Asunción II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Fue fundada el 15 ag. 1537 por el capitán Juan de Salazar y Espinosa para servir de "amparo y’ reparo" de la conquista del Río de la Plata que acababa de iniciarse. La fundación se hizo en cumplimiento de instrucciones que el adelantado Pedro de Mendoza (v.) dio a su lugarteniente el capitán Juan de Ayolas de dejar casa en el Paraguay mientras se internaba en busca de la Sierra de la Plata. En la elección del lugar tuvieron parte el capitán Domingo Martínez de Irala (v.); nombrado por Ayolas lugarteniente, y los indígenas carios de la comarca, entre ellos el famoso Francisco. No era sino una casa fuerte de madera para guardar la artillería, la herrería y los mantenimientos. Su nombre oficial fue Nuestra Señora de la Asunción, más tarde simplificado A. Su primer alcaide, Gonzalo de Mendozá. Pronto se convirtió en el centro principal de la conquista.Abandonado, luego de destruido, el puerto de Buenos Aires, así como Buena Esperanza, todos los conquistadores se concentraron en A., que quedó convertida en ciudad mediante la institución del cabildo el 16 sept. 1541. El 4 feb. 1543 un incendio arrasó la ciudad que desde entonces se construyó esparcida, escondida en el bosque, característica mantenida durante mucho tiempo. En la noche de San Marcos de 1544 fue escenario de la primera revolución política. Al grito de "libertad, libertad", los conquistadores depusieron al adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca (v.). Creado el obispado del Río de la Plata, el primer mitrado que llegó al Paraguay fue fray Pedro Fernández de la Torre, quien inauguró la catedral (1555), hecha de madera labrada. Al morir Irala, un año después, A. tenía unas tres millas de largo y más de una milla de ancho. Desvanecida la ilusión de la Sierra de la Plata, A. fue el centro de una vigorosa empresa de colonización de la vasta provincia, con que el Paraguay anheló liberarse de su enclaustramiento y valorizar sus riquezas. Así, expediciones salidas de A. fundaron en el N, Ciudad Real, Villa Rica, Nueva Asunción, Xerez, Santa Cruz de la Sierra, y en el S las ciudades de Santa Fe, Corrientes, Concepción del Bermejo y Buenos Aires, la mayoría de cuyos fundadores fueron paraguayos nacidos en A. Orgullosamente se apellidaba "madre de todos" y 1598 marcó su momento culminante cuando diputaciones de todas las ciudades vinieron a rendir homenaje a Hernando Arias de Saavedra, asunceno, el primer americano que llegaba al gobierno en las Indias. Pronto entró en fatal decadencia. La clausura del puerto de Buenos Aires y luego la división de las provincias en 1617 relegaron a A. a misérrima condición, agravada por una absurda política rentística de la corona. Fue asiento de apasionadas contiendas políticas como las provocadas por el tronante obispo fray Bernardino de Cárdenas, que expulsó a los jesuitas y destruyó sus templos (1649). Y luego, desde 1717 hasta 1735 se mantuvo agitada por la revolución de los Comuneros.El final de la época española sorprendió a A. en los comienzos de una evolución urbanística, cortada de raíz con el advenimiento del dictador Francia (v.). Casi todos los edificios públicos se cayeron de puro viejos. El presidente Carlos Antonio López, ayudado por su hijo el general Francisco Solano López (v.) renovó el aspecto de A. Bajo la dirección de arquitectos europeos, como Alejandro Ravizza y Alfonso Taylor, fueron levantados grandes edificios, entre ellos un teatro calcado del Scala de Milán, un oratorio (hoy Panteón de los Héroes), símil del Panteón de París y un monumental palacio presidencial (hoy Palacio Nacional). En el curso de la guerra contra la Triple Alianza (v.), A. fue bombardeada en dos ocasiones por la escuadra brasileña, el 22 feb. y el 29 nov. 1868. Caída en poder de los aliados, del 5 al 10 en. 1869 fue sometida a implacable saqueo del que no escaparon ni los sepulcros. En los años posteriores siguieron las vicisitudes de la reconstrucción paraguaya. Sus calles fueron escenario constante de luchas intestinas. Lentamente se fue modernizando, perdiendo mucho de su antiguo sello. Hoy su transformación es casi completa y ostenta progresos y bellezas que la colocan entre las capitales de Iberoamérica con más acentuada personalidad.EFRAÍM CARDOZO.
BIBL.: F. R. MORENo, La ciudad de la Asunción, Buenos Aires 1926; R. DE LAFUENTE MACHAÍN, La Asunción de antaño, Buenos Aires 1943; C. ZUBIZARRETA, Historia de mi ciudad, Asunción 1964.
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