Asia I. Geografía.1 GEOG.
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Geografía
1. Generalidades. Es el continente más vasto del Globo con sus 44.513.313 Kmz, que representan el 29% de todas las tierras emergidas. En su mayor parte se halla localizado en el Hemisferio N extendiéndose aproximadamente a lo largo de 77° de latitud y 160° de longitud, desde el cabo Cheliuskin (Siberia) al cabo Boro (península de Malaca) y desde la punta de Baba (A. menor) al cabo Dezheya (península de Chukots).Exceptuando la Antártida (v.), A. es el continente más elevado, ya que sus cuatro quintas partes son tierras altas que superan los 500 m. y su altitud media sobre el nivel del mar es de 960 m. Por otra parte destaca como característica general su aspecto macizo condicionado por el escaso recortamiento de las fachadas litorales.Las costas abarcan una longitud total de 58.000 Km. (uno por cada 700 Kmz de superficie), de los cuales 13.000 corresponden a Siberia y permanecen prácticamente inutilizables a causa del hielo. La costa oriental es la más extensa y articulada, y está orlada de archipiélagos e islas (Kuriles, Sajalín, Japón, RyuICyu, Formosa, Filipinas) que limitan diversos mares (Ojotsk, del Japón, Amarillo, de China meridional) donde la profundidad no supera los 4.000 m., mientras que al este de la guirnalda insular se localizan las grandes fosas mayores de 8.000 m. La costa S, más regular, se asoma al Indico, fraccionado en el golfo de Bengala, mar Arábigo y golfo Pérsico.No puede decirse que sea A. un continente aislado, puesto que tiene evidentes contactos físicos, además de los humanos también importantes, con el resto del Viejo Mundo. Efectivamente, A. está bien limitada e individualizada en sus fachadas N, E y S por las masas oceánicas que la rodean (océano Glacial Ártico, Pacífico e Indico), pero resulta difícil trazar sus límites SO y O, no tanto desde el punto de vista de la configuración física como en el aspecto de los modos de vida. Los montes Urales, p. ej., son una ruta divisoria que le separa de Europa, pero al sur de ellos, las depresiones y llanuras Aralocaspianas (el Zazajstán ruso) ven repetirse idénticos paisajes naturales y humanos desde el Volga hasta el lago Baljash y los montes Alta¡; por su parte, el mar Egeo no disminuye los contactos entre ambas orillas, la turca y la griega, unidas por los eslabones de las islas Cícladas y Espóradas, del mismo modo que tampoco el mar Rojo (v.) supone más que un mero accidente geográfico incapaz dealterar la continuidad de una gran parte de los caracteres típicos del mundo árabe, transición entre A. y África. Sin embargo, sin estar disminuida en modo alguno por estos contactos con otros continentes, A. tiene una personalidad propia cuyo carácter más acusado es una enorme variedad en todos los aspectos geográficos. Desde el punto de vista topográfico y estructural, A. es un compendio que agrupa todos los tipos de paisaje formando diversos conjuntos. En el norte y noroeste las llanuras y mesetas bajas cubren una extensión de 13,5 millones de Kmz (Siberia es 27 veces mayor que España); el este es dominio de los arcos volcánicos, deltas y llanuras, mientras que el sur lo forman macizas penínsulas (Arabia, India) soldadas al continente a través de llanuras aluviales. Por último, y rodeada por estas unidades, A. central es un inmenso conjunto de altas mesetas y cordilleras gigantes.
Sobre todas estas tierras extendidas desde las latitudes polares a las ecuatoriales, es casi completa la variedad de climas y, en consecuencia, la de paisajes vegetales y regímenes hidrográficos directamente condicionados por ellos, dibujándose tres grandes dominios bioclimáticos: 1) el A. boreal, con su clima rudo; de inviernos largos y extremadamente fríos, durante los cuales permanecen helados los grandes ríos que desaguan en el océano Ártico, y sus típicas formaciones vegetales de tundra (musgos y líquenes) y taiga (bosque de coníferas); 2) el A. árida sometida a fuertes contrastes climáticos y a una gran escasez de lluvias que sólo permiten una vegetación de estepas y desiertos, explicando, por otra parte, el mísero caudal de su precaria red hidrográfica; y 3) el A. monzónica cálida y lluviosa, cubierta de una densa capa vegetal (junglas), y recorrida por ríos de potente caudal y temibles crecidas periódicas de verano.Variedad también respecto a la enorme masa humana (casi el 60% de la población mundial) que habita estos paisajes. En A. están representadas las razas principales: amarilla, blanca y negra, así como un buen número de subtipos étnicos; lo mismo puede decirse de las religiones milenarias (cristiana, islámica, hindú, budista, confuciana) que, en su mayor parte, nacieron en este mismo continente y mantienen en 61 sus principales núcleos de peregrinación. Sin embargo, la población asiática ofrece en conjunto dos contrastes esenciales: de un lado, la gran desigualdad de su distribución geográfica, condicionada principalmente por los caracteres del medio físico, que opone los desiertos del A. fría y árida, con densidades inferiores a 10 hab/Kmz, frente a los verdaderos hormigueros humanos que en A. monzónica aglomeran hasta 500 y 1.000 individuos en igual superficie de terreno; de otro, la considerable diversidad del grado de desarrollo entre unos países y otros, destacando la existencia de grandes áreas (rurales en su mayoría) muy atrasadas culturalmente, donde la población vive inmersa en la ignorancia, las enfermedades y el hambre (India, sudeste asiático), en violento contraste con otras incorporadas plenamente a la civilización moderna (Japón, China). Sin embargo, en este aspecto de las civilizaciones, A. ha sido desde siempre un mosaico de componentes muy variados. El pastoreo nómada es el modo de vida y fuente de riqueza tradicional para la población de las estepas, desiertos y áreas impracticables para la agricultura. Por el contrario, es la agricultura sedentaria intensiva y minuciosa el rasgo más característico que define a otras dos civilizaciones asiáticas, la china y la hindú, cuyo desarrollo esencial se basa en la riqueza vegetal de la tierra, aunque ambas tengan otras actividades secundarias que completan y diferencian su personalidad. Finalmente, un nuevo modo de vida representado por la civilización del mundo árabe (Próximo Oriente), combina el pastoreo nómada con la agricultura sedentaria.2. Medio físico. A) Relieve (v. ti). El variado releve asiático traduce en cierta manera la estructura geológica continental sobre la que se ha constituido y modelado, y que puede dividirse en cuatro grandes unidades: a) Los bloques arcaicos del sur (A. arábiga y la India peninsular), restos del antiguo continente de Gondwana. b) Los bloques asimismo antiguos, testigos de la fragmentada Tierra de Angara, que se localizan en el norte del continente y constituyen el sustrato de casi toda la meseta central siberiana. c) Un tercer conjunto integrado por las cordilleras alpinas de A. Menor, Armenia, Persia, Afganistán, HimaIaya, Karakorum, Birmania occidental y festón insular (Japón, Filipinas, Insulindia); y d) el resto de A. consistente en rocas sedimentarlas paleozoicas y mesozoicas. Esta gran variedad de materiales y estructuras, así como la profusión de agentes erosivos de todo tipo que han actuado sobre ellos explican la formación de un relieve continental muy complejo, cuya disposición permite distinguir cuatro conjuntos geomorfológicos:a) Las tierras bajas del norte. Comprenden la mayor parte de Siberia (v.), pero no constituyen una llanura uniforme, sino que su orografía presenta cierta diversidad zonal. Siberia occidental se compone de una llanura septentrional correspondiente a la cuenca del Obi, las tierras altas esteparias de Kirgizistán y queda limitada al S por las montañas de Ala¡ que enlazan ya con las grandes cordilleras centrales; Siberia central, extendida entre los ríos Yenisei y Lena, es en su mayor parte, si se exceptúa la estrecha llanura costera del Ártico, una meseta baja y quebrada, correspondiente a uno de los bloques arcaicos llamado Tierra de Angara, que hacia el S se ve accidentada por fenómenos de basculación y fractura como la falla en que está alojado el lago Baikal. Al este del Lena, Siberia oriental posee mayor movilidad orográfica en la que alternan las llanuras fluviales y costeras con diversas alineaciones montañosas (montes de Stanovoi, Verjoyansk, Kolyma, Anadyr).
b) Las mesetas de Asia meridional. A los escudos arcaicos corresponde en Arabia, India y parte de Indochina un relieve de mesetas modeladas sobre viejas plataformas ligeramente basculadas hacia el N y NE (Arabia e India respectivamente), donde desaparecen bajo las capas sed¡mentarias modernas, representadas en general por amplias llanuras aluviales como la del TigrisÉufrates y la Indogangét¡ca. Excluyendo Indochina, de extensión y caracteres menos representativos, estas mesétas asiáticas meridionales poseen evidentes semejanzas, destacando entre ellas la existencia en ambas de una alineación montañosa más o menos elevada, que las atraviesa en parte: así, las tierras altas de 1.2001.500 m. de altura con cimas graníticas de hasta 2.000 m., que cruza Arabia con dirección SSONNE (macizo de Yebel Tuuaiq) y en la India el conjunto formado por la cadena Satpura y montes Mal~ kal de trazado OE, flanqueado al N y S por las cordilleras Vindhya y Ajanta respectivamente. Asimismo ambas penínsulas comparten la presencia de extensas áreas cubiertas por considerables mantos de lava; en Arabia estas masas basálticas, resistentes a la erosión, quedan destacadas del relieve circundante formando sierras de perfil muy quebrado, abundantes en los bordes sur y oeste de la meseta; en la India, las llamadas lavas delDeeán (Decae Traps) ocupan una zona de aproximadamente 520.000 Km2 en el noroeste de la meseta, caracterizando el relieve con sus colinas de cima aplanada (V. DECÁN).
c) Las mesetas y cordilleras de Aria central >, occidental. Situada entre; las dos unidades anteriormente citadas, A. central es un inmenso conjunto de plegamientos que comienza al sur del área del lago Baikal, extendiéndose desde los montes Saiansk hasta el HimaIaya y formando pliegues cuya edad es más reciente conforme se avanza hacia el S. De este conjunto de cordilleras, en el que domina netamente la orientación OE, la parte más septentrional, cuyo límite sur es la vertiente norte del Pamir, se caracteriza por ser menos vigorosa que el sector himalayo; se trata de materiales viejos, arrasados tras el plegamiento herciniano y levantados posteriormente por el movimiento orogénico alpino (montes Saiansk, janga¡, Alta¡, cadenas del Turquestán ruso). La parte meridional, sin embargo, posee con plenitud la topografía típicamente alpina y su historia geológica es reciente; enormes cordilleras, en las que se encuentran las mayores altitudes del Globo, surgieron como resultado de los plegamientos terciarios que comprimieron y abombaron los sedimentos depositados en un gran geosinclinal existente al norte de las actuales penínsulas de Arabia e India (Tian Shan, Altyn Tag, Kuenlun, HimaIaya, Karakorum, etc.).Entre una y otra cadena montañosa y a veces casi completamente aisladas entre sí, existen mesetas de variada extensión cuya altitud oscila entre los 700 y 1.000 m. sobre el nivel del mar. Constituyen amplias zonas caracterizadas por una gran monotonía topográfica, de valles anchos y abiertos, reforzada por el clima inhóspito y la precaria vida vegetal y humana. La disposición alternante sistema montañosomeseta es semejante en A. central y occidental, aunque al oeste del nudo de Pamir, que es el contacto entre ambas, la estructura se simplifica en comparación con la complejidad del flanco opuesto, ya que el número de unidades morfológicas es más reducido. En el corazón de altas tierras que constituyen el A. central, se suceden de S a N los siguientes conjuntos:1) HimaIayaKaralcorum. Jalonando el límite septentrional de la India, de la que está separado por la llanura aluvial Indogangética, se eleva este enorme contrafuerte montañoso que desde el nudo de Pamir se extiende hacia el SE a lo largo de unos 2.500 Km., en forma de curva prácticamente continua tan sólo accidentada por algunos pasos, de gran importancia en el terreno de las comunicaciones, como son los de Jiber, Karakorum, Shipki, Dárjiling, etc. En la disposición de los materiales componentes se aprecia un núcleo central de rocas cristalinas, flanqueado por otras sedimentarlas cuya edad geológica es muy variada, ya que abarca desde el cámbrico (comienzos del Primario o Paleozoico; v.) hasta el plioceno (Terciarlo tardío). Topográficamente no es el Himalaya (v.) una sola cordillera, sino más bien un anticlinorio formado por varias alineaciones en cierto modo paralelas; este hecho es bien visible en el sector occidental y especialmente en la región de Cachemira, donde se suceden de S a N: los montes Siwalik, los Himalayas menores (3.0003.500 m.), el valle de Cachemira, el Gran Himalaya (4.500 m.), los montes Zaskar (6.000 m.) y Ladaj entre los cuales se abre paso el Indo, y finalmente el Karalcorum (v.), con 7.000 m., que domina la meseta tibetana. Sin embargo, las mayores alturas (Everest, 8.848 m.; K2, 8.611) no se localizan en este sector, sino más hacia el E, donde la cordillera se simplifica, quedando reducida a una doble alineación, Himalaya exterior e interior, que se extiende hasta los 950E aproximadamente.
2) Meseta del Tibet (v.). Extendida entre el Himaláya y el Kuenlun, es un conjunto de altiplanicies de altitud media superior a 3.500 m., con un descenso general hacia el E. En el Tibet meridional se encuentran los valles altos del Indo, de su tributario el Sutlej y del Brahmaputra o Tsangpo, que tienen su cabecera cerca del lago Manasarowar. El sector central o ChangTang se caracteriza por su gran elevación media (4.800 m.) y por la abundancia de lagos salados que en varios casos sobrepasan los 250 Km2 (Zilling Tso, Tangra Tso, etc.). Hacia el E las montañas y valles forman la frontera natural con China y allí nacen los grandes ríos del sudeste asiático (Saluen, Mekong (v.), YangTse).3) Kuenlun (v.). Enlazado por el O con el Karakorum, se resuelve en dos alineaciones: una de dirección OE, que forma una crestería de 6.000 m. de altura hasta unirse a los montes de TsinLing, ya en territorio chino, y otra que con el nombre de Altyn Tag (v.) se dirige hacia el NE empalmando después con los montes NanShan; entre ambos ramales queda aislada la región de Tsaidam, cuenca pantanosa sembrada de lagos (Koko Nor).4) Cuenca del Tarim. Situada entre 500 y 1.000 m. de altitud, está ampliamente abierta hacia el E comunicando a través de la región de Lop Nor con Mongolia y el desierto de Gobi, mientras que el Altyn Tag, nudo de Pamir y Tien Shan, la cierran por el S, O y N respectivamente. Al pie de estas cordilleras limítrofes se extiende una franja de pedregales desprendidos de ellas, en la que existen algunos oasis sobre los suelos más fértiles y cerca de las fuentes de agua; más allá de ella, aisladas o en forma de cadenas llamadas davans.5) Tien Shan. Constituye la muralla norte de la cuenca anterior y tiene su prolongación occidental en las cadenas menores de los montes TransAlai, Alai e Hisar que bordean la meseta de Pamir en contacto ya con las tierras del Turquestán ruso. Hacia el E, el Tien Shan disminuye notablemente de altitud (2.0001.000 m.) y es penetrado por numerosos pasos (Barkol, Terek).6) Cuencas y mesetas de Mongolia. Al norte de los montes Tien Shan y hasta los Alta¡, se extiende la cuenca endorreica de Dzungaria de características similares a la cuenca del Tarim, citada anteriormente, aunque de menor altitud (200 m.) y dimensiones. Hacia el E y hasta los montes Gran Jingan las mesetas de Gob¡ (v.) y Vitim forman la inmensa extensión mongola. Están constituidas por una base prepaleozoica probablemente de granito batolítico, sobre la que se depositaron sedimentos marinos durante el carbonífero y pérmico; a partir de una emersión posterior se recubrieron de depósitos continentales y aun actualmente siguen transformándose al sufrir una intensa erosión eólica.7) Las cadenas septentrionales. El límite entre este conjunto de altas tierras del A. central y las tierras bajas del norte está constituido por diversas alineaciones, entre las que cabe destacar los montes Alta¡ (v.), Saiansk, Yablonoi (v.) y Stanovoi (v.), que enlazan ya con la costa del mar de Ojotsk. Son macizos de escarpadas y desecadas laderas, que traducen la importancia de la disgregación de las rocas por la acción del hielo en un clima de fuertes heladas (hasta 45°), largo invierno y lluvias frecuentemente torrenciales durante la estación cálida.Al oeste del nudo de Pamir, A. occidental está constituida por una serie de mesetas y cuencas, enmarcadas por sistemas montañosos, que se extienden hasta el mar Egeo, a modo de extensa orla al sur de los mares Caspio y Negro: La cuenca del Sistán (v. AFGANISTÁN), la más oriental, queda limitada por la cordillera del Hindu Kush (v.) al N, y por los montes Sulaimán, que forman sus bordes este y sur coincidentes con la frontera afganopakistaní. La meseta del Irán es una altiplanicie tabular elevada a unos 1.0001.500 m. y formada por areniscas horizontales o ligeramente plegadas, calizas y margas (cretácicas y terciarias), cuyos caracteres de llanura desértica se acentúan hacia el E y le asemejan al área de pantanos salinos del Sistán. Los montes Elburz (v.), profundamente plegados y con abundantes rocas ígneas, y los Zagros, de aspecto más jurásico que alpino, bordean esta meseta por el N y S respectivamente, convergiendo hacia el nudo de Armenia, semejante al de Pamir por ser también un conjunto de altas tierras y núcleo del que parten diversos sistemas montañosos.Anatolia (v. ASIA MENOR) es una meseta ligeramente levantada en conjunto hacia el E, pero que, a su vez, se inclina hacia una depresión interior en la que está alojado el lago Tuz. Está accidentada por alineaciones de colinas de dirección EO, elevadas hasta 300 m. y constituidas por rocas paleozoicas y mesozoicas plegadas que emergen entre las terciarias del corazón de la meseta. El reborde septentrional lo forman las cadenas Pónticas, de dirección OE, que alcanzan los 2.700 m. de altitud y se escalonan hasta caer directamente sobre la costa del mar Negro. Limitando la meseta por el S, el Tauro es una cadena de menor anchura, pero más elevada (3.700 metros) que la anterior y, como ella, termina bruscamente en el mar, originando una costa mediterránea de acantilados tan sólo interrumpidos hacia el E por el rincón que forman las llanuras Cíclicas, entre los montes Ala y Ananos, bordeando el golfo de Alejandreta (Iskenderun). En ambas alineaciones dominan los materiales mesozoicos y terciarios, existiendo además ojales de rocas metamórficas y, hacia el NE, extensas áreas cubiertas de rocas volcánicas más recientes. Su terminación occidental se resuelve en forma de profundas penetraciones en el mar, separadas entre sí por valles fluviales alojados en una red de fallas paralelas de dirección OE.d) Montañas y llanuras de Asia oriental. La morfología de la franja oriental del continente asiático tiene asimismo un carácter propio que le viene principalmente de la disposición de sus elementos. Las alineaciones montañosas abandonan la organización paralela dominante en A. central y toman una dirección general NS o NNESSO. En el continente son ejemplos de ello los montes Kolyma, Giukgiur, Gran Jingan, Sijota Alin y los que respaldan las llanuras chinas, pero el más representativo, sin embargo, se encuentra más hacia el S, allí donde el Himalaya, a partir del recodo del río Brahmaputra en la región del Assam (v.), se inflexiona formando las montañas de Birmania (Patkai, NagaChin, Barail y Arakan Yoma), de dirección NS hasta el cabo Negrais; un segundo ramal himalayo gira hacia el O y se distribuye en diversas aristas a través de Thailandia, Laos y Vietnam.Idéntica orientación meridiana aparece en las cordilleras de los archipiélagos e islas que jalonan la vertiente asiática del Pacífico: montes de Kamchatka, Kuriles, Japón, RyuKyu, Formosa, Luzón, Borneo, etc., todos ellos incluidos en el bien conocido "cinturón de fuego" de este océano, área eminentemente volcánica y de frecuentes movimientos sísmicos. Entre estas cadenas montañosas, los grandes ríos de la vertiente pacífica han abierto amplios valles: surgen así las llanuras del HuangHo, del YangTseKiang, las de Tonkín y Cochinchina (construidas por los ríos Rojo y Mekong respectivamente), y la del Irawadi. Se trata de enormes superficies aluviales, sometidas a inundaciones periódicas, que acaban en deltas cuyo avance, mar adentro, es constante; sobre estos suelos terciarios, excepcionalmente fértiles, se concentra la mayor parte de la vida humana y agrícola del A. oriental.B) Bioclimatología. Factores geográficos y atmosféricos. La variedad que caracteriza al continente asiático, examinada ya desde el punto de vista de su relieve, queda ampliamente ratificada con la gran diversidad climática y vegetal que acaban de definirlo como compendio indudable de paisajes naturales. Para comprender, sin embargo, la existencia en A. de tan amplia gama de tipos de clima y vegetación, es necesario considerar la influencia de factores geográficos y atmosféricos que condicionan decisivamente la distribución de unos y otros. En primer lugar destaca, como factor importante, la enorme extensión del continente en latitud y longitud que trae consigo dos consecuencias: el abarcar de hecho todo un hemisferio participando, por tanto, de los caracteres de las zonas ecuatorial, tropical, templada y polar, y el actuar como un centro de acción con personalidad propia capaz de modificar las condiciones climáticas. No menos importante es, por otra parte, la propia estructura del continente, ya que la disposición de los grandes conjuntos geomorfológicos determina a veces decisivamente el área de influencia de los diversos tipos de clima. Así, p. ej., ningún obstáculo se opone a la franca penetración del aire ártico en las grandes llanuras siberianas, mientras que la configuración del relieve aísla totalmente a las altas mesetas del A. central dotándolas de caracteres de extrema continentalidad. En conjunto, el hecho más destacable, desde este punto de vista, es la presencia de la gran barrera montañosa que cruza el continente en el sentido de los paralelos y cuya influencia es doble: de una parte detiene en su vertiente S, totalmente en muchas zonas, la penetración de los vientos monzónicos del océano Indico cargados de humedad, y de otra, separa las masas de aire tropical y polar impidiendo o dificultando todo contacto entre ellas.Además de estos factores geográficofísicos otros, de carácter atmosférico, condicionan también las situaciones y tipos climáticos a través, concretamente, de las variaciones del régimen barométrico y de vientos a lo largo del año. A éstas se unen las influencias de las tres grandes masas de aire que varían su posición en latitud según la oscilación anual del jet stream o "corriente en chorro" (v.) de la alta atmósfera. En verano, con el jet stream circulando en altas latitudes, el aire polar cubre solamente el área de Siberia oriental; el aire continental, que aporta una gran sequedad general, se extiende por toda A. central donde se origina un área de bajas presiones térmicas, que se alarga desde Arabia hasta China y hacia la que confluyen vientos fuertes y regulares que soplan desde el océano. Impulsada por ellos, la masa de aire tropical oceánica, cálida y húmeda, sube hacia el N invadiendo el sur y este de A. y aporta abundantes lluvias (monzón estival) que son frenadas por los contrafuertes montañosos (Ghates, Himalaya).En invierno, el descenso en latitud del jet stream y de toda la circulación atmosférica, hace que las masas de aire sean rechazadas hacia el Ecuador. El aire polar invade por completo Siberia y A. central, mientras que el aire continental seco se desliza hacia el S originando la estación seca en la India, este y sudeste asiáticos; por su parte, el aire tropical oceánico se aleja considerablemente del continente y sólo afecta a Insulindia (archipiélago Malayo). Durante esta estación, el fuerte enfriamiento del continente por la irrupción de la masa de aire polar origina la formación de un poderoso anticiclón, centrado en la meseta de Gobi, que impulsa en todas direcciones vientos muy fríos y secos, al mismo tiempo que desvía hacia el N y S los vientos y depresiones que llegan del O. El invierno es en A. la estación seca excepto en las zonas afectadas por los ciclones desviados hacia el N (Siberia del noroeste) o hacia el S (A. Menor, Persia, Afganistán), en Ceilán (monzón del NE, cargado de humedad al cruzar el golfo de Bengala) y en las zonas ecuatoriales (Insulindia).Tipos de clima y paisaje vegetal (v. CLIMATOLOGÍA). El factor, citado anteriormente, de su gran extensión tanto en el sentido de los meridianos como en el de los paralelos, permite a A. abarcar toda la gama de tipos climáticos, con la única excepción de los correspondientes a las fachadas occidentales de los continentes (climas templadooceánicos).a) Clima ecuatorial. Afecta a la extremidad sur de la península Malaya, Sumatra, Java, islas menores de la Sonda, Borneo meridional y parte de Ceilán. Las temperaturas se mantienen alrededor de los 25260 durante todo el año y, por ello, la oscilación media anual apenas llega a alcanzar los 2 6 3°. La misma constancia se observa en las precipitaciones que caen durante todo el año en forma de lluvias de convección diarias; su abundancia (Singapur, 2.440 mm/m2 anuales; Batavia, 1.834) y regularidad mantienen una humedad relativa muy elevada, con índices de hasta un 80%.b) Clima tropical monzónico. Como ya se ha dicho anteriormente, el contraste establecido entre la masa continental asiática y los mares que la rodean, desde el punto de vista térmico y barométrico, da origen a la existencia del mecanismo monzónico que se presenta como un gigantesco movimiento de brisas de mar y tierra, alternantes a lo largo del año. El área afectada por esta peculiar circulación atmosférica es muy amplia en A., abarcando parte del Pakistán occidental, todo el territorio de la India, la península de Indochina y la China meridional, es decir, toda la fachada sur y sudeste del continente, desde el núcleo de montañas centrales hasta el océano. Desde el punto de vista térmico este clima se caracteriza por un aumento de la oscilación media anual respecto a las regiones ecuatoriales, ya que llega a ser de 6 a 12°, aunquelas temperaturas medias siguen siendo elevadas (2225°), existe ya una cierta diferencia estacional entre el verano (Bombay, 30°; HongKong, 27,5; Cherrapunji, 20,5) y el invierno relativamente fresco (24, 15 y 11°, respectivamente). Sin embargo, son las precipitaciones y el régimen de vientos los que, con su ritmo anual, caracterizan plenamente este clima tropical monzónico, cuyos rasgos más puros se observan en la India (v.).
Sobre A. monzónica se suceden a lo largo del año tres periodos climáticos: 1) una estación fría, desde noviembre a finales de febrero, con muy escasas precipitaciones, ya que soplan los vientos secos procedentes del continente; en ninguna de las tres estaciones anteriores alcanzan las lluvias los 50 mm/m2 durante estos cuatro meses; únicamente la región del Punjab recibe importantes lluvias de origen ciclónico aportadas por los vientos de componente O, que recorren el borde sur del anticiclón continental. 2) La estación cálida, que sucede a la anterior extendiéndose hasta mediados de junio y durante la cual al aumento progresivo de la temperatura, que se mantiene por encima de los 25° (máximas absolutas de hasta 49° a la sombra se han registrado en el Sind), se une la disminución de las lluvias (en Bombay, p. ej., son inexistentes durante marzo y abril). Típicas de esta estación son también las fuertes oscilaciones de temperatura (superiores a 10°), que únicamente se atenúan en las costas, gracias a la influencia reguladora de las brisas marinas. 3) La estación lluviosa, caracterizada por la llegada del monzón estival del SO, cuyos efectos se prolongan desde mediados de junio hasta finales de octubre. El monzón actúa sobre las temperaturas haciéndolas descender en comparación con la estación anterior, llegando incluso a originar diferencias de 9°. Hacia las bajas presiones continentales, comienzan a soplar importantes vientos procedentes del océano índico, que resultan de la unión de las corrientes locales con los alisios (v. VIENTO) del SE, desviados hacia el NE después de atravesar el Ecuador.Después de su recorrido sobre el océano y cargado, por consiguiente, de una gran humedad, el monzón toma dos direcciones principales: una rama se expansiona hacia el mar Arábigo y al ser obligada a un ascenso brusco en contacto con la alineación de los Ghates occidentales, origina intensas precipitaciones: 2.000 mm/m2 en la franja costera de la India; hacia el N, con el descenso en altitud de los Ghates, disminuyen también las precipitaciones (1.000 mm.), ya que, a falta de un obstáculo importante que los detenga, los vientos húmedos penetran más hacia el interior peninsular. Idéntico origen tiene la disminución del contraste de humedad entre una y otra vertiente montañosa, contraste más acusado en el sur (frente a los 2.000 mm. que recibe la costa, Tinnevelly, en la vertiente oriental de los Ghates, registra tan sólo 20 mm/m2 en julio), que en el norte (560 mm. en Dhulia, frente a los 1.000 mm. de Surat, en la zona costera). La segunda rama del monzón adopta un trayecto más complejo; después de atravesar el golfo de Bengala en dirección SONE, una parte de ella descarga sus lluvias torrenciales (2.000 mm.) en los relieves costeros de Assam, Birmania y Thailandia (montes Lushai, Arakan, Tenasserim), donde se alcanzan las mayores cantidades absolutas mundiales de lluvias anuales (Cherrapunji registra hasta 11.615 mm.); otra parte gira en el fondo del golfo, atraída por un foco de bajas presiones existente en el Sind, y remonta el valle del Ganges hacia el NO originando una franja lluviosa que bordea el Himalaya hasta el rincón del Punjab, a donde llega ya muy debilitada (Calcuta y Delhi reciben, respectivamente, 302 y 74 mm. en junio, 340 y 178 mm. en agosto).e) Clima subtropical. Esta denominación engloba dos tipos climáticos individualizados que se dan en otras tantas zonas asiáticas situadas en las longitudes extremas del continente.Tipo chino. Afecta a China del oeste y del norte, existiendo además un subtipo japonés. Este clima tiene ciertas afinidades con el tropical monzónico, marcadas especialmente por el régimen de los vientos húmedos a lo largo del año, pero se diferencia de 61 por la mayor frialdad del invierno, aunque las temperaturas medias de esta estación nunca son inferiores a 9°, y por el aumento de la oscilación térmica anual que supera los 20°. El invierno no es tan seco como el de las áreas monzónicas, ya que se producen en 61 precipitaciones traídas por las depresiones del O a través del valle del YangTseKiang; sin embargo, la influencia continental no deja de manifestarse a través de la penetración de olas de aire frío que hacen descender el termómetro por debajo de 0°. En verano las precipitaciones son más abundantes y están originadas por los vientos que, desde el océano, se dirigen hacia las bajas presiones del interior de A. Se trata, pues, de un tipo climático de transición entre el tropical monzónico y el continental, participando de las características de uno y otro.Tipo mediterráneo. Se da únicamente en las costas del Levante Mediterráneo (Siria, Israel, Líbano) y A. Menor. Su verano es muy caluroso (en Esmirna, temperaturas medias de 20 a 27°) y seco (julio 3 mm/m2, agosto sin lluvias), puesto que es la época de influencia de las altas presiones subtropicales desplazadas hacia el N. En invierno las temperaturas se mantienen suaves, entre 7 y 10°, al mismo tiempo que la llegada de los vientos del O trae consigo las lluvias que alcanza un total anual inferior a los 600 mm/m2.d) Clima desértico. El clima de desierto típicamente cálido se encuentra localizado en el sudoeste asiático, afectando a la península Arábiga, Mesopotamia, Siria, parte de Persia y valle del Indo (desierto de Thar). Características suyas son las fuertes oscilaciones térmicas diarias, debidas a que la falta de nubes permite una irradiación muy rápida; las elevadísimas temperaturas, tanto medias (Bagdad 32,1 y Jacobahad 36% en junio), como absolutas (52° en esta última localidad); y, por último, la escasez de precipitaciones (102 y 178 mm/m2 al año), casi totalmente ausentes durante los meses estivales (en Bagdad no llueve en absoluto desde junio a septiembre, ambos inclusive).Existen también en A. los tipos de clima llamados de desierto templado, que son propios de las altas mesetas centrales y occidentales, cada una de las cuales presenta alguna modificación de los caracteres básicos, dando lugar a un subtipo climático propio (iraní, tibetano, del Gobi, etc.). Todos ellos se caracterizan, en general, por estar. sometidos a fuertes oscilaciones térmicas anuales (Teherán 28,5°, Leh 25,5, Urga 44, Petro Alexandrovsk 33,5); por tener inviernos fríos (medias mensuales más bajas 1°, 8,3, 26,5 y 5, respectivamente) y veranos cálidos (medias mensuales más altas: 29,5°, 17,2, 17 y 28,5); y por su gran sequedad (236, 81, 193 y 61 mm. anuales). Es esta aridez lo que les da el carácter de climas desérticos, ya que las temperaturas les asemejan más al clima continental, y a ella contribuyen tres factores fundamentales: 1) su alejamiento de cualquier influencia oceánica; 2) el estar rodeadas y encajadas entre altas montañas que impiden el paso de los vientos húmedos; y 3) la presencia en invierno de un potente anticiclón seco continental.e) Climas fríos. Excluyendo las tierras más altas del A. central, los climas fríos se distribuyen esencialmente en el tercio septentrional del continente, entre la costa Ártica y las alineaciones montañosas que van desde el lago Baljash hasta el mar de Ojotsk bordeando, por el norte, China y Mongolia. Dentro de ellos están incluidos tres tipos climáticos que tiene su propia área de influencia: en Siberia occidental el clima es típicamente continental, con inviernos rudos y largos (Barnaul con 17,5° de media en enero, cinco meses al añocon temperatura media inferior a 7°); veranos cálidos (20° en julio), pero muy cortos; y grandes oscilaciones térmicas anuales que alcanzan los 38°. En Siberia oriental el clima se extrema hasta caracterizarse por registrar las mayores oscilaciones térmicas del mundo (65,5° en Verjoyansk) entre un breve periodo cálido (15,5° en julio) y el invierno casi permanente (de octubre a abril, ambos inclusive, las medias mensuales no remontan los 120 y en enero llegan a ser de 50°); en esta segunda variedad climática las precipitaciones son muy escasas (menores de 125 mm. al año) y caen generalmente en forma de nieve. Por último, existe otro tipo de clima frío, el manchuriano, localizado en el área que indica su nombre y que es una variedad marítima; las oscilaciones térmicas se mantienen muy elevadas (41° en Harbin, 35° en Vladivostok, más cerca de la costa) y el invierno es de tipo siberiano (19° y 15°), pero en verano las temperaturas son moderadas (22 y 20,5°) y, sobre todo, aumentan las lluvias (114 mm. en julio y 89 mm. en agosto, respectivamente) por la influencia monzónica representada en los vientos marítimos del SE.f) Clima ártico. Más allá del paralelo 700N todas las tierras asiáticas quedan incluidas en el mundo helado de las regiones polares, en las que durante seis meses del año las temperaturas medias permanecen por debajo de los 20°, y solamente en la estación "menos fría" el termómetro supera los 00: Sagastyr, en el delta del Lena, tiene temperaturas medias de 5° en julio y 3,50 en agosto; a pesar de ello esta atmósfera es más soportable para el hombre durante las calmas que acompañan a los meses invernales que cuando, en el corto verano, soplan fortísimos vientos del N y NE que traen borrascas de nieve. El suelo permanece helado durante las tres cuartas partes del año hasta un espesor de 100 m. (merzlota).C) Hidrografía. a) Ríos. La red hidrográfica asiática presenta características muy variadas, como puede deducirse lógicamente a la vista de la amplia gama climática que se da en toda la extensión del continente; el factor clima es, pues, decisivo especialmente en lo que se refiere a los tipos de régimen fluvial. Sin embargo, en cuanto a la distribución de esta red hidrográfica, es el relieve quien desempeña el papel más importante, dándole un carácter periférico. Efectivamente, ningún curso de agua importante se localiza en el interior, sino que, por el contrario, el corazón montañoso de A. es un verdadero núcleo desde donde irradian todos los grandes ríos que drenan la orla extrema del continente. Una distribución zonal los agruparía en cuatro conjuntos:Ríos de la vertiente ártica. Entre ellos se encuentran el Obi, Yenisei, Lena, Indigirka y Kolyma, que drenan una superficie equivalente al 27% del continente. Estos ríos del A. boreal tienen diversos caracteres comunes, destacando en primer lugar la dirección que es SN desde sus cabeceras, situadas en las cadenas más septentrionales del corazón montañoso del continente (montes Saiansk, Baikal, Verjoyansk), hasta el océano Glacial Ártico. Son ríos largos (el Obi (v.), con sus 5.410 Km., es el mayor de A. en este aspecto) que discurren lentamente, ya que su perfil tiene una inclinación muy débil. Sin embargo, su característica común más representativa consiste en su aspecto y régimen a lo largo del año: después del letargo invernal de seis meses en que la circulación del agua se realiza bajo la potente costra de hielo que los cubre en buena parte de su recorrido, la breve estación cálida produce considerables crecidas que se traducen en inundaciones en el curso bajo al ser detenidas las aguas por los hielos todavía existentes en la desembocadura.
Ríos de la vertiente pacífica. A excepción del Mekong (v.), que desde su nacimiento se orienta hacia el S, presentan una dirección general OE, aunque su trazado es más complejo que el de los ríos siberianos, puesto que las áreas que atraviesan son de orografía más movida. En un recorrido hacia el S a lo largo de la fachada oriental del continente se suceden los ríos Amur (v.) en Manchuria; HuangHo (v. AMARILLO, RfO), YangTseKiang (v.) y Sinkiang en China; Rojo y Mekong en Indochina, que drenan con sus afluentes el 23% de la superficie continental. Nacidos en las altas tierras de A. central, se abren paso hacia el Pacífico con dificultad, especialmente en sus cursos alto y medio, puesto que deben atravesar en profundas gargantas las cadenas montañosas orientales cuya dirección es NS. Salvados estos obstáculos, su tramo final tiene carácter de llanura, formada en la mayoría de los casos por sus propios aportes aluviales que también forman los respectivos deltas. En su régimen, estos ríos muestran una clara influencia monzónica que condiciona un periodo estival de altas aguas y la disminución del caudal durante la época de ausencia parcial de lluvias. Sin embargo, hacia el N, los rasgos monzónicos se debilitan notablemente de tal modo que ya el Amur tiene mayor semejanza con los ríos del A. boreal, aunque su alejamiento respecto al océano Glacial Ártico mitiga la importancia de los hielos invernales.Rías de la vertiente índica. El Irawadi, Brahmaputra, Ganges (v.) e Indo (v.) no se caracterizan, como los ríos siberianos, por la gran longitud de su curso, ya que su cabecera en el Himalaya está relativamente próxima, a escala del continente asiático, respecto a su desembocadura; tampoco están definidos, como los grandes ríos de China, por un paralelismo en la orientación de sus recorridos, que en este caso carecen de una dirección dominante común a todos ellos. Su personalidad estriba, esencialmente, en la estrecha relación de las variaciones estacionales de caudal con el mecanismo monzónico; a la época invernal de aguas bajas, coincidente con el soplo del monzón del NE, que procede del continente y apenas aporta precipitaciones, sucede un corto periodo primaveral en el que el deshielo en las zonas de cabecera produce una leve subida del nivel de aguas. A partir de junio las abundantes lluvias del monzón del SO, son causa de las características crecidas e inundaciones que afectan a sus cursos medio y bajo; así, p. ej., en Bengala el Ganges y Brahmaputra, unidos por desbordamiento, han llegado a cubrir un área de 40 Km. de anchura. Todos estos ríos del A. monzónica, con sus afluentes abundantes en número y caudal, han construido extensas llanuras aluviales de gran espesor, como la Indogangética (v.) extendida al norte de la India bordeando el Himalaya.Ríos de Asia árida. La mayor parte del continente asiático está dominada por caracteres de fuerte aridez, debida tanto a la escasez de precipitaciones, como a la influencia de la evaporación. Un 30% de la superficie continental en el que quedan abarcados Mongolia, Tibet, Turquestán, Dzungaria, gran parte de la meseta Iraní, la península Arábiga así como extensas áreas de Siria y Anatolia, tiene un drenaje insuficiente; los únicos ríos de cierta importancia están alimentados por los glaciares y nieves de las altas montañas, pero posteriormente atraviesan regiones que apensa reciben lluvias, en las que la evaporación es considerable y donde, por añadidura, se utiliza para riegos la mayor parte del caudal disponible. Por todo ello, estos ríos del A. árida sufren una importante desecación de tal modo que muy pocos de ellos, prácticamente sólo el Tigris y Éufrates (v. MESOPOTAMIA), logran llegar hasta el mar; el resto recorre áreas totalmente endorreicas y después se pierde en cuencas interiores o en lagos, cuyo nivel desciende también por evaporación al no estar compensada ésta por los aportes fluviales. Con excepción de los ríos cuyo caudal se mantiene constante, incluso en la estación seca, por alimentación nival (Amu Daria, Syr Darja, Ili y Tarim), la mayoría de los cursos de agua son intermitentes y sus lechos permanecen buena parte del año secos y cubiertos de costras salinas.b) Lagos. Los lagos en A. son importantes y numerosos.Pueden distribuirse en cinco grupos: 1) el Caspio (v.), el más extenso del mundo con sus 371.000 Km2, es un lago aunque se le dé la denominación de mar, ya que carece de las corrientes y mareas típicamente marinas. En la misma área de contacto entre A. y Europa, se localiza el lago Aral (v.), cuyas dimensiones (65.500 Km2) le hacen ocupar el cuarto lugar mundial (sólo es superado por el Caspio, Superior y Victoria) y que en época geológica reciente llegó a formar con el Caspio un mar único, resto, según De Martonne, del Mediterráneo primitivo que, a fines del Terciario (neógeno) incluía también el mar Negro. 2) En la zona sudoccidental de la llanura siberiana, se halla el lago Baljash (v.), alimentado. por el río Ili y otros que nacen en la cadena de los Tien Shan; más hacia el E, el lago Baikal (v.), con 30.500 Km2 y 1.552 m. de profundidad, tiene un origen tectónico, siguiendo el trazado de una fosa que se alarga entre los montes Yablonoi y Baikal. 3) Otro grupo importante de lagos asiáticos se caracteriza más bien por la gran altitud absoluta en que se hallan localizados; por encima de los 1.000 m. de altura están los lagos de Van (Armenia) y Urmia (Persia), así como los innumerables de la meseta tibetana e Himalaya, casi todos ellos de origen glaciar y en alturas superiores a 3.000 m. 4) Características propias, bien definidas, tienen también los lagos cársticos de China (Tushan, Hungtze y Kaoyu, Tai, TungTing, Poyang, etc.) generalmente localizados en la zona oriental del país y cuyo papel esencial es el actuar como reguladores del caudal de los grandes ríos (HuangHo, YangTseKiang) en el periodo de crecidas primaverales y estivales. 5) El último de los grandes grupos de lagos en A., está constituido por los del archipiélago japonés que se caracterizan por su origen volcánico (lagos Biwa, Inawashiro, Kawayu).3. Población. A. es el primer continente del mundo por su población, que en 1967 era de 1.951.561.000 hab., es decir, aproximadamente el 57% de la humanidad; de esta población asiática, más del 80% (1.500 millones) vive en las fachadas del Pacífico e índico, desde el norte de China hasta el oeste de la India.A) Movimiento natural. Una de las características más destacadas en el terreno demográfico es la existencia de una gran movilidad que se refleja tanto en la evolución del efectivo humano en el continente, como en los desplazamientos geográficos que han afectado largo tiempo a la población. La evolución demográfica se presenta corno una curva claramente ascendente y la población asiática tiende al crecimiento general favorecido por una natalidad muy elevada que se hace sentir con fuerza, aun a pesar de estar contrarrestada por la alta mortalidad. Los índices de natalidad superan en toda A., con la única excepción de Japón, que será tratado más adelante, el 30°un y alcanzan valores más elevados en las zonas rurales que en las urbanas (en Bengala, p. ej., la natalidad es un 28% mayor en las áreas campesinas que en la ciudad de Calcuta). La cifra anual de nacimientos en este continente es, con gran diferencia, la más elevada del mundo, pudiendo citarse como dato representativo el hecho de que de los 50 millones de seres humanos nacidos en 1960, un 60% (30 millones) eran asiáticos.El desmesurado crecimiento demográfico que sugieren los datos anteriores, está frenado en buena parte por el elevado número de defunciones; la dureza del clima, la alimentación deficiente, la falta de higiene y de condiciones sanitarias adecuadas, junto a otras muchas características del subdesarrollo, explican la desaparición anual de importantes efectivos humanos, acentuada en los pueblos y regiones más pobres o de modos de vida primitivos. De esta manera los índices de mortalidad varían desde el 1520`..) en A. del sudoeste, A. central y China, hasta valores que superan el 20?úú en la India y sudeste Asiático.Sin embargo, el papel más importante como freno a la explosión demográfica le corresponde a la mortalidad infantil, que se mantiene muy elevada todavía pese a los considerables adelantos de la civilización moderna (vacunas, alimentación, higiene, etc.). Excepto en Japón y Siberia, donde es de 20 a 5099w, y en Thailandia (50 a 100’"¿o), la mortalidad infantil es en toda A. superior al 100°’.), habiendo alcanzado el valor máximo de los últimos años en $irmania con un 304"?w en 1950. El retroceso de esta mortalidad infantil se está apreciando actualmente en el rejuvenecimiento de la población; frente al fenómeno tradicional de que casi la mitad de los niños morían antes de cumplir los 15 años, las estadísticas recientes muestran cómo los menores de 14 años constituyen el 30°,b de la población de Japón y norte de A. (llanuras siberianas), e incluso llegan a ser el 40% de los habitantes en los países de A. central y meridional. En cuanto a la esperanza de vida, se nota una ampliación últimamente, ligada a la modernización médica, pero todavía se trata de países aislados: Japón y Ceilán tienen una esperanza media de vida que supera los 60 años, pero ésta se reduce a 4050 años en el sudeste de A. y no sobrepasa los 40 en la India.Japón, como se ha anunciado anteriormente, es un caso de excepción dentro del conjunto de A. Es el país más desarrollado en su civilización moderna, y su evolución demográfica difiere sustancialmente del resto del continente caracterizándose por su baja natalidad (índices de 17,7°/00) y mortalidad (índices inferiores al 10°/00). Sin embargo, tanto Japón como el resto de los países asiáticos tienen como rasgo común el crecimiento anual de su población. Los índices de aumento son elevados si se comparan con el total mundial (que es de 1,5 a 2%) y muy variados según los países asiáticos: desde porcentajes inferiores a 10% en Japón, aumentan a 1020% en Siberia, 2025% en la mayor parte de A. (sudoeste, centro, este, sur y sudeste) e incluso superan el 25% de crecimiento anual en el caso de Ceilán, Federación Malaya y Formosa.B) Movimientos migratorios. Además de su evolución numérica, la población asiática ha dado siempre muestras de otro tipo de movilidad que comprende el amplio desarrollo en los desplazamientos geográficos o movimientos migratorios. Las migraciones internacionales tienen en el continente una larga tradición que se remonta hasta la Edad Media (expansión árabe, turca, mongola) y continúa en nuestros días, siendo los pueblos más expansivos los siriolibaneses, indios, chinos y japoneses. Los chinos siguieron tradicionalmente una vocación comerciante que les hizo extenderse en número notable hasta los EE. UU., aunque a fines del siglo pasado esta emigración fue cortada, o al menos muy restringida, por una serie de leyes americanas de control migratorio promulgadas en 1868, 1882 y desde 1918. Aproximadamente, 20 millones de chinos emigraron hasta mediados del s. XX, dirigiéndose la mayor parte de este contingente hacia países de A. meridional, de tal forma que actualmente representan el 45% de la población de Malasia, el 17% de la de Siam y el 2 a 4°,ó de la del resto del sudeste de A. (Indonesia, Filipinas, Vietnam, Birmania). Se trata, pues, de una emigración definitiva, que se establece en los países de llegada a través de dos modos de actividad: el comercio y el empleo como jornaleros agrícolas en las grandes plantaciones (v. CHINA I). Los siriolibaneses también han dado un matiz comercial a su emigración, pero difieren de los chinos en los puntos de destino, ya que ha prevalecido la atracción hacia el África Negra sobre la de A.Los indios emigraron en número de unos 10 millones hasta 19502y los principales grupos de ellos se encuentran actualmente allí donde fueron llevados por los británicos en calidad de mano de obra. Importantes contingentes existen en África del Sur, donde se agrupan en una franja de 150 Km. de largo por 50 de ancho extendida al norte y sur de Durban; en las plantaciones de caucho de Malasia, donde el 10% de la población es de origen indio; y en América (Guayana Británica y Antillas). Grupos menos numerosos se hallan establecidos en territorios africanos, ribereños del océano índico, como la isla Mauricio y Natal.La emigración de japoneses al exterior ha estado condicionada siempre por la falta de territorio y, bajo el control estatal, ha tomado dos direcciones principales: hacia América, especialmente EE. UU., Canadá, Hawai y desde 1888 a México, Perú y Brasil, y hacia diversos países de A. (Filipinas, provincias chinas, antiguos territorios del Imperio japonés como Corea y Formosa). Sin embargo, a partir de 1945, la derrota en la II Guerra mundial dio origen a una repatriación casi total, que afectó a 6.300.000 japoneses. Causas, también de tipo político, producen en esta misma fecha aflujo de inmigrantes a Israel y el intercambio de refugiados tras la partición indopakistaní realizada en 1947.Junto a estas migraciones internacionales de las poblaciones asiáticas han tenido lugar otras de ámbito más reducido, pero de efectos muy importantes; son las "migraciones nacionales" que en su mayor parte fueron condicionadas por el movimiento de colonización de nuevas tierras. Así en Japón, cuya población desbordaba el estrecho marco del archipiélago, se inició a partir de 1898 un considerable éxodo rural desde el superpoblado sudoeste hacia el nordeste, culminando este desplazamiento en la ocupación de la isla de Yeso (Hokkaidó); en ella, a la expansión agrícola se unió un rápido aumento de la población que pasó de 50.000 hab. en 1800, a 60.000 en 1888, un millón en 1901 y 5.219.661 en 1967. En el continente, este flujo ha tenido como escenario principal el A. central, zona de expansión para la URSS y China. Rusia ha conseguido los mejores resultados en la República de Kazajstán (v.) y especialmente en Siberia (v.), donde entre 1861 y 1913 se aumentó la superficie agrícola en cinco millones de hectáreas y la población en cuatro millones de habitantes. Por su parte, China ha penetrado sistemáticamente en su vecina Mongolia (región de Sinkiang), en el Tibet y también en Manchuria, a través de un determinado tipo de colonización: en primer lugar se envían al nuevo territorio técnicos especialistas y obreros para crear la infraestructura, y, más tarde, llegan ya los colonos que pondrán en marcha los planes agrícolas.C) Población rural y urbana. Un criterio de distribución demográfica, el que pudiéramos llamar residencial, define a los grupos humanos asiáticos como eminentemente campesinos; este carácter es típico de una sociedad que ha sido y es esencialmente agrícola en sus modos de vida, y que ha apoyado su organización en núcleos o pueblos tradicionalmente autónomos en lo referente a su administración y abastecimiento. En la actualidad el predominio de la población rural sobre la urbana es, en efecto, general en todo el continente, alcanzando porcentajes de hasta 75% en India y China. Por otra parte, además de ser muy escasa respecto a la total, la población urbana de los distintos países de A. se agrupa en ciudades pequeñas, de tal forma que, en general, los núcleos urbanos que superan los 100.000 hab. no concentran más del 10% de la población de cada país; excepciones importantes en este panorama son, sin embargo, el A. rusa, Japón e Israel, donde este tipo de ciudades agrupa a más del 30% de su población.
La red urbana conoce en general una evolución lenta y débil, a causa de la persistencia de los modos de vida que ligan al hombre con la tierra y le mantienen en el medio ambiente rural. Es preciso, sin embargo, distinguir dos tipos de organización urbana en el mundo asiático: las ciudades formadas en el ámbito de las sociedades arcaicas son células extrañas enquistadas en el país y muchas veces desligadas de 61 (apenas conocidas por los habitantes de comarcas rurales muy próximas), y la red urbana carece de una jerarquía lógica al no existir ciudades de tipo medio sino, por el contrario, un fuerte contraste entre los pequeños núcleos rurales y las grandes concentraciones urbanas; en este grupo pueden englobarse los pa&iaculte;ses de A. central y occidental con sus mínimos villorrios aislados (pueblos agricultores de los oasis, grupos pastoriles nómadas), a las que se oponen las ciudades de creación artificial (sobre explotaciones mineras o petrolíferas, por necesidades administrativas, militares, etc.). Por el contrario, los núcleos urbanos surgidos en los países con sociedades antiguas pero transformadas, han dado lugar a una red muy compleja en la que junto a las ciudades nuevas, creadas por las necesidades actuales (núcleos industriales, universitarios, de comercio y tráfico, residenciales), subsisten las ciudades antiguas que en muchas ocasiones conservan todo su carácter tradicional sea de tipo religioso, estratégico, histórico, comercial. El ejemplo más característico es Japón, país que tiene la tasa de urbanización más elevada de A. (el 65% de su población es urbana) y que posee una red de ciudades muy densa, que abarca desde núcleos con menos de 100.000 hab. hasta enormes conurbaciones como las de TokioYokohama (10.489.000 hab.) y KbbeOsakaKybto (5.667.000 hab.).Atendiendo a los sectores en los que la población desarrolla su actividad, la distribución demográfica en el continente asiático es muy diversa según el grado de desarrollo de los países componentes. El sector primario abarca sus mayores porcentajes, respecto a la población activa, en las áreas más subdesarrolladas; supera el 75% en Pakistán, Corea, Nepal y Borneo, baja a 5075% en los países de A. meridional, central y oriental, y se mantiene entre 2050% en Japón y tierras llanas del A. septentrional (repúblicas soviéticas y Siberia). Por el contrario, el sector secundario está más ampliamente desarrollado en los países evolucionados que en aquellos en que predominan los modos de vida tradicionales; aglutina del 20 al 40% de la población activa en Japón, del 10 al 20% en A. Menor, Persia, Iraq, India, China, y no llega a suponer un 10% en el sudeste Asiático, Pakistán y Afganistán, Mongolia, Arabia y Próximo Oriente. Esta misma proporción directa, respecto al grado de desarrollo, afecta al sector t9rciario; de este modo, las actividades bancarias, comerciales, de transporte y demás servicios, ocupan el 2040% de la población activa en Japón, el 1530% en la mayor parte del continente y alcanzan sus valores mínimos en Pakistán, Corea y Filipinas, en donde no llegan a representar un 15%.D) Distribución geográfica de la población: las densidades. Sin embargo, existe otro criterio que es, quizá, el más representativo de la gran variedad y contrastes que ofrece la población asiática: el de su distribución espacial, cuya característica fundamental es la desigualdad. En primer lugar, a escala nacional que se traduce en una gama muy amplia de densidades que abarcan desde los 0,7 hab/Km2 de Mongolia y los 2,7 de Omán hasta los 265 del Japón y los 345 de Formosa. Existen países superpoblados como Japón, Líbano, Bahrein, Vietnam del Norte, Corea del Sur (con 265, 231,2, 309,4, 119,7 y 288,3 hab/Km2, respectivamente). En conjunto, el poblamiento de A. desde el punto de vista de los distintos países, presenta un carácter periférico respecto al continente, de modo que las mayores densidades se encuentran en las fachadas marítimas, deltas y llanuras aluviales de los grandes ríos, mientras que apenas están poblados los desiertos y estepas, mesetas y cordilleras del interior. Desigualdad, asimismo, a escala regional entre las áreas más o menos favorecidas; así, p. ej., en la India las densidades mínimas de 24 hab/Km2 en la provincia de Nagaland, o la de 41 en Manipur, contrastan con las aglomeraciones que se dan en las zonas de Delhi con 2.224 hab/Km2, Pondichéry con 835 o Kerala con 484. En Indonesia, Java llega a los 500 hab/Km2, pero Kalimantan no tiene más de ocho.Esta distribución espacial no es, sin embargo, arbitraria, sino que está condicionada por una serie de factores, tanto físicos como humanos. Entre los primeros se cuenta el relieve, es decir, la propia topografía del país o de la región, siendo favorables al poblamiento las llanuras no pantanosas, los valles fluviales y las laderas medias de las montañas, mientras que las densidades se reducen notablemente en las mesetas y cordilleras de considerable altitud. Igualmente decisivas son las condiciones climáticas que concentran la población en los ambientes tropicales, monzónicos y templados, y la apartan de las áreas desérticas, polares y ecuatoriales. Como resultado del medio físico en su totalidad, juegan también un papel importante en la distribución geográfica la existencia de recursos naturales (bosques, suelos fértiles, minas, pesca, pastos) y las posibilidades de explotarlos.Sin embargo, existen áreas de condiciones poco favorables, pero que tienen población relativamente abundante (algunas regiones de la India), otras, por el contrario, están casi despobladas a pesar de sus buenas posibilidades (Iraq, Afganistán, Irán) y finalmente se observan densidades demográficas muy dispares en zonas cuyas condiciones físicas y económicas son similares (Manchuria respecto a China del Norte). Estos fenómenos anómalos sólo pueden comprenderse en su mayoría a la vista de factores humanos tan decisivos como las civilizaciones milenarias, los focos primitivos de poblamiento y las creencias religiosas, que vinculan a la población a un área determinada y no a otra. De la combinación de todos estos factores y su evolución resulta la distribución espacial de la población asiática que, en rasgos generales, permite distinguir:1) Un A. extraordinariamente poblada, donde se dan las máximas aglomeraciones humanas del continente y en la que se individualizan tres grandes conjuntos: a) el mundo indio, cuyas densidades son débiles en las zonas más elevadas (81 hab/Km2 en los montes Vindhya, 136 en los Ghates occidentales), mientras que los hormigueros humanos son típicos de las llanuras lluviosas (Ganges, Bengala, Coromandel), que albergan hasta más de 1.000 habitantes por kilómetro cuadrado; b) el sudeste Asiático, donde los contrastes son muy grandes entre los 35 hab/Km2 de las montañas (en Birmania, Borneo Thailandia) y los valores máximos del delta de Tonkín y de Java (hasta 1.600), aunque existen también densidades intermedias (100300 en Bangkok, bocas del Irawadi y delta del Mekong); y c) el Extremo Oriente, que comprende Japón, China y Corea, con escasa población en las áreas montañosas (66 a 93, 3 a 30 y 20 a 30 hab/Km2, respectivamente) y altas concentraciones en las llanuras (más de 700, de 200 y de 250). En este conjunto también se incluye la isla de Formosa, que conserva idénticos contrastes (60 frente a más de 1.000 hab/Km2).
2) Otro conjunto está constituido por el A. árabe (Líbano, Omán, Israel, Yemen, Irán, Arabia, Iraq, Siria), países poco poblados en los que las mayores densidades acompañan a los dos tipos fundamentales de áreas pobladas: los oasis y la periferia de los desiertos o de las altas montañas; así contrastan densidades de 16 y 472 hab/Km2 en Israel, 72 y 319 en Líbano, 2 y 105 en Iraq, 9 y 300 en Turquía, etc.3) Un último grupo es el A. débilmente poblada, que abarca la mayor parte de las zonas central y septentrional del continente, con mínimas densidades demográficas: 1 hab/Km2 en el Tibet, 0,1 a 1 en Mongolia y Siberia, 4 en las repúblicas soviéticas (Turquestán, Kazajstán).E) Razas, lenguas y religiones. Desde el punto de vista racial, la población de A. se distribuye en los siguientes grupos étnicos: el más importante, tanto en difusión como en número (930 millones en 1960), es la raza amarilla o mongoloide, que se extiende por toda la mitad oriental, el centro y nordeste del continente, abarcando muchos subgrupos (paleosiberianos, mongoles, chinos, japoneses, vietnamitas, birmanos, etc.). En segundo lugar se alinea la raza blanca o europoide (anatolios, armenios, árabes, afganos, rusos, mediterráneos, indoescitas, etc.), con un total de 624 millones (1960) distribuidos por A. Menor, Irán, Arabia, Turquestán, Siberia y A. indo gangética. El tercer puesto corresponde a la raza negra (weddas, melanesios), que no llega a 60 millones y está localizada en Ceilán, Andamán, Filipinas y Malasia; estos grupos negroides han evolucionado a través del mestizaje con elementos mongoloides, produciendo los tipos submongólicos o indonesios. También de origen mestizo son otros grupos raciales de menor importancia, entre los que se cuentan los ainos (v.) del norte de Japón e islas SajalínKuriles, los turianos del Irán y Turquestán occidental, y los drávidas (v.) de Ceilán, en quienes se aprecian rasgos de una antigua raza australoide de la que son descendientes (v. RAZA).En el aspecto lingüístico la población asiática puede distribuirse en dos grandes sectores: el primero de ellos corresponde a las razas europoides y abarca la familia lingüística arioeuropea (hindi, persa, afgano, beluchi, ruso, kurdo) y la semítica (árabe, sirio, dialectos palestinos e iraquíes). El segundo sector de lenguas, habladas por las diversas razas mongoloides, se distribuye en tres grupos: el uraloaltaico (turco, dialectos mongoles, tibetano), el oriental (japonés, lenguas sínicas de China y Vietnam), y el meridional (tai o siamés, malayo, etc.) (v. IX).Enorme variedad ofrece también la distribución demográfica si se realiza sobre la base de los credos religiosos. En A. aparecen representadas todas las religiones, tanto en sus troncos originales, como a través de las sectas derivadas de ellos, pudiendo dividirse el conjunto en dos grandes grupos: las religiones politeístas, nacidas en las áreas central y oriental del continente, aunque actualmente han rebasado ampliamente los núcleos de origen, tienen sus ejemplos más representativos en el confucianismo (v.) y taoísmo (v.) de China, el sintoísmo (v.) o religión primitiva del Japón, el budismo (v.), difundido por todo el Extremo Oriente, el hinduismo (v.) o brahamanismo (v.) de la India y el lamaísmo (v.), localizado en el Tibet y Mongolia. En el segundo grupo, formado por las religiones monoteístas que tuvieron su cuna en el A. occidental, están comprendidas el cristianismo con sus centros principales en Filipinas, una parte del A. rusa y costas del Mediterráneo, el hebraísmo o judaísmo de Palestina, y el islamismo extendido por el sur y oeste del continente (Indonesia, Malasia, Pakistán, Irán, Turquestán y países árabes) (v. VI).M. P. SANTESTEBAN ARIZCUN.
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