Asia Ii. Geologia.
Categoria:
Geología
Introducción. Desde el punto de vista geológico, A. se caracteriza por su complejidad y su heterogeneidad. Se da en este continente una representación de terrenos, de tipos estructurales y de evolución geológica regional, muy diferentes; y forman parte del continente elementos diversos, que proceden en realidad de otras antiguas áreas continentales. En su actual disposición, A. resulta esencialmente de la aproximación, de los grandes cratones (v.) Arábigo e índico, desgajados del antiguo gran continente de Gondwana, hacia los cratones de Siberia y de China que pueden considerarse como el núcleo propiamente dicho del continente asiático. Entre unos y otros cratones, los propiamente asiáticos y los que proceden de Gondwana, se han levantado las ingentescordilleras modernas que se extienden desde el A. Menor hasta Birmania. Otro sistema montañoso, también relativamente moderno, formado más o menos independientemente del anterior, es el de las cordilleras circumpacíficas con el que se relacionan, además, los arcos insulares de la misma región.
Así, pues, se tratará sucesivamente de las unidades siguientes: 1) El cratón Siberiano y.de China. 2) Los cratones de Arabia y de la India. 3) Las cordilleras de plegamiento que rodean el cratón Siberiano. 4) Las cordilleras modernas del sudoeste de A. 5) El Himalaya. 6) Las cordilleras del sudeste de A. 7) Las cordilleras del Pacífico y los arcos insulares.El cratón Siberiano y de China. El cratón Siberiano es uno de los mayores del mundo, y ha sido comparado con el de América (v. AMÉRICA II) del Norte. Como éste, es en cierto modo el núcleo del continente, alrededor del cual han ido adosándose cadenas de montañas de diversas edades. Como en los demás cratones, se distinguen: el zócalo y la cobertera. El primero está constituido principalmente por granitos y rocas metamórficas de edad arcaica y precámbrica, los cuales fueron afectados por diversas orogénesis anteriores a la Era Primaria. También contiene grandes masas de rocas básicas. El zócalo aflora en áreas relativamente pequeñas, tales los escudos de Aldan, de Sayans y algunos otros. La cobertera se extiende sobre la mayor parte del cratón Siberiano, que tiene, por tanto, el carácter de plataforma. Esta cobertera está constituida por terrenos del Precámbrico superior, primarios, y. más modernos, desigualmente distribuidos según los sectores. La potencia total de la cobertera puede llegar a rebasar los 7.000 m. (en VIII-VI), pero, lo mismo que las correspondientes a los distintos terrenos, puede variar muy considerablemente de unas regiones a otras. Intercaladas entre los estratos de la cobertera, en ciertas regiones, como p. ej. la Tonguska, se encuentran intercalaciones de potentes coladas basálticas.La cobertera tiene una estructura tabular; desde antes del comienzo de la Era Primaria el área del cratón Siberiano ha permanecido libre de plegamientos. En cambio, en diversas épocas, hasta en el Cuaternario en algún punto, diferentes áreas del cratón han sido afectadas por una tectónica de fractura. En relación con la misma se han desarrollado estructuras en bloques, como la de la región del lago Baikal, así como actividad volcánica, bien representada en varios sectores del cratón.Una parte considerable del territorio de China, desde la cuenca media del HuangHo hasta el golfo de Tonkín pertenece a un gran cratón comparable al Siberiano; es el cratón Sínico o de Ordós. En su mayor parte, el zócalo cristalino permanece oculto debajo de una cobertera horizontal en la que ya participan terrenos precámbricos. Otra área cratónica de menor extensión se sitúa en Corea.Los cratones de Arabia y de la India. Casi la totalidad de la península Arábiga puede ser considerada como una parte del gran cratón Africano (v. ÁFRICA II), que se ha ido individualizando por efecto de la importantísima zona de fractura del mar Rojo y golfo de Adén. En la parte sudoeste de la Península, el zócalo, formado por terrenos cristalinos arcaicos muy semejantes a los de Nubia, aflora extensamente. Este zócalo, suavemente basculado, en su conjunto, hacia el nordeste, queda oculto por una cobertera, progresivamente potente en la misma dirección, en el resto. En esta cobertera están especialmente bien representados los terrenos secundarios y terciarios. El sistema de fracturas del mar Rojo, orientado predominantemente de SSE a NNO, se inflexiona bruscamente hasta tomar la dirección SN, en el golfo de `Agaba. En relación directa con estas fracturas meridianas, se desarrollan los rasgos fundamentales de la estructura moderna y del relieve de Israel, Líbano y parte de los países adyacentes. La depresión del mar Muerto constituye el ejemplo más notable de fosa tectónica, en este sistema de bloques delimitados por fallas (v.).El cratón Índico, que forma la India peninsular, es comparable al de Arabia, por cuanto procede de un desgaje y traslación de una parte del antiguo continente de Gondwana; la diferencia principal es que el desgaje, aún no totalmente completado en el de Arabia, fue consumado en época geológica ya lejana (¿triásico?), en el de la India. El zócalo cristalino, todavía bastante mal conocido, del cratón Indico aflora en buena parte de su extensión, sobre todo hacia el S y hacia el E. Por el O está oculto debajo de una de las más extensas acumulaciones de coladas volcánicas conocidas: las de Decán (v.), resultado de importantes erupciones ocurridas principalmente durante el eoceno (v. TERCIARIA, ERA). Hacia el N, el zócalo se hunde progresivamente debajo de una cobertera terciaria y cuaternaria de creciente potencia. Las interpretaciones modernas de la estructura del Himalaya admiten que el zócalo del cratón Indico se continúa aún debajo de aquella ingente cordillera.Las cordilleras circundantes del cratón Siberiano. El cratón Siberiano está casi enteramente rodeado de cordilleras de plegamiento de edad paleozoica. Son sincrónicas de las Caledonianas y Hercinianas que se distinguen bien en Europa, pero en el caso presente la distinción de las de una y otra edad es más difícil. Hay, sin embargo, estructuras de plegamiento netamente caledonianas en el Taimyr, y, también, incluidas a modo de macizos, dentro de los troncos de pliegues hercinianos de las montañas del Kazajstán y de TienShan. Todas estas cordilleras, entre las cuales hay que incluir también la del Altai, se originaron por plegamiento de los materiales precámbricos y, sobre todo, paleozoicos que se acumularon en los geosinclinales (v.) periféricos del cratón Siberiano. Su relieve actual, sin embargo, se debe a movimientos mucho más modernos, los cuales, además, han originado también estructuras de fractura que pueden ser muy importantes en varias regiones.
La mejor conocida de todas estas cordilleras es la de los Urales, situada entre las plataformas Siberiana y Rusa, ya en Europa; por el N se prolonga por lo menos hasta las islas de Nueva Zembla. Se distinguen en los Urales dos zonas longitudinales de características un tanto diferentes: la occidental está constituida por rocas sedimentarias poco o nada afectadas por el metamorfismo, con una estructura de plegamiento relativamente sencilla; en la oriental participan sobre todo rocas metamórficas, afectadas por una estructura de pliegues apretados, y en amplios sectores afloran también rocas ígneas tanto ácidas, como básicas y ultrabásicas. Esta zona oriental de los Urales se continúa, en realidad, mucho más al E, por debajo de las llanuras pantanosas de Siberia occidental. Los plegamientos principales de los Urales ocurrieron durante el carbonífero y el pérmico (v. PRIMARIA, ERA). Surgió entonces una cordillera de elevadas crestas, que fue progresivamente erosionada y arrasada. El relieve actual, más modesto que el primitivo se debe a movimientos desarrollados en los últimos tiempos de la Era Terciaria.Las cordilleras modernas del sudoeste de Asia. Desde A. Menor hasta el núcleo montañoso de Pamir se continúan las cordilleras alpinas, ya bien conocidas en el ámbito del Mediterráneo (v. ÁFRICA II; EUROPA II) y que jalonan el área de la antigua Mesogea. En buena parte de su recorrido por el A. del sudeste, estas montañas alpinas están dispuestas en dos troncos, aproximadamente paralelos: al septentrional pertenecen las cordilleras del norte de Anatolia, del Elburz y del InduKush, entre otras. Algunos autores incluyen también el Cáucaso, en esta alineación de cordilleras alpinas, pero otros prefieren considerarlo como una cordillera aparte, de modo análogo a como se suele hacer respecto al Pirineo (v.). La alineación meridional es continuación de los Helénides (v. EUROPA I), y pertenecen a la misma las cordilleras de los Tauros, de Zagros y del Beluchistán, cuyos pliegues se continúan por los montes de Sulaiman y llegan a enlazar realmente con los del Himalaya. Entre ambas alineaciones quedan territorios de diferentes características; antiguos macizos poco afectados por el plegamiento alpino, como los de las mesetas de Anatolia; elementos de intrincada estructura, como los del centro del Irán, etc.Estas cordilleras alpinas del sudoeste de A. están constituidas predominantemente por rocas sedimentarias de edad mesozoica y terciaria, formadas en los grandes geosinclinales (v.) que se situaban entre el cratón Siberiano, más las cordilleras paleozoicas incorporadas al mismo, al N; y el cratón Arábigo, en realidad avanzada del gran cratón Africano al S. La aproximación de unas y otras masas cratónicas se acompañó del plegamiento de los materiales acumulados en los referidos geosinclinales, que ha originado las cordilleras alpinas. Estos plegamientos han ocurrido en varias etapas; las más importantes en la Era Terciaria.El Himalaya. El mecanismo de aproximación de las masas cratónicas, que se ha mencionado ya, ha alcanzado su mayor desarrollo precisamente en esta cordillera. Las investigaciones geológicas y geofísicas modernas muestran que en ella no sólo hubo aproximación, sino que la parte norte del cratón Indico ha quedado empotrada por debajo del borde sur de la masa cratónica centroasiática. Es este borde meridional, constituido esencialmente por rocas metamórficas del Precámbrico y no los materiales del geosinclinal, situados más al N el que, dividido en varios mantos de corrimiento vergentes hacia el S, forma las crestas más elevadas el Alto Himalaya de la cordillera más alta de la Tierra. Al norte del Himalaya propiamente dicho se extiende el conjunto de mesetas (Tíbet), montañas y depresiones del A. central, cuya gran altitud media ha sido otra consecuencia del mismo grandioso proceso de superposición de masas cratónicas que ha originado el Himalaya (v.), y que se ha desarrollado sobre todo en épocas geológicas relativamente muy recientes. En realidad, no puede decirse que haya finalizado, y la actividad sísmica actual es suficientemente expresiva en este sentido.Las cordilleras del sudeste de Asia. En torno a la baja llanura de Assam, los pliegues procedentes del Himalaya describen un arco muy cerrado, para dirigirse francamente hacia el S y SE. De esta manera, parecen enlazar las alineaciones del Himalaya con las de las cordilleras de Birmania; no obstante, existen marcadas diferencias de una a otras cordilleras. En todo caso, en Birmania y Tailandia se extienden cordilleras de plegamiento; de edad esencialmente terciaria, para las más occidentales que bordean el golfo de Bengala y tienen su prolongación por Sumatra; y de edad mesozoica las orientales, que se extienden por la península de Malaca y enlazan con el arco indonésico en Borneo.Cordilleras del Pacífico y arcos insulares. Con interrupciones, desde la región oriental de Siberia hasta Vietnam, la parte de A. próxima al Pacífico presenta cordilleras de plegamiento de edad mesozoica y terciaria que tienen ciertas semejanzas con las de la parte occidental de ambas Américas. Tales son las cordilleras de la Transbaikalia oriental, de Verjoyans y de Cherski, cuyo plegamiento principal ocurrió en el cretácico, y las de Kamchatka y de Sijota Alin, de edad terciaria; todas ellas en Siberia. Las cordilleras debidas a plegamientos mesozoicos están apenas representadas en China, pero vuelven a adquirir extensión en el Vietnam, hasta un poco al este del bajo Mekong. Las de edad más moderna faltan en la región oriental del continente, al sur de Vladivostok. Por el contrario, los plegamientos de edad Terciaria han tenido una importancia fundamental en la formación de los arcos insulares del este de A. Aunque fuera del continente desde el punto de vista geográfico, estos arcos o guirnaldas de las Kuriles, Sajalín, Japón, RyuKyu, Taiwan, Filipinas e Indonesia pertenecen al continente asiático, del cual forman el borde limítrofe con el Pacífico, desde el punto de vista geológico. Con su disposición en arco, su regular distribución de clases de terrenos, de volcanes, de focos sísmicos y aun de otras características geológicas, los arcos insulares por lo demás, no exclusivos del este de A., constituyen uno de los tipos estructurales más llamativos y mejor definidos.J. M. FONTBOTÉ MUSOLAS.
V. t.: HIMALAYA; CRATONES; GEOSINCLINAL; OROGENIA. BIBL.: R. W. VAN BEMMELEN, The Geology of Indonesía, La Haya 1949; A. GANSER, Geology of the Himalayas, Londres 1964; A. HOLMES, The plateaus and Basins of Central Asia, en Principles of Physical Geology, Londres 1965; T. K. HUANG, Die geotektonischen Elemente im Aufbau Chinas, "Geologie" 9, Berlín 1960, 715733 y 841846; M. S. KRISUNAN; Geology of India and Burma, Madras 1960; K. LEUCHS, Geologie von Asien, Berlín 1937; A. N. MASAROWITSCH, Grandlagen der regiorlalen Geologie der Erdteile, Berlín 1958; D. V. NALIVKIN, The Geology of the USSR. A short outline, Oxford 1960; F. TAKAI, T. MATSUMOTO y R. TORIYAMA, Geology of ]apan, Tokio 1963.
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