todos los tiempos y en todas las capas sociales, y sus novelas se ven así dotadas de una universalidad comparable a las de Fielding.El tema del amor y del matrimonio ofrece a A. abundantes oportunidades para retratar la variada gama de las flaquezas humanas, así como los choques que puede ocasionar el encuentro de personalidades con distintos contornos. En las obras de A. hay pocos personajes auténticamente malos; satiriza las flaquezas humanas más corrientes, imposibles de desarraigar en personas de edad, pero que en la gente joven puede ayudar a corregir la solicitud de uno de los cónyuges. Así, la vanidad, uno de los blancos preferidos de A., se nos presenta como menos ciega y más disculpable en Emma que en sir Walter Elliot (Persuasión).Otros objetos de la sátira de A. son: la arrogancia, manifiesta sobre todo en personas de elevada situación social (Mr. Darcy en Orgullo y prejuicio), la vulgaridad espiritual (Isabella en La Abadía de Northanger) y el egoísmo (Mrs. Bertrarn en En el Parque Mansfield).Uno de los tipos de A. es el del joven sin escrúpulos (Willoughby en Juicio y sentimiento), dispuesto a venderse en el mercado matrimonial a la mejor oferta, fenómeno social que debió herir muy dolorosamente la femenina y exquisita sensibilidad de la autora. Admiradora de Richardson, su ideal masculino se encarna en tres o cuatro personajes suyos con más humor y riqueza de matices que en el Sir Charles Grandison de aquél. Son hombres inteligentes, rectos, generosos y discretos, como Mr. Knightley (Emma), Mr. Tilney (La Abadía de Northanger) o el coronel Brandon (Juicio y sentimiento).Las cualidades femeninas ideales son para A.: inteligencia, sentido del humor, sensatez, finura y generosidad, cualidades que ella misma poseía, al igual que Elizabeth Bennet (Orgullo y prejuicio), Emma y Anne Elliot (Persuasión).
P. SHAW FAIRMAN.
BIBL.: I. AUSTEN, The Novels, ed. W. R. CHAPMAN, 6 vol., Oxford, 1925-54; ÍD, Letters, ed. W. R. CHAPMAN, Londres 1952; W. y R. A. AUSTEN-LEIGH, Jane Austen: her life and letters, Londres 1913; I. E. AUSTEN-LEIGH, I. Austen: a Memoir by her nephew, ed. R. W. CHAPMAN, Oxford 1926; M. LASCELLES, Jane Austen and her art, Oxford 1939; O. D. LEAVIS, A Critical Theory of J. Austen’s Writings, "Scrutiny" X (1942), XII (1944); R. W. CHAPMAN, Jane Austen: facts and problems, Oxford 1948.
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