Asia I. Geografía.2 GEOG.
Categoria:
Geografía
4. Modos de vida y economía. En un continente tan vasto como el asiático, en el que una gran masa humana ha tenido que enfrentarse con toda la gama, prácticamente completa, de condiciones geográficas posibles, resulta lógica la existencia de modos de vida muy diversos que traducen, en gran parte de sus características, la influencia del medio físico. Esta influencia del relieve, de las condiciones bioclimáticas y de la naturaleza de los suelos es muy importante, y a veces total, en la vida económica de las poblaciones menos desarrolladas que deben acoplarse a todas sus ventajas e inconvenientes, pero se ve considerablemente disminuida en aquellas áreas donde el hombre puede modificar las condiciones físicas utilizando las técnicas de una civilización más avanzada. Así, pues, de la combinación condiciones del medio naturalintervención humana, resulta la compleja variedad de actividades económicas: algunas tienen siglos de tradición, otras han nacido modernamente, unas son agrícolas o ganaderas, otras dedican su atención a la industria y no faltan tampoco las que participan de varias de estas características al mismo tiempo.A) Actividades tradicionales. Presentan la gama más variada de métodos de subsistencia y producción económica, puesto que comprenden, además de algunos tan primitivos como la recolección natural, la ganadería, la agricultura extensiva e intensiva, la industria artesana e incluso el comercio.a) Recolección natural. Esta actividad económica, la más simple ya que no emplea esfuerzo por parte del hombre para asegurar su continuidad, es típica generalmente de la zona intertropical en donde las condiciones físicas han creado una exuberante naturaleza que proporciona a la población abundantes frutos, caza y pesca. En A. encontramos este tipo de actividad ligado a grupos humanos relativamente reducidos, aislados en los bosques, contándose entre ellos los weddas de Ceilán, chenchus de la India, indígenas de las islas Andamán, dayaks de Borneo, toalas de Célebes, tribus de la península de Malaca (sakai, semang, orang y laut). Los productos recogidos se destinan a la alimentación (ñames, duriones, mangos, vainas, carne), a la construcción de viviendas y armas y a la fabricación de vestimenta (pieles, fibras vegetales), tratándose de una economía de autosubsistencia.b) Nomadisnzo pastoril. No puede ser considerado como mera actividad económica, pues se trata de un peculiar sistema de vida cuyas características propias se reflejan también en la organización social, en la vivienda, etc. En cuanto a su distribución geográfica, es propio de las estepas y desiertos subtropicales, de las estepas de altitud y de las de altas latitudes. Para poder subsistir en estos marcos físicos la población ha recurrido a la explotación de una ganadería que es nómada, ya que se ve obligada a desplazarse en busca de alimento, y extensiva, pues los pastos de estas regiones tienen escaso valor nutritivo, lo que limita el número de cabezas que pueden alimentar. En A. se dan numerosos ejemplos de este pastoreo nómada, actividad extendida por las tierras asiáticas del norte, centro y sudoeste, desde los límites septentrionales de Siberia hasta una línea que enlazase las cadenas del Tauro, Zagros, Himalaya y Gran Jingan.Uno de éstos es el que practica la población del Himalaya y de la meseta del Tibet, centrada en la explotación de los rebaños de yaks, carneros y cabras. No se trata, sin embargo, de nomadismo propiamente dicho, pues los desplazamientos no tienen un radio de acción horizontal, sino que se efectúan exclusivamente en sentido vertical; los sherpas de Nepal, los hunza de Gilgit y los kamba del Tibet permanecen en invierno en los valles más abrigados y al comenzar la primavera suben los rebaños, a los pastos altos. Carácter nómada más acusado tiene un segundo tipo de ganadería tradicional practicada en un escenario y con animales muy diferentes de los anteriores. Se trata en este caso de los grupos humanos más primitivos de Siberia (chukches, koriacos, yakutos), con vida desarrollada en un medio físico hostil y en función de los rebaños de renos (v.), cuyo alimento principal son los líquenes, vegetación natural de la tundra. Aunque obliga a realizar largos desplazamientos en busca de zonas donde la nieve que cubre el pasto no esté helada, el reno es una verdadera fuente de riqueza, muchas veces la única, para esta población que obtiene de él variados beneficios (carga y transporte, carne, leche, pieles y pelos, astas y huesos, tendones, etc.).Sin embargó, la imagen más típica de este nomadismo pastoril está representada por los árabes de A. occidental (beduinos), los mongoles de las estepas centrales (buriatos) y los pueblos de las repúblicas rusas en torno al Caspio y mar de Aral (kirguises, taziks, usbecos). Su modo de vida, organizado según las necesidades alimenticias de los animales (camellos, caballos, ovejas y cabras), se caracteriza por una gran movilidad a veces completada por cierta regularidad temporal y espacial. La búsqueda de pastos convenientes origina el desplazamiento en masa de toda la población que se instala en las áreas más propicias, en dos tipos de vivienda: la tienda árabe, y la yurta mongola. Estas migraciones tienen carácter diverso según sean irregulares o estacionales, se dirijan a determinadas zonas o se realicen entre dos centros fijos en uno de los cuales la población suele explotar una agricultura rudimentaria (en el centro de Anatolia los pastores de camellos y cabras, las famosas de Angora, cultivan cereales y opio). Por último, una transformación importante del nomadismo típico, se produce cuando las migraciones se hacen cada vez más fijas, llegando a ser regulares entre dos zonas de diferentes pastos; resulta así un género de vida trashumante que no desplaza a toda la población, sino a una parte de ella (caso de los baktyaris del Zagros persa).c) Agricultura tradicional. Prescindiendo de entrar en el problema del origen asiático de la agricultura, opinión defendida por numerosos autores, es importante resaltar que esta actividad tiene en A. una tradición de siglos a la que se añade una extraordinaria variedad de técnicas y sistemas de cultivo. Uno de los más primitivos, el de rozas (ray en Indochina, ladang en Malasia, jhum en la India), tuvo su origen en la simple recolección, cuando el hombre comenzó a desbrozar el terreno para recoger con comodidad los frutos y a plantar en él tallos o semillas de éstos, después de haber quemado la maleza. El habitat está concentrado, ya que se aprovecha al máximo el espacio cultivable y la densidad de población por unidad de superficie es muy escasa; el motivo principal es que los rendimientos agrícolas son débiles, puesto que no es posible intensificar la producción sobre un suelo agotado al no recibir laboreo adecuado ni abonos. La variedad de plantas cultivadas según este método extensivo es muy grande; el lugar más importante corresponde al arroz "de montaña" (sin trasplante ni riego intenso), seguido del maíz, mijo, mandioca, opio, algodón, té, etc.En contraste con este tipo de agricultura, ha existido también tradicionalmente en A. otra de carácter intensivo cuyas técnicas son mucho más complejas y que se caracteriza por las fuertes densidades demográficas, la presencia de suelos fértiles y la práctica de una intensa irrigación; ejemplo representativo son los arrozales del A. monzónica extendidos por todas las zonas donde el verano es largo, cálido (con medias mensuales superiores a 20°) y muy húmedo. El cultivo del arroz se practica según sistemas muy variados que van desde los pequeños campos tallados escalonadamente en las vertientes a lo largo de un arroyo (técnica de los lepanto en la isla de Luzón), hasta los inmensos arrozales de llanura y desde el régimen de monocultivo del arroz (región japonesa de Osaka), hasta su asociación con el trigo o la caña de azúcar (delta del YangTse y zona ’de Cantón). A esta variedad de técnicas se añade también la de rendimientos según el clima permita una o varias cosechas, la de abonado, la de utilización del ganado y del utillaje en las labores, y la de métodos de distribución del agua.Un tercer tipo de agricultura tradicional es la que se practica en las zonas áridas y que pudiéramos llamar "de oasis", cuya característica más notable es la vinculación casi total a la presencia del agua, así como la diversidad de medios empleados por el hombre para procurársela. Unas veces se obtiene de los cursos de agua permanentes, otras mediante el represamiento de las aguas de crecida en los arroyos intermitentes, y en otros casos, ante la ausencia de aguas superficiales, se recurren a las capas freáticas profundas extrayéndola con sistemas muy variados: pozos de balancín, de polea, artesianos, a motor, o mediante galerías subterráneas (qanat en Irán) para desplazar el agua. El cultivo principal es la palmera datilera a la que se añaden el algodón, tabaco, cereales (trigo y mijo), las legumbres y los árboles frutales (plátanos, granados, agrios).
d) Otras actividades tradicionales. El comercio ha sido practicado por las poblaciones nómadas que transportaban mercancías aprovechando los desplazamientos exigidos por su vida pastoril. Durante siglos, A. estuvo recorrida por caravanas que a lomos de caballos, camellos o renos, y utilizando pistas naturales, hacían posible el tráfico y las relaciones entre zonas geográficamente incomunicadas. Bien conocidas son, p. ej., la "ruta del té", que canalizaba este producto desde Pekín a Europa, a través de Mongolia y Siberia; la ruta que unía las ciudades de Tashkent y Pekín atravesando la meseta del Tarim; o las que enlazaban Extremo Oriente con las estepas rusas utilizando la famosa Puerta de la Dzungaria. En la aptualidad, aunque su desaparición es un fenómeno casi general, este modo de vida sigue vigente en algunas regiones (A. occidental) e incluso constituye su único sistema de transporte y comercio (interior de Arabia y Siria). Por su parte, la industria artesana tradicional ha sido patrimonio de las civilizaciones de China y Japón, aunque también se ha desarrollado en otras regiones; de este modo junto a actividades como la alfarería, el tejido de la seda, la fabricación de papel y el trabajo de la laca, tan características de los pueblos orientales, es preciso citar otras ’no menos importantes como son la artesanía de tapices en Persia o el tratamiento de la lana de Angora en Anatolia.B) Actividades modernas. La agricultura actual en A. es muy compleja, ya que en algunas zonas mantiene los sistemas tradicionales, aunque claramente perfeccionados, mientras que en otras emplea métodos totalmente nuevos. Un ejemplo de agricultura tradicional modernizada lo ofrece el Japón, donde la selección de especies, el empleo de maquinaria y el cultivo minucioso la convierten en un verdadero trabajo de jardinería. Sin embargo, resultan más espectaculares los sistemas agrícolas recientes que son una innovación no tanto en los métodos de cultivo como en la organización del suelo y de la explotación. En esta categoría debe incluirse la agricultura de plantación, difundida en A. ecuatorial y tropical y caracterizada por la distribución del terreno en parcelas grandes y regulares, el empleo de técnicas avanzadas y la explotación de los productos con fines comerciales (algodón, caña, hevea o árbol del caucho, té). Nueva también es la agricultura de frentes pioneros, representada en A. por dos ejemplos: el siberiano y el israelita. En Siberia, desde el establecimiento del Transiberiano y de nuevos centros industriales, se ha creado una agricultura que explota extensivamente y en régimen de koljoz o de sovjoz enormes territorios, dedicados a la producción de cereales, forrajes y algodón: en Israel la agricultura, organizada en granjas colectivas o kibbutz, ha logrado importantes conquistas haciendo retroceder los límites del desierto; parecidas líneas generales se han seguido en China, donde la reforma agraria también ha desembocado en la colectivización.El segundo grupo de actividades modernas en A., las industriales, es el que ofrece mayor contraste con los modos de vida tradicionales. Sin embargo, pese a la dificultad que supone superar los moldes de unas civilizaciones esencialmente agrícolas, el desarrollo industrial está presente en A., siendo impulsado por fuerzas externas e internas destacando entre estas últimas el crecimiento de la población que plantea la necesidad de explotar nuevas fuentes de riqueza. La actividad industrial se localiza principalmente en las siguientes zonas: 1) Siberia, donde se ha establecido un combinat a partir de los yacimientos hulleros del Kuzbass y del hierro extraído en los Urales, dando origen a una potente industria siderúrgica (Karaganda, Magnitogorsk, Stalinsk) y química (Kiemierovo). En’ Siberia central se explotan principalmente los recursos hidráulicos y forestales, aunque no faltan las industrias textiles y metalúrgicas (Tulun). 2) China, cuya industria tuvo su primer foco en Manchuria bajo el impulso de rusos y japoneses; más tarde se establecieron nuevos centros en torno a los grandes puertos y ciudades de las llanuras (siderurgia en Pekín, industrias ligeras en Shanghai) y desde hace algunos años se observa un movimiento de extensión hacia el interior del país (industrias petroleras y nucleares en las regiones de Tzechwan y Sinkiang). 3) Japón, que fue el primer país en adoptar las técnicas modernas y cuenta con la industria más desarrollada de A., destacando entre sus caracteres la excelente calidad de sus productos, el alto nivel técnico y la gran concentración tanto de capitales como espacial. 4) India, que ve dificultado su desarrollo industrial por la carencia de capitales y pérsonal técnico pese a lo cual ha logrado establecer, con ayuda extranjera, instalaciones metalúrgicas (Bhilara, Ruk), siderúrgicas en Jamshedpur, textiles en Bombay y Ahmedabad, mecánicas en Calcuta y Madrás, etc. La actividad industrial moderna, en la mayor parte de los países asiáticos, se desarrolla en convivencia con los modos de vida de raíz tradicional, dando muchas veces una impresión de desacuerdo entre ambos; este contraste alcanza ejemplos notables en el caso del Oriente Medio, donde coinciden las técnicas más modernas de la industria petrolífera con la presencia secular de las caravanas nómadas del desierto.Así, pues, es indudable que en A. se asiste actualmente a un despertar, económico que trata de superar el anquilosamiento de numerosas regiones, incorporándolas a los sistemas de vida y métodos de producción modernos. Sin embargo, al considerar esta evolución ya iniciada, surgen inmediatamente estas preguntas: ¿cuenta A. con recursos suficientes que permitan la plena realización de su desarrollo económico? ¿Qué directrices se perfilan para la explotación de estas riquezas? En el campo de la agricultura los recursos son tan variados como las condiciones bioclimáticas y edafológicas, y su aprovechamiento puede ser enfocado por caminos diversos, como reflejan las planificaciones estatales. Uno de ellos es la extensión de los riegos, tan necesarios en buena parte del continente, de modo que se aproveche al máximo la riqueza hidráulica y los suelos más fértiles, logrando así las mejores condiciones para el desarrollo de los cultivos; ejemplo representativo de los resultados obtenidos son los modernos oasis del A. central rusa que, tras la realización de grandes obras hidráulicas (en los ríos Amu Darja, Syr Darja, Chirchik), ofrecen una gama de cultivos muy variada (algodón, alfalfa, trébol, maíz, viña, morera, frutales). Otros métodos son la introducción de cultivos nuevos, especialmente adaptados a las condiciones biológicas de cada región (trigo de primavera en China del Norte) y, sobre todo, la ampliación de la superficie agrícola mediante la conquista de zonas actualmente improductivas, como se ha iniciado ’ ya en China desplazando colonos hacia Manchuria y Sinkiang. Grandes posibilidades de incorporación al panorama económico de A. tiene la ganadería, cuya explotación organizada ya ha logrado resultados notables en Japón (cría de bovinosy caballares en Hokkaidü) y puede constituir la riqueza futura de regiones tan extensas como las tierras de pastos de Mongolia y los valles de tipo alpino del Tibet. Lo mismo cabría decir de la explotación pesquera, tomando como base la gran riqueza y variedad ictiológica de los diversos mares que rodean el continente; actividad ésta en la que también es país pionero el Japón, cuyos barcos operan tanto en las áreas litorales como en los mares más alejados (pesca del salmón en el Pacífico norte, balleneros en el Antártico, etc.).
Sin embargo, el más claro ejemplo en el que se refleja la enorme variedad y cuantía de los recursos de A., está representado por las riquezas que sirven de base a la industria. Potentes reservas de hulla (Siberia, China) y hierro (India, China, Japón) permitirán el desarrollo de la siderurgia; otras industrias pueden surgir en virtud de los yacimientos de estaño en Indochina e Insulindia, manganeso en la India, cobre en Japón, bauxita en Indonesia, etc., aunque quizá lo más destacable de este desarrollo sea la actividad industrial derivada de la presencia del petróleo en determinadas zonas, sean yacimientos (Oriente Medio) o etapas en las rutas comerciales petroleras (refinerías de Japón). La misma riqueza agrícola puede constituir el primer paso para la creación de otro tipo de industrias (alimenticias, textiles de algodón y seda) y alga semejante ocurre con las reservas hidráulicas tan abundantes en el continente y de tanta importancia como fuente de energía. Por último, es preciso resaltar que el desarrollo económico futuro de A., especialmente desde el punto de vista regional, puede tener uno de sus factores. principales en la creación, ampliación y modernización de la red de comunicaciones. En este aspecto cabe destacar como realizaciones más importantes por su envergadura y porque afectan a zonas muy extensas: la red de ferrocarriles transcontinentales (transiberiano, transmanchuriano, transcaspiano, transcaucásico, transarábigo), la modernización de los puertos del Pacífico, el acondicionamiento de los ríos navegables en China y la tendencia actual hacia el resurgimiento de las antiguas rutas comerciales a través de A. central.M. P. SANTESTEBAN ARIZCUN.
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